El torpe hijo de Papá

En una absurda conferencia de prensa Mauricio Macri intentaba justificar su política anti-jubilados y el escandaloso acuerdo de condonación  de deuda a la empresa de su papá: el Correo Argentino. Esta manganeta fue acordada entre el Estado conducido por los CEO’s  de las grandes empresas transnacionales y el Gato Mayor: Franco Macri. Todo queda en familia.

 

Los Macri se hicieron ricos a partir de negociados hechos durante la última dictadura cívico-militar y la democracia neoliberal de los 80´y 90´. Fueron un símbolo de la patria contratista primero, y de la patria privatista después.

En 1997, ya sobre el final del menemismo, se privatizó el Correo Argentino y su adjudicación quedó en manos de los Macri. Durante seis años no pagaron ni un centavo de lo establecido por el canon de adjudicación;  y cuando en 2003 la empresa se declaró en quiebra, meses antes de ser estatizada por Néstor Kirchner, la deuda había alcanzado un monto de 300 millones de pesos (por la convertibilidad y el 1 a 1, eso significaba 300 millones de dólares).

Durante casi 15 años la causa estuvo trabada en la Justicia. Ya con Mauricio Macri ocupando ambos lados del mostrador, como jefe del Estado y como empresario, el Grupo Macri realizó una oferta para cancelar la deuda en un 100% de su valor nominal, es decir 300 millones de pesos. ¡Pero ojo! ¡Aquí es justamente donde se realiza la manganeta! La oferta de pago aceptada por el Estado no contempla la devaluación de la moneda desde el 2003 hasta el 2017 (para empezar, habría que multiplicar por 17), ni la indexación correspondiente por el aumento inflacionario, ni los intereses. Esto daba una cifra cercana a los 4.700 millones de pesos, sumado al plan de pago en cuotas que finalizaría en el año 2033 (para los negocios familiares no hay “Precios Transparentes”) el Grupo Macri debiera pagar $70.000.000.000 y no los $300.000.000 ofrecidos. De esta forma Mauricio y Franco estarían pagando tan solo el 1% de la deuda estafando así a todo el pueblo argentino.

Como saltó el escándalo y  Mauricio es tan humilde,  reconoce que “cuando se equivoca  es necesario volver a foja cero”.  Es falso que el macrismo se equivoca y comete errores. Este gobierno no actúa a “prueba y error”  como repiten los medios de comunicación.  Es parte de su política tomar medidas impopulares que perjudican a los argentinos. “Sí pasan, pasan” piensa el Gato que nos gobierna. Pero cuando  el pueblo se rebela, pedir disculpas es una salida elegante para zafar del quilombo.

Pero los argentinos, que no son ningunos giles,  van descubriendo las roñas del Hijo de Papá en el gobierno. La paciencia, poco a poco, se acaba.