La Redacción

Ayer se celebró el Día de la Empleada Doméstica

Publicado en Opinión Jueves, 04 Abril 2019 13:23

En el marco de la conmemoración del día de la empleada del servicio doméstico compartimos el siguiente artículo que detalla la explotación laboral que sufren las trabajadoras (el 97,6% son mujeres, mientras que solo el 2,4% son hombres) de casas particulares. Entendiendo ademas que en el contexto actual de ajuste en la Argentina las mujeres humildes son las primeras en ser despedidas y precarizadas.

Además de bregar por un salario digno para el trabajo doméstico, desde Revista Universitaria levantamos la bandera del salario de ama de casa, entre otras de las tantas reivindicaciones orientadas a la emancipación femenina,  entendiendo que el “trabajo doméstico” (categoría desarrollada entre otras por Silvia Federici) no se reconoce como tal, por lo que no se les paga un salario a todas aquellas mujeres principalmente que realizan tareas en su propio hogar (Revista Universitaria).

Argentina: el país que recibe poco, paga mucho y debe más

Publicado en País Miércoles, 03 Abril 2019 18:15

 

La Argentina de Macri compra cada vez más de lo que vende. Nuestra rentabilidad se ha desplomado tanto que los números rojos de los balances son los más abultados de los últimos veinte años. Desmintiendo la desesperada defensa macrista de que se trata de un “fenómeno regional” y que “los demás también la pasan mal”, podemos ver cómo hay países vecinos donde la balanza comercial da en positivo. Los pocos productos que han visto aumentada su exportación en los últimos años son aquellos del sector primario que tienen escaso o nulo valor agregado, es decir, aquellos a los que no se les aplica trabajo humano antes de ser vendidos. ¿Volvemos a ser el famoso granero del mundo, donde los países imperialistas pueden saquear a gusto y piacere nuestros recursos, mientras los argentinos sufren el hambre y el desempleo? En el informe del OCIPEx (Observatorio de Coyuntura Internacional y Política Exterior) que compartimos a continuación encontramos algunos datos esclarecedores. (Revista Universitaria)

 

Macri le pide perdón al FMI

Publicado en País Miércoles, 03 Abril 2019 14:23

Pedirle perdón al FMI ha sido el manotazo de ahogado del gobierno nacional para poder seguir naufragando en la crisis. Al no cumplir, una vez más, con los plazos y metas fiscales el macrismo ha solicitado un pedido de waiver (perdón) al organismo de crédito. Macri necesita con urgencia ser socorrido por el Fondo y que el mismo acepte pedido para que le gire 10.870 millones de dólares, y así garantizar seguir sosteniendo este modelo económico nefasto que ha llevado a millones a la pobreza, desempleo, etc. Macri le pide perdón al FMI pero ¿cuándo al pueblo argentino? (RU)

 

 

Aunque no se lo admita abiertamente, la guerra de Malvinas es, para buena parte de nuestra opinión ilustrada, una vergüenza. Un episodio despreciable, promovido por un militar borracho y sostenido por un pueblo inconsciente que llenó la Plaza de Mayo. Hay argentinos que aun sostienen una posición muy negativa sobre la guerra de 1982 y persisten en interpretarla como un intento de la dictadura criminal de salvarse de su terrible gestión. Esta perspectiva fue reforzada con los argumentos humanitarios de lástima para con los combatientes: “jóvenes soldados víctimas de la dictadura”,  la imagen de los “chicos de la guerra”, una generación de “antihéroes” empujada al matadero o al suicidio. Con el tiempo y la difusión continua de estas ideas fuerza, la visión de que era imposible ganarle a un ejército  tan poderoso como el inglés, se expandió en gran parte de la opinión pública.

La desmalvinización que sobrevino luego de la guerra, responde a la colonización cultural que busca disciplinar a los pueblos para que convivan en armonía con su condición de subordinados. En consecuencia, persiguió como objetivo económico-político la inserción de la Argentina en el nuevo orden mundial del capitalismo financiero surgido luego de la caída de la URSS. De este modo, la desmalvinización declama que no podemos enfrentarnos más a nuestros amos, pretendiendo también sentar un antecedente ejemplificador para toda la región.

