La Redacción

¿Y NUESTROS BARRIOS POPULARES QUÉ?

Publicado en Universidad Miércoles, 07 Noviembre 2018 14:16

 

Desde la Agrupación Universitaria Nacional los invitamos a participar de la charla «¿Y nuestros barrios populares qué? en el marco del programa Debates Políticos en Políticas. Hace algunas semanas estuvieron presente en nuestra casa de altos estudios los representantes del movimiento obrero provincial, ahora es turno de los movimientos sociales.

En el marco de la discusión de los distintos puntos de vista del feminismo, el análisis del pensamiento de Silvia Federici es ineludible. Autora de «Calibán y la bruja», «El patriarcado del salario, críticas feministas al marxismo» y «Revolución en punto cero: trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas» entre otras obras, fue una de las que impulsó durante la década de los setenta la campaña del «Salario para el trabajo doméstico». La Universidad Nacional de Cuyo, el pasado lunes 29 de octubre la distinguió con el título de Doctora Honoris Causa por su gran aporte al debate sobre la opresión de las mujeres. 

 

A continuación reproducimos una entrevista que le realizó el diario Los Andes a Silvia Federici, célebre autora y política feminista. Si bien su posición sobre el feminismo y el marxismo son más que interesantes, por ejemplo, en su libro «El patriarcado del Salario» publicado en el años 2015 sostiene que Marx en su obra más importante se «ocupó del trabajo de producción en la fábrica, pero no realizó estudios sobre el trabajo de reproducción que fue dado a las mujeres en la casa.» Entonces mientras el «hombre obrero de fábrica» traía el salario en la casa, la mujer por el contrario se ocupaba de las «tareas hogareñas», considerado trabajo doméstico pero no remunerado.

Entendemos que esta desigualdad es bien advertida por Federici, incluso su paso por la organización «Salario para el Trabajo Doméstico» que fue célebre en Europa y Estados Unidos en la década del ´60 y ´70. Movimiento que advertía como el salario organiza la vida de la Familia nuclear proletaria y la mujer era relegada a estas tareas hogareñas y en el caso de que trabajara realizaba un doble trabajo, en su lugar de trabajo y luego continuaba con las tareas de la casa.

Sin embargo, y aquí diferimos, sostiene que el enemigo de esta situación de desigualdad es el Estado. Para nosotros es fundamental la defensa del Estado. Como sabemos, para los países semicoloniales o coloniales el Estado se transforma, puesto al servicio de las clases dominadas, en la herramienta de transformación de la economía, la política y la cultura, donde entendemos que la desigualdad de los hombres y mujeres debe ser tratadas por esta institución. Además, no identifica la existencia del imperialismo que somete a la mujer pobre latinoamericana a una triple opresión: de los países centrales, hacia los periféricos; de las clases ricas de estos países periféricos y del hombre hacia la mujer.   

De todas maneras, los textos de Federici nos permiten comprender la desigualdad entre hombres y mujeres desde el punto de vista del modo de producción y reproducción, categorías que nos pueden ayudar a pensar una sociedad más justa. (REVISTA UNIVERSITARIA)

 

Silvia Federici: “El Estado está en la cocina y en la cama”

Lo aseguró la filósofa ítalo-estadounidense Silvia Federici en su paso por la provincia. Habla de las brujas que enfrentaron al Estado.

Una multitud ovacionó a la filósofa Silvia Federici en su paso por Mendoza, la mayoría mujeres, aunque también había varones. Es una referente en los debates feministas actuales –como lo es desde la década del 70- , tanto en espacios académicos como de los movimientos sociales y el reconocimiento de la italiana alcanza envergadura mundial.

“El Estado no está afuera, está en la cocina, en la cama, estructura nuestra vida con prohibiciones, con gestión de los recursos”, sostiene.

Lo que se ha llamado vida privada ha sido muy público, controlado por el Estado porque la familia, la casa es en realidad un lugar de producción”, asegura. En la charla magistral que dio en la Nave Universitaria advirtió que lo político es algo que estructura la vida y que dentro de la familia también hay relaciones de poder.

Trabajo doméstico

Federici plantea que el trabajo gratuito de la mujer en el ámbito doméstico y en el plano de la reproducción de la vida y el cuidado de los hijos es un sostén fundamental del capitalismo. También cuestiona al marxismo que sólo valora el trabajo asalariado. “El salario no es sólo una medida económica, es también una medida política para estructurar la sociedad y para crear jerarquía entre los asalariados”. Y luego explica hacia dónde va la cosa: tienen un rol privilegiado quienes producen riqueza y quienes no, como las mujeres dedicadas a lo doméstico, son invisibilizadas. 

A través del salario el Estado da al varón el control sobre nuestro trabajo”, subraya por si no quedó claro. 

Las brujas

Habla de las brujas, aquellas que fueron quemadas en la hoguera en loscomienzos del capitalismo y sostiene que fueron eliminadas justamente por confrontar con las imposiciones del Estado y la Iglesia. Eran aquellas que se enfrentaron al sistema.

Reconocida por sus publicaciones, destacó que los conceptos que se plasman en sus libros han sido construidos por todas aquellas mujeres que contribuyeron a aclarar y organizar las ideas. Porque “las ideas salen de los movimientos , del empoderamiento colectivo que te hace ver un nuevo horizonte que sola no podías imaginar”, señala.

La charla se orientó a señalar cómo el feminismo ha contribuido a cambiar el conocimiento y las ciencias sociales. Esto en particular porque la historia, los análisis, las miradas están hechos desde la perspectiva de los varones que desde hace siglos eran los dueños del discurso hegemónico.

Destacó que el movimiento feminista de aquellos tiempos fue una verdadera explosión  que en particular consiguió un espacio propio en el mundo académico.“Empezamos a darnos cuenta que la historia, la sociología (y otras disciplinas) tenían siempre una visión patriarcal que excluía a las mujeres de la historia, parecía que las mujeres habían estado ausentes”, destacó.

Por eso generaron una crítica de éstas que implicó su deconstrucción, no la creación de un análisis paralelo. “No hubo una disciplina que no fuera afectada”, subrayó.  Y en este sentido señaló que la filosofía, que se decía la disciplina más fundamental, reproducía la jerarquía de género”.

Resaltó la vinculación de la academia con la calle en los 70 y cómo eso permitió entender qué se necesitaba. Trayéndolo a la actualidad exhortó a que se mantenga esa relación y señaló que para hacerlo se debe buscar un lenguaje simple y comprensible que no excluya a quienes no conocen conceptos complejos.

Reconoció haber leído textos feministas y preguntarse qué dicen porque esto ha sido dejado lado. En los 80 el feminismo se transformó en algo que se concentró en el universo académico por eso llamó a que salga del claustro.

