Macri y un nuevo episodio de “Hablemos sin Saber”

Las explicaciones ofrecidas por Macri acerca de la crisis cambiaria que hoy golpea a la Argentina son indignas para el presidente de una República. Cabrían más bien para el panel conducido por Yayo en el programa Peligro Sin Codificar ¡Qué manera de hablar al pedo! Veinticinco minutos de frases hechas y catarsis emotiva que lo dejan a uno entre confundido e irritado.

 

Para el presidente, en resumidas cuentas, el universo conspira en contra nuestra (guerra comercial, crisis turca, pesada herencia, etc), y en un racconto de razones que nada tienen que ver con lo que vienen haciendo desde diciembre de 2015, aumenta desenfrenadamente el dólar.

El primer responsable de la megadevaluación es Mauricio Macri. El programa económico de Cambiemos ha determinado la liberalización del mercado cambiario, dando la posibilidad a la compra y venta indiscriminada de divisas extranjeras. La demanda de dólares es cubierta por el Banco Central, quién ha llegado a vender hasta u$s 800 millones en un solo día para saciar el hambre de verdes.

Vale aclarar, que NO es la demanda de dólares que pueden hacer sectores de capas medias o algunas empresas importadoras la que determina una suba del precio de la divisa norteamericana. Estamos atravesando una corrida cambiararia realizada por sectores vinculadas estrictamente al mundo de las finanzas. Sectores que hasta hace meses canjeaban todos los meses Letras del BCRA acumulando intereses, y hoy las cobran, para con esos pesos luego comprar dólares.

Sin ir más lejos, en abril, el mismísimo presidente del Banco Central, Luis Caputo, habría canjeado un total de por $ 8,5 millones de LEBACs, por dólares a un tipo de cambio de $19. En números redondos, pudo haber adquirido u$s 474 mil dólares, lo que al tipo de cambio de finales de agosto son $ 19 millones de pesos, lo que habría representado para “Toto” una ganancia del 50%.

Pero lo que en Caputo es una inmoralidad, en Cambiemos es programa de gobierno. El atesoramiento millonario de dólares por parte de los usureros de las finanzas ha sido facilitado gracias a la política económica de este gobierno.

¿Crisis turca?

La contracara de este proceso devaluatorio es la transferencia de esos dólares al exterior. La depreciación de la lira turca, el real brasilero y el peso argentino SI tienen algo en común. Todas son consecuencia del giro de divisas de regreso a Estados Unidos, donde la suba de la tasa de interés en dólares ha determinado una mayor rentabilidad que el interés dado por las tasas de estos países. En los tres casos, estamos en presencia de gobiernos que han desregulado el mercado financiero y el movimiento de capitales.

Más que causantes, las crisis en Brasil y Turquía son el reflejo de la crisis en Argentina. En un contexto dónde la economía más poderosas del mundo se pliega por sobre sí mismas y apunta a medidas de protección de su mercado interno y relocalización de los capitales estadounidenses a su país de origen, las economías cuyo funcionamiento se basan en el financiamiento externo entran en crisis. En Argentina solamente, se han transferido u$s 52.163 millones en lo que va de gobierno de Macri, más del equivalente al empréstito con el FMI.

¿Se podría haber evitado?

LOS 21 PUNTOS DEL FRENTE NACIONAL MULTISECTORIAL 21F, de reciente elaboración, ofrecen una solución alternativa:

-          Regular nuevamente los flujos de capital y financieros especulativos para evitar su fuga masiva. Promover una reforma monetaria que saque la plata de la especulación y sea volcada a la producción.

 

-          Promover una reforma financiera orientada al respaldo de la producción nacional, evitando la usura, particularmente de la pequeña y mediana empresa (…) Tener como horizonte la nacionalización de la banca. Promoción de la banca cooperativa.

 

-          En el tránsito hacia un desarrollo nacional autónomo e industrial necesario evitar el mal uso de las divisas o la fuga hacia actividades o bienes suntuarios (…).

 

Continuando con la mejor tradición del movimiento sindical argentino, el documento citado invita a un programa de estricta regulación de la divisa y reorientación de la renta nacional al desarrollo autónomo y no a la especulación financiera. Las enormes consecuencias de la crisis cambiaria podrían haber sido al menos menguadas si el grado de de exposición a las “volatilidades del mercado financiero” (es decir a la suba de las tasas en dólares) a las que nos ha sumido este gobierno no hubiese sido tal.

Pero el Presidente balbuceó durante 25 minutos explicaciones inconexas y mentirosas, que creemos ni el mismo llega a comprender. De puro bruto e ignorante.