Juan Cruz Zuloaga — Ciencias Políticas y Administración Pública FCPyS

Ni Unión, ni Industrial, ni Argentina

Publicado en Opinión Viernes, 29 Junio 2018 19:36

Continuamos con el ciclo de notas surgidas a partir del documento de CFK «A 15 años de la asunción de Néstor Kirchner» en el que se detalla los reclamos de los distintos sectores de la economía hacia su gobierno y que medidas tomó el gobierno de Mauricio Macri para satisfacerlos. Sin compartir en su totalidad el análisis de la ex presidenta, rescatamos el documento por la información que brinda para el análisis del interés que defiende el actual gobierno (Revista Universitaria).

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Perón, haciendo gala de su característico poder de síntesis en el  film Actualización política y doctrinaria, señalaba que la UIA “no es ni unión, ni es industrial, ni es argentina”.

Décadas más tarde, los dichos del General poseen aún plena vigencia.

La apertura importadora, la caída del consumo y el tarifazo han dado como resultado el cierre de 7.500 PyMES en dos años y medio de gobierno de Mauricio Macri.  A esta altura, nadie duda de que “la destrucción del mercado interno implementado desde diciembre de 2015 es una estrategia” como ha señalado Daniel Moreira, presidente de la Asociación PyME[1].

Pero en la vereda del frente, el actual presidente de la UIA, Miguel Acevedo  opina que “el empresariado está completamente de acuerdo con el Gobierno de Macri y sus medidas”. [2]

Acevedo, CEO de la Aceitera General Deheza (AGD) con pasado en Cargill y Molinos Río de la Plata, no ha perdido oportunidad en señalar la necesidad de un tipo de cambio más competitivo. Es decir, de un dólar más caro que beneficie a los exportadores.

No se le queda atrás Luis Betzana, director corporativo de Techint y vicepresidente primero de la UIA, quien defendió el tarifazo[3] (lejos de lo que pueda opinar cualquier propietario de una PyME) y sostuvo que el dólar “va en la dirección correcta”[4]. Recordemos que Techint es el grupo económico de mayor facturación del país con ganancias superiores a los U$S 20.000 millones anuales.

De la misma forma ha fallado el vicepresidente segundo, Daniel Funes de Rioja, al frente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (COPAL), encabezada por Ledesma y la multinacional Arcor. No sin antes apoyar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, bregó nuevamente por una flexibilización laboral apuntando contra los “sistemas laborales muy caros y muy rígidos”.

. Oligarquía y empresariado nacional

La clásica distinción entre los sectores del campo nacional y el campo antinacional puede explicarse sintéticamente al dividir aquellos grupos que producen para el mercado interno y aquellos que obtienen sus ganancias del mercado internacional. En nuestro país, la primacía del capital extranjero ha puesto el freno al desarrollo de una burguesía industrial y fundada en el mercado argentino.

En su lugar, ha primado el interés de los sectores sociales vinculados a la producción agropecuaria, con escasísima generación de valor agregado y que históricamente han fijado sus ventas en los mercados de las potencias industriales.

La Unión Industrial Argentina, como sindicato patronal, nuclea a los CEOs de empresas de  capitales foráneos y a los propietarios de industrias agropecuarias que no compiten con la producción agrícola extranjera. Como se puede analizar a partir del currículum de sus autoridades de cabecera, prima el interés de la oligarquía terrateniente exportadora, que con barba y bigote se las lleva hablando en nombre de la Industria.

Resulta lógico que celebren ante cada nueva devaluación del peso o bien ante la quita de presiones tributarias a las grandes fortunas.  La liberalización del mercado cambiario los habilita a comprar cuantos dólares para seguir especulando y las desregulaciones del sistema financiero a girar sus beneficios a cuentas offshores en paraísos fiscales.

Sin ir más lejos Acevedo figura como propietario de cinco cuentas deslocalizadas radicadas en el distrito estadounidense de Florida[5].

Así como enfrentaban el Código de Trabajo de 1904 de Joaquín González; la legislación laboral más avanzada de América Latina del peronismo; o las populistas paritarias por sector del kirchnerismo; hoy le exigen a Macri que avance sobre una reforma laboral que baje, en palabras de Funes de Rioja, el “costo argentino”.

Su interés contrapuesto al del empresariado local, su carácter especulativo y rentista y su vinculación a los mercados foráneos, bien justifican los dichos de Perón sobre este grupúsculo que en nombre de la Industria, combaten cualquier posibilidad de desarrollo de la industria nacional. 