Colectivo feminista 

La italo-estadounidense Silvia Federici es filósofa, escritora y referente feminista en todo el mundo.

Ha sido docente universitaria en Sudáfrica y Estados Unidos. Nació en 1942 en Parma, Italia y en los 70 participó de la creación del Colectivo Feminista Internacional. 

Entre sus libros más reconocidos cuentan Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria Revolución en punto cero: trabajo doméstico, reproducción y luchas feministas.

 

 

 

 

Los ingenuos que creen en la democracia digital han olvidado que la información no fluye en el vacío, sino en un espacio político que ya está ocupado, organizado y estructurado en términos de poder. Y si alguien tenía alguna duda, ahí está Brasil para confirmarlo.

La lección de la reciente campaña electoral, en particular la del candidato Jair Bolsonaro, del Partido Social Liberal (PSL), es haber logrado organizar a una potente cibertropa integrada por individuos con experiencia militar que se han involucrado activa y conscientemente en la manipulación de la opinión pública, junto a usuarios comunes políticamente motivados y compañías de comunicación estratégica locales e internacionales que fueron contratadas para intervenir en las redes sociales durante el proceso eleccionario.

El término cibertropas (Cyber troops) fue descrito en el 2017 por el Oxford Internet Institute como “la acción en redes de grupos de cuentas falsas, robots y/o trolls organizados –ya sea rentados o no– cuyo objetivo es producir algún efecto en la opinión pública, en la circulación de la información o en la persecución de opiniones críticas”.

Son sistemas complejos, no centralizados, que funcionan de forma celular y no necesariamente tienen contactos unos con otros. Sin embargo, demuestran actividad coordinada y una agenda temática común. Para tener éxito necesitan de la convivencia de tres factores: redes sociales (individuos relacionados), una fuerte motivación y plataformas sociales.

Quien haya seguido de cerca las elecciones brasileñas encontrará cientos de evidencias que confirman que, detrás de la retórica antisistema y la aparente torpeza en el uso de las herramientas digitales que mostraba Bolsonaro, hubo un diseño de laboratorio y expertos que aprovecharon el contexto eleccionario para aplicar innovaciones en las tecnologías de comunicación política, como ha venido ocurriendo en otras contiendas de la última década, desde la de Barack Obama (2008), el Brexit (2016), Donald Trump (2016), Macron (2017)… hasta Bolsonaro.

Comento solo tres hechos que, teniendo en cuenta el caso brasileño, nos permiten entender cómo la mentira se ha convertido en la vía expedita para llegar al poder en las “democracias” de hoy.

No hay procesos soberanos de deliberación pública en la red

La imagen más compartida en WhatsApp durante la campaña de Jair Bolsonaro muestra a un sonriente Fidel Castro y a una joven Dilma Rousseff, identificada como “pupila, estudiante socialista de Castro”. En realidad, la foto ha sido manipulada de un original de John Duprey, del diario NY Daily News, tomada durante la visita del líder cubano a Nueva York en abril de 1959, cuatro meses después del triunfo de la Revolución Cubana. Dilma tenía entonces 11 años, vivía en Minas Gerais y jugaba a las muñecas.

Este es uno de los ejemplos que recoge un estudio conjunto de la Universidad Federal de Minas Gerais, la Universidad de São Paulo y la plataforma de verificación de datos Agência Lupa, que reveló el estrecho vínculo de las acciones políticas, las cibertropas y las campañas de desinformación en las redes de Brasil durante las recientes elecciones.

Al evaluar el grado de veracidad de 50 imágenes repetidas en 347 grupos públicos que circularon en WhatsApp entre el 16 de agosto y el 7 de octubre, durante la primera vuelta de las presidenciales, los investigadores encontraron que solo cuatro imágenes eran comprobadamente verdaderas. Pero en esos grupos, 18 088 usuarios postearon 846 905 mensajes, de los cuales 107 256 eran imágenes.

Esta intoxicación informativa no se produce a tontas y a locas. De acuerdo con los investigadores, lo que distinguió la campaña de Bolsonaro fue la combinación de una estrategia de comunicación vertical con el uso intensivo de las plataformas sociales. En otras palabras, existe evidencia abrumadora de que los estrategas del candidato generaron contenido malicioso y lo enviaron a activistas locales y regionales, quienes después comunicaron la información a miles de grupos públicos y privados, utilizando las plataformas más populares en Brasil, fundamentalmente WhatsApp. Desde ahí, los mensajes se diseminaron aún más cuando las personas crédulas los compartieron con sus propios contactos.

Ahora bien, como dice el filósofo vasco Daniel Innerarity, “el actual imperialismo cultural no es una cuestión de contenido sino de protocolos”. La influencia que se ejerce sobre los usuarios de la red no está solo en lo que se dice y se comparte, sino en el marco. La arquitectura técnica define cómo se busca y se encuentra información en Internet, cómo exploran y como se relacionan los usuarios. Esa mediación condiciona los hábitos de las personas que se asoman a Internet o participan activamente en una plataforma social. Por tanto, expresa una ideología, y es cualquier cosa, menos neutral.

El valor supremo de esta ideología es la ‘libre expresión’ y guarda un sospechoso parecido con los valores de la desregulación, la libertad de circulación o la transparencia entendidos de manera neoliberal”, añade Innerarity. En realidad, WhatsApp, propiedad de Facebook, es una maraña de reglas y procedimientos para clasificar la información; reglas diseñadas por la corporación para el beneficio final de la corporación.

Es evidente que el equipo asesor de Bolsonaro conoce perfectamente estas lógicas.

Empleo de armas de destrucción matemática de la realidad

Para saber qué decir en cada momento, los expertos del PSL apelaron a la escucha social y a “tácticas militares de última generación”, ha dicho el antropólogo Piero Leinier, profesor de la Universidad Federal de San Carlos, en São Pablo, que desde hace más de 30 años estudia instituciones militares.

Esto no es propaganda; es una bomba semiótica”, añadió en declaraciones alFolha de Sao Paulo: “Estos movimientos crean un ambiente de disonancia congnitiva: las personas, las instituciones y la prensa quedan completamente desconcertadas. Pero, al fin de cuentas, Bolsonaro reaparece como el elemento de restauración del orden, con un discurso que apela a valores universales y etéreos: fuerza, religión, familia, jerarquía.”

Por tanto, la campaña no es resultado del comportamiento “orgánico” en unas redes sociales altamente politizadas, sino del uso de “las armas de destrucción matemática de la realidad”, como las ha llamado Cathy O’Neil en su libro homónimo. . La apropiación de enormes conglomerados de datos (big data) y el procesamiento de esta información con potentes máquinas en operaciones de inteligencia artificial explican el por qué, en el último mes de campaña, Bolsonaro prácticamente duplicó su intención de voto.