En un país dependiente, cualquier gobierno, por las razones que fuera, que se coloque en frente del imperialismo en un tema de importancia estratégica, es lógico que reciba el apoyo de las fuerzas nacional populares. Se lo debe apoyar sosteniendo la esperanza de que ese movimiento impulsará hacia adelante, si se lo fogonea desde abajo, un mayor compromiso por la causa nacional. Ese mismo fenómeno podría perforar la superestructura reaccionaria que lo condujo involuntariamente. Sino sucedió así fue por la traición de los generales en junio de 1982 y por la desmalvinización consiguiente que llevaron adelante todos los gobiernos desde 1983 en adelante.

Fueron los propios mandos militares los que comenzaron la campaña de desmalvinizacion en la sociedad argentina. Pronto se hizo evidente que en el seno del gobierno militar había figuras que se oponían al emprendimiento y que estaban dispuestas a sabotearlo. El ministro de Economía Roberto Alemann y los jefes militares de mayor rango, como Cristino Nicolaides, abominaban la ruptura consumada con la alianza atlántica. El operativo derrotista que tuvo lugar con la visita del Papa Juan Pablo II dieron pie para un golpe interno que acabó con el incómodo significado de una guerra que iba en contra de todo lo que el proceso militar había representado. El primero y más doloroso acto de la desmalvinización fue el lugar al que colocaron a los soldados que volvían de las islas ante el pueblo argentino. Los obligaron a volver con la cabeza gacha. La Junta los escondió y licenció en cuanto se pudo.

Como consecuencia de perder la guerra, el imperio se disponía así, a través de sus agentes militares y civiles, a librar la batalla decisiva, que no se daba ya en las islas, sino en la cabeza de los argentinos. La idea de la derrota inevitable. En este contexto y respondiendo a esa necesidad histórica, surge el gobierno de Alfonsín. Restaurando un nuevo orden social: la democracia colonial. El conjunto de los partidos fundamentaron y profundizaron esa desmalvinizacion, demonizando la heroica recuperación de nuestro territorio, en el afán servil de hacerse perdonar por las grandes potencias imperialistas, por haberse atrevido a enfrentarlas.

El progresismo no ha podido ni querido lidiar con la complejidad dialéctica del problema de Malvinas. Aunque la nieguen, la desmalvinización fue –y es todavía– un factor que cuenta mucho para los intelectuales progresistas. El leit motiv de filmes como “Los chicos de la guerra” o “Iluminados por el fuego” fue la victimización de los combatientes, reducidos a marionetas en manos de una oficialidad embrutecida. La misma ecuación ha definido, a posteriori, la apreciación de Malvinas para gran parte del arco político y periodístico que se dice de izquierda. Esto es grave.

Se construye así una falsa contradicción que es necesario superar: victimas vs represores (sin intentar desconocer los crímenes y abusos cometidos por los oficiales contra sus propios combatientes), frente a la  contradicción principal que nos atraviesa desde la constitución de nuestra patria: Nación semicolonial vs imperialismo y sus clases nativas aliadas. Esta falsa contradicción, ignora que la lucha de clases atraviesa también a las  FFAA y contribuye a disimular la opresión imperialista en beneficio de una apariencia pseudodemocrática.

¿Con quiénes se enfrentaron los soldados argentinos en Malvinas? ¿Con la fuerza colonial británica o con la dictadura militar? Y aquí la trampa está en atribuir a la recuperación de las islas el mismo carácter que a la dictadura siniestra, para luego concluir que si la dictadura es el mal, la gesta de Malvinas también debe serlo. De esta manera se ignora dolosamente que la progresividad histórica de una causa no siempre depende de quienes la encabezan, sino de su naturaleza intrínseca. La guerra de Malvinas fue en contra de todo lo que la dictadura había representado, defendido y actuado. Esta contradicción es el tipo de paradoja ante la cual la intelligentia progresista de los países dependientes suele quedarse sin habla.

Lo fundamental de esta consideración es la idea de que se trató de una batalla  destinada a la derrota. Nos preguntamos entonces: ¿Estaba la guerra condenada de antemano a una derrota? De ser así, el poder anularía la historia. De ser así, la gesta de San Martín y Bolívar frente al gran ejército de una potencia imperialista nunca debió haber ocurrido. Es una insensatez propia de la moral del esclavo que se somete al poderoso afirmar que de ninguna manera podía ganarse. Por caso, Malvinas les significo a los Ingleses el mayor número de bajas desde la segunda guerra mundial, necesitaron de la colaboración norteamericana ante la inminencia de perder. Sin explayarnos en un tema que requiere un análisis mucho más profundo, solo mencionaremos que en realidad la victoria de Malvinas solo podía lograrse profundizando el proceso de liberación nacional. Ni Galtieri, ni quienes sostenían a la dictadura, podían provocar tal cosa. Pero involuntariamente abrieron la puerta a esa evolución.

