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¿Por qué reclaman nuestros docentes?

 

El objetivo de esta nota es dar a conocer las causas de los reclamos de los docentes argentinos que, como tantos otros sectores de trabajadores, han visto como el macrismo ha pulverizado sus salarios, poder adquisitivo, calidad de vida, etc. Desde 2015 los docentes no solo han perdido la posibilidad de tener un salario justo sino condiciones de trabajo dignas: vale recordar el caso de la vicedirectora y el auxiliar de la escuela de Moreno que perdieron su vida por la desidia y abandono del gobierno de Vidal. Los gremios docentes han llevado adelante multitudinarias marchas, paros nacionales, clases públicas y otras medidas de lucha con la esperanza de ponerle un freno a tal avasallamiento.

Lo que perdieron los docentes desde que asumió Macri

Desde los inicios del macrismo en 2015 hasta la fecha, nunca pudieron ganarle a la inflación con sus salarios. Se estima que, la caída del salario real educadores de nivel inicial fue del 14,5%, “en la universitaria del 17,2% y en el segmento de investigación de alto nivel, un 17,5%”[1].

Hay que tener en consideración que, la inflación de acumulada del 2019 fue de 10,6% (con expectativas que este año lleguemos a 50 puntos de inflación, lo más alto de los últimos 27 años)[2] y que, a los docentes solo le ofrecieron el 10% de aumento.

Otro dato que proporciona el estudio del Observatorio de Políticas Públicas de la Universidad Nacional de Avellaneda (UNDAV), es la capacidad de compra del salario docente para algunos productos de la canasta básica, veamos:

El salario de un/a docente argentino se ubica entre los más bajos del mundo. “Los salarios de docentes de la Argentina se ubicaban en diciembre de 2017 en el puesto 34º entre 37 países analizados por la OCDE, con una cifra anual de 19.741,33 dólares de igual poder de compra (PPA).”[3]

Los salarios que sufrieron una merma mayor, se ubican (no casualmente) en Capital y Provincia de Buenos Aires donde tanto Vidal como Larreta ven a la educación con muy malos ojos y con el objetivo de llegar a metas fiscales impuestas por el FMI ofrecen aumentos salariales muy por debajo de la inflación, haciéndoles perder entre 4% y 5% frente a la inflación.

En el caso de Mendoza y puntualmente en 2016, ítem aula y aumentos por decreto de por medio, el salario tuvo un aumento en dos cuotas del 14% y en 2018 el aumento, sin cláusula gatillo, fue del 15,7% divido en tres tramos. El 5% que dieron hasta junio 2018 fue superado en dos meses por la inflación del 8% en nuestra provincia.[4] Solo dos provincias frente a 21 mejoraron en términos reales los salarios: San Luis y Salta.

Resulta una actitud cínica pensar que, como dijo Macri en su discurso de apertura de sesiones, “los docentes se acuerden de la educación al momento de las paritarias” cuando el poder adquisitivo del salario docente viene siendo destrozado hace 3 años.

No solo se reclama por los salarios: el presupuesto educativo 2019

En los reclamos se tiene en consideración además, el presupuesto educativo 2019 ajustado a la medida FMI. Según un informe de la UNDAV cada 100 pesos que se destinen a pagar intereses de la deuda solo 30 pesos serán destinados a Educación y tan solo 7,7 pesos a Ciencia y Técnica. 

El presupuesto para educación y cultura tendrá una reducción de su valor real del 34,4% en los últimos cuatro años. Se estima, según un estudio de CTERA con datos de la Ley de Presupuesto 2019, que la inversión en Educación, Cultura, Ciencia y Técnica será del 6,8% mientras que a los intereses de la deuda 14,9%. Para Vidal no hay que poblar de universidades nuestro país porque claro, es una arista más que le impide seguir sosteniendo el modelo económico nefasto del macrismo. 

La crisis económica y social se agudiza al correr de los días, sectores vinculados a la docencia e industria son los más perjudicados bajo este gobierno. No solo nos condenó a vivir bajo imposiciones foráneas sino que a costa del sufrimiento y desmejoramiento de la calidad de vida de los argentinos y de las argentinas, se ajusta y aprieta para llegar a metas como el tal nombrado “déficit cero”. Bajo un discurso que ya convence a muy pocos en nuestro país y que escapa a la realidad, pretende el macrismo vendernos gato por liebre mientras cientos de trabajadores se la rebuscan para llegar a fin de mes.