Un informe del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (Celag) sobre la distribución entre receptores de redes sociales de Bolsonaro, Haddad y Lula, mostró una clara preponderancia del primero sobre los otros dos, con saltos abruptos que solo pueden explicarse por la intervención de tecnología y dinero en campañas publicitarias en redes, que han estado dirigidas fundamentalmente a los llamados millennials, los más jóvenes que tienen limitada exposición a la TV, no escuchan radio y se informan únicamente a través de nichos segmentados por grupos de interés.

De acuerdo con Celag, la metodología utilizada por consultoras expertas en algoritmos y análisis de audiencias fue la siguiente:

Escucha social con big data e inteligencia artificial, más análisis de expertos, que permiten detectar los miedos y rechazos emocionales más profundos que atraviesan el país.

Fabricación de mensajes que utilizan esas percepciones y se dirigen de manera diferenciada a públicos altamente segmentados y previamente identificados, para convertirlos en la “militancia” bolsonarista.

A la par, se activan miles de influencers de redes (previamente detectados por poseer gran cantidad de seguidores), que diseminan amenazas, mentiras y tergiversaciones.

Uso de aplicaciones robotizadas capaces de reanalizar la big data inicial (provista por los ensayos de recepción), y dispuestas a evaluar el éxito o fracaso de las mentiras. Con esa información, los analistas se reorientan y reposicionaban de forma precisa y ajustada en los temas más compartidos.

El resultado es una campaña sin precedente de guerra sucia, que nos hace preguntarnos qué vendrá después de todo esto.

Asesoría internacional

En WhatsApp cada usuario se registra con un número telefónico y puede tener conversaciones privadas y grupos de chat cifrados en el que participan hasta 256 personas. Debido a las fronteras permeables de este tipo de plataforma, no es fácil diferenciar a los participantes locales de los que acceden desde el borde exterior de la frontera nacional, de modo que no hay guerra informativa en la actualidad sin contaminación desde otros puntos de la red global.

Analistas brasileños han logrado identificar en la campaña de Bolsonaro el uso de cuentas y equipos de comunicación varados en otros países, fundamentalmente en Estados Unidos. En WhatsApp, por ejemplo, las cibertropas más activas se organizaron desde los teléfonos +1 (857) 244 0746, de Massachusetts, y +351 963 530 310, de Portugal, que manejaron más de 70 grupos de campaña del ultraderechista; y el +1 (747) 207 0098, de California, que administró más de 100 grupos de esa red.

Entre los expertos internacionales sobresale Steve Bannon, ex jefe de asesores de la campaña presidencial de Donald Trump y fundador de Cambridge Analytica, la filial londinense que ha intervenido ilegalmente en más de 200 procesos eleccionarios en todo el mundo.

De acuerdo con la agencia Reuters, Bannon estaría participando en la campaña desde agosto, después de un encuentro en Nueva York con el diputado Eduardo Bolsonaro, uno de los hijos del candidato presidencial. “Bannon se dispuso a ayudar”, declaró Eduardo. “Nos apoyará con consejos en internet, algún análisis, interpretar datos, esas cosas”, añadió entonces.

El Correio Braziliense informó en septiembre que el equipo de campaña del ultraderechista también tenía tratos con Arick Wierson, el estratega de comunicación digital y asesor de asuntos políticos de Michael Bloomberg cuando se lanzó para alcalde de Nueva York.

Mientras, Carta Capital dio cuenta de la reunión sostenida en agosto por Eduardo Bolsonaro y los asesores de varios congresistas, entre ellos del Senador Marco Rubio –enemigo jurado de Cuba y Venezuela-. Al parecer esta es la segunda que se produce desde marzo, donde hubo otro encuentro de carácter secreto que ahora ha sido divulgado en los medios. La publicación asegura que el más reciente encuentro duró cuatro horas en Washington, donde definitivamente se fraguó el apoyo político y mediático para la campaña de Bolsonaro, con espaldarazo a la participación de Bannon y Wierson.

La elección brasileña ha servido de laboratorio para la propagación del ideario de un proyecto ultra liberal fundado en el odio y la desagregación social, cuyas consecuencias son impredecibles y no solo para la vida política del gigante latinoamericano.

Sin embargo, las voces más lúcidas de la izquierda en Brasil, entre ellos expertos y comunicadores sociales, han llamado a no salir de las redes sociales, a evitar a toda costa el aislamiento y a crecerse ante las arremetidas de las cibertropas.

 

Fuente:

http://www.cubadebate.cu/opinion/2018/11/04/bolsonaro-whatsapp-y-como-llegar-al-poder-con-la-mentira/?fbclid=IwAR0-sWm-DgmH7RvpJ3J2AVVVsVrRwsZV2vInsRuhVkjD5SREdikDjPQybtw#.W-HCrpNKjIW

RU: ¿Cuál es la importancia de las próximas elecciones a Centro de Estudiantes en la UTN-FRM?

 

F.D: En la UTN estamos viviendo situaciones complejas por el recorte del presupuesto en Educación Nacional, que impacta directamente en nuestra casa de altos estudios, al que se le suma la subejecución del mismo.

Creemos que en estos periodos de retroceso es necesario recuperar los centros de estudiantes para que cumplan su verdadera función de gremios, que discute activamente los problemas del estudiantado enmarcados en la coyuntura social. Los centros de estudiantes deben encabezar la discusión de los problemas universitarios, pero además, no quedarse solamente en una u otra facultad, sino también discutir de los problemas que nos encontramos afuera.     

 

Pero este contexto, que afecta a la enorme mayoría, tiene efectos más profundos en sectores particulares. Tal es el caso de las estudiantes, las mujeres que llevan adelante una carrera, trabajan y al volver a sus hogares cargan con las labores llamadas “reproductivas” o “domésticas” a las que culturalmente están sometidas. En tiempos de crisis y de ajuste como el que vivimos, son las primeras en perder su trabajo, su forma de sustento. Son las primeras que deciden dejar de estudiar, tomar un trabajo de más horas, etc; porque en la división sexual del trabajo, sobre ellas recae el cuidado de los familiares, adultos, niños y las tareas del hogar.

Nuestra facultad debe atender especialmente este tema y darse una política con nuestras compañeras, para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en el acceso al estudio, al trabajo, al salario, etc. Además debemos enfrentar el sistema de valores imperante que determina que las mujeres sean presentadas en un segundo plano. Queremos colaborar en la lucha por la emancipación de las mujeres y la conquista de igualdad entre géneros.

 

 

RU: La elección tiene una novedad: votan las carreras aranceladas ¿Realmente fortalece al gremio esta incorporación?

 

F.D:¡Claro que si! Son estudiantes que fueron ninguneados por las autoridades estudiantiles y de la facultad por mucho tiempo.

