17 de marzo: Creación de la UTN

 

 

 

Cuando un gobierno busca la grandeza de la nación y la felicidad de sus habitantes, lo hace no sólo en función de mejoras económicas sino culturales, las cuales llevan en sí el germen del ascenso social de todos, particularmente de los más olvidados. Esta idea estuvo siempre en el pensamiento del General Perón, quien impulsó entre otras medidas educativas la creación de la Universidad Obrera Nacional, hoy conocida como Universidad Tecnológica Nacional, que en su momento fue el puntapié inicial para que miles de obreros pudiesen especializarse en sus trabajos y que la educación universitaria dejara de ser un privilegio. Un cambio de nombre puede parecer azaroso frente a un ojo desavisado, sin embargo esconde una política de sumisión que busca que “el hijo de barrendero muera barrendero” y no goce de una vida más digna. Ayer y hoy se enfrentan los mismos sectores; de un lado, está el bando de los más desfavorecidos, de los que quieren una vida mejor; por otra parte, está el bando de los que se embanderan en la causa de la exclusión y de una educación elitista. Un repaso por la historia de la UTN (ex UON) nos permite visualizar y comprender el accionar de los gobiernos que han tratado de abrir las puertas de la educación superior al pueblo y también reconocer el rol que cumplieron y cumplen actualmente sus detractores.

 

Por Juan Facundo Besson

El presidente Perón ya había manifestado en 1943, “…hemos de crear la Universidad Obrera para formar los técnicos del porvenir…”. Su idea era abrir a sectores hasta entonces marginados del ciclo universitario nuevas expectativas, y darles la esperanza de integrar un ámbito que tradicionalmente le era hostil a sus posibilidades de futuro.

 

El 17 de marzo de 1953 se cumple el sueño de Perón y se inaugura la Universidad Obrera Nacional creada en el año 1948 a través de la Ley 13229 del 19 de septiembre de ese año, teniendo su sede en la calle Medrano 951, de la ciudad de Buenos Aires.

Antecedente

 El desarrollo industrial que se evidencia durante la década de 1940 requería la formación de mano de obra calificada. En 1944 se creó la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (CNAOP), organismo encargado de regular la formación de los jóvenes vinculados con las fábricas.

 Por decreto 14.538 el 3 de junio de 1944 se creó la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, con carácter autárquico, y cuyas relaciones con el Poder Ejecutivo Nacional se establecerían por intermedio de la Secretaría de Trabajo y Previsión. Bajo la dependencia de la Comisión, se creó también la Dirección General de Aprendizaje y Trabajo de los Menores, la que tendría a su cargo la dirección, inspección y contralor de todos los servicios establecidos. Anexo a esta Dirección, se creó, asimismo, un Instituto de Psicotecnia y Orientación Profesional para asistir a los menores.

 Este decreto estableció que correspondía al Estado la vigilancia, contralor y dirección del trabajo y aprendizaje de los menores de 14 a 18 niños de edad. Para la admisión al aprendizaje se daría preferencia a aquéllos que hubieran concluido la escuela primaria. Mediante el aprendizaje se procuraba asegurar al menor la enseñanza efectiva de un oficio o trabajo; que los trabajos tuvieran una graduación y metodización que respondieran al desarrollo de los procesos técnicos en la actividad u oficio que constituyan su aprendizaje y contemplaran, a la vez, su edad y fuerza física; y que la enseñanza teórica fuera un complemento del trabajo ejecutado, incluyéndose a la vez aquellos conocimientos indispensables para su formación cultural, moral y cívica.

Los cursos serían de aprendizaje, para aprendices de 14 a 16 años de edad que trabajaran 4 horas; o complementarios, para menores de 16 a 18 años que trabajaran 8 horas. También se dispuso que la Secretaría de Trabajo y Previsión instalaría por su cuenta o coordinaría con otros ministerios o instituciones, la instalación de escuelas-fábricas y colonias-escuelas para resolver el problema de menores inadaptados, deficientes, huérfanos o abandonados, bajo un régimen mixto de enseñanza y producción y con una organización que permita la atención integral del menor: médica, pedagógica, moral y profesional.

