El lenguaje político también es una víctima de la época. No sólo se desconocen en su gran mayoría las categorías políticas que lo conforman, sino que, además se utilizan para describir fenómenos para los cuales no fueron creadas.

Es recurrente escuchar en las asambleas y discusiones que esbozan tener contenido político el término “aparatear”. Se suele traer a colación para caracterizar una situación en la cual algunas posiciones consiguen una amplia mayoría en las votaciones y forman parte del resultado final. De esta manera se intenta deslegitimar la convocatoria, porque se ha “aparateado” la asamblea, por ejemplo.

Ahora bien, ¿de dónde proviene esta alocución? ¿Cuál sería su correcto uso? Tiene sus orígenes en el pensamiento althusseriano. En su obra “Ideología y aparatos ideológicos de Estado”, Althusser afirma que “podemos por el momento considerar como aparatos ideológicos de Estado (AIE) las instituciones siguientes:

AIE religiosos (el sistema de las distintas Iglesias), AIE escolar (el sistema de las distintas “Escuelas”, públicas y privadas), AIE familiar, AIE jurídico, AIE político (el sistema político del cual forman parte los distintos partidos), AIE sindical, AIE de información (prensa, radio, T.V., etc.), AIE cultural (literatura, artes, deportes, etc.).”

Agrega, para profundizar la explicación que, a diferencia de los aparatos represivos del Estado que utilizan la violencia para llevar a cabo sus objetivos, los aparatos ideológicos tienen como medio de ejecución la ideología. Esta ideología pareciera tener en su interior contradicciones por su compleja naturaleza, pero termina siendo un todo unificado bajo la ideología dominante, que es la de “la clase dominante”.

Parece innecesario aclarar las deducciones que de ello podremos sacar, pero lo haremos de igual forma. Creemos que la Agrupación Universitaria Nacional todavía no tiene la potestad de maniobrar ninguno de los aparatos ideológicos del Estado descriptos por Althusser como tales. La única aproximación la conforman nuestras revistas, que lejos están de tener la misma llegada que los medios concentrados y extranjerizados de comunicación. Y aquí se deja entrever nuestra principal diferencia. El surgimiento de las mismas ha sido para contrariar las posiciones políticas de las “clases dominantes”. Quienes pensamos contrario a Clarín, quien posee además de su arsenal de diarios, canales de televisión, frecuencias de radio y cableoperadoras, la prestación de servicios de telefonía móvil y el control de internet de banda ancha fija, debemos buscar alternativas para hacerle frente a su avasallamiento mediático y a la dictadura de la información que han montado.

Más allá de la discusión teórica de donde proviene la palabra “aparatear”, en nuestra actualidad se relaciona, en la correcta utilización de ésta, a otras situaciones. Hace referencia a cuando una agrupación, partido, o movimiento político lucra con los recursos provenientes de las arcas del Estado Nacional, provincial o municipal a los cuales tengan llegada para, a partir de eso, juntar gente en los actos públicos. Conocido es el caso, más allá de su comprobación o no, del “chori y la coca” como forma de atractivo para “comprar” a hombres y mujeres para que vayan una marcha, por ejemplo.

No desconocemos que algunos partidos políticos existentes en nuestro país realicen dicha práctica. Por eso instamos a quienes nos acusan de “aparateo” a que le pregunten a cada uno y a cada una de los y las que votaron en alguna asamblea con nuestra agrupación, si recibieron “algo a cambio” por haber levantado la mano. Preferimos pensar que aquellos y aquellas que asistieron y seguirán asistiendo tienen una capacidad autónoma de pensamiento tal, como para decidir y reflexionar sobre sus posiciones políticas.

Modificado por última vez en Viernes, 14 Septiembre 2018 15:51
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