SANDINO Y LA AMÉRICA MORENA

 

Para principios de siglo XX, Nicaragua consagraba todas sus renta al pago de las deudas que mantenía con la banca estadounidense. La marea de manufacturas y capitales extranjeros barrían con la producción local, mientras sus exportaciones tradicionales de algodón y café les eran vendidas al país del norte a precio de ganga. De cada cinco niños nacidos, solo tres llegaban a su madurez.

De esa tierra infortunada, nació el profeta Sandino.

Mecánico de profesión, tomó las armas para resistir la intromisión norteamericana en su país. Bajo la densa retórica cuasi esotérica con la que infundía esperanza a sus tropas, asomaban las ideas de un mestizo latinoamericano, antiimperialista y democrático.

Bajo su mando se entreveraron campesinos arruinados con obreros de las minas de propiedad estadounidense e indios semi esclavizados de las haciendas cafetaleras. Todos cohesionados por la defensa de su patria.

Con frecuencia se autoproclamaba hijo de Bolívar y afirmaba que la patria por la que luchaba no tenía fronteras en la América Española. «Somos noventa millones de latinoamericanos y sólo debemos pensar en nuestra unificación».

Asesinado y arrojado a una fosa común por soldados bajo las órdenes de Anastasio Somoza, con su muerte se inauguró un reinado de terror que azotó al país centroamericano durante cuarenta años.

En tiempos donde la ofensiva estadounidense redobla sus esfuerzos contra los focos de resistencia imperialista en América Latina (casos de los gobiernos de Ortega en Nicaragua y Maduro en Venezuela) vale la pena acordase de aquellos que como Sandino, reconocieron en el camino de la libertad la senda de la integración de la América Morena.

Valora este artículo
(1 Voto)