ACLARACIONES FRENTE AL COMUNICADO DE LA COMISIÓN DE MUJERES E IDENTIDADES DISIDENTES DE LA FCPYS

La comisión de mujeres e identidades disidentes de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales se vio en la necesidad de elaborar un comunicado que explicitara los acontecimientos ocurridos respecto a las acusaciones que recaen sobre Juan Cruz Zuloaga, militante de la Agrupación Universitaria Nacional. Esta necesidad surgió a partir de que en las redes sociales diversas personas de nuestra facultad irresponsablemente hicieron comentarios sobre la situación de violencia por la que se culpa a Juan Cruz. Dichos comentarios estaban bañados de generalidades y distorsiones de los que la comisión de mujeres misma quería poner en conocimiento. Acusarlo de «violento» o «machista» a secas, sin una explicación de ello, generó una gran confusión. Violento puede ser desde un femicida hasta quien le grita a una mujer por su condición de tal. Las distorsiones en las acusaciones y declaraciones públicas desnaturalizan la situación denunciada y perjudica tanto a quien denuncia como al acusado.

 

En primera instancia nos interesa públicamente hacer mención de algunos puntos en los que no estamos de acuerdo con el comunicado mencionado porque deforman o directamente faltan a la verdad, es decir mienten. Esta visión distinta de los hechos ha sido planteada por compañeras que han asistido a las reuniones donde el tema ha sido debatido y además fue reconocida en el pedido de disculpas públicas que hizo Juan Cruz. A pesar de no ser parte del relato tomado como definitivo de la comisión, no queremos que deje de ser tenida en cuenta.

La situación en la que se acusa a Juan Cruz «de acercarse a una mesa de militancia de Franja Morada y dirigirse violentamente hacia una compañera de dicha agrupación» surge a partir de una provocación por parte de otro militante de la Franja Morada, Franco Álvarez, quien minutos antes había pasado por delante de Juan Cruz y otros compañeros con un cartel de nuestra agrupación destrozado en la mano. No satisfecho con ello, durante una discusión volvió a romper un cartel en su presencia. Supuestamente esta actitud era una «respuesta» a los carteles que la presidenta electa, Agustina Gorez, les había arrancado. Este “detalle” curiosamente es omitido del comunicado que presentó la Comisión de Mujeres. No es que sea el motivo de esta nota hablar de los carteles, lo es en tanto y en cuanto fue esta provocación violenta el principal motivo desencadenante de la situación que se generó.

Nos interesa repasar cada uno de los casos mencionados en el comunicado, ya que consideramos que los mismo han sido maliciosamente deformados, y para que se tengan en cuenta los distintos puntos de vista sobre cómo se dieron los acontecimientos. 

El primer caso es cuando se acusa a Juan Cruz de menospreciar la lucha feminista al tener una conversación política con una militante de SUR en donde se trataron temas como su última intervención en una asamblea de la facultad en donde elevó el tono de voz. En la conversación Juan Cruz pidió que se le hiciese una crítica en cuanto al contenido de su intervención y no solo a la forma en que la había hecho. Además planteó que creía que había que elevar el nivel de discusión respecto al feminismo. A diferencia de la militante de SUR que interpretó esto como una actitud  machista, nos negamos a creer que los compañeros no pueden discutir de igual a igual  con compañeras de diversas temáticas, incluido el feminismo.

El segundo caso es cuando lo acusan de haberse dirigido a militantes de Franja Morada como “culiaditas”. Aquí simplemente hay mentira o deformación de los hechos. La situación más parecida en la que supuestamente (según Franja Morada) se dio esta situación de violencia fue luego de una discusión política subida de tono entre Juan Cruz y Franco que se dio hace ya varios meses. La primera reacción de las compañeras de la Franja fue sacar el celular para filmar lo que podía llegar a ocurrir entre ellos y sobre todo la reacción de Juan Cruz después de que Franco le dijese «pegame, pegame» tocándose la cara. Minutos después de eso siguieron hablado del hecho y el comentario fue dicho en referencia a que “no sean culiados, ni policías” y que no traten de utilizar políticamente cualquier situación en su favor.

Rechazamos toda situación de violencia entre las agrupaciones de nuestra facultad. En el caso de los carteles, por ejemplo, queda en evidencia el infantilismo, apoliticismo y bajo nivel con el que compañeros y compañeras de distintas agrupaciones se manejan. Pero también rechazamos que ninguna se haga cargo de sus hechos y que solamente sean condenados/as militantes de algunas agrupaciones, a partir de deformaciones de la realidad o mediante la mentira lisa y llana.

Por último, no podemos dejar de denunciar la intencionalidad política que se esconde detrás de estas acusaciones. Fehacientemente se puede asegurar que los hechos no se hubiesen desencadenado de tal forma si Fuerza Estudiantil no hubiese ganado las últimas elecciones a conducción de Centro de Estudiantes por SEXTO año CONSECUTIVO. A través de un reclamo justo, como puede ser la denuncia de la violencia de género que sufren las mujeres, se trata de DESLEGITIMAR EL TRIUNFO ELECTORAL RECIENTE.

La asunción del centro de estudiantes del año pasado tuvo como protagonistas a los y las militantes de la Franja Morada acusando a Mayoría Estudiantil de ser responsables de que el PEUCE no hubiera podido ejercer su derecho al sufragio. El argumento que esgrimían era que si el PEUCE votaba, la Franja ganaría la conducción de una carrera. No sólo este año el PEUCE votó, si no que allí ganó el frente antimacrista: Fuerza Estudiantil.

Repudiamos toda interpretación que moldee la realidad en su beneficio. Lo único que se logra con dicha actitud es profundizar el degradante desprestigio que está viviendo la actividad política, los gremios y las agrupaciones políticas en la actualidad. Sostenemos que el camino correcto para salir de la crisis en la que Mauricio Macri nos ha condenado es a través de la discusión DEMOCRÁTICA y PLURAL, teniendo como principal eje rector a la verdad y la solidaridad hacia los y las más oprimidos.

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