Los efectivos argentinos –aéreos, navales y militares– dieron lo mejor de sí. Pese a la conducta incompetente, errática y renunciataria de los comandantes de la Junta, la guerra o al menos la batalla por Malvinas estuvo a punto de ser ganada. Numerosos comentarios provenientes de especialistas en Inglaterra y Estados Unidos así lo afirman. Paul Kennedy, el historiador estadounidense, llegó a decir que, sin el paraguas de la OTAN y el apoyo norteamericano en logística y en inteligencia, el resultado del conflicto podría haber sido muy diferente. De hecho, más de la mitad de las unidades navales que componían la Task Force fueron hundidas o averiadas, y las posiciones en tierra fueron duramente disputadas. Enfrentados al horror de la guerra, los combatientes de Malvinas no fueron simples víctimas sino patriotas determinados en el cumplimiento de su deber.

 

Paradojas de la historia. La dictadura de la oligarquía frente al enemigo real

Entonces nos encontramos ante la  aparente contradicción de que una guerra justa y soberana fue conducida por un gobierno entreguista, cipayo y aliado natural de nuestros amos imperiales.

¿Cómo se llegó a esa situación entonces?  Esa guerra no había sido planeada ni decidida por los argentinos, sino por un grupo de militares usurpadores que,  dos días atrás, habían reprimido a miles de manifestantes en la Plaza de Mayo. Y para ser más precisos, tampoco fueron ellos quienes decidieron la guerra. Basta leer en los registros del día a día de los acontecimientos en las semanas previas al 2 de abril, ocurridos en las Georgias, para que queden en evidencia que las provocaciones y las “declaraciones de guerra” vinieron desde Inglaterra y no a la inversa.

El año de la guerra se dio en un contexto global muy peculiar. Estados Unidos de Ronald Reagan, estaba lanzando un ambicioso programa de reajuste económico y rearme. La URSS estaba en decadencia: su economía estaba estancada. En Gran Bretaña, Margaret Thatcher había iniciado un programa de privatizaciones y ajuste neoliberal de la economía, programa profundamente impopular, pero que la configuraba como el referente trasatlántico de la Escuela de Chicago y la mejor aliada de los tecnócratas del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

Aquí, ya entrando en los ’80, se hacía evidente que era hora de reemplazar a la dictadura por gobiernos más respetables que continuasen las políticas económicas inauguradas por esta. Ya con el terreno allanado, habiendo combatido y asesinado a gran parte del poder obrero y militante, había que encontrar un recurso para sacarla del medio.

Esa expectativa imperial coincidía con el hartazgo de la ciudadanía argentina ante el carácter impopular de la Junta. Fue aquí donde los imponderables de la historia produjeron una de esas conjunciones explosivas que de pronto arrojan todo por el aire y abren perspectivas inimaginables.

Pero cuando quedó claro quién era el enemigo y con quién se estaba peleando, fue el pueblo argentino quien llenó la Plaza de Mayo para sostener la causa que se desataba en Malvinas, con la convicción de que era una causa justa y que el deber de ciudadanos era cerrar filas para lograr el triunfo de nuestras armas. Puesto que ello significaba un triunfo patriótico. Quizás, el pronunciamiento más lúcido  en este sentido haya sido el comunicado de la CGT de Saúl Ubaldini que, luego de haberse movilizado contra el gobierno el 30 de marzo de 1982 y de recibir una de las represiones  más violentas de entonces, volvió a manifestarse el 3 de abril, esta vez exigiendo el respeto simultáneo a la soberanía nacional en Malvinas y a la soberanía popular en el continente. Esas expresiones abrieron un espacio impensado para la política, gracias a que el aluvión popular supo conquistar para sí todo el espacio público disponible.