[1] Denuncian el cierre de 7.500 PyMEs desde diciembre de 2015. Diario Popular. 19÷05÷18

[2]La UIA llamó a «seguir trabajando en bajar el costo argentino». Ámbito Financiero. 03÷03÷18

[3] Luis Betnaza, director de Techint, sobre las tarifas: «La gente no entiende por qué se le pide un esfuerzo». Mundo Empresarial. 8÷05÷18

[4]: Funcionario de la UIA sobre el dólar: “Va en la dirección correcta”. El Cronista. 14÷03÷18

[5] Miguel Acevedo, el nuevo presidente de la UIA y sus empresas offshore. Striptease del Poder. 30÷05÷18

 

 

La gratuidad del boleto educativo en todos los niveles ha sido sostenida por la totalidad de organizaciones y gremios de estudiantes y docentes de la provincia. Sin embargo, la falta de voluntad política de los gobiernos de Cobos, Jaque, Paco Pérez y Cornejo han determinado que el tratamiento del proyecto se estanque  y se diluya.

En las últimas semanas, legisladores provinciales de Somos Mendoza y el FIT han mantenido reuniones con representantes de centros de estudiantes y de la FUCuyo para la elaboración de un proyecto unificado. Brillaron por su ausencia los legisladores del oficialismo como así los miembros del gobierno provincial invitados, determinando un pedido formal del Honorable Senado de la provincia de Mendoza, para que el Secretario de Servicios Públicos y el Director de Transporte asistan efectivamente a las reuniones.

El alivio que generó en el gobierno y la prensa adicta la publicación de los números del INDEC, nos trae a cuento la relatividad que el viejo Jauretche le atribuía al dato “científico”:

“… debo confesar mi prevención contra los datos de ese género que en muchas ocasiones, con su deficiencia perturban más que ayudan. Creo en la eficacia utilizar como correctivo del dato numérico la constatación personal para que no ocurra lo que al espectador de fútbol que con la radio a transistores pegada a la oreja, cree que dice el locutor con preferencia a lo que ven sus ojos.” [1]

Los numeritos anunciados con bombos y platillos por Macri y Clarín corresponden al segundo semestres del 2017. Es decir, omiten tendenciosamente cualquier impacto que pudo haber tenido la inflación acumulada de los tres primeros meses del año, los tarifazos de febrero, la reducción de las jubilaciones producto de la nueva fórmula previsional o las paritarias a la baja en la mayoría de las actividades. [2]

Pero acusar de falto rigor metodológico a los estudios en los que se basan para fundamentar el crecimiento invisible, sería bien una discusión de la academia. El gobierno miente, lisa y llanamente.

Sobre esto decía Don Arturo: (…) además de la muy relativa validez de los datos, existe el uso malicioso de la información, para fines políticos y económicos, como la creada por los órganos de publicidad y por las manifestaciones de los grupos económicos agroimportadores interesados en dar una imagen del país que les conviene y que en los últimos años es directamente depresiva.”[3]

Como ha sido señalado por Raúl Kollmann a partir del informe del Centro de Estudios Metropolitano[4]casi cuatro de cada diez personas redujeron las porciones de comida porque no hay dinero suficiente para comprar alimentos o bien, más de la mitad afirmó que su situación económica es peor o mucho peor que la que tenían a principios de 2017.

“No basta mirar para ver”

Los funcionarios de este gobierno criados en las inmediaciones de Cardenal Newman, podrían ser acusados de faltos de estaño, lo que en el lunfardo criollo es tener experiencia de vida. Jauretche, que algo de calle tenía, acompañaba su vasta formación intelectual con una aguda observación que le otorgaba su origen de barrio.

A raíz de esto, Paco Olveira, cura de la Opción por los Pobres radicado en la villa de Isla Maciel a las orillas del Riachuelo, sentenció: más gente que viene a pedirme trabajo como última salida y tabla de salvación, más gente que te pide llenar la garrafa, un plato en el comedor, un cuaderno para el cole del hijo, un remedio para el abuelo, una carga de la SUBE.

No hace falta ser Jauretche o el cura Olveira para constatar que lejos están de la realidad los rigurosos datos ofrecidos por el INDEC. Lo grave son las conclusiones que se desprenden. Si el programa económico funciona, lo lógico es profundizarlo. Bien sabemos que los resultados son inversos a los que festejan desde el gobierno.



[1] JAURETCHE, Arturo. El Medio Pelo en la sociedad argentina (Apuntes para una sociología nacional), p. 5, Ed. Peña Lillo, Buenos Aires, 1967.

