La Redacción

¿Cómo ha sido la relación entre Argentina y el FMI?

Publicado en País Sábado, 08 Septiembre 2018 11:37

La relación entre Argentina y el FMI ha estado caracterizada por numerosos altibajos desde que inició el vínculo en 1956.

El presidente argentino, Mauricio Macri, decidió establecer un nuevo acuerdo económico con el Fondo Monetario Internacional (FMI), para buscar resolver la crisis en la que se encuentra inmersa la nación suramericana.

La relación entre Argentina y el organismo internacional ha sido complicada, y ha estado caracterizada por numerosos altibajos desde que inició el vínculo hace más de medio siglo.

Históricamente, los acuerdos con el FMI abarcan despidos de funcionarios y recortes en gastos sociales, así como el aumento en las tarifas.

Inicia relación Argentina-FMI

El vínculo entre la nación suramericana y el FMI se remonta a 1956, cuando el Gobierno de Pedro Eugenio Aramburu decidió incorporar el país al organismo a través de un pedido de asistencia financiera.

En ese entonces se desnacionalizaron los depósitos bancarios y se anuló la reforma constitucional de 1949. La denominada «Revolución Libertadora» dejó mil cien millones de dólares de deuda externa, que aumentaron tras el paso del expresidente Arturo Frondizi a mil 800 millones en 1962, y en dos mil 100 millones tras concluir el Gobierno de facto de José María Guido.

En el marco de la última dictadura cívico-militar (19761983), el FMI aportó varios desembolsos, lo que multiplicó la deuda en seis años, y pasó a situarse de 7 mil millones en 1976, a 42 mil millones para 1982.

En 1991, el FMI aprobó la convertibilidad –el plan económico diseñado por el Gobierno de Carlos Menem y su ministro de Economía, Domingo Cavallo– para acabar con la hiperinflación. El peso se ancló al dólar, lo que se acompañó de un agresivo plan de privatizaciones y el empequeñecimiento del Estado.

A fines de 1995, se estimó que la deuda del Estado ascendía a 87 mil 91 millones de dólares, y para cuando Cavallo fue reemplazado por Roque Fernández, en julio de 1996, ascendía a 90 mil 472 millones.

Llegada de De la Rúa y default

Con la llegada de Fernando De la Rúa al poder, a fines de 1999, y la salida del modelo de convertibilidad, se veía a la nación en un marco de gran deuda pública y elevado déficit.

Durante la Alianza prácticamente todas las decisiones económicas eran consultadas al FMI, que nuevamente habilitó millonarios créditos para paliar el desajuste: el blindaje y el megacanje.

El blindaje implicó desembolsos por 40 mil millones de dólares, mientras que el megacanje fueron de hasta 8 mil millones de dólares, a cambio de la Ley de Déficit Cero y otros condicionamientos domésticos. La historia terminó con el default de 144 mil millones de dólares y la peor crisis institucional de la historia de Argentina.

Se acaban los préstamos con Kirchner

 

 

El último entendimiento con el FMI se registró el 17 de enero de 2003, reflejado en un acuerdo financiero stand by durante la presidencia de Eduardo Duhalde, mientras era ministro de Economía Roberto Lavagna, y la negociación estuvo a cargo del entonces presidente del Banco Central de la República Argentina (BCRA), Alfonso Prat Gay con Köhler.

Se firmaron los últimos créditos stand by por 2 mil 174 y 8 mil 900 millones de dólares.

El 3 de enero, el presidente Néstor Kirchner, canceló en un solo pago la deuda con el FMI por más de 9 mil 800 millones de dólares, lo que permitió un ahorro de 842 millones de dólares en intereses. El organismo levantó su oficina permanente en Argentina y el país no tuvo ningún otro préstamo, aparte de que le prohibieron a los técnicos del FMI revisar las cuentas del país.

Macri llega a la Casa Rosada

Con la llegada de Mauricio Macri al poder, se retoman las revisiones anuales del FMI, que estaban suspendidas desde 2006. En 2018, la directora del Fondo, Christine Lagarde, visitó el país y aseguró que «los dos primeros años del Gobierno han sido asombrosos».