Con  la convocatoria que reincorporó a los cuarteles a la clase 62 que ya había sido dada de baja de su conscripción, por ejemplo, no se registró la deserción de ningún integrante en todo el país. Esto pone en tela de juicio el mecánico “nos llevaron”, de la desmalvinización. Se presentaron todos los soldados conscriptos, sin excepciones, incluso antes de haber recibido el telegrama. En las cárceles de la dictadura, grupos de presos políticos decidieron ofrecerse para combatir junto a los soldados argentinos. La presentación espontánea de voluntarios para combatir no sólo se dio en el país, también ante las embajadas del Perú, de Panamá, de Cuba, de Venezuela.

¿A que dio lugar la guerra de Malvinas? La presión de los hechos desveló la realidad de forma brutal. La visita del canciller Nicanor Costa Méndez a Fidel Castro representó esta “ironía hegeliana de la historia” que de pronto revelaba cuál era el verdadero lugar que Argentina debía tener en el concierto mundial.

Cuando el 2 de abril de 1982, las fuerzas militares argentinas toman posesión de los territorios de las Islas Malvinas, Georgia y Sandwich del Sur, de inmediato, la Casa Blanca y el Departamento de Estado inician una ofensiva de diplomacia  a cargo general Alexander Haig, quien viaja varias veces entre Londres y Buenos Aires, hasta dar por concluidos sus intentos de paz. El Reino Unido, aunque ninguno de los dos países declaró la guerra al otro, envió su flota a recuperar las Islas. Luego, naturalmente, Estados Unidos abandona su neutralidad y se alía con Gran Bretaña y la OTAN cuya jefatura máxima el propio Haig había ejercido. En ese marco, apenas dos días después de la ocupación militar, a petición de Gran Bretaña, se reunía con urgencia el Consejo de Seguridad de la ONU.

La resolución 502 adoptada por este organismo fue contraria a los propósitos argentinos. En el acuerdo se condena la acción y se exige el retiro inmediato de las tropas. Éste, quizás, no fue el golpe más duro y sorprendente para Galtieri y sus generales, como sí lo fue la conducta de Estados Unidos de pleno respaldo a la moción propuesta por su principal aliado europeo en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Los generales planificadores argentinos habrían estimado, la probable respuesta favorable estadounidense a partir de sus excelentes relaciones con ellos en las últimas décadas. Al mismo tiempo que desestimaron la correlación internacional de fuerzas políticas y militares dadas a partir del fin de la Segunda Guerra Mundial y el orden bipolar que ella creó, luego del acuerdo de Yalta. Eran aún los tiempos de la Guerra Fría. En este tablero universal, los generales argentinos extraviaron su posición. Su formación les impedía entender la esencia imperialista de la política exterior de Estados Unidos, del mismo modo que tampoco les permitía avizorar el carácter antinacional de la oligarquía cuyos intereses defendían ciegamente a costa de su encarcelamiento, inclusive.

Entonces, esta guerra no encaja en ningún patrón de conflicto de los que hasta entonces habían afectado a la región. No responde a un tipo de conflicto Este-Oeste, pero tampoco, dadas las características del régimen autoritario argentino, se inscribiría en un tipo de conflicto Norte-Sur. Fue así, la única guerra convencional, desde la posguerra, entre un país  del tercer mundo y una potencia europea occidental, y tiene como resultado la inducción a la crisis  entre los esquemas de seguridad colectiva occidentales. Tanto  del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) como de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), obligando a Estados Unidos, en su calidad de potencia hegemónica de la región, a optar por prioridades radicales entre socios asimétricos (eligiendo al más poderoso y tradicional). “¿Qué importa el TIAR?”, dijo  el entonces secretario de Defensa de Estados Unidos Gaspar Weimberger. “Las obligaciones son con la OTAN, es más importante Europa que el TIAR. Gran Bretaña con las Malvinas dará total control sobre el continente latinoamericano”, razonó el funcionario norteamericano.  Quedando así en evidencia que El TIAR había sido hasta entonces solo un instrumento de legitimación de la intervención unilateral de los Estados Unidos en América Latina.

Esta situación, que podría describir aspectos del funcionamiento del sistema internacional, contrasta con el apoyo que se da en la región a la situación argentina que, más allá de algunos cambios de posición, mantuvieron su respaldo al reclamo de nuestro país. De esta manera Malvinas es una causa que, iniciada unilateral e inconsultamente, se convirtió en causa nacional latinoamericana, quizás la primera causa nacional latinoamericana. La única que es capaz de encolumnar al conjunto de nuestros pueblos y nuestros países con un enemigo claro, un enemigo extraterritorial. Un enemigo que ha sido el tradicional enemigo de nuestro continente y el causante de nuestra balcanización y de nuestras divisiones.