Desde que nos fundamos como agrupación y conformamos el frente (AUN en Mayoría Estudiantil) planteamos la necesaria incorporación de las carreras aranceladas a la discusión en conjunto, que es, al fin y al cabo, la política.

Estamos convencidos que el recorte expresado en el presupuesto 2019 (que ya tiene media sanción) va a afectar a la UTN y en particular a las cuotas de estos compañeros/as, ya que de este dinero es de donde se financian gran parte de las actividades de nuestra facultad. Necesitan un gremio por el cual expresarse por este y otros tantos inconvenientes que enfrentan día a día.

 

Quienes no quieren su participación, quieren fragmentar al movimiento estudiantil. Nosotros/as queremos unificarlo. La única condición para ser parte del gremio es ser estudiante, y ellos/ellas lo son.

 

RU: ¿Cómo se traduce todo esto en propuestas concretas para la Facultad?

 

 F D: Mayoría Estudiantil es un proyecto de universidad que busca que todos los estudiantes que ingresan a la universidad puedan terminar sus estudios sin importar la situación económica particular de cada uno. Esto es una deuda que tiene la universidad, pero se puede hacer mucho. El centro de estudiantes debe bregar por la figura del “alumno libre” que tienen muchas otras facultades de la provincia. El alumno libre consiste en poder rendir las materias en final sin tener la necesidad de haberlas cursado, permitiéndoles a las/los estudiantes que trabajan o que cuidan de un familiar el poder seguir avanzando con la carrera a otro ritmo mas acorde a su situación personal.

 

 

            Además vemos que en la universidad existe un negocio, en muchos casos ni siquiera disfrazado. La UTN sigue financiándose a través de las fundaciones que les permiten cobrar no solo a las carreras aranceladas sino también por cursos de perfeccionamiento o de apoyo académico. En este sentido creemos que desde Mayoría Estudiantil realizamos actividades gratuitas de fortalecimiento de los compañeros y compañeras, como grupos de estudio, los cursos de oratoria, los diversos talleres, las charlas debate sobre recursos naturales o minería. Todas las actividades siguen nuestra concepción de gratuidad en una universidad donde cada día se agregan más contenidos básicos a los cursos pagos.

 

Entendemos que solo con el apoyo de los y las estudiantes de la UTN en las próximas elecciones del 7 y 8 de noviembre es que podemos seguir acercando herramientas a todos los estudiantes, y que van de la mano con la discusión de los problemas que a todos nos afectan.

 

 

 

 

A pesar de que el dólar bajó su precio en la Argentina alrededor de un 10% en el último mes, al costo de una altísima tasa de interés que está fundiendo a la economía real, los combustibles, que están dolarizados, lejos de bajar, muy por el contrario terminan subiendo un 7%, incluso a pesar de la baja internacional del petróleo.

El ministro de Producción y Trabajo, Dante Sica, sin embargo consideró que “nuestra expectativa es que este aumento tenga un traslado mucho menor a lo visto en otras ocasiones porque hay una mejora en la eficiencia de la estructura de costos”.

Con relación a la suba de combustibles, explicó que “por un lado, hay un tema del precio del petróleo, que se incrementó”, mientras que por otro, se encuentra “el impacto devaluatorio”, mintiendo descaradamente, ya que el petróleo bajó en este último período de U$S70 a u$s 63,69 por barril y el peso se revaluó. No obstante el desatino, para las petroleras aún resta subir otro 10% antes de que termine el año.

Nuevamente queda expuesto así el apetito insaciable de ganancias de las corporaciones petroleras y de un Gobierno cómplice que avala y hasta promueve sin ambages la misma. De más está por decir que todo esto se realiza en desmedro del poder adquisitivo del ciudadano de a pie que mira azorado como cada día le rinde menos su sueldo.

Fuente:

https://kontrainfo.com/macrilandia-las-naftas-suben-un-7-a-pesar-de-que-el-dolar-y-el-petroleo-bajaron-un-10/

Los hijos de las víctimas sufren por partida doble, ya que en muchos de los casos la madre es la víctima y el padre es el victimario.

En casi seis años, 83 hijos perdieron a su mamá en un femicidio en Mendoza. Son hijos de las 38 mujeres asesinadas, generalmente con mucha saña, en un marco de violencia de género. En la mayoría de los casos el hecho fue llevado a cabo por parejas o ex parejas. Para los hijos, otro drama, ya que suele ser su padre. De ellos 59 eran menores de 18 años al momento del hecho y 24 mayores de esa edad.

A veces han sido testigos inocentes del macabro momento, incluso de reiteradas violencias previas, de las que quizás también fueron víctimas directas o indirectas. Han visto el cuerpo de su madre ensangrentado, herido, inerte. Otros simplemente recibieron la noticia de que esos brazos ya no estarían para ellos porque alguien decidió arrebatárselos.

La ley 20.791 que introdujo la figura de femicidio  como agravante en el país fue sancionada en noviembre de 2012. Estos asesinatos se produjeron desde entonces en la provincia. Los que sucedieron antes, eran menos visibles, atenuados bajo otras miradas y otras figuras jurídicas.

La Casa del Encuentro elaboró un informe para diario Los Andes con el seguimiento de casos desde la sanción de la ley hasta marzo de este año a los que luego se sumaron los más recientes.

Entre los más resonantes aparece, por ejemplo, el de Julieta González (21), asesinada a golpes por su pareja, y cuyo cuerpo apareció en Cacheuta. Tenía entonces un hijo de 3 años.

O el de Mariana Suárez Pallers (34 años), quien tenía ocho hijos, todos menores. Justamente uno de ellos vio el ataque a balazos que recibió su madre el 11 de noviembre de 2016 en su casa del barrio Democracia de Las Heras. “El papá mató a la mamá”, le dijo a su abuelo paterno cuando fue a la casa de él a buscar ayuda.

También el de Ayelén Arroyo (19), que fue degollada por su padre –quien la abusaba– y tenía una niña de 18 meses.

Hay casos en los que el asesino también se cobra otras vidas, como las madres de su víctima primaria o incluso los hijos.

El último hecho que sacudió a la provincia ocurrió el domingo pasado: Ivana Milio (46) fue asesinada por su pareja, quien está detenido. Fue con tal saña que tenía rotos casi todos los huesos del rostro y hasta una especie de agujero hecho con la punta de un televisor. Su hija de 13 años fue la primera que ingresó a la casa y se encontró con el escenario. Además tenía otros dos hijos, de 22 y 24 años.

Guadalupe (es un nombre ficticio) tiene 7 años. Hace ya algunos que su papá mató a su mamá. Después de eso su abuela paterna decidió quedarse con ella sin consultar a la familia materna, algo que recién hace un par de meses se resolvió a medias.

 

Actualmente vive algunos días de la semana con unos y otros con los demás, según determinó la Justicia.