Dos meses después de su paso por la nación suramericana, la corrida cambiaria y la inestabilidad internacional obligaron al Gobierno a volver a pedir ayuda del organismo.

Tras dos años y medio de gestión de Cambiemos, el partido de Macri, las consultoras privadas estiman que el total de la deuda bruta alcanzó los 342 mil millones de dólares.

 

FUENTE: telesurtv.net

Protocolo de violencia de género de la UNCuyo

Publicado en Universidad Sábado, 08 Septiembre 2018 11:23

Compartimos con nuestros lectores, el “Protocolo de Intervención Institucional ante denuncias por situaciones de violencias sexistas en el ámbito de la Universidad Nacional de Cuyo” que nace en el Área de Derechos Humanos en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en el 2015 y recién el año pasado, el Rectorado lo toma para aplicarlo a toda la Universidad.

Acuerdo en la paritaria universitaria

Publicado en País Viernes, 07 Septiembre 2018 19:45

La mayoría de los gremios universitarios y el Gobierno acordaron una recomposición salarial que oscila entre el 24 y el 26 por ciento con dos cláusulas de revisión. La firma del acuerdo –al que no adhirieron Conadu Histórica y la Ctera, cuya representación en el sector es menor— le pone un punto final a la paritaria, no así al reclamo del conjunto de los sindicatos por mayores fondos para las universidades.

Tras un mes de huelga en las 57 universidades de todo el país, el ministro de Educación, Alejandro Finocchiaro, confirmó la firma del acuerdo con los gremios docentes mayoritarios por una suba salarial por ciento. «La discusión debió haberse cerrado hace tiempo», señaló el funcionario, quien culpó a la «tormenta» económica por la demora en presentar una oferta aceptable.

El titular de la cartera de Educación ofreció una conferencia de prensa en el Palacio Sarmiento para poner fin al largo conflicto con los docentes universitarios, que la semana pasada convocó a miles de personas en la Plaza de Mayo en defensa de la educación pública. Tras la masiva movilización el Gobierno cambió su postura y presentó la propuesta salarial con la que se llegó al acuerdo, lejos del 15 por ciento inicial. Con el acuerdo sellado, el ministro advirtió que los rectores descontarán los días de paro en caso de reanudarse el conflicto, sobre todo con los gremios que no aceptaron el aumento. 

Finocchiaro culpó por la demora a la «tormenta» económica y sostuvo que «era difícil como Gobierno hacer una propuesta aceptable y que pudiésemos pagar» e intentó mostrar el acuerdo salarial universitario como «un buen indicador para los docentes y para los mercados. No hubiésemos hecho esta oferta con la incertidumbre que teníamos meses atrás».  

El ministro volvió a rechazar las denuncias respecto de la reducción presupuestaria que el Gobierno de Cambiemos impuso a las universidades y sostuvo que será «un muy buen presupuesto» el que se envíe al Congreso para 2019. En ese sentido, Finocchiario evitó repetir la fórmula de la «alianza kichnerotroskista», pero culpó a «sectores políticos con intereses de generar malestar» por las denuncias respecto de los recortes que enfrenta la educación superior. 

El acuerdo firmado por Conadu, Fedun, UDA y Fagdut asegura un incremento de entre el 24 y 26 por ciento para los docentes universitarios, con cláusulas de revisión obligatorias para los bimestres noviembre-diciembre y enero-febrero, con una inflación estimada en un 42 por ciento (Página 12

Para ejecutar la política de gobierno que están llevando adelante desde Cambiemos, se debe prescindir, entre otras cosas, de cualquier clase de empatia social. La miseria de millones en beneficio de unos pocos ha sido el programa desde el principio. No hay (y nadie cree que lo haya) posibilidades de mejorar una vez «pasado el invierno». Los costos del ajuste lo sufriremos en nombre de un modelo económico que ha permitido a los usureros de las finanzas levantarla en pala. Este gobierno ya cayó, solo esperamos que su salidad sea pronta e incruenta. Al dolor que ya nos arrastró, no queremos sumarle más muertos (Revista Universitaria).

