Bullrich, entre la negligencia y el gorilismo

El bochorno que presenciamos los argentinos y el mundo ante lo que ha sido el espectáculo deportivo más esperado de los últimos tiempos, deja en evidencia nuevamente la inutilidad  de la ministra Bullrich. Desde la Redacción de esta revista, exigimos su renuncia apuntando contra la negligencia con la que ha tratado los asuntos de Seguridad Nacional, hoy, y desde que asumió su cargo. «Si tenemos un G-20 ¿no vamos a dominar un Boca — River?» había declarado soberbiamente en días anteriores. 

A los crímenes contra las vidas de Maldonado y Nahuel, el encubrimiento del asesinato del chico Facundo Ferreira, la legitimación de la doctrina Chocobar del «disparar por la espalda es solo un detalle», se le suman un fracaso operacional que tiene íntima relación con su concepción política. Todos los resortes del Estado están dispuestos a sostener la política de ajuste y endeudamiento que ha implementado este gobierno. Las fuerzas de seguridad también. La negligencia con la que se hizo cargo  Bulrrich de un partido de fútbol es diametralmente opuesta a su maestría en cuanto a reprimir la protesta social se refiere.

La violencia en las canchas no es más que el reflejo de la violencia de una sociedad resquebrajada social y culturalmente, entre otras cosas, por la política de entrega llevada adelante por Macri y compañía. La paz social y el bienestar del pueblo son objetivos inalcanzables si la miseria y la exclusión crecen como lo han hecho en años de Cambiemos. 

Inadaptados ha habido y habrá siempre. Si no hay una política decida a romper con estos grupúsculo de barras que se entreverán con la dirigencia de los clubes y la dirigencia política en ese «Triángulo de las Bermudas» donde se pierde el fútbol (en palabras de Javier Cantero), hechos como el actual seguirán ocurriendo.

Las víctimas hoy son millones de hinchas que postergaron su pasión y los jugadores víctimas de la inoperatividad de la Ministra de Seguridad. Pero los hechos podrían haber sido mucho más graves, como lo han sido bajo su conducción previamente. Por este motivo, hoy más que nunca, exigimos la renuncia de Bulrrich, no solo por negligente, si no por peligrosa para la integridad del pueblo que resiste en las calles las embestidas de este gobierno.