Su abuela paterna decidió de manera inconsulta todo sobre ella. Entre esas cuestiones, la cambió de colegio y la niña perdió a sus compañeros. “Es buena alumna, tiene todo 10 en la libreta”, comenta su abuela materna quien lucha por tenerla.

Contó que cada tanto tiene crisis de llanto, gritos y angustia. Dijo que además recibe mensajes manipulados por parte de la otra familia. 

Impacto inevitable

Para estos chicos, víctimas del asesinato de sus madres, habrá heridas e imágenes imborrables pero además, la pérdida de su mamá suele ser la primera de otras pérdidas. Muchos además pierden a su papá si es quien perpetró el hecho: porque se suicida o porque termina preso.

Quienes se encuentran vinculados al abordaje de estos casos aseguran que el impacto es muy fuerte y que la atención debe ser integral. Sin embrago esto no siempre sucede. Puede afectar la salud psíquica y física de los hijos, sus relaciones con el entorno, su desempeño académico entre otras cosas.

Lo más común es que los niños deban ir a vivir con alguien distinto, lo que implica adaptarse a una nueva realidad que tiene alcances en diferentes áreas de la vida. Pérdida sobre pérdida.

Lo probable es que deban cambiarse de barrio, de escuela, de compañeros, de maestra, ese entorno en el que se sentían cómodos, donde tenían afecto y que podría funcionar como contención.

Pero, además, si son muchos hermanos también suele suceder que dejen de vivir juntos.

Si la familia tiene pocos recursos y son varios hermanitos se los termina separando; hay muchas mamás que tienen nueve o diez hijos y es imposible que una familia pueda hacerse cargo de todos esos niños”, detalló Ada Rico, presidenta de la Casa del Encuentro.

Todos te dicen lo mismo, que cómo hacen para ocuparse si no tienen los recursos económicos para las necesidades básicas, ni hablar de una terapia (psicológica)”, subrayó, y mencionó que esto –que ante un cimbronazo de este calibre parece un acompañamiento necesario– no siempre se les garantiza.

El Órgano Administrativo Local (OAL) es el área de gobierno que se encarga de dar asistencia y contención a los niños y allegados que quedan en situación de vulnerabilidad. No sucede cuando el padre está en condiciones de hacerse cargo de los niños, claramente cuando no ha sido el victimario.

Evaluamos el entorno familiar para saber si pueden contener la situación o si está el papá saber si el chico quiere o no ir con él”, detalló su titular, Daniela Torres.

Comentó que las respuestas que se dan son diversas y dependen de la situación y los recursos con los que cuente el niño.

Se trata es asesorar a los adultos  para que sepan cómo proceder. A veces son los familiares lo que reciben asistencia psicológica para transferirla al chico. No necesariamente que el chico haga terapia le va a venir bien”, detalló.

Señaló también que algunos ya vienen con tratamiento psicológico, que en ocasiones puede ser por problemas de violencia en el contexto. Generalmente los colegios detectan cuestiones actitudinales y de convivencia intrafamiliar porque los chicos expresan cansancio o angustia.

El doloroso 2016

La mayoría de las mujeres asesinadas son jóvenes, por lo que suelen tener hijos pequeños y entre los mayores, en general suelen superar mínimamente los 18 años, aunque la situación los empuja a hacerse cargo de sus hermanos, negocios o dejar los estudios para trabajar.

En 2013 fueron asesinadas dos mujeres, quienes tenían entre las dos 2 hijos menores y 3 mayores. En 2014 fueron 56 menores y 5 mayores quedaron sin mamá. En 2015 fueron 3 y el saldo, 5 hijos menores y 5 mayores sufrieron esta pérdida. Este fue el año en que surgió con fuerza el movimiento Ni Una Menos que copó las calles.

Pero 2016 fue sin dudas el más dramático hasta ahora: la peor muestra de la violencia de género se llevó la vida de 14 madres y la mayoría tenía hijos pequeños.  Entre todas dejaron 31 niños menores y 3 mayores.

En 2017 hubo 5 femicidios, sus hijos eran 8 menores, 2 mayores y 4 de los que se desconoce la edad. Este 2018 ya cuenta con 9 casos: 7 menores y 5 mayores quedaron sin mamá.

La figura legal

La ley 26.791 incorporó el agravante por violencia de género en caso de homicidio. Fue sancionada el 14 de noviembre de 2012 y reformó el artículo 80 del Código Penal. Esta norma amplió la figura del homicidio calificado por el vínculo (inciso 1°) y el catálogo de crímenes de odio (inciso 4°). Además, incorporó las figuras de femicidio (inciso 11°) y “femicidio vinculado” (inciso 12°). De acuerdo con lo que estipula el artículo en cuestión se impondrá prisión o reclusión perpetua a quienes cometan estos crímenes. “Hasta ese momento para que existise el agravante tenía que existir un vínculo legal”, explicó Ada Rico, de la Casa del Encuentro.

Ley «Brisa»

La ley 27.452 de Régimen de Reparación Económica, más conocida como “ley Brisa”, apunta a atenuar algo el impacto en la vida de los niños que quedaron sin su mamá por un femicidio. Otorgará una reparación económica mensual equivalente a una jubilación mínima a estos chicos, hoy en torno a los 8.600 pesos mensuales.

Fue aprobada por el Congreso el 4 de julio último y reglamentada los primeros días de octubre.

Serán beneficiarios los menores de 21 años, de manera vitalicia y recibirán además una cobertura de salud integral lo que asegura tratamiento psicológico. El texto detalla que está dirigida a “niñas, niños y adolescentes, cuyo progenitor y/o progenitor afín haya sido procesado y/o condenado como autor, coautor, instigador o cómplice del delito de homicidio de su progenitora”. Se tramitará ante el Instituto Nacional de las Mujeres.

Diferentes organismos consultados aseguraron que habrá que esperar hasta la semana que viene para tener más detalles, cuando se “bajará” más información sobre cómo gestionarla a las provincias. Hay diferentes interpretaciones: algunos sostienen que será para todos, otros que será sólo para quienes hayan tenido a su papá o progenitor afín involucrado. También incluye a mayores que tengan alguna discapacidad.

 fuente: «Diario Los Andes»

Crónica sobre Siria: el faro de la Resistencia

Publicado en Opinión Domingo, 04 Noviembre 2018 19:52

Por Suriana Cichero Lalli / CENACK

En este momento, estoy en la ciudad costera de Tartús. La ciudad en donde se encuentra la base rusa en Siria y en donde está lleno de banderas sirias y rusas entrecruzadas en los postes de las luces públicas. Si te acercás un poco más, hay una foto de Vladimir Putin en cada una. Desde los balcones que están frente al mar, se llega a ver una fragata rusa imponente, quietita en el Mediterraneo. Si te acercás al centro de la ciudad, podés llegar a ver a sus soldados caminando o comprando cosas. Ahora mismo estoy escuchando aviones rusos sobrevolar mi balcón.