Si el déficit es erosión, entonces el déficit fiscal, es, además, erosión de confianza, la fuente de todos los males. Es vox populi que el gasto público es una “enfermedad» que debe ser curada. Como dijo el ministro de Hacienda, Nicolás Dujovne, la sociedad parece no estar preparada para ese desafío. La Argentina es un país pobre. En rigor, una parte importante de su población vive bajo la línea de pobreza. Y de ese ecosistema de carencias extremas, los niños son una parte fundamental. De hecho, según números de la UCA, el 48% de los niños hasta los 14 años ha experimentado alguna falencia: dos de cada diez niños padece déficit en sus comidas, y un 8 por ciento pasó hambre.


Este número de niños pequeños en los brazos, en las espaldas o pegados a los talones de sus madres y padres, es en la actualidad, un peligroso lastre para cualquier intento de salir de la crisis en la que estamos sumidos. Encontrar un método justo, barato y sencillo para hacer de estos niños miembros respetables y útiles a la comunidad, merecería infinito agradecimiento. Es cierto que un niño recién nacido puede ser alimentado por su madre con su leche durante un año. Pero es exactamente al cumplirse el primer año de edad que propongo encargarse de ellos de tal manera que, en vez de ser una carga para sus padres y, sobre todo, el Estado, puedan, por el contrario, contribuir a la alimentación. 

Se calcula que en nuestro país nacen unos 650.000 niños por año. También es sabido que, en sus primeros años, uno de cada tres termina yendo a comedores comunitarios, lo que implica muchas veces fuertes desembolsos públicos y, por ende, más deuda e impuestos excesivos sobre un sector de la sociedad. La pregunta es: ¿cómo se puede criar y sostener ese número sin el aporte del Estado? ¿Cómo hacerlo incluso ahora, que tenemos estancamiento económico, inflación del 40% anual, salarios reales a la baja, desempleo en alza, tarifas dolarizadas, combustibles cuyos precios crecen sin parar?

Me ha asegurado un experto que un niño saludable y bien alimentado es, al año de edad, un alimento de lo más delicioso y nutritivo, ya sea estofado, rostizado, horneado o hervido. Me dicen también que hay recetas que podrían incorporar la carne de niño para rellenar pastas o apañarlo en forma de milanesa. Con algo de dinero puesto en marketing, seguramente hasta podría ponerse de moda su consumo en restaurantes de Palermo Hollywood y ser ofrecido en parrillas boutique.

Por lo tanto, propongo humildemente a consideración pública que de los 650.000 niños ya computados, una tercera parte se reserve como fuerza de trabajo futura, mientras que el resto sea utilizado para venderlos como alimento a sectores de la sociedad que puedan pagarlos para sus almuerzos y cenas. 
Se calcula que, en promedio, un niño recién nacido pesará entre 4 y 5 kilos y en un año podrá alcanzar, bien alimentado, un peso no menor a los 13 kilos. Acepto que esta comida será algo cara. Pero las góndolas refrigeradas de carne de niño estarán bien abastecidas todo el año, aunque será más abundante en septiembre, porque es sabido que las vacaciones de verano te dan niños. Por último, el Estado podrá ahorrarse fuertes desembolsos no sólo en alimentación sino también en salud, vivienda, educación y esparcimiento y así finalmente sanear sus cuentas para tranquilidad de un amplio sector de la sociedad que tiene pesadillas con el déficit.

• Una realidad que se repite

En 1776 Jonathan Swift, el autor de Gulliver, escribió «una modesta propuesta», una provocadora sátira destinada a escandalizar a los sectores políticos de Inglaterra cuyas políticas de recorte de gasto azotaban la realidad de buena parte del pueblo irlandés. Basado en el cinismo y el absurdo, la «propuesta» consistía en que los niños de los pobres de Irlanda sirviesen de alimento en las mesas de los ricos de Inglaterra. Irritable y por momentos cínico, Swift encarna en su obra la crítica filosófica, económica y política más clara que jamás se haya hecho.

