No los une el amor sino el espanto: la unidad de la oposición va tomando forma gracias a Macri

Por lo bajo o por lo alto, a los gritos o entre rumores, algo parece gestarse. No podemos dar nada por hecho. Pero lo cierto es que la tendencia de muchos sectores distintos de la oposición es el consenso. Se celebran reuniones, proliferan los discursos de unión y cohesión, se apuntan todos los cañones al enemigo único: Mauricio Macri. Pero, ¿a dónde nos lleva este conjunto de indicios? En pleno año electoral, debemos pensar cómo está parada la oposición al macrismo, cuáles son sus perspectivas electorales y cuáles son los fundamentos de clases sociales que la sostienen.

El día de ayer, el diario Ámbito publicó una nota en la que el protagonista es el Papa Francisco [1]. Nos muestra a un Sumo Pontífice lúcido y ocupado, muy metido en los asuntos del país que lo vio nacer. El plan del Papa consiste en lograr un armado político muy amplio, con el ojo puesto en las elecciones de este año. Su mayor logro es la Multisectorial 21F, un conglomerado de más de 1500 organizaciones sociales, políticas y gremiales que movilizan a amplios sectores de la población contra el ajuste de Macri.

La Multisectorial sin duda provee a la oposición de un fuerte armado movilizador, pero, ¿y el armado electoral? Resulta difícil analizarlo en un momento del año en que apenas se ha realizado una sola elección provincial, pero ya podemos entrever algunos de los indicios de la unidad en los distintos puntos del interior del país. Por tradición y representación, no cabe duda de que el principal enemigo que tiene Cambiemos hoy por hoy es el peronismo en sus distintas vertientes. Los últimos años electorales encontraron un peronismo fracturado, sin un referente que se pusiera a la cabeza del consenso que todavía no existía. A día de hoy, la situación parece estar cambiando. Casos ejemplares son los de Santa Fe, La Pampa, Entre Ríos, Neuquén, Río Negro y San Juan, donde se lograron formar listas de unidad sin precedentes en los últimos años. Para no detenernos en los casos puntuales de cada provincia, basta con que veamos el trabajo conjunto de Cristina Fernández de Kirchner, la dirigente peronista que más votos junta por sí sola, con Alberto Fernández. Quien antes estuvo distanciado de la expresidenta hoy es su principal colaborador en el diálogo con los otros sectores peronistas que estaban enemistados con el kirchnerismo. Los acercamientos van llegando a buen puerto. A todos los une una certeza inapelable: no se puede permitir que Mauricio Macri o alguno de sus amigos continúe en el gobierno.

En este sentido, las palabras de Roberto Lavagna también resultan esclarecedoras: “Cuando uno está en una situación de inflación tan alta, de muy alto endeudamiento y demás, lo primero que tiene que hacer es llamar a los distintos sectores sociales e intentar un acuerdo económico-social. Esto es imprescindible. Existió en 2002, fue parte del programa. Así como hubo un presidente con vocación de consenso, un equipo económico con una política distinta y una sociedad que comprendió, hubo un marco con los factores de poder, empresarios, sindicatos y demás que fue el diálogo argentino. Participó la Iglesia y los partidos políticos y ayudó a crear el marco para que los precios no se comieran el trabajo inicial que se había hecho”. [2]

Partiendo de estas palabras de Lavagna podemos sacar algunas conclusiones. Todos los referentes de la oposición, desde el Papa hasta Cristina, no dejan de ser figuras circunstanciales detrás de las cuales se encolumnan distintos sectores sociales representados. Si cada uno de estos personajes perdiera su capacidad de representar a estos sectores sociales, el armado electoral supondría apenas una rosca de nombres y un rejunte de figurines sin mucha incidencia política. A lo que se debe aspirar es a un gran consenso en el cual participen todos los sectores de la sociedad que por distintos motivos hoy se oponen a la alianza Cambiemos. Esto significa lograr la unidad de ese amplio espectro de clases sociales que conforman al campo nacional: los trabajadores, los estudiantes, los pequeños y medianos comerciantes, el empresariado nacional más ligado al mercado interno, los peones rurales y chacareros, buena parte de la Iglesia, etc. En pocas palabras: la principal estrategia del macrismo ha sido dividir al campo nacional; a lo que debe aspirar la oposición es exactamente a lo contrario, es decir, unirlo.

No los une el amor sino el espanto. Las elecciones se acercan y es cada vez más claro lo que tienen en común las figuras de la oposición: el rechazo a Macri y a sus políticas que, en connivencia con los intereses de la extranjería, benefician a unos pocos y perjudican a muchos. Después podemos hacer el matiz entre estos personajes opositores, quiénes son solo candidatos y quiénes, además, son conductores políticos. Pero hoy por hoy todo indica que la unidad es cada vez más probable.

 

Fuentes:

[1] Ámbito: https://www.ambito.com/la-inestabilidad-economica-acelera-los-planes-francisco-la-argentina-n5021529

[2] Los Andes: https://losandes.com.ar/article/view?slug=lavagna-a-macri-que-no-se-ponga-nervioso-yo-no-puedo-competir-con-miles-de-trolls

Modificado por última vez en Miércoles, 20 Marzo 2019 20:34
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