Piedra libre para Clinton

En una nota recientemente publicada en la revista Cubadebate, Ignacio Ramonet se expresó respecto a la cobertura mediática de las elecciones norteamericanas de la siguiente manera:

  “Este catálogo de necedades horripilantes y detestables ha sido, repito, masivamente difundido por los medios dominantes no solo en Estados Unidos sino en el resto del mundo. Y la principal pregunta que mucha gente se hacía era: ¿cómo es posible que un personaje con tan lamentables ideas consiga una audiencia tan considerable entre los electores estadounidenses que, obviamente, no pueden estar todos lobotomizados? Algo no cuadra”

Ramonet hacía referencia a las no falsas declaraciones de Donald Trump durante el proceso electoral que fueron explotadas por los medios de comunicación concentrados en pos de ocultar quien es realmente Hilary Clinton.

Tal vez la contienda que enfrentó a los candidatos a la Casa Blanca sea la mejor ejemplificación de como los medios al encontrarse con alguien o algo que los desafía públicamente y los deja en evidencia, reaccionan de forma colérica utilizando todo su poder para destruir  a ese alguien frente la opinión pública mundial. En palabras de Samir Amin, los medios  monopólicos no solo llevan hacia una uniformidad cultural sino que además abren la puerta a nuevas formas de manipulación política.

En gran parte de sus apariciones públicas durante la campaña, Trump se refirió a los medios de comunicación como sus principales contrincantes. El asumía que no competía con Hilary Clinton, su contrincante era un  aparato mediático orquestado a nivel mundial cuya principal función era la de resguardar el interés de los bancos y las finanzas internacionales con su sede principal en Wall Street, utilizando como pantalla el supuesto progresismo revolucionario que ungía a la candidata del partido demócrata  frente a la brutalidad e intolerancia del republicano.

Tanto en Norteamérica como en el resto del mundo no es un secreto la forma en que los medios desinforman a las poblaciones. Ningún medio de comunicación a nivel mundial (excepto honrosas excepciones) informó sobre el hecho de que Donald Trump se expresara en contra de los tratados de libre comercio como el NAFTA (tratado comercial entre EE.UU, México y Canadá) o el TTP (Tratado del Transpacífico).

Los medios no cubrieron este “pequeño detalle” que puede repercutir en todos los países del mundo  tanto en materia política como económica pero si se encargaron de centrar la atención en las características y defectos personales del republicano. Parece que los medios se olvidaron de un dato de suma importancia… existen las clases sociales y existen clases sociales en Norteamérica, y los norteamericanos empobrecidos y desempleados desde hace más de 10 años (que veían en Clinton la continuación de las políticas de Obama) no votaron en base a las características personales de cada candidato. Los norteamericanos votaron en contra del sistema financiero internacional que hace años los somete a la marginación. Los brillos de Hollywood, Disney y New York no le dan de comer a las barrigas norteamericanas.

Por medios de comunicación no entendemos solamente a la prensa, los medios de comunicación también están compuestos por el cine y las universidades y la candidata de todos ellos perdió las elecciones.

New York Times, Nesweek, Washington Post, CNN, CNBC , FOX,etc son algunos ejemplos de el poder de las finanzas en los medios.

Todos estos medios intentaron incansablemente derrotar a Trump en frente a la opinión pública estadounidense pero la realidad de Estados Unidos es que los medios no cubren el desempleo, el cierre de fábricas, la pobreza y la falta de respuesta del gobierno que fue lo que definió verdaderamente la elección.

A pesar de todo su aparato y a pesar de lo mucho que los medios se esforzaron por trabajar la imagen pública de Clinton presentándola como una santa democrática y progresista norteamericana, el sistema financiero no pudo ocultar el hecho de que Hillary Clinton era su representante en las elecciones.

Piedra libre para Clinton y una derrota para el sistema financiero.