La Argentina de hoy encaja perfecta en la sátira de Swift. Los párrafos escritos más arriba buscaron hacerse eco de esos pensamientos irreverentes y de mal gusto por si sirviesen para sacudir las conciencias adormecidas. En los últimos días, el Gobierno presentó su propuesta de déficit cero como si no fuese responsable por el destino de los cuarenta millones de argentinos. El objetivo pareció ser reforzar la idea en los mercados y el FMI, de que el ajuste del gasto público se hará cueste lo que cueste. De esa forma, especulan en la Casa Rosada, Wall Street se rendirá finalmente a la evidencia de que Argentina, esta vez, habla en serio. Piensan que así, los grandes burócratas de los billonarios fondos de inversión regresarán sobre sus pasos y desistirán de vender los bonos argentinos. Como se trata teóricamente de un círculo virtuoso, lo que sigue es fácil de imaginar.

Sin embargo, las luces de alarma se encienden y, aquí y allá, el único que parece no verlas es el propio Gobierno. Las proyecciones sugieren que la pobreza va en aumento. La UCA señala que la próxima medición tendrá 2 millones de nuevos pobres, sin contar los efectos de la brutal devaluación ocurrida durante agosto. A ello hay que sumarle una economía en recesión, empleo en vías de precarización, creciente informalidad, sectores productivos anegados, salarios que pierden en términos reales, alza sostenida y sistemática de precios.

El Gobierno subestimó las dificultades de tenía por delante. Se equivocó tratando de controlar la inflación y subir desmedidamente las tarifas al mismo tiempo. Se bajaron impuestos al campo y las mineras, se liberalizó la entrada y salida de dólares y se abrieron las importaciones sin control alguno, lo que arrojó un progresivo deterioro de la balanza de pagos. Pero sobre todas las cosas, se tomó deuda en forma escalofriante para financiar ese desequilibrio y una vez que los mercados «se cerraron» para la Argentina, recurrieron al FMI, lo que terminó por alertar al resto del mundo sobre la delicada situación económica del país.

El resto se conoce. Los anuncios de la última semana buscaron regenerar confianza de los inversores, aunque por estas horas incluso hasta los propios gigantes de Wall Street los que desconfían del Gobierno por parecerles «excesivo, irreal y peligroso socialmente» el ajuste social propuesto. En el discurso, no hubo empatía posible con la gente. Las promesas que no se cumplieron afectan no sólo a quienes tienen bonos de la Argentina sino principalmente, a los argentinos que no los tienen. Los sectores más vulnerables, que creyeron en la retórica electoral y pensaron que este Gobierno venía a sacarlos de la pobreza, la están pasando muy mal, sobre todo en el mundo real, que es una dimensión poco frecuentada por algunos funcionarios.

El Gobierno ahora sólo habla de ajuste, pasando por alto que tiene una responsabilidad sobre el destino de millones de argentinos que sufren y van a sufrir más con las medidas anunciadas. ¿Qué significa? A la megadevaluación y a la fuerte suba cada vez más veloz de los precios sobrevendrá ineludiblemente una enorme recesión. A la vez, y aunque los números teóricos del ministro “cierren» en una planilla de cálculo, habrá que tener en cuenta que ese «ajuste» es imposible de cumplir en los hechos, como queda demostrado varias veces en la historia reciente, la última, en un plan similar, implementado por Cavallo a fines de los años 90. Es inverosímil pensar que pueden convivir mayor recesión, caída en la recaudación, recorte del salario real, conflictividad, inflación espiralizada y aumento tarifario, todo supeditado a cumplir un planteo absolutamente surrealista planteado por el Gobierno. 

Es importante que la oposición política, muchos de ellos responsables de éste y otros fracasos anteriores, contribuyan a poner un manto de realismo y colaboren para salir de la incertidumbre en la que nos encontramos sumidos. De otra forma terminaremos todos preguntándonos qué quiso decir Jonathan Swift cuando escribió su «modesta propuesta».