[2] Macrismo y su oda a la pobreza. Revista Integración Nacional. 30/03/2018

[3] Ídem

[4] La baja de la pobreza es una noticia vieja. Páginas 12. 31÷03÷18

 

La brecha de género en la Universidad argentina

Publicado en Opinión Miércoles, 14 Marzo 2018 12:40

 

 

Dos informes de reciente elaboración, uno formulado por el Centro de Estudios Atenea y la Federación de Docentes de las Universidad (FEDUN)[1], y el otro realizado por docentes de la Universidad Nacional de La Plata[2], sirven para detallar el grado de desigualdad educativa, laboral y política  que sufren las mujeres en las universidades de todo el país.  

Chávez y la Batalla de las Ideas

Publicado en País Martes, 06 Marzo 2018 14:11

La victoria del comandante Chávez Frías en las presidenciales de diciembre del 98´, fue la clausura de la política del Pacto del Punto Fijo, donde la partidocracia acólita a los dictámenes de la embajada de los Estados Unidos y las recetas del FMI gobernó sin interrupciones desde los años 60´. Fue la bocanada de oxígeno de un pueblo que vagó entre las alcantarillas durante décadas y que cuando intentaron desterrarlo nuevamente a la inmundicia de dónde había salido, puso el grito en el cielo. Por esta razón, decimos que lo de Chávez fue sin dudas, una revolución.

Una revolución, por lo demás, inconclusa. Jamás hasta el día de hoy, el gobierno bolivariano pudo romper la dependencia económica de la renta petrolera y en ningún momento aspiró a reconvertirla en industria pesada, en biotecnología para la producción de alimentos y medicamentos, etc.

Hoy el pueblo hermano sufre la escasez impuesta y Maduro tambalea. La MUD puntofijista acecha y la embajada yanqui les reparte directrices.

Pero Chávez no pertenece al relato de los días felices de los hombres y mujeres libres de la América Morena  por aquello que no hizo y que hubiese sido exigible que hiciera (por otra parte, rasgo de humanidad de un personaje al que vanamente se lo ha tratado de endiosar). Siquiera por su carisma, la efusividad en su lucha o sus naturales dotes para la política (¡Estudiar, estudiar! Esa debe ser precisamente una de las tareas de un revolucionario dijo alguna vez). Sino por haber sido uno de esos cabecillas imprescindibles en la Batalla de las Ideas, aquella misma que Fidel se había dado a librar desde el estrado de un tribunal antipopular.

Cuando sentenciaba el carácter bolivariano de la revolución, no hacía mas que encauzarse en el trayecto histórico de una Nación Latinoamericana que desde sus albores aspira a recomponerse en sus partes y lograr ser de una vez y por todas, una; y siendo una, ella. Se declaraba tributario del legado político de Bolívar y de San Martín; de Martí y de Fidel; del Colorado Ramos y de Perón.

De una manera menos lúcida que Fidel, pero con mayor enjundia que Lula y los Kirchner, se enfrentó a la dominación imperialista sobre América Latina; imperialismo subyacente en cada uno de los conflicto políticos de Nuestra América y cuya compresión es impostergable para la lucha por la emancipación e integración.

Por eso, aunque el pueblo venezolano le deba gratitud por la revolución que alimentó sus estómagos, todos los latinoamericanos que nos damos a la búsqueda de una sociedad más justa, le debemos gratitud por la revolución que alimentó nuestras cabezas. Porque, adhiriendo a lo expresado por el compañero Mariano Artigas ante la trascendencia inmortal de Fidel en noviembre de 2016, jugó su vida hasta el último centavo, de su salud, de su inteligencia, de su capacidad, de su voluntad para que esto fuera mejor[1].

Valen estas palabras a Fidel, para Chávez, como para cualquiera que librando la Batalla de las Ideas, tiene, como bien sintetiza Mariano, vocación de eternidad.



[1] http://pregonesgraficos.com.ar/fidel-vocacion-eternidad/

La Feria Internacional de Educación Superior (FIESA) finaliza esta semana en Mendoza. Cornejo y Pizzi celebraron haber convocado a algunos de los más avezados intelectuales en materia educativa (?) para explicar la necesidad de que la universidad argentina se “abra al mundo” y al “mercado de la educación”.