Acá en Siria los llaman “el fuego amigo” y los ciudadanos que cuentan las historias de sus secuestros o sus terribles sufrimientos durante la guerra, afirmaban “tranquilizarse” cuando escuchaban su presencia. Es, indudablemente, el aliado más importante para ganar la guerra en Siria, aunque todos acá saben que se trata de una amistad estratégica, donde detrás del telón existen varios intereses por su parte. Los intereses económicos, como la construcción del gasoducto que sustente de gas a toda Europa; el refuerzo de la seguridad nacional rusa y la aguda preocupación de Vladimir en combatir desde ahora a los terroristas mercenarios en Siria; los intereses geopolíticos, como la estrategia de conservar el mapa actual de Medio Oriente, en contraposición a los planes de EEUU, que buscan seguir fragmentando los Estados-Nación para seguir consolidando su poderosa influencia en la región, en conjunto con su satélite aliado: el Estado de Israel. Otro ejemplo bien claro de esto es la financiación a grupos y partidos políticos kurdos, con el fin de fogonear la independencia kurda de Siria, lograr un estado kurdo autónomo y achicar los límites geográficos sirios a largo plazo; o también las “feministas kurdas” como la “novedad revolucionaria feminista” de Medio Oriente. Lo curioso es que en los medios sirios casi no hay noticias sobre lo que hacen las mujeres kurdas, pero desde las redes sociales en Occidente está lleno de imágenes y videos viralizados suyos. Uno de los últimos videos que vi, fue uno de mujeres kurdas con el pañuelo de la campaña del aborto legal: una causa que desde Argentina muchas mujeres militamos convencidas, mientras también alertamos que si esta causa no es conducida por una línea y una estrategia nacional-latinoamericana, corremos el riesgo de ser llevados puestos. El imperialismo siempre va a intentar legitimarse a través de causas justas para adentrarse “por las buenas”, por los poros de todas nuestras naciones. Nada nuevo. Algo que en definitiva muchas veces sucede con tantas causas colectivas. Por eso nuestras únicas soluciones son las políticas públicas nacionales. Una vez más, Siria despertándonos de lo que sucede afuera de Siria.

En lo que respecta a este viaje y mi ubicación actual, llegué a las playas sirias cuando el verano terminó, cuando están por arrancar las lluvias fuertes, cuando ayer estuvo relampagueando por horas, cuando ya no queda casi nadie y cuando hace unos días esta zona fue víctima de un ataque aéreo muy fuerte, este pasado el 17 de septiembre. Tal es así, que el saldo fue de 15 soldados rusos muertos.

Y es que no se puede perder una guerra. Porque para los tres países que atacaron, que son tres de los autores intelectuales de la masacre en Siria, no se puede perder esta guerra. No hay disimulo, ya no persiste el mismo interés en las viejas y ya conocidas tácticas de las “falsas banderas”, que fueron masivamente conocidas a partir de un 11 de septiembre de 2001 con las Torres Gemelas. Este 17 de septiembre mostraron las verdaderas: sus identidades estaban presentes en sus barcos, sus aviones y las armas que utilizaron para el ataque.

En el momento del ataque, nuestra electricidad fue interrumpida por 40 minutos. Hicimos al mismo tiempo lo que hace cualquier ciudadano acá: esa exhalación de aire por cansancio, por la costumbre de que la luz se nos corte todos los días. No teníamos ni idea de lo que estaba pasando, sólo creíamos que era un corte de luz más, porque cabe destacar: la luz en Siria se nos corta una vez por día para seguir ahorrando en electricidad para esta guerra.

Nos fuimos enterando de lo que estaba pasando cuando la luz volvió. La televisión y las redes sociales empezaban a decir que caían misiles en Latakia, que desde la ciudad de Tartous (la provincia vecina) se los derribaba; que el cielo nocturno pasó –literalmente, según cuentan– de estar todo negro a estar todo rojo, como si por automático alguien hubiera estado jugando con los cielos sirios desde un Paint. También supimos que los sirios –muy por el contrario a lo que cualquier mortal del mundo haría– empezaban a subir masivamente a sus techos para filmar esos destellos y, por último, supimos que el Ejército Árabe Sirio derribó la mayoría de los misiles.

En ese momento supimos todo eso, pero no qué países estaban atacando específicamente. “No se sabe quién ataca”, rezaban todos los canales de la TV siria en el instante.

Fue un día después cuando nos enteramos a ciencia cierta de donde habían salido todos esos misiles: desde un barco y un avión de la OTÁN. Y países que la conforman, con sus identidades a la vista.

Un “TORNADO”: avión británico con base en la Isla de Chipre que despegó una hora antes, con el fin de mapear el terreno al que luego se atacaría. Su recorrido fue Turquía – Irak – Latakia, la ciudad costera de Siria donde se encuentra el instituto tecnológico militar del Ejército Sirio. Lógicamente, el blanco final.

Fragata francesa “AUVERGNE”, que se encontraba situada en el Mar Mediterráneo y utilizó los misiles de su nave contra el instituto tecnológico militar.

4 aviones cazabombarderos israelíes que dispararon contra este mismo instituto, al unísono con la fragata francesa.

Los 15 rusos fallecieron a raíz de una operación engañosa de uno de esos aviones israelíes, que se escudó detrás del avión ruso justo en el momento en que Siria lanzó un misil de defensa ante Israel.

Pero más allá de las noticias en los medios, los sirios, en el fondo, –y a diferencia del mundo al que sólo son integrados geográficamente en algún lugar del Mediterráneo Oriental–  sí habían intuido de dónde provenían los ataques. El resto del planeta “no sabe” quiénes son los que financian esta guerra por encargo. De hecho, lo que reproduce todo Occidente es que todo se trata de “una guerra civil entre facciones a favor y en contra el del gobierno sirio”. Una lavada de cara. Pero ellos no. Ellos saben masivamente por quiénes son atacados todos los días. Porque lo viven. Entonces, ¿cómo no iban a saber desde dónde provenían unos misiles por sorpresa aquella noche?

Son siempre los mismos” te dicen. “Pero el mundo no lo sabe”.

En paralelo a los ataques aéreos, se registraron ataques de terroristas en la entrada a Latakia, la misma ciudad en donde está el instituto tecnológico militar.

En síntesis: ¿no está todo cada vez más claro? Si la OTAN ataca y unos terroristas barbudos también, en la misma zona, ¿no es claro quién los financia y quiénes son los mercenarios?

Siria también le invierte la ecuación a Sarmiento: en Siria, la civilización es la barbarie.