 

Se acaba de celebrar elecciones democráticas en la Central de los Trabajadores Argentinos. Las autoridades electas de la Comisión Ejecutiva Godoy Cruz agradecen a los más de seiscientos compañeros y compañeras que depositaron en las urnas un voto de confianza para el fortalecimiento de la organización sindical y la unidad del movimiento obrero.

Destacamos la militancia, el compromiso y la entrega de los integrantes de la lista que ha ganado las elecciones con el total apoyo de los trabajadores. Sabemos que se ha votado para apoyar a la central pero también como una manifestación clara de los trabajadores que enfrentan al ajuste.

Hoy, la crisis económica asume las formas de una crisis social que lastima a los trabajadores y al pueblo argentino, y que, como en cada época trágica de nuestra historia, se ensaña con los más desprotegidos.

El macrismo de la Casa Rosada y su reflejo provinciano en Mendoza tienen un único método de gobierno: el endeudamiento permanente. La contracara es el ajuste cada día más salvaje. Y, como ya sabemos, no hay ajuste sin represión.

El resultado más directo del ajuste es la crisis social. Un sólo dato para demostrar su terrible realidad: uno de cada cuatro chicos asisten a comedores escolares. En Mendoza, hay más de 200.000 niños y niñas en esta situación. Y muchos de ellos, ahora asisten con sus hermanitos y con las madres. Miles de familias mendocinas ya no pueden alimentarse cotidianamente.

Los trabajadores sufren la más tremenda pérdida pérdida del poder adquisitivo que se tenga memoria en las últimas décadas. La inflación, la devaluación, los tarifazos y el fantasma del desempleo, así como la dolorosa situación de los precarizados y los sometidos a la angustia del deterioro constante de la situación vital en cada hogar.

El responsable es Macri y su política. Cornejo es co-partícipe. Pero los trabajadores no están dispuestos a seguir tolerando esta infamia. Hoy, la votación en la CTA de los Trabajadores acalló las roncas voces del divisionismo que intentaron apartar a la masa de afiliados de la concurrencia al comicio.

Y es la demostración que la militancia sindical, el debate político y social y la organización de los trabajadores puede vencer a las fuerzas despolitizadoras y antiparicipacionistas, tanto en su versión de izquierda como de derecha.

Hoy a triunfado la movilización democrática electoral de los trabajadores organizados. Y los opresores vilmente enriquecidos con la especulación y los negocios fáciles con las fuerzas del capital concentrado local y extranjero, hoy han sido derrotados.

Por ello, el acto democrático sindical señala el camino a seguir: el fortalecimiento de las organizaciones de trabajadores, ya que, sobre la unidad de los que trabajan ha de construirse la unidad de todos los argentinos y argentinas contra el ajuste y provocada por el régimen macrista de especulación financiera y destrucción de la educación pública y la justicia social.

Gastón Navarro | Sec. Gral.
Secretariado Ejecutivo Godoy Cruz
CTA de los Trabajadores

Compartimos a continuación el análisis publicado en la revista Integración Nacional:

Una buena nueva nos vino a traer el Presidente Mauricio Macri: ¡logramos un dólar competitivo! ¡Vamos a poder vivir de las dádivas y propinas de los turistas!

Mauricio vino a sacarse la foto con los Ministros de Trabajo del G-20, a la cual asistió su exministro Triaca. ¿Habrá tenido que dar explicaciones por la degradación en de su cartera a niveles preperonistas? Aunque por el tipo de reunión nos inclinamos a pensar que debe haber sido recibido con un cálido aplauso. Menudo logro, donde se discuten las formas de precarizar el trabajo, el macrismo (siempre en busca del apoyo de esa parte antropofágica del mundo), llegó a la reunión con grandes avances.

Luego asistió como invitado del Chucky a discutir el futuro de la provincia. En el exponente marco de Potrerillos, Macri y Cornejo, desarrollaron una especie de conferencia con los sectores empresariales vinculados al turismo.

La ecuación es sencilla para el presidente y su pequeño (aunque agrandado) gobernador: la devaluación nos beneficia a todos (a todos los que reciben dólares y pagan en pesos). El futuro de Mendoza está en el turismo y un poco en el agro (que viene bastante mal).

