Antu Ovando — Ciencias Políticas y Sociales

 

“Nosotros suprimimos todos los aranceles, para la Universidad no había derecho de exámenes, ni nada […] De manera que tanto el pobre como el rico podía ir.”

Juan Domingo Perón

 

La Educación en todos sus niveles es un derecho que debe garantizar el Estado. Las políticas que tomen los gobiernos en la materia, sobre todo en aquellos países que pretendan innovar en ciencia y técnica, deben garantizar la devolución de dichos conocimientos al pueblo que los financia. Sin embargo, estamos gobernados por Mauricio Macri y sus aliados, quienes están en desacuerdo con la función estratégica que debiera cumplir la educación para el desarrollo de un pueblo; por el contrario, ven al sistema educativo como una máquina que forma profesionales y funcionarios que les puede garantizar sus negocios.

Esto nos aproxima al porqué son cada vez menos los que pueden acceder a la educación superior. La Facultad de Medicina no es la excepción, formar a unos pocos es su objetivo de todos los años.

 Un claro ejemplo es que en 2018 en la Facultad de Ciencias Médicas sólo ingresaron 144 estudiantes de 2.365 aspirantes. Si bien es un número interesante teniendo en cuenta que en años anteriores han entrado aún menos aspirantes. Pese a esto, nos preocupa la enorme cantidad de estudiantes que no pueden ingresar. ¿Pero, a qué se debe tal desigualdad?

El nivel de exigencia de los exámenes para ingresar a la carrera es muy alto y está muy bien, ya que no se puede pretender bajar la calidad de la educación en ningún aspecto. El problema surge cuando las herramientas para aprobar los exámenes no logran ser accesibles para todos.

Es de público conocimiento que existen institutos privados que lucran con la educación y ofrecen un servicio preparando alumnos para rendir el ingreso a varias carreras, entre ellas Medicina. Pero el costo es muy alto y si no se tiene un poder adquisitivo considerable no se puede pagar. Es decir, no todos tienen la oportunidad de acceder a este tipo de preparación. Esta instancia pareciera ser obligatoria, ya que el preuniversitario de la Universidad es insuficiente, y no hacerlo disminuye notablemente las posibilidades de ingreso del estudiante.

Según reiterados testimonios de alumnos que han cursado dicho pre, los conocimientos adquiridos brindados por la facultad son escasos para pasar las evaluaciones correspondientes, lamentablemente se hace necesario pagar el pre privado para ingresar (pero ojo ni siquiera esto asegura entrar). Entonces, ¿permite la Facultad de Medicina el libre acceso de sectores de bajos, medio o altos ingresos?

Sería ideal que la Universidad pública y gratuita diera las herramientas necesarias para poder ingresar a Medicina. Sin embargo, lo dicho por el Secretario Académico de la Facultad de Ciencias Médicas, Roberto Miatello, en una entrevista a MDZ[1] fue “lo real es que no podemos tener una cantidad enorme e imprevisible de estudiantes».

¿Existe realmente un ingreso irrestricto como dice nuestra Ley de Educación Superior en su artículo 7º logrado por la modificación que sufrió en el Senado de la Nación en 2015? ¿O será que este “filtro de exigencia” es una excusa para que haya pocos profesionales de la salud, y así destinar menos presupuesto en salud y en educación?

¡NO QUIEREN! El gobierno nacional hoy destina más presupuesto al pago de la deuda externa que a la educación y la salud (véase como intentan llevar adelante la Cobertura Universal de Salud). Ellos prefieren seguir mandando recursos para afuera y ganar plata con la timba financiera en vez de hacer que los argentinos entren a la Universidad pública y gratuita. Mientras tanto el rector de la UNCuyo, Daniel Pizzi, y el gobernador de la provincia, Alfredo Cornejo, no dicen nada. Por el contrario, son los aliados menores de Macri y cumplen para esto un papel fundamental, pues hacer oídos sordos a los reclamos de los estudiantes y trabajadores mendocinos.

Es inconcebible que el Estado limite la cantidad de estudiantes en la Universidad; debería ser el mismo el Estado el que otorgue los recursos necesarios para que más personas puedan acceder a los estudios superiores sin distinción. Sin esto, no se podrá lograr nunca una verdadera justicia social.

La única manera de llevar adelante un verdadero cambio en nuestra Universidad es logrando que nuestro sistema educativo responda a los intereses del pueblo latinoamericano; que forme, consecuentemente, profesionales que, a través de planes de estudio con un verdadero contenido nacional, popular, democrático y latinoamericano, logren identificar las cadenas que nos oprimen.

 
 


[1] https://www.mdzol.com/nota/782615-medicina-culpan-a-los-institutos-privados-por-el-bochazo/

En la Facultad de Ciencias Médicas se empiezan a discutir de ciertos asuntos. Hace algún tiempo en esta casa de altos estudios se ha empezado a tocar temas más “politizados” que al parecer generan malestar en un sector del gobierno provincial y universitario.