El legítimo sentimiento patriótico que provoco en los argentinos la recuperación de las Islas fue suficiente para unificar a todo un pueblo tras esta guerra justa conducida por dictadores antidemocráticos, responsables de torturas y de decenas de miles de desaparecidos. De igual manera, e independientemente al heroísmo de pilotos, marinos y soldados, es imprescindible considerar en la derrota la demostrada incapacidad de los conductores y oficiales en la preparación, planificación, aseguramiento multilateral, organización y realización de los combates. Su eficacia en la “guerra contrainsurgente” (exterminio de grupos foquistas pequeño burgueses, trabajadores organizados y militantes populares) y en el terrorismo desplegado contra el propio pueblo Argentino, les brindó cierta suficiencia en la apreciación y evaluación de sus propias capacidades, falencia que quedaría en dramática evidencia, ante la magnitud y carácter de los combates contra las fuerzas invasoras profesionales británicas.

La recuperación de Malvinas será imposible si nuestra situación es débil, si nuestras industrias básicas y de defensa no prosperan y si los prejuicios culturales y pedagógicos no son removidos desde los cimientos. La reconstrucción de nuestro poder nacional, condición sine qua non para la recuperación de las Malvinas, lleva implícita, necesariamente, la reconstrucción de nuestro ejército (formado militarmente, en valores nacionales y humanitarios), de una industria de defensa, el refuerzo de nuestra industria de vanguardia, que va desde el apoyo al desarrollo de la energía nuclear hasta el desarrollo propio de las comunicaciones  modernas y los desarrollos informáticos más complejos, cosas de las cuales, sin duda, somos capaces si la decisión política se encamina a lograrlas.

Entonces, debatir Malvinas supone debatir el carácter de quienes han de protagonizar la lucha por la liberación latinoamericana. Esta gesta nos demuestra que solo las clases populares y sus organismos representativos, junto a la pequeña burguesía  movilizada políticamente en defensa del interés nacional, son capaces de proveer un respaldo consciente. (La Baldrich)

Las elecciones primarias en San Juan le dieron un triunfo cómodo al gobernador Sergio Uñac frente a su rival Marcelo Orrego, del Frente con Vos que integra el macrismo, por más del veinte por ciento de los votos. El amplio margen obtenido lo proyecta hacia una victoria el 2 de junio, fecha en la que se realizarán las elecciones generales en la provincia, y lo posiciona para una posible precandidatura en los comicios nacionales de octubre. Luego de conocerse los resultados de las PASO sanjuaninas el gobernador Sergio Uñac expresó que “se ratificó un modelo que pondera la renta productiva en contraposición que tiene como eje los intereses financieros y sus desafíos, que nada le dejan al pueblo argentino”.

El cinismo del gobierno nacional no conoce límites, y la cara les da para decir frases como «la inflación bajó, creamos 700.000 puestos de trabajo, la pobreza duele» y un sin fin de etcéteras que podríamos sumar. A pesar de su supuesto optimismo mentiroso, las cifras los llevan a chocar con la realidad de todos los argentinos. Pasa en todo el país y Mendoza (gobernada por Alfredo Cornejo, aliado de Cambiemos) no es la excepción. En la siguiente nota esto queda demostrado al explicitar la cantidad de mendocinos que han caído por debajo de la línea de pobreza y de indigencia, vale decir, aquellos que no llegan a cubrir con sus ingresos la Canasta Básica Total y la Canasta Básica de Alimentos respectivamente. La situación es aun mas grave en las zonas más humildes de la provincia, donde los comedores comunitarios reciben a cada vez más familias, donde las madres se ofrecen a realizar trabajos de auxiliar con tal de poder acceder a una bolsa quincenal de alimentos, y sobre todo, donde hay niños que no pueden acceder a un jardín de infantes porque ni siquiera tienen vestimenta para ir. Esa es la realidad de los mendocinos, y realmente es dolorosa. Pero al gobierno nacional y provincial esto no parece importarle.