Veamos los nuevos tips de Macri:

  • “El del turismo es un sector que tenemos que vender todos juntos; todos los argentinos tenemos que promover a nuestro país y procurar que la experiencia de quienes nos visita sea grata”.
  • “El mejor vendedor es aquel que logra que después hablen maravillas de nosotros, de nuestras virtudes…. si el turista tiene una mala experiencia, por el contrario, empeora nuestra imagen multiplicado por 7”.

Y destaca que: “tenemos un dólar más competitivo para el turismo receptivo. Tenemos una relación de competitividad más razonable, estamos en un equilibrio. Vamos a trabajar para traer gente al País, para que cada vez hay más turismo receptivo.”(1) . Y por último cerró pidiendo a municipios y gobernadores que no pongan impuestos.

Por primera vez la pitonisa Carrió tenía razón, se viene la revolución de la propina.

Mientras tanto, Macri, descentraliza la “tarifa social”, concentrando cada vez más los ingresos y federalizando los gastos.

Nada nuevo nos propone Mauricio. El típico proyecto oligárquico, ayer de las vacas y las mieses, hoy de la timba financiera y el turismo.

También en Mendoza, centro del gorilismo por estos días, Caputo nos dice que viene un período de tranquilidad y crecimiento para los “mercados”, pero que la economía va a atravesar un proceso lento y doloroso. Habría que preguntarle por qué la economía tiene que bancar los mercados. De esta fraseología, el verdadero sentido es “ustedes van a bancar las enormes ganancias de nosotros (el mercado). Que compremos y vendamos papelitos y dólares y nos llevemos la guita afuera requiere que alguien pague esta fiesta. Ustedes.”

Todos versos, todas soluciones que la historia argentina ha demostrado como fracasos contundentes. Pero la decadencia del gobierno es más que evidente y cada vez son menos los que se comen el verso.

La central obrera resalta la culpa del macrismo por la crisis y apunta a la devaluación de la moneda y los salarios como una de las principales medidas que llevaron al desastre.

La CGT apuntó contra el Gobierno, a quien responsabilizó de la crisis que atraviesa el país, y reclamó «que se declare la Emergencia Económica y Social» en un contundente comunicado tras la reunión con intendentes.

La crisis argentina se agudiza cada vez más. El gobierno de Macri parece acercarse a su fin y cada vez hay más olor a 2001. Al igual que con la caída de De la Rúa el estallido del modelo económico y la implosión del régimen político anuncia un nuevo “que se vayan todos”, “los políticos son todos iguales”. El desengaño y la decepción al ver hundirse la Argentina tienen como consecuencia el descreimiento en la actividad política.

No es la primera vez que el gobernador apela al Código de Convivencia para apretar a los gremios frente a las protestas, movilizaciones y medidas de lucha que se dan en las calles de nuestra provincia. Esta vez, en nombre del RESPETO que es «un eje central en el Código para lograr el normal desarrollo de la vida ciudadana», Cornejo multó por $53.400 a algunos de los gremios y partidos allí presentes.

Es necesario que el Señor Gobernador entienda que el único que está faltando el respeto e interrumpiendo lo que debería ser el normal desarrollo de la vida de cualquier mendocino o mendocina es él, aplicando el programa macrista para sumergir cada vez a más personas en la pobreza, el hambre y la miseria; y que la protesta no es una falta que debe ser multada, es un derecho constitucional. Sin embargo, sabemos que lo que lo caracteriza al Chucky es su política de mano dura, que da sus inicios de esta manera y se profundiza cada vez más con la sanción del Código Contravencional. (Revista Universitaria)

¡IMPORTANTE!

El G20 ha reprogramado sus actividades. La reunión entre el ministro de educación y el secretario de trabajo tuvo lugar hoy a raíz de la visita del presidente Macri. Algunos rumores aseveran que este cambio, repentino y sin aviso, se organizó para prever que mendocinas y mendocinos reclamen en las puertas del evento. La crisis de la educación pública como una consecuencia más del ajuste llevado a cabo por el macrismo ha despertado el descontento de la comunidad educativa.