Del día de la Memoria y el legado de los José Benedicto Ortíz.

Muchas crónicas, testimonios y noticias brotan todos los 24 de Marzo, día que conmemora la memoria, verdad y justicia. En el caso de la provincia de Mendoza, cuando se habla de memoria se hace inevitable recordar la figura de uno, entre los tantos que dejaron la vida buscando una sociedad mas justa durante la nefasta dictadura cívico-militar que asoló nuestro país desde 1976 hasta 1982. Estamos hablando de José Benedicto Ortiz, militante político, dirigente sindical y Secretario General de AOMA durante “el proceso”.

 

Corría el día 30 de Marzo de 1982 cuando Ortiz marchaba en una movilización pacífica convocada por la CGT en Av. Mitre y Pedro Molina a las 18hs. Allí también había otra columna encabezada por Mario Zaffora, entonces Secretario General de la central mendocina.

Las consignas de la movilización eran claras y por demás justas: “Paz, Pan y Trabajo”. Era lo que le reclamaban al gobierno de facto y a su aliado local, el entonces gobernador de la provincia Bonifacio Cejuela, perteneciente al Partido Demócrata.

Lanzada la movilización se hace presente la Gendarmería, que abre fuego a los arboles y al piso con la intención de detener la marcha ya que se la tildaba de “guerrillera”. Una de las balas rebota y da con el pecho de José Benedicto, quien termina internado en el Hospital Central y fallece tres días después debido a una “neumonía” según el diagnostico médico.

Ortiz, como otros tantos, perseguía fines claros: terminar con dictadura cívico militar que utilizaba la represión como un método para poder implementar, entre otras cosas, un plan económico contrario a los intereses del pueblo argentino. Como punto principal, el plan de Martínez de Hoz y Videla, consistía en desbaratar toda la estructura montada por el peronismo, desindustrializar el país, generar grandes beneficios para los sectores vinculados al comercio exterior, concentrar la renta nacional en pocas manos y transferirla al exterior. Todo esto sostenido a partir de la denominada “bicicleta financiera”, en la cual se utilizaba el crédito barato de divisas en el mercado internacional para pagar deuda y mantener el círculo vicioso, hipotecando el futuro de los argentinos.

Es necesario, para poder mantener el legado de los Benedicto Ortiz, comprender que estos asuntos estaban relacionados entre sí. La política económica del gobierno actual no difiere de aquella implementada por la dictadura, la financierización de la economía, el ajuste sobre los sectores asalariados, el pago a los fondos buitre o la continua emisión de deuda no son más que expresiones de dichas similitudes. Si tenemos en cuenta estos factores, todo lo que separa a Martínez de Hoz de la CEOcracia actual es la represión que utilizaron para grabar a fuego en los argentinos que no debían meterse en los asuntos del conjunto.

A primera vista, algo ha quedado de aquella nefasta consigna, que ha permitido que sus herederos lleguen al poder por primera vez en la historia a través de los votos. Sin embargo tras algunos meses de gobierno son muchos los “arrepentidos”, cada día el gobierno nacional tiene nuevos problemas y más sectores del otro lado de la vereda debido a lo que ellos denominan sus “errores”. Un gobierno de estas características no se equivoca cuando pone un techo a las paritarias muy por debajo de la inflación, cuando disminuye las retenciones a las exportaciones, cuando licita servicios públicos a sus amigotes o cuando transfiere su patrimonio a un paraíso fiscal en Panamá. No son, ni fueron sus errores, fueron y son sus aciertos los que van en contra de los intereses de la mayoría de los argentinos y es en este punto donde debemos retomar el legado de la lucha de quienes dejaron la vida para confrontarlos.