Hubo uno que no fue: La Franja de Macri — Editorial

Dijo una voz popular:
«Hubo uno que no vino
Y ya sabemos quién fue
Es la franja de Cornejo
Y de Mauricio también»


Desde la Redacción de esta Revista queremos comenzar la nota editorial de esta semana expresando nuestro total repudio a las actitudes rompehuelgas que demostraron tener los «chicos» de la agrupación Franja Morada. No podemos expresarnos sobre este accionar de otra manera, ya que nos genera un profundo desagrado y muchísima bronca que existan organizaciones tan cínicas, que esgrimiendo la bandera de la «educación pública siempre» abandonen a los trabajadores en el crudo momento que hoy les toca transitar. Trabajadores que con sus impuestos permiten a millares de estudiantes argentinos poseer la condición de universitarios, aun sin verse ellos contemplados como parte fundamental y privilegiada de la universidad que sostienen.

Más allá de la bronca debemos decir que para nada nos sorprende. Hace ya mucho tiempo comenzamos a poner al descubierto la clara consonancia ideológica existente entre esta agrupación y el actual gobierno CEOcratico. No solo están alineados ideológicamente, son y han sido artífices de las penurias que hoy sufren los argentinos y argentinas. Hicieron campaña para que esto hoy suceda en nuestro país, le pusieron los votos y los militantes, es hora de que se hagan cargo.

Que horrorizado estaría Raúl de ver a sus jóvenes correligionarios, con los tres dedos levantados festejando el triunfo político de la derecha que él consideraba un limite innegociable.

Es ya un hecho indiscutible. La Franja Morada ha tomado la decisión política de poner su estructura nacional al servicio de la máquina de hacer infelices a los argentinos que representa el gobierno de la alianza Cambiemos. Los chicos «democráticos» se vanaglorian de poseer la conducción de la FUA (Federación Universitaria Argentina) –máximo gremio de representación estudiantil a nivel nacional– desde hace ya muchos años. Las preguntas que nosotros nos hacemos son las siguientes ¿cómo se puede estar orgulloso de inmovilizar un gremio estudiantil mientras nuestros trabajadores y trabajadoras sufren hambre y se quedan sin trabajo? ¿Cómo se puede tolerar una presidenta que prefiere sostenerle el brazo a Vidal para que ningún «maestrito» se lo tuerza mientras se ningunea y denigra a nuestros docentes?

Macri alegó que los paros nunca lograron nada en este país y la presidenta de la FUA sostuvo estos dichos en su carta abierta. Además de gorila, es igual de bruta que el presidente ya que parece desconocer las grandes conquistas que ha adquirido el movimiento nacional a raíz de este tipo de medidas muchas veces poniendo hasta la vida en juego.

Sepan que no estamos dispuestos a callarnos ni tampoco vamos a permitir que se otorguen la voz de los universitarios argentinos.Muchos estamos decididos a ir a una o mil marchas con los trabajadores y sus representantes, y a defenderlos siempre, a ellos y a su salario, a su trabajo, porque el trabajo, como dijo un gran hombre, dignifica. Vamos a defender la dignidad de las y los argentinos. Vamos a defenderlos del hambre, del desempleo, de la inflación, del endeudamiento externo, de un pasado horroroso y doliente que parece volver, vamos a defenderlos de ustedes.

A los que tenemos más cerquita, la Franja Morada de la Universidad Nacional de Cuyo, queremos dirigirles también un párrafo. Son los que se dieron el lujo de decir en la Universidad que iban a asistir a las movilizaciones docentes y luego se escondieron bajo el ala del primer gobernador morado. Son los que decidieron priorizar unos cuantos cargos por encima de sus principios y por encima del bienestar de todo el pueblo argentino.

Valga decir que no es problema mantener funciones en el Estado. Condenamos el doble discurso. Claman por el BEGU, pero omiten el ajuste en educación. Mientras marchan por el agua, su gobierno desregula la explotación minera.

Esto recién empieza, la Argentina se pone de pie, pero no como en los delirios de Mauricio sino más bien como en el Cordobazo. Las calles van a encontrar a trabajadores y estudiantes en reiteradas ocasiones. Si no nos creen esperen al 30 y desde la Legislatura o la Casa de Gobierno, donde tengan los sillones más cómodos, escuchen como al grito de «paro general», el pueblo argentino reclama por las condiciones de vida que se merece y le corresponden.

«Para un estudiante no hay nada mejor que un trabajador y para la Argentina no hay nada mejor que la unidad obrero-estudiantil»

 

 

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