Al año siguiente, por otro decreto Nº 6.648, de fecha 24 de marzo, a pedido de la Unión Industrial Argentina, se modificaron algunas disposiciones del decreto anterior, contemplándose la posibilidad de organizar cursos similares de aprendizaje para obreros adultos que deseen perfeccionar su cultura general o sus conocimientos técnicos o artesanales. Se estableció, además, la creación de un Fondo para Aprendizaje, que sería administrado directamente por la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional y la aplicación de un impuesto para aprendizaje, sobre el total de remuneraciones pagadas al personal de establecimientos industriales. Posteriormente, con la restauración del estado de derecho, la existencia de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional fue ratificada por ley 12.921, sancionada el 21 de diciembre de 1946.

 Creación de la Universidad Obrera Nacional

El 19 de agosto de 1948, mediante la ley 13.229 del Congreso de la Nación, se crea la Universidad Obrera Nacional (UON) como la Tercera Etapa de los Ciclos de Formación Técnica dependientes de la CNAOP.

En el debate en la legislatura en 1948, el diputado Bustos Fierro consignó que la Universidad Obrera “… otorgaba a la clase proletaria aquello que le había sido secularmente negado: el acceso al mundo de la técnica, de la ciencia y de la cultura…” y el diputado Ricardo Guardo finalizaba su disertación diciendo “…la Universidad Obrera como continuación de la enseñanza de oficios, abre para todos los hogares argentinos el camino de la superación…”. El Estado brindaba así en forma concreta la posibilidad de cultivar el grado natural de inteligencia de cada uno de los habitantes del país, para que el saber esté al alcance tanto de los más modestos como de los más poderosos.

Su funcionamiento fue reglamentado por decreto del Poder Ejecutivo del 7 de octubre de 1952 y es inaugurada el 17 de marzo de 1953.  Las primeras Facultades Regionales fueron Buenos Aires, Santa Fe, Rosario y Córdoba (dos años después se abrirían Mendoza, Bahía Blanca, La Plata, Tucumán y Avellaneda).

Las distintas facultades se especializaron en Construcciones de Obras, Hormigón Armado, Obras Sanitarias, Construcciones Mecánicas, Automotores, Transportes y Mecánica Ferroviaria, Instalaciones Eléctricas, Construcciones Electromecánicas, Construcciones Aeronáuticas, Industrias Textiles, Industrias Químicas, Construcciones Navales, Mecánica Rural, Electrotécnica, Construcciones Antisísmicas y Telecomunicaciones.

La UON tendría por objeto formar “Ingenieros de Fábrica”, capacitados para producir procesos de producción. Se pensaba en un perfil profesional más “práctico” que el de los ingenieros tradicionales. Sus alumnos tendrían la obligación de trabajar en su especialidad y cursarían una carrera de cinco años.

El plan de estudios original abarcaba cinco años, con cinco o seis materias a cursar en cada uno de ellos. En los planes de todas las carreras existían ciertas asignaturas comunes: Sindicalismo Justicialista y Legislación Obrera I y II, Legislación del trabajo, Tecnología de fabricación y organización industrial, Administración y contabilidad industrial e Higiene y seguridad industrial.

Fue sorprendente la cantidad de aspirantes, ya en 1953 ingresaron 676 alumnos y en 1955 la cifra se elevó a 1.956. El espacio que la Universidad Obrera Nacional generó fue ampliándose a través de la creación de dependencias nuevas, como lo fueron la Federación Argentina de Estudiantes de la UON, su Oficina de Prensa y Difusión, el Instituto de Extensión Cultural y Técnica, el Departamento Técnico y Didáctico y la Secretaría Gremial de la universidad.

La presentación del proyecto oficial de creación de la UON estuvo a cargo del diputado Ayala Torres, y tuvo como eje principal argumentar a favor de la capacitación de los obreros, por un lado, como contribución a la industrialización del país, y, al mismo tiempo, como parte de su elevación cultural, no sólo en el amor al trabajo sino en su conciencia política.

Para el ingreso a la UON además de la condición de obrero, se requería acreditar título de Técnico de Fábrica o de escuelas Industriales del Estado. Los estudios duraban cinco años y se egresaba con el título de Ingeniero de Fábrica.

La Ley 13.229 presentaba entre sus objetivos:

  • La formación integral de profesionales de origen obrero destinados a satisfacer las necesidades de la industria nacional;
  • Proveer la enseñanza técnica de un cuerpo docente integrado por elementos formados en la experiencia del taller íntimamente compenetrada de los problemas que afectan al trabajo industrial y dotados de una especial idoneidad;
  • La organización, dirección y fomento de la industria, con especial consideración de los intereses nacionales.

