Emancipación femenina: una cuestión política

 

“El grado de evolución de una sociedad debe medirse por el grado de emancipación de la mujer” C. Fourier

 

Cuando los argentinos avanzan y mejoran sus condiciones de vida,  también lo hacen las argentinas. Cuando el país sufre periodos de retroceso, despolitización, desempleo y hambre; las más perjudicadas son las mujeres. Esto se evidencia al repasar nuestra historia.

 

Con el gobierno popular y democrático de Don Hipólito Yrigoyen, los argentinos acceden a ciertos bienes y servicios antes reservados para unos pocos, a partir de la democratización de la renta. Los hombres adquieren los derechos políticos y las féminas obtienen los  derechos civiles que permitirán hacerse cargo, por ejemplo, de algún bien heredado por su familia, una propiedad, etc. Antes solo podían decidir sobre ellos su padre (si era soltera) o su esposo (si estaba casada).

Tiempo después, al profundizarse el proceso de sustitución de importaciones, la industria necesitó de mayor mano de obra y la mujer se incorporó a las fábricas. Al transformarse en obrera, adquirió derechos laborales y sindicales que fueron consagrados en la legislación social impulsada en el gobierno de Juan Domingo Perón.

Esto engendró un proceso de democratización política, los argentinos accedieron al empleo y pretendían pronunciar sus reclamos en el ámbito de la política. Evita supo expresar las necesidades de miles de olvidadas y en el año 1947  la mujer adquirió sus derechos políticos, por primera vez en la historia pudo elegir y ser elegida.

Siguiendo esta misma lógica, desde 2003 hasta la actualidad tanto en el gobierno de Néstor Kirchner como en los gobiernos de Cristina Fernández, se han tomado medidas fundamentales para continuar con la lucha de emancipación de la mitad de la población Argentina, vale decir, las mujeres.

Esto se evidencia a través de políticas de Estado que mejoran la calidad de vida de las mujeres:

  • La Asignación Universal por Hijo que ha generado que, durante los últimos cinco años más de 3,5 millones de niños perciban este beneficio. La titular de este derecho es la madre.
  • Recientes estudios demuestran que ha aumentado la participación de la mujer en el ámbito laboral  en un 33%
  • La Asignación Universal por Hijo extendida a las embarazadas, entregada a millones de mujeres para que estas puedan garantizar el bienestar de sus hijos desde antes de nacer.
  • La nueva Ley de Trata de Personas, con una mayor ampliación de los derechos de las víctimas y endurecimiento de las penas para los victimarios.
  • Los Centros de Integración Comunitarios (CIC) tendientes a brindarles la ayuda necesaria para poder salir adelante frente a problemas de violencia doméstica.
  • La jubilación de amas de casa, que reconoce el trabajo silencioso que las mujeres realizan en sus casas.

Las medidas mencionadas son sólo una demostración de lo que puede hacer el Estado en la búsqueda y concreción de la emancipación de las mujeres.

Sin embargo entendemos que no llegan a garantizar la verdadera libertad de las mujeres que no sólo sufren una dominación, como los hombres, de los países centrales sobre los periféricos, y de las clases dominantes sobre las dominadas, sino a su vez una tercera opresión que es la de género.

La verdadera emancipación tiene que ver con las mujeres participen y se involucren en la vida pública; tengan acceso al trabajo y se liberen de los patrones culturales impuestos que hoy impiden estar en igualdad de condiciones con los hombres.

A decir de Fourier, los pueblos verdaderamente libres son aquellos que trabajan para lograr la emancipación de sus mujeres. Avancemos para que este aforismo se materialice en nuestra sociedad.