Por su parte, días antes, Israel bombardeó el Aeropuerto Internacional de Damasco, muy cerca de donde vivo. Una semana antes, Israel atacó tres ciudades de Siria a la misma vez. En todas estas veces, casi todos los misiles fueron derribados por el Ejército Sirio, sobre quien la prensa internacional todavía insiste en definir como “los asesinos de su propio pueblo comandados por el dictador Al-Assad”. Un subtítulo ideal para una serie de Netflix.

Es evidente que los movimientos de este ajedrez son cada vez más claros y es por esto que cuesta entender cómo tantos medios y tantos periodistas que, en algunos casos sólo levantan noticias prefabricadas sin mala intención, no son siquiera capaces de sacar estas cuentas. Penoso.

Lo más fuerte que te cruzás en Siria es la entrega incansable de los soldados en esta guerra. Muchos de ellos están peleando ininterrumpidamente desde que empezó la invasión, en 2011, casi sin un mínimo de descanso. Hay madres que hasta tienen 6 hijos mártires. Conocí madres que no pueden contarte sobre sus hijos porque empiezan a hablar y no salen más del llanto desgarrador. No salen. Las mirás sin saber qué hacer, qué decirles, si abrazarlas o no, si dejarlas tranquilas que lloren, si cambiarles de tema, si bajar la mirada. No sabés qué hacer. Sólo sé sentir un nudo horrible en la garganta y no decir más nada. Es horrible el dolor que siento en el pecho cada vez que me acuerdo.

En la ciudad de Tartous, hay una calle que se llama “La Calle de los Mártires” porque de cada dos casas aledañas, una es de un mártir. Te cruzás con varias historias de esas, te las cruzás todo el tiempo. Si pudieran por un solo día ver a Siria con sus propios ojos, al primer minuto podrían sentir la admiración que tiene el pueblo por su ejército, podrían ver cómo cada ciudadano/a le rinde homenaje al soldado caído, podrían ver cómo cada calle tiene decenas de fotos de soldados mártires, y cómo todo esto pasa simplemente porque el ejército está compuesto por mujeres y hombres paridos y queridos por el pueblo, y es más, hasta podrían sentir en carne propia cómo todos acá vivimos sin miedo porque sabemos que estamos protegidos por los que todavía siguen vivos.

La semana pasada caminaba por una zona muy concurrida de Damasco, cerca de la terminal de colectivos más importante de la capital. Una zona que hasta hace no mucho volvió a ser segura por completo. Tenía que llegar a la casa de una señora que vivió a 150 metros de donde estaban ubicados los terroristas del Frente al Nusra. Vivió bajo sus proyectiles y morteros durante 7 años, sin querer irse de su casa ni un sólo día, cuenta que “tiene un dios aparte” y supone que por eso sigue con vida. Tenía que ir a su casa para entrevistarla, pero no tenía ni idea cómo llegar. Estaba perdida y tratando de ubicarme con un GPS de mi celular. Caminaba sin levantar la vista de la pantalla, intentando entender el vaivén de esas calles, yendo y viniendo, hasta sintiendo que estaba pasando vergüenza… Hasta que escuché tímidamente un “Disculpá… ¿A dónde necesitás ir?

Eran del Ejército. Levanté la cabeza, me acerqué a ellos y les dije que necesitaba ir a “esta calle de acá que está marcada con el punto azul”. “Bueno. Entrá un segundo al retén y lo vemos bien”, me dijeron. Acto seguido: “¿vos de dónde sos? Por tu acento no sos de acá, ¿no?”

No, soy argentina

¡Argentina! ¡Qué lindo! ¿Y te gusta Maradona?

Si, lo amo.

¿Y tomás mate?

¡También!

¿Y cómo te llamás?

Suriana

Ahí se callaron y se sorprendieron al escuchar que me llamo “nuestra Siria”. Me sonrieron con algo de timidez.

Después de este pequeño intercambio de palabras, los dos se pusieron a ver cómo tenía que hacer para llegar a ese punto azul. Y concluyeron: “Bueno, mirá. Te abro el pase por acá y le das derecho. Si querés, comunícate con los que te esperan o pasame que hablo con ellos para que te esperen más cerca”.

Me voy del retén y empiezo a caminar. A los 50mts escucho que uno de ellos me grita “¡Suriana! Dale derecho por ahí y esperalos en ese supermercado”. (Un supermercado que no era más supermercado. Era un pedazo de ruina gigante despedazado por los terroristas del Frente al Nusra).

Me fui para ahí, con el corazón enternecido por esos soldados, pero a la vez llena de impotencia, porque en ese instante me puse a pensar que el mundo y la prensa internacional todavía los tilda de asesinos a mansalva y yo no tengo el caudal de voz suficiente para gritarle al mundo lo equivocados que están.

En estos meses, en los que vengo entrevistando muchos sirios y sirias, me crucé con todo tipo de historias: un primo mío soldado del ejército me contó que vio con sus propios ojos cómo los terroristas se manejaban con dólares nuevos enrollados y sellados por el banco central de EEUU. No usaban liras sirias, la moneda local de acá. Usaban dólares nuevos. Abrían los rollos nuevos ahí, como si tuvieran total impunidad para hacerlo, como si el mundo les perteneciera. Y mientras ese mismo mundo nos cuenta la historia al revés, en Siria la tenés ante tus ojos. Un amigo mío muy querido, “J”, me contó que hace unos años iba en su auto camino a su trabajo, hasta que de repente lo frenaron muchos hombres armados y lo hicieron bajar. Le empezaron a hacer mil preguntas, todas a la vez, al mismo tiempo. Le preguntaron de qué religión era, a dónde iba, qué estaba haciendo ahí, en dónde trabajaba, en qué rubro, etc. “J” respondió todo lo que pudo pero no quiso decir que era cristiano, entonces respondió que era sirio. Entre ellos empezaron a debatir qué iban a hacer con él: uno proponía matarlo en el momento, el otro proponía llevarlo secuestrado y pedir rescate, el otro proponía llevarlo secuestrado e intercambiarlo por algún terrorista preso, el otro proponía utilizarlo de chofer ya que tenía auto. Mi amigo me decía “De repente estaba frente a unos tipos que se estaban rifando mi vida. Sentía como si me estuvieran repartiendo en pedazos”. Te cruzás todo el tiempo con historias parecidas. Y de anécdotas de secuestros, casi todos los días. También conocí sirios que habían armado su vida estable en América Latina, y cuando empezó la guerra se vinieron a pelear voluntariamente. Todavía siguen peleando. Entrevisté a otro tipo grande que antes de la guerra vivía en EEUU con su familia y su vida hecha. Cuando empezó la guerra, dejó todo y vino a Siria a comandar y entrenar milicias secretamente para liberar su ciudad y combatir a los terroristas pagos por los países nombrados arriba –y otros más-. (Recordemos que acá vinieron terroristas de más de 85 nacionalidades a desestabilizar siria. Más de ochenta y cinco). También conocí a una mujer de unos 60 años, madre muy triste de un joven mártir, que una noche, tiempo después de que los terroristas secuestraran y asesinaran a su hijo, entró a su casa y para colmo vio a integrantes del ISIS ocupándola, robando sus pertenencias y durmiendo en sus sillones con las patas para arriba. Te cuenta con toda la furia cómo esa vez, lejos de haber sentido miedo, se llenó de una ira jamás antes sentida por ella y les pegó un grito que hizo temblar el cielo, les empezó a sacar todas las cosas de las manos a uno por uno, y por último, los echó a patadas a todos. Ella es una mujer a la que cualquier occidental prejuzgaría de “sumisa” a primera vista, por el solo hecho de ser una mujer religiosa tapada con velo. Creo fervientemente en que uno de los ejercicios más importantes que tenemos que hacer desde los países occidentales, es abandonar nuestro ego cultural. Entender que los conceptos que usamos no pueden ser monopolizados por nosotros para hablar de todas las culturas del mundo, porque haciendo eso, lavamos identidades y las homogeneizamos, y eso es una faceta muy naturalizada por el imperialismo cultural. “Libertad” en Argentina no es el mismo que “libertad” en Siria. Siria tiene una identidad muy propia y está muy, pero muy lejos de ser Occidente.