Sostiene Delia Teresita Álvarez de Tomassonne que el decreto 8014del 7 de octubre de 1952, que reglamentó la organización y el funcionamiento de la UON, exponía que la institución, al hacer accesibles al pueblo los instrumentos de la cultura y el saber, coronaba una larga serie de conquistas destinadas a asegurar condiciones dignas a los trabajadores.

La orientación a la clase trabajadora se hace explícita en la restricción al ingreso, siendo necesario como requisito comprobar la condición de trabajador. A su vez, el gobierno de la Universidad era ejercido por el Rector, que debía ser un obrero argentino egresado de la Escuela Sindical dependiente de la Confederación General del Trabajo; y sería asesorado por un Consejo de Coordinación Industrial con participación patronal y obrera.

Como afirman Dussel y Pineau, la Universidad Obrera se proponía integrar a los sectores trabajadores, hasta entonces excluidas de los estudios superiores. En este sentido, la UON fue efectiva en cuestionar el problema del elitismo universitario, poniendo al obrero como sujeto pedagógico privilegiado, y proponiendo una organización curricular novedosa, que atendiera a una población heterogénea.

Tras ubicar a la Universidad Obrera como una respuesta a las necesidades de la industria, Perón definió sus características diciendo: “No queremos universidades para formar charlatanes y generalizadores. No queremos escuelas para formar hombres que les digan a los demás cómo hay que hacer las cosas sino hombres que sepan hacer por sí las cosas (…) y para esto hay que tener manos de trabajador y vivir con olor a aceite de las máquinas”.

El golpe del 55 y el impacto en la UON

El golpe militar de 1955, no sólo buscaba destituir al justicialismo del ejercicio del poder, sino eliminar su influencia en términos generales. En el caso de la UON, según Álvarez de Tomassone la Universidad era concebida por el antiperonismo como creación demagógica y plenamente identificada con el “régimen depuesto”, debiendo enfrentar los embates de diversos sectores.

En este marco, se gestó una fuerte movilización de los estudiantes de la Universidad Obrera y se creó la Junta Nacional de Estudiantes de la UON, organismo que reivindicaba la institución y reclamaba su continuidad (consiguiendo incluso el apoyo para sus demandas por parte de los Centros de Estudiantes de Ingeniería).

De la UON a la UTN

 

Continuando con los planteos de Álvarez de Tomassonne, la todavía denominada Universidad Obrera Nacional continuó siendo durante los primeros meses del gobierno de Frondizi un problema sin resolver que dio lugar a diversas gestiones y tratativas.

En septiembre de 1958 la Comisión de Educación del Senado presentó el proyecto de ley sobre reestructuración y cambio de nombre de la UON. Finalmente, el 14 de octubre de 1959 se sanciona la Ley 14.855, estableciendo en su artículo primero que la Universidad Obrera Nacional, creada por el artículo 9° de la Ley 13.229 como organismo dependiente de la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional, quedaba separada desde la fecha de tal vinculación y entraría a funcionar dentro del régimen jurídico de autarquía con el nombre de Universidad Tecnológica Nacional.

 Conclusiones

Con la UON se completaban todos los ciclos para la formación de operarios especializados, técnicos (Escuelas Técnicas) sumando ahora el nivel terciario, indispensables para acompañar y nutrir con mano de obra y profesionales nacionales el proceso de industrialización y crecimiento acelerado que se daba en nuestro país.

Lo novedoso del proyecto es que el 100% del estudiantado estaba constituido por trabajadores y técnicos en la especialidad que elegían, que no podían acceder a las universidades tradicionales. El carácter innovador y revolucionario de dicha fundación y los elementos constitutivos de la nueva realidad educativa son los pilares de la fundación de la Universidad Obrera.

La participación del obrero se daba “adscripto a un grupo social previo”, encuadrado en una organización sindical y respondía a las crecientes necesidades de mano de obra calificada para acompañar el proceso de industrialización que venía a suplantar al modelo agro-importador y anti-industrialista de carácter oligárquico.

Fuente: https://efemeridesjusticialistas.home.blog/2019/03/16/peron-inaugura-la-universidad-obrera/