VARGAS, EL FABULADOR

Publicado en Cultura Domingo, 31 Marzo 2019 14:04

A continuación compartimos la siguiente nota de Atilio Borón sobre la participación de Vargas LLosa en el Congreso de la Lengua realizado en nuestro país y sus opiniones políticas

 

Pocas dudas caben sobre la calidad de Mario Vargas Llosa como narrador. Si bien sus obras más recientes no tienen el mismo espesor literario de las que les precedieron, el peruano sigue siendo un notable escritor. Pero como lo he demostrado en un libro de muy próxima aparición, El Hechicero de la Tribu, su talento como analista político, siendo benévolos diríamos que no supera la mediocridad. Claramente el análisis político no es lo suyo porque ni conoce las teorías y, mucho menos, la metodología; su mundo, en el cual navega con maestría, es la ficción. Y como él mismo lo ha dicho más de una vez, un escritor es alguien que escribe mentiras que parecen verdades. La elegancia y precisión formal de su escritura, acompañada a menudo por un énfasis rayano en el fanatismo cuando trata asuntos políticos o ideológicos, ejerce una poderosa seducción sobre sus lectores.

El secretario general de la FEDUN, Daniel Ricci, explicó las condiciones del acuerdo que firmará con el Ministerio de Educación, que llevará al*44%* el piso de aumento de la paritaria del 2018.

El 32% de los argentinos vive en la pobreza

Publicado en País Jueves, 28 Marzo 2019 19:15

 

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) aproximadamente 14 millones de argentinos y argentinas viven en condiciones de extrema necesidad. Mientras el país padece una de sus más grandes crisis económicas, Mauricio Macri juega y promueve la bicicleta financiera, la transferencia de renta al exterior y la impagable deuda externa tomada por el gobierno de Cambiemos. La política del Presidente no hace más que generar miseria y hambruna en las grandes mayorías populares.

—- (REVISTA UNIVERSITARIA) —-

Por la caída de la economía, la devaluación del peso, y un incremento en los precios por sobre los salarios, la pobreza aumentó fuerte al 32% en el segundo semestre de 2018, según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC).

Lejos del slogan de campaña «pobreza cero» que utilizó el presidente Mauricio Macri durante 2015, el índice registró una fuerte suba de 6,2 puntos porcentuales frente a igual período de 2017 (25,7%), y un incremento de 4,7 puntos con relación al semestre previo (27,3%).

Durante el año pasado la economía bajó 2,5%, la inflación llegó al 47,6% y la desocupación subió al 9,1% desde el 7,2% de finales del 2017, según datos del propio Indec.

El INDEC informó además que el 6,7% de la población se encontraba en situación de indigencia en ese período, comparado con un 4,8% en el segundo semestre de 2017.

Los hogares en situación de pobreza alcanzaron al 23,4% en el período julio-diciembre 2018, desde un 17,9% en el mismo periodo de 2017.

Respecto a las regiones, las cifras más altas se registraron en Noreste (40,4%); Noroeste (34,5%); y Pampeana (32,1%). En tanto, por debajo del promedio, se ubicaron el Cuyo (31,5%); Gran Buenos Aires (31,3%); y la Patagonia (24,9%).

Con el 49,3%, Corrientes registró el mayor nivel de pobreza del país. Le siguieron Concordia (41,9%); Gran Resistencia (41,4%); Santiago del Estero-La Banda (38,9%); Salta (37,7%); Gran Córdoba (36,5%); Partidos del GBA (35,9%); y Posadas (35,7%).

La pobreza afecta en mayor medida a los niños menores de 14 años. Según el INDEC, el 46,8% de ellos vive bajo la línea de pobreza. «El atraso del poder de compra de la Asignación Universal por Hijo (AUH) no hizo más complejizar esta situación», inicó un informe de Ecolatina.

Si bien la incidencia de la pobreza y la indigencia es menor, los adultos mayores (más de 65 años) también sufrieron las consecuencias del deterioro económico: los aumentos de los haberes previsionales perdieron por varias cabezas frente a la inflación (situación similar a la observada en la AUH).

Por su parte, los adultos (quienes típicamente cuentan con empleos más estables) fueron los menos golpeados.

