La Factoría Pampeana: Parte I

Desde Revista Universitaria, compartimos con nuestros lectores una serie de síntesis sobre la obra «Revolución y Contrarrevolución en la Argentina». En esta oportunidad, la primera parte de la Factoria Pampeana. 

 

 

Yrigoyen dejaba la presidencia en 1922, su sucesor será Marcelo Torcuato de Alvear, quien había conocido al caudillo en la Revolución de 1890, don Hipólito creía que la presidencia de Alvear sería solo un intervalo para que al tiempo el pudiese volver a presidir el país, tan equivocado no estaba el viejo radical, que seis años después volvía al poder.

Alvear y su familia serán el fiel reflejo del destino del patriciado Nacional, su abuelo había sido Director de las Provincias Unidas y compañero de San Martín, y su padre había sido amigo de Roca e intendente de la capital en 1880. Pero su familia se trasformó, como el patriciado en oligarquía.

La valorización de la tierra y algunos casamientos fortuitos operaron el milagro de mudar a la familia pobre, federal y roquista a una aristocracia distante, de allí que su gobierno fuera contrario al interés del pueblo argentino y por tanto a Yrigoyen. Desde París, y con gran tristeza por dejar esa hermosa capital, llegaba para ejercer la presidencia.

Se daba inicio a los años locos, la Europa vencedora y Estados Unidos como el país acreedor surgía al día siguiente de la guerra. Las grandes potencias vencedoras imponían sus condiciones a Alemania, la firma del tratado de Versalles será el gancho para que se genere la segunda guerra 20 años después.

Alvear, gozó de las ventajas que le ofreció el periodo de estabilización relativa del capital que trascurre entre la posguerra y la crisis mundial. Los altos índices de explotación agropecuarios llenaron de oro la tesorería.

Su política financiera y aduanera se declaraba abiertamente librecambista, según Bunge desde 1923 al 1926 el mercado interno argentino es inundado de productos de consumos diversos, que compiten ruinosamente con los productos argentinos.

En síntesis, el balance del gobierno de Alvear es deplorable, suprime el salario mínimo de los trabajadores, rebaja los sueldos y jubilaciones a los ferroviarios, vetó la ley que obliga el pago de salarios en moneda nacional, abrió la caja de conversión, no aplicó la ley de precio máximo para las carnes de consumo interno, etc.

En el ámbito universitario interviene la universidad del Litoral y la de Córdoba, modifica los estatutos aprobados en 1922 que daba forma a las conquistas del 18, lo que Del Mazo plasmo como el comienzo de la contrareforma y el retroceso del pueblo argentino.

El periodo de Alvear ingresaba a la tormentosa zona de renovación electoral, antes de dejar la presidencia apoya las fuerzas antiyrigoyensitas y antipulares que nacen al calor de Marcelo y con él la conspiración oligárquica para derrotar al viejo caudillo.

En 1828 los radicales se reúnen y proclaman a Yrigoyen como su candidato, quien termina ganando las elecciones nacionales.  Al colocarse la banda presidencial por segunda vez Yrigoyen rosaba los 80 años, estaba a las claras su notorio cansancio y lentitud a la hora de la toma de decisiones lo que le acarrearía serias dificultades, sin embargo, su agudeza política todavía era vigente y plena.

Yrigoyen disputó a la oligarquía el monopolio de la riqueza básica del país. Sus medidas económicas facilitaron a la pequeña burguesía rural cierta forma de crédito barato, de transportes y de comercialización. A la urbana la defiende con el puesto público, la legislación social y las jubilaciones. Su política petrolera, sus planes viales, la idea del banco agrícola y de la reforma a la ley de arrendamientos, del mismo modo que la reanudación de las obras de los ferrocarriles, e insertan en el cuadro de una política de modernización de la estructura agraria del país sin entrar en sus preocupaciones reducir la dependencia industrial del país.

Si bien en los dos gobiernos de Yrigoyen, el conjunto de sus políticas tenía un sentido Nacional, será de un nacionalismo agrario y en consecuencia pasivo.

Para ese entonces la oligarquía venía gestando la conspiración para terminar con don Hipólito, todas las fuerzas son lanzadas al campo de batalla desde la Federación Universitaria hasta la Cámara Argentina de Comercio, todos eligieron como blanco a Yrigoyen. Efectivamente el caudillo marchaba hacia su ruina, en el mundo había comenzado la crisis.

Con la crisis la vulnerabilidad de la Argentina agraria se manifestó en toda su amplitud, la desocupación obrera se extiende, bajan catastróficamente los productos agropecuarios de exportación y comienzan a afluir a las ciudades los peones rurales que se quedan sin trabajo.

En el 30´el caudillo ya tenía 79 años y en su larga existencia había presenciado la vida política de la vieja sociedad argentina y la aparición turbulenta del mundo inmigratorio, había participado de tres revoluciones, conspirado dos décadas y ejercido la presidencia dos veces.  La crisis mundial y el ocaso del liderazgo de este gran caudillo señalarían el ocaso del radicalismo histórico.

Era 1930, las noticias informaban el golpe hacia Yrigoyen, las causas: la crisis mundial iniciada en el 29, las intrigas petroleras, la movilización oligárquica, periodística y política de la oposición, pero la causa más profunda es que Yrigoyen ya había agotado totalmente su ciclo y el radicalismo tradicional tocaba su fin.

Desde los comienzos mismos de la conspiración que da lugar a la caída de Yrigoyen aparecen dos líneas fundamentales que constituyen la dualidad política de la revolución de septiembre. Una encabezada por Uriburu con escasa adhesión civil y militar. La otra estaba personificada por el general Agustín P. Justo, el antiguo ministro de guerra de Alvear. La disputa entre ambos bandos reside en mantener o no la ley Sáenz peña.

Es decir, mientras Uriburu deseaba salvar al régimen oligárquico suprimiendo su superestructura política y jurídica tradicional, Justo deseaba mantener la ley para infringirla en comicios debidamente regulados. Esa política era más segura para el capital extranjero, más adecuada para los partidos del contubernio y fue la que finalmente prevaleció.

La Revolución de septiembre fue el fruto mixto y monstruoso de dos tendencias íntimamente ligadas entre sí, el nacionalismo oligárquico y la oligarquía liberal.

 

 

Modificado por última vez en Martes, 27 Noviembre 2018 22:55
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