Volviendo: en esta tierra te encontrás con un coraje y una fuerza pocas veces vista. Quizás cuando terminás de conocer la cara más cruda del imperialismo, te das cuenta de que no te queda otra que armarte así, que si tu hijo fue asesinado y meses después dejás que el ISIS ocupe tu casa de siempre, perdiste todo en la vida. Por eso Siria enseña y Siria es Resistencia.

Pero además, te encontrás a cada momento y cada día con sonrisas muy humildes, con ojos que miran muy brillosos y en profundidad, con manos viejas que te acarician y con una cordialidad que en teoría “nadie tendría en un país en guerra”. Y es así que te empezás a dar cuenta de que lo que hace única a Siria es justamente eso: lograr que todas estas cosas caminen de la mano.  Siria rompe todos los esquemas del imaginario sobre una guerra. La guerra convive con la vida social, los bares, los boliches. El dolor que cala hondo es el mejor amigo de la hospitalidad, una hospitalidad que yo jamás en mi vida había conocido así antes. El dolor da a luz a un concepto distinto de hermandad que te brindan al primer minuto, aunque no te conozcan, aunque no se acuerden de tu nombre, aunque tengan la vida partida en dos.

Y eso es Resistencia: el amor más genuino parido por el dolor más desgarrador. Como nuestras Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. En mi cabeza no las puedo parar de asociar con Siria. Y es que ellas también son Siria. Estela de Carlotto pidiendo por Palestina Libre, también es Siria. Hebe de Bonafini hablando por todos los medios en 2006, levantando la voz por mi propia madre, cuando estuvo detenida y secuestrada por el Mossad en Palestina, también es Siria. ¿No nos preguntamos qué hubiera pasado con Tamara si Hebe no salía a sacudir los medios?. Hebe fue la que apuntó públicamente a donde se debía, cuando poca gente se anima a hacerlo: al Estado de Israel. Hebe, una mujer cuyo temperamento también podría haber echado al ISIS de una casa. Una mujer a la que también la civilizada-barbarie del ‘76 comandada por el imperialismo del norte le desapareció un hijo. Una mujer que también usa un pañuelo en la cabeza.  Y es que las tierras siempre son madres fuertes. Y Siria es el nombre de esta tierra maternal que se está jugando todas sus cartas para terminar con esta tercera guerra mundial, la más cruda de todo el siglo XXI. Ni la primera ni la segunda duraron lo que está durando esta. Ni la primera ni la segunda tuvieron más de 85 nacionalidades combatiendo.

Siria se llama esta tierra que vibra tan potentemente entre el dolor, el terror, los escombros  y la Vida con mayúscula.

Y ahí está el honor.

Y ellos te lo afirman a fuego. Esa madre furiosa que echó al ISIS de su casa a los gritos, te lo afirma a fuego: “Suriana, esta es una guerra contra el honor de Siria”.

“Más de 7000 años de historia y Siria nunca se ha arrodillado ante ningún imperio. Menos lo hará ahora.” Bashar el Assad.

Acá está la guerra que la OTÁN no puede ganar.

  

Por: Suriana Cichero Lalli. Corresponsal del CENACK (Centro de Estudios Nuestroamericano Chávez – Kirchner) en Siria.

Ataque y contraataque

Publicado en País Domingo, 04 Noviembre 2018 17:52

Megadevaluación, inflación, licuación del salario y resistencia sindical en la economía macrista

Ataque y contraataque

La organización gremial y la elevada tasa de sindicalización actúan como límite a las políticas regresivas del sector empresario concentrado representado en el gobierno de Macri. Reapertura de paritarias con alzas del 40 al 45 por ciento.

Por Alfredo Zaiat

Camioneros y Judiciales consiguieron en estos días redefinir sus respectivas paritarias de este año con un alza del 40 por ciento, y los sindicatos de Petroleros de Santa Cruz y de Sanidad la subieron al 45 por ciento. Estas renegociaciones que mejoran el ingreso de los trabajadores para tratar de empatar la evolución de la tasa de inflación imponen límites a la histórica y esquiva pretensión del sector empresario concentrado, hoy representado en el gobierno de Mauricio Macri, de desarticular la resistencia gremial y que el ajuste de la economía tenga como variable principal el salario. Lo han intentado en varias oportunidades, y ésta no será la última, pero, a diferencia de otras economías periféricas, en la argentina el nivel de organización sindical y elevada tasa de sindicalización, que abarca a 3,7 millones de trabajadores, define un contorno que desafía esa pretensión. Esto no significa que en cada embestida del establishment (dictadura 1976, la economía de guerra del gobierno de Alfonsín, el menemismo, la Alianza de De la Rúa y ahora la Alianza Cambiemos) el trabajador pierda espacios relativos en el reparto de la riqueza, que se ha dado además en un contexto mundial de transformación del trabajo y las relaciones laborales.

El presupuesto 2019 es hambre y miseria para el pueblo argentino congeniado por el FMI. En este contexto de crisis social, económica y política las más perjudicadas somos las mujeres. La falta de puestos de trabajo, la caída del poder adquisitivo del salario, los recortes a los programas de protección de la mujer, ajuste en el sector de salud, educación etc. influye directamente a nuestra integridad y a nuestra posibilidad de vivir dignamente como mujeres. Todo este combo de ajuste nos deja expuestas aún más a la pobreza o a la falta de independencia económica.