El Ministro de Educación de la República, Alejandro Finocchiaro, es uno de ellos. Con un no poco extenso historial en las carteras educativas de Ciudad y provincia de Buenos Aires, su conducción estuvo signada por la resolución de las paritarias por decreto, el descuento de los días de paro y la modificación del estatuto docente en detrimento de la participación sindical. La suspensión de la paritaria nacional como herramienta de coerción contra los gremios de los trabajadores de la educación termina de pintar de cuerpo completo al reemplazante de Bullrich.

Autor del tan mentado discurso donde Macri exigía “el esfuerzo de las universidades para que asignen de forma más eficiente los recursos, para mejorar su desempeño y contribuir entre todos a reducir el gasto público” (repudiado públicamente por el Consejo Superior de la UNCuyo[1]); Finocchiario tiene bien claro donde apuntar los cañones: “la batalla cultural es contra los gremios docentes”[2], declaró sin tapujos.

El combate del gobierno contra los gremios de la educación ha sido brutal. La represión en la plaza de los Dos Congresos así lo demostró. Este gobierno está dispuesto a reventar las cabezas que sean necesarias con tal de aplicar los programas de los arbitristas del Banco Mundial ¿Pero, por qué es cultural?

Si bien ha señalado que “el Estado debe dictar las políticas educativas como fue siempre y con los gremios hablamos de cuestiones salariales y de condiciones laborales”[3], los sindicatos docentes y los gremios estudiantiles de todo el país no solo se han plantado contra el ajuste a la Educación pública y gratuita, sino ante el intento de mercantilización de los contenidos de los planes de estudio.

En su lugar, las organizaciones gremiales han propuesto una Educación superior que contribuya al desarrollo humano integral, que sea factor de liberación, de emancipación, generador del conocimiento, la ciencia, la cultura y la conciencia social, tal y como expresa el Documento de consenso de las organizaciones sindicales y estudiantiles universitarias de las Américas.

Pero los programas educativos prediseñados por los gurúes de las finanzas de los organismos internacionales de crédito, como el plan Maestro y el operativo Aprender, retoman desde donde la LES y la Ley de Educación Federal habían dejado en los 90´. Sin ir más lejos, el documento central de la FIESA, Momento decisivo. La educación superior en América Latina y el Caribe de María Marta Ferreyra, una de las panelistas del congreso, define a la Educación superior como un “producto” complejo caracterizado por asimetrías de información a la hora de crear las habilidades necesarias en el mercado laboral y satisfacer las necesidades de habilidades de la economía[4].

La batalla contra los gremios que libran Macri, Vidal y Finocchiaro y su expresión cuyana Cornejo y Pizzi, no se reduce a las negociaciones salariales. Se funda en la discusión sobre dos modelos de Universidad contrapuestos: una Universidad Nacional Latinoamericana al servicio del pueblo y otra Universidad como bazar de profesionales al servicio del “mercado laboral”. La feria educativa que tanto le ha inflado el pecho al rector radical, bajo el lema de la “internacionalización de la Educación superior”, no es más que la punta de lanza para el asiento de los hampones de las finanzas en nuestra Universidad. 

Tanto como para Finocchiaro como para nosotros, la batalla es cultural. Y hay quienes estamos dispuesto a darla.



[1] DECLARACION DEL CONSEJO SUPERIOR DE LA UNCUYO (http://fcp.uncuyo.edu.ar/declaracion-del-consejo-superior-de-la-uncuyo)

[2] Alejandro Finocchiaro: «Hay que formar menos abogados y más ingenieros». La Nación. 22/07/2017

[3] «El Estado debe recuperar las políticas educativas; se las apropiaron los gremios». Clarín. 22/07/2017

[4] Momento decisivo La educación superior en América Latina y el Caribe.

El Papa que pone en jaque a los intelectuales

Publicado en Opinión Lunes, 22 Enero 2018 15:34

Si algo hay que reconocerle al Papa Francisco es su capacidad de juntar a todo el campo antinacional en una misma vereda. De esta manera el progresismo “adolescencial”  se funde en un abrazo con el conservadurismo más retrógrado; y la Nación le termina poniendo la editorial al trostkismo. Increíble, pero cierto.

Reforma laboral para más deuda

Publicado en Opinión Lunes, 13 Noviembre 2017 12:34

El proyecto de reforma laboral impulsado por el gobierno, del cual solo consta un borrador del proyecto de ley, implicaría un retroceso en materia de legislación laboral a etapas previas del surgimiento del peronismo, y en algunos aspectos, a mitad del siglo XIX.

¿Este gobierno tiene vencimiento?

