POR LA CAÍDA DE VENTAS, ARCOR FRENA PRODUCCIÓN DE ALCOHOL EN SAN PEDRO

 

La crisis del mercado interno en Argentina provocada por un gobierno que promueve “hacer plata con la plata”,  arrasa con lo que se le ponga en frente.

Uno de los grandes monopolios de alimentos en Argentina (Arcor) no puede enfrentar la situación. Frente a la caída constante del poder adquisitivo los argentinos y argentinas eligen comprar alimentos o bebidas de “segunda marca” que son más accesibles.

Resulta triste pensar que la mayoría de los argentinos tenga que ajustar en su comida de cada día, si es que la tienen. (La Redacción)

LA CRISIS ECONÓMICA LE IMPIDE RECUPERARSE DE LAS PÉRDIDAS DE 2018. Suspendió las operaciones de su planta en la provincia de Buenos Aires. Para evitar despidos, reubicó al personal en la fábrica de harina y polenta.

La alimenticia Arcor sigue atravesando una situación complicada, que casi no encuentra antecedentes en la historia de la compañía que la familia Pagani fundó en 1951 en Córdoba. El año pasado registró pérdidas operativas por $1.010 millones. No tenía sus números en rojo desde la crisis económica del año 2002.

 

Ahora, la compañía decidió suspender las operaciones de su planta de alcohol en la localidad bonaerense de San Pedro. “El Grupo Arcor informa que, ante la baja en la demanda de alcohol y los altos stocks acumulados, la compañía se vio obligada a suspender momentáneamente la producción de alcohol en la planta de San Pedro. El personal será destinado, durante ese período, a tareas de producción de harina de maíz y polenta”, informó a través de un comunicado.

 

En San Pedro, Arcor cuenta con dos unidades productivas. Una de ellas es la destilería de alcohol que el grupo compró en 1979, desde la cual provee a otras industrias, como perfumería y bebidas espirituosas, dos rubros que registraron fuertes caídas de ventas por la retracción del consumo masivo.

 

La otra planta en San Pedro se construyó en 1982 y es de molienda seca de maíz, cuyo principal producto es la harina de maíz; a lo que se sumó en 1984 la extracción de aceites. Allí serán reubicados hasta nuevo aviso los empleados de la fábrica de alcohol.

 

Según el último reporte de Arcor a la Bolsa de Comercio, el año pasado sus ventas globales sumaron $85.600 millones y representaron un resultado negativo de $1.010 millones. La caída de ventas, la devaluación y las altas tasas de interés se combinaron para afectar los resultados, un escenario del que no escaparon otras alimenticias de primer nivel como, por ejemplo, Molinos Río de la Plata y Mastellone, que informaron pérdidas en 2018 de $1.700 y $1.900 millones, respectivamente.

 

En un año de caída general de consumo en casi la totalidad de los mercados de alimentos en la Argentina, las ventas del negocio reflejaron una leve caída de los volúmenes totales comercializados; de igual forma se destaca el buen desempeño en el mercado interno que tuvieron las ventas de jugos en polvo, tomates, polentas, conservas de fruta y aceite”, detalló el informe de Arcor. En el rubro “Alimentos”, las ventas de 2018 sumaron $7.588,3 millones, mientras que en 2017 habían sido de $8.173 millones, con una caída interanual del orden del 7,2%.

 

Otro segmento donde Arcor pisa fuerte, “Golosinas y Chocolates”, también registró en 2018 un nivel de ventas inferior al de 2017. En este caso el retroceso fue del 2,5 por ciento. (ámbito)