Javier Perrotsky

Nahuel y su ultra-izquierdismo agudo

Publicado en Opinión Lunes, 10 Septiembre 2018 14:17

 

Compartimos la correspondencia  entre el Dr. Liborio Moreno Posadas y el Lic. Juan Evo Castro, dos eminencias de las ciencias, analizando el caso de  Nahuel.

La intención de esta publicación es contribuir al debate. Lo aquí volcado no coincide necesariamente con la línea editorial de Revista Universitaria.

 

O3 de septiembre de 2018

Estimado amigo Lic. Castro:

Ha pasado mucho tiempo desde nuestra última correspondencia. Tengo ganas de verte, así tomamos algo y nos ponemos al tanto de nuestras cosas. Sin embargo, como puede pasar mucho tiempo para que eso ocurra, tengo que pedirte ayuda con una situación que estoy atravesando.

Hace sólo unos meses obtuve mi título de Psiconeurotrombonlogo (no como vos, que decís ser LIC y todavía no te recibís, fiaca), en la Universidad de la Zampoña, acá en Río Cuarta, a unos kilómetros de la capital de la República Soviética de Córdoba. En fin, empecé a ejercer con mi título, luego puse mi propio estudio, y me ha ido bastante bien. Hasta hace unos días.

Resulta que vino a verme una señora bastante preocupada por su nene. Antes de contarme cual era la situación, me aclaró que ya había acudido a diversos lugares, doctores y doctoras especialistas en muchas cosas, quisieron hacerle un exorcismo (pero el niño escupió al cura y pateo a una monja), probaron con varillas, curanderos, lo metieron en agua fría, etc., nada resultó. Uno de sus últimas consultas fue con el Dr. Davidovich. ¡Esta leyenda de la ciencia tampoco supo que hacer!. Él derivó a la madre y al muchacho conmigo.

Su nombre es Nahuel. Bah en realidad se llama Hugo Miguel, pero se hace llamar Nahuel. A veces le gusta que lo llamen Vladimir. Tiene 11 años. Goza de muy buena salud: lleno de vitalidad, activo, inteligente, creativo y de muy buen aspecto, pero suele ser irrespetuoso y mal humorado. En la primera consulta no me saludó, se sentó en frente mío, me miraba, mientras le sacaba la cabeza a un policía de juguete que había traído. No respondió a ninguna de las preguntas que le hice, y al despedirnos dijo: “Usted es un representante de la medicina burguesa– imperialista al servicio de los cerdos capitalista que manejan el mundo. ¡No me va a lavar la cabeza a mí que soy un auténtico representante del proletariado infanto-juvenil!. Mi cara de sorpresa era digna de un meme.

Entre semana cité a la madre para hacerle unas preguntas sobre las conductas habituales de Nahuel. Poné atención, por favor:

*Es adicto a organizar asambleas: en su curso, en los juegos de la plaza, en el transporte escolar, en todos lados. Luego de horas (o días) de debate, arma comunicados que los “eleva” a algún lugar del planeta (la última vez, los padres de Nahuel y los padres de los amiguitos tuvieron que dormir en el colegio, esperando que finalice la asamblea).

*Cuando no puede ganar las asambleas, las “paralelea”, hace una al lado de la que está funcionando.  Se suman dos o tres de sus amiguitos. Siempre se terminan peleando entre sí.

*Con su brigada (así se hacen llamar) se presentaron para las elecciones de delegado de su grado. Perdieron. Se volvieron a pelar entre ellos.

*Orina los móviles de la policía, al grito de que son los encargados de mantener el orden, en beneficio del Estado Burgués (tampoco sé qué significa esto)

*Rompe símbolos religiosos, cristos, vírgenes, san pantaleones, budas, krishnas, hombres arañas, etc. Según Nahuel “la religión es el opio de los pueblos” (no sé qué tiene que ver el apio con la religión). Si sos ateo, también te insulta.

*Come pan relleno. No le gusta otra cosa.

*Elaboró un dialecto, una especie de lunfardo, con palabras que entiende él y sus amiguitos y amiguitas (los que se pelean) como por ejemplo: carnero, cerdo, pulpo, stalinista, escolástico, clerical, bonapartista, burgués, pequeño burgués, clasista, clasismo, lucha obrera, prensa obrera, liga obrera, proletariado, internacionalismo, socialismo, comunismo, dictadura del proletariado, ejército rojo, etc.  Son como 1000 palabras. A veces hacen una sola palabra de dos, lo que hace más inentendible lo que quiere decir.

*No tiene matices. Para este joven todo es blanco o negro, por ejemplo: un policía es lo mismo que un militar, y este a su vez es lo mismo que un guardia de seguridad. Este último es lo mismo que un sereno, y el sereno es lo mismo que un heladero, ¿por qué? Porque todos usan uniforme. Hasta una vez agredió a un empleado de Grido.

Amigo mío, tantos años de estudio no me han servido para tratar con este caso. Mi intención no es hacer catarsis, bueno… un poco sí, pero necesito que me ayudes. Un diagnostico tuyo puede aclararme el panorama.

 

Te mando un abrazo, espero tu respuesta

 

 

 

08 de septiembre de 2018

Querido Dr. Justo:

Me da por las bolas tanta formalidad. Gracias por lo de fiaca, siempre tan frontal vos. El mes que viene tengo que ir a hacer unos trámites por allá, así que me voy a instalar en tu casa.

Respecto a Nahuel, ni te preocupes. Decile a la madre que el pibe está 10 puntos de salud. Lo que tiene es ultra-izquierdismo agudo, es de manual.

Hagamos una cosa. Venite vos el mes que viene y te llevo de paseo por la UNCuyo. Lo de Nahuel no es nada de otro mundo, o tal vez sí. Solo hay que entenderlos.

 

Abrazo y beso.