Matias Ferreti — FCPyS.

Argentina y Brasil, el mismo caso

Publicado en Opinión Jueves, 12 Abril 2018 13:44

Como es de público conocimiento el Partido Justicialista, sello partidario a través del cual se expresan políticamente las mayorías del pueblo argentino, fue intervenido por decisión de la Jueza Servini de Cubría. No nos explayaremos sobre los argumentos en los que se sustenta dicha intervención, básicamente por que estos no existen. Entonces ¿Cómo es la movida?  

El gobierno de Mauricio de Macri está atravesando un pésimo momento, según indican las últimas encuestas, canchas, restaurantes, recitales, subtes, masivas movilizaciones, etc. El oxígeno que permite que el corazón agonizante del fenómeno Cambiemos siga latiendo es el endeudamiento con organismos internacionales: 80 mil millones en los años 20152017, dando un total de 334.934 millones de dólares (casi el 60 % de los bienes y servicios totales producidos en el país). En consecuencia, debemos más de lo que producimos, y cuando hay que pagar los intereses de los préstamos nos meten la mano en el bolsillo a través del aumento de servicios, recorte sobre el salario,  pensiones y jubilaciones, etc, etc, etc. Nunca ajustan sobre los que más tienen porque, precisamente, son los que gobiernan.

Deuda para pagar deuda, deuda para subsidiar la transferencia de guita (que nos pertenece a todas y todos) a un paraíso fiscal, mecanismo que Macri y más de uno de sus funcionarios utilizan seguidito, y sustituir ese faltante de guita con ajuste a trabajadoras y trabajadores es la política de este gobierno, igual que en el 30, el 55, el 76 y los 90. Pero fue en los tres primeros periodos (y por los mismos motivos) que los títeres de la extranjería decidieron censurar al Yrigoyenismo primero y al Peronismo luego, expresiones nacionales y populares que enfrentaban los programas librecambistas, liberales, monetaristas, neoliberales, hijueunagranputezcos, etc. El nombre cambia, pero el resultado siempre es el mismo: desempleo y hambre, y si protestás porque perdiste el laburo o tenés hambre te censuran, y si falla la censura vienen los palos o la cárcel.

La embajada Norteamericana y Duran Barba (asesor político de estos cabrones) ven con malos ojos lo que está pasando en Brasil. Al igual que en la Argentina, en el gigante vecino opera la rosca que en su momento destituyo a Dilma, y que hoy hace lo imposible para que Lula vaya en cana. El trabajo sucio que hicieron, hace décadas, algunos civiles y soldados adiestrados por la oligarquía y la extranjería hoy lo están haciendo algunos civiles y jueces (Bonadío, Moro o Servini de Cubría) de la misma calaña, amparados por monopolios mediático-financieros.

Se acercan las elecciones presidenciales. Temer y Mauricio lo saben. Los Radicales, “abanderados de la democracia”, también lo saben, pero son capaces de entregar todas las banderas para mantener los pocos cargos que tienen. Como siempre.

 

Mientras la catedra universitaria y las autoridades de la misma se mantiene ajena (o se hacen los boludos, como en el caso de Pizzi) a esta violación a los principios democráticos, los medios se encargan de hacer leña del árbol “caído”. Pretenden mostrar que el movimiento nacional, que se expresa en parte a través del PJ, es un tire y afloje entre dirigentes, una lucha de egos desesperados por quedarse con la conducción del partido. Entonces ponen al cabezón Duhalde de portada en un diario, predicen el fin de los K, o hacen balbucear al reconocido delincuente (y ahora interventor!) Barrionuevo delante de una cámara, mientras Macri y compañía, que son los responsables de la opereta, sonríen sentados en la Rosada. 

El 18 de Mayo se llevara adelante un Congreso del partido fundado por el General Perón y, para sorpresa de los interventores y demás, asistirán todas “las internas” y colores que conforman el vasto movimiento que hace unas décadas se conoció como yirigoyenismo  y luego peronismo.

De todas maneras que se queden tranquilos. Nunca en la historia un presidente había sido tan, pero tan, pero tan puteado (a coro y cantito) cuando dos o más personas se juntan en algún lugar. A parte de gorilas, estos personajes son muy brutos. Ni interviniendo, ni disolviendo, ni proscribiendo, ni metiendo preso a un referente, pueden impedir que la voluntad popular se exprese. La historia da cuenta de esto.

Tarde o temprano, no sabemos cuándo, las puteadas se van a expresar en las urnas.

