Comunicaciones convergentes… ¿con que intereses?

Ley de Comunicaciones convergentes es el nombre de la nueva ley que el gobierno pretende impulsar para regular el mundo de los medios de comunicación en nuestro país.

 

El debate en torno a esta ley comienza a darse luego de la intervención por decreto de los organismos (AFSCA)  y (AFTIC). Desde estos organismos se trató de garantizar la plena aplicación de la L.S.C.A y se libró un duro enfrentamiento con los grupos mediáticos concentrados y sobre todo con el más poderoso de ellos en nuestro país, el Clarín de Héctor Magnetto.

Así como intervino  los organismos arriba mencionados, creó un nuevo ente regulador de comunicaciones denominado ENACOM (ente nacional de comunicaciones) dependiente del Ministerio de Comunicaciones de la Nación.

ENACOM posee un directorio conformado por 7 miembros,  1 presidente, 3 directores nombrados por el poder ejecutivo y 3 directores más nombrados por la comisión bilateral de promoción y seguimiento de la comunicación  audiovisual. No es casual que el gobierno de Mauricio Macri se asegure la mayoría numérica respecto a la toma de decisiones dentro de este ente, e inclusive,  uno de sus cláusulas especifica que cualquier director podrá ser despedido por decreto aun sin haber finalizado su mandato.

Ahora bien, podríamos ver quiénes son algunos de los personajes que integran el directorio. En primer lugar encontramos a Silvana Giudici, ex diputada por la U.C.R, que con el tiempo decidió que lo mejor era hacer un sinceramiento ideológico y  paso a conformar parte de las filas de PRO, partido con el cual fue legisladora y una de las más férreas opositoras a la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual desde el 2009 hasta la fecha. Luego encontramos a Héctor Huici, también legislador por el PRO, Alejandro Pereyra y Heber Martínez, ex CEO de Telefe.

Todos ellos fueron nombrados en su puesto mediante el decreto 267, que no solo crea el ente y propone el directorio sino que además le realiza algunas “pequeñísimas “modificaciones a la L.S.C.A, con el fin de crear una nueva ley que pueda hacer posible la convergencia entre la ley pasada y la que pretenden impulsar.

Si el carácter principal de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual fue, entre otras cosas, exponer a Magnetto y a la mafia de Clarín, como los principales representantes de la concentración monopólica en la comunicación argentina, es imposible entonces que entre esta ley que intentó limitar el poder de estos grupos concentrados y la que pretenden impulsar exista  algún tipo de convergencia posible.

Las primeras modificaciones respecto a la L.S.C.A  están dirigidas justamente a destruir todo aquello que en la legislación pueda afectar los intereses económicos de los grandes grupos monopólicos. El decreto elimina la prohibición de transferir o vender medios de comunicación y reduce de forma drástica o casi burlesca las limitaciones a la cantidad de licencias y a la propiedad cruzada de TV abierta y TV por cable.

Además a los dueños de los medios y licencias se les permitirá extender por un plazo de 10 años los permisos de los mismos sin importar la fecha de vencimiento y para coronar las modificaciones democráticas que pretende el directorio de ENACOM y el Gobierno de Macri, se eliminaran el Consejo Federal de Comunicación Audiovisual  y el Consejo Federal de las Telecomunicaciones donde participaban representantes de las universidades, sindicatos y las provincias.

Esta nueva ley que irá  tomando forma, responde a una política clara por parte del gobierno de eliminar todo aquello que tocó los intereses de sus aliados más poderosos, que son en última instancia, los sectores para los que gobierna el idiota que pide que no andemos descalzos y en remera.

 Es hora de devolver los favores, el poder de fuego del grupo Clarín que hace más de 40 años que se enriquece en nuestro país a costa de concentrar el 41% de los medios de comunicación argentinos es  inmenso. No solo logró durante años, demostrar su capacidad de condicionar a la justicia, evitando los fallos en su contra utilizando como mecanismo las cautelares sino que logró instalar en el poder ejecutivo al candidato para el cual pusieron en movimiento todo su aparato mediático  y lo hacen todos los días desde su asunción ocultando información o edulcorando el ajuste atroz al que estamos siendo sometidos los argentinos.

En su función de desinformar, los intereses de Magnetto por fin están a salvo, custodiados por el presidente que claramente converge con la idea de enriquecerse a costa de los que menos tienen para que los que tienen mucho tengan más.