Tras la publicación de las cifras oficiales, la ministra de Salud y Desarrollo Social, Carolina Stanley, afirmó que «hoy es un día triste», tras conocerse el índice de pobreza, pero resaltó que el Gobierno nacional decidió «decir la verdad, hablar del tema y trabajar todos los días para poder reducir la pobreza y mejorar la calidad de vida de todos los argentinos».

«Pobreza cero, más allá de haberlo mencionado en la campaña, tiene que ver con un objetivo, un horizonte, una forma de trabajar», afirmó la ministra en conferencia de prensa junto al ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica.

La ministra reiteró que «el Gobierno nacional trabaja el tema de la pobreza desde cada ministerio y considera la pobreza en todas sus dimensiones».

Hace unos días, el presidente Mauricio Macri afirmó que “vamos a tener el mismo nivel de pobreza que cuando asumimos” (32,2%), y explicó que “no prometí ‘pobreza cero’, (sino que) es una tendencia a la que tenemos que ir trabajando.

Vamos a tener el mismo nivel de pobreza que cuando asumimos» (Mauricio Macri)

El lunes, el Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) dio a conocer sus estimaciones, y difundió que la pobreza escaló 4,7 puntos porcentuales en 2018 hasta el 31,3% de la población argentina y ya afecta a 12,7 millones de personas.

En ese contexto, el 28,2% de la población tiene serios problemas alimentarios, dice el informe de la UCA que a diferencia del INDEC no mide por ingresos sino que realiza una medición sobre seis dimensiones de carencia humana.

El Indec mide la pobreza a partir de la posibilidad que tiene una persona o un núcleo familiar de adquirir la cantidad mínima de alimentos, indumentaria y servicios que integran la Canasta Básica Total (CBT).

Esta canasta, para una pareja con dos hijos de 6 y 8 años, alcanzó a fines del año pasado a $ 25.493,80, lo que marcó un aumento del 52,9% en relación a diciembre del 2017.

En cuanto a la indigencia, se fija por la cantidad mínima de comida que requiere una persona o una familiar, para subsistir, y que a fines del año pasado estaba en $ 10.197,53, con un aumento del 53,5% interanual.

—- (ÁMBITO FINANCIERO) —-

 

Consecuencia de las medidas económicas del Gobierno de Mauricio Macri, cada día más y más argentinos caen en la pobreza. Un gobierno que desoye y malversa  la justicia social, que utiliza el Estado en  la timba financiera para complacer al FMI, no nos puede traer nada más que una falsa mejoría  y, la certeza de que, más temprano que tarde ( cuando se “ vayan todos”)  hemos de venir nosotros. (RevUniversitaria)

                                                                                                                                                                                                                         

 

 

Alcanzó el 31,3% y subió 4,7% respecto de 2017. Es la cifra más alta desde que la universidad empezó a medir.

El Observatorio de la Deuda Social de la Universidad Católica Argentina (UCA) publicó un duro informe que marca la incorporación de 1,9 millones de argentinos a la pobreza durante el 2018.

El estudio tiene la novedad de aplicar un enfoque «multimodal», a partir de carencias como inseguridad alimentaria, cobertura de salud, los servicios básicos, la vivienda digna, los accesos educativos y el empleo y la seguridad social.

Bajo esta forma de medición, se reflejó el fuerte impacto de la crisis económica en la pobreza, que pasó del 26,6% al 31,3%, acaparando un total de 12,7 millones de personas en lo que representa el peor resultado de toda la serie histórica de este observatorio.

Si bien se trata de un relevamiento completamente diferente al que realiza el Indec que mide la pobreza vía ingresos, es muy probable que anticipe un resultado similar al que el organismo estatal publique el próximo jueves.

Es que de acuerdo a las autoridades del observatorio, el aumento se explica por el actual contexto inflacionario y recesivo, que tuvo un impacto en la caída de ingresos, ya sea por baja de salario, o pérdida de empleo.

En el desagregado se observa que la población con inseguridad alimentaria severa pasó del 6,2% al 7,9%; aquellos con carencias en materia de atención médica y medicamentos subieron del 26,6% al 28,2%; los residentes de viviendas precarias se elevaron del 26,6% al 27,1% y los afectados por problemas de empleo o seguridad social lo hicieron del 33,5% al 34,3%.

A su vez, la región que más sufrió las consecuencias de la crisis económica fue el conurbano bonaerense, donde la pobreza multimodal se disparó del 34,9% a un alarmante 41,1%.  (La Politica Online )