 

 

Pusieron el bondi y… los saludan desde arriba

Publicado en Opinión Jueves, 15 Marzo 2018 15:06

Día sábado. Dando vueltas por el parque central vi una situación que hemos vivido muchas veces: un auto parado, encaprichado en no arrancar, y el conductor o conductora empujando. Inmediatamente se prenden los desconocidos: ¿jefe le ayudo? ¿Doña le doy una mano? (siempre a los gritos) para, finalmente, colaborar con dicho esfuerzo. El conductor o conductora agradece con una sonrisa, una palmadita en la espalda, a veces un pucho y, muy de vez en cuando, te convida un mate la abuela, que va sentada atrás.  

Ese mismo sábado se juntaron, en Pinamar, un grupo de jóvenes estudiantes, otros ya egresados, funcionarios de municipios, ministerios, secretarías, etc, que se hacen llamar “La Generación”, agrupación juvenil que se autodefine como “el paladar negro del PRO. En otras palabras, serían el núcleo duro de la Juventud, los “futuros cuadros” del PRO. El motivo de dicho encuentro era, entre otras cosas, elegir al presidente y las autoridades de dicha agrupación. Dice Ámbito Financiero: “Los jóvenes de La Generación eligieron como nuevo presidente a Martín Yeza, intendente del partido costero…” allegado a María Eugenia Vidal;  “Como vicepresidente de La Generación fue elegido Juan Manuel Fernández… hombre del riñón de(Marcos) Peña..”. (1)

Obviamente, los monopolios financiero-mediáticos, propagandistas del gobierno de Macri, aprovecharon el encuentro para que la sociedad conozca a estos personajes y sus declaraciones, tales como: «No descartamos que haya alguna depuración de jóvenes que provienen del radicalismo o de otros partidos». Estos jóvenes Macristas, que tienen contacto directo con la mesa chica del gobierno, quieren ser ellos no más. Miran con desconfianza a aquellos que se subieron al bondi después, vale decir, los radicales. Que problemón, porque los radicales ya no saben cómo decirle a Macri que quieren más cargos: “Profundizar el diálogo político”, “más participación en el gobierno”, “hay radicales en el gobierno, esto no es una coalición” (2)  etc.  Es más, el mismo Cornejo, gobernador de Mendoza y Jefe del comité nacional de la UCR se ha expresado en ese sentido. (3)

Cualquiera puede pensar que los militantes del centenario partido se han resignado a gobernar, a conducir los destinos del país, y abocarse a caranchar “algo más”. Y esto puede que no esté tan alejado de la realidad, ya que cada vez que fueron gobierno tuvieron que irse antes. Lo mismo les ocurrió en la Universidad: en el 2001 la Franja perdió todos los Centros de Estudiantes que tenían en la UBA. Y acá, en la UNCuyo, les revoleaban la mesita por los balcones (o las ventanas).

Esta relación entre los radicales y el PRO me hace acordar al varón que se le había parado el auto. Pero esta vez no estamos hablando de un auto, es un bondi. Un “nueva generación” (esos azules, dónde viajan los compañeros y compañeras del interior) conducido por Macri y compañía. Los radicales no sólo empujaron el bondi, sino que subieron desesperados, de un salto, en la campaña del 2015 y pusieron todo: el mismo bondi, la red bus, las mantas para cuando te da frío en las piernas, el mate, las tortitas, la estructura partidaria (ya que el PRO es un sello, no existe como partido físicamente), la agrupación universitaria (Franja Morada), los comités, etc, etc, etc.

Pero resulta que el conductor, en vez de agradecerle a los correligionarios por haber empujado el nueva generación (con un gracias, una palmadita en la espalda, o un feliz día del militante radical) estaciona para que los radicales vayan al baño, pero se hace el pillo y deja a uno en el camino. Y cuando estos cantan, a los gritos: “queremos manejar, queremos manejar!!” este mira por la ventanilla, no responde, y vuelve a estacionar para que los “che pibe” (o forros) vayan al baño.

Es sabido, porque así lo demuestra la historia, que el bondi no va a llegar a destino. Mientras tanto, argentinas y argentinos, vamos a seguir con la tradición solidaria de dar una mano para empujar. Y mientras lo hacemos, nos reímos de estos muchachos, que entregaron todas las banderas a cambio de… que Macri los utilice, y el pueblo argentino los vuelva a putear, como en el 2001.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

(1)   http://www.ambito.com/914865-la-generacion-elige-presidente-y-apuesta-al-purismo-del-pro-para-2019

(2)   https://www.lanacion.com.ar/1967932-la-ucr-respaldo-a-morales-y-pidio-mas-participacion-en-el-gobierno   

(3)    https://www.pressreader.com/argentina/la-nacion/20180114/281500751655936