Publicado en Opinión Lunes, 25 Septiembre 2017 13:13

 

Un interesante artículo publicado por Alfredo Zaiat denominado “¿Cuándo explota?”[i], explica la frustrada tendencia de los economistas de intentar anticiparse a los hechos futuros a partir del análisis de las variables económicas.  Esta suerte de prognosis (en la mayoría de los casos desacertada) es propia de aquellos que hasta el 2015 anticipaban el colapso de la economía “populista” y hoy señalan el aumento de los patentamientos de autos como el puntapié de la tan esperada recuperación de la economía. Pero es también observada por quienes intentan presagiar el pronto desmoronamiento del modelo rentístico financiero instaurado por este gobierno.

En ambos casos, los pronósticos económicos sumergen en la confusión a quienes intentan encontrar un claro en este convulso panorama. Ni el estallido ni la recuperación aparecen en escena.

Existen, sin embargo, números de la política económica, que ponen en relieve la inviabilidad del modelo económico instaurado en nuestro país desde hace año y medio, y  que busca consolidarse después de octubre.

-          El déficit comercial registrado en los primeros siete meses del año fue de u$s 3.427,6 millones, el más alto desde 1910. [ii]

-          El déficit fiscal de este año se ha reducido, pudiendo rondar para final de año el 4,2% en relación al PBI. Sin embargo, el déficit financiero aumentó al 2,6% del PBI por acumulación de intereses de deuda, licuando de esa manera los mayores ingresos del Estado a partir la disminución del déficit fiscal.[iii]

-          La deuda pública argentina ha escalado a u$s 302.700 millones, llegando a representar un 58,6% del PBI. De esa deuda, un 70% está compuesta por títulos públicos, de los cuáles se reparten mitad y mitad el sector privado y organismos estatales (BCRA, Tesoro, ANSES, etc.).[iv]

Si la recaudación por exportaciones es superada por los egresos de las importaciones; y si la recaudación fiscal sigue siendo superada por el gasto corriente del Estado, ¿de dónde sacará Argentina el capital para afrontar sus compromisos de deuda, cada vez más abultados?

La fórmula del éxito

Tomar deuda para pagar deuda ya es casi un cliché. La existencia de este modelo está atada al precio del crédito internacional, es decir, a la suba de las tasas de interés. Esta subordinación de nuestra economía a la “volatilidad de los mercados” (que no es otra cosa que los dictados de la Reserva Federal (FED) sobre el precio de los préstamos en dólares) es insostenible a largo plazo.

Pero no es la única preocupación. Porque en los momentos en los que el interés sube y la Argentina ruega por financiamiento para pagar deudas, vienen las imposiciones de los organismos de crédito: reducir el déficit fiscal  y los costos laborales. Reforma impositiva y reforma laboral, dos temas recurrentes en las editoriales de Clarín y La Nación (y sus repetidoras a lo largo y ancho del país) de todas las semanas, y que serán objeto de debate en los próximo meses. Se adivinará que los matutinos nombrados no exigen mayor tributación de los bancos y unificación de las federaciones obreras.

Sin embargo, y a pesar de lo anterior, sigue siendo inexacto intentar fijar el plazo perentorio de este modelo. Que lo tiene, lo tiene. Los números y los ejemplos de nuestro pasado reciente (1989 con el Brady y 2001 con el Megacanje y el Blindaje, como manotazo ahogado antes del Corralito) dan prueba de ello.

No se puede anticipar el colapso económico de este gobierno porque no depende de la economía. Ni de la “ciencia económica “, ni de sus indicadores. Depende de la política, dinámica y cambiante, como suele ser en los países semi-coloniales como la Argentina. Octubre será por eso, como siempre lo ha sido en la historia política de nuestro país, un mes donde se estiraran o acortaran los plazos de lo inevitable.

No hay estimación que valga, mas no parece asomar tampoco la esperanza (ni los indicadores) de que esto termine en buen puerto.



[i] ¿Cuándo explota? Página 12. 24/09/2017

[ii] En 2017 la Argentina acumula el peor déficit comercial de la historia económica. Ámbito Financiero. 28/08/2017

[iii] Déficit fiscal: se cumple la meta, pero aún retrasa el crecimiento. INFOBAE. 24/09/2017

[iv] La deuda pública de Argentina superó los USD 300.000 millones. INFOBAE. 24/09/2017

Los detalles acerca del feroz endeudamiento llevado adelante por el gobierno de Macri son desconocidos por la mayor parte de los argentinos. Pareciera ser que los tediosos números y complicadas categorías utilizadas por los inteligentes de la economía al respecto, en poco y nada influyen en el quehacer diario de millones de personas.