Sociedades Anónimas Deportivas, el sueño pendiente de Mauricio Macri

Luego de una serie de derrotas que sufrió el proyecto oficialista para instalar las Sociedades Anónimas Deportivas (SAD), el presidente de la nación no parece dar el brazo a torcer en su viejo anhelo de privatizar los clubes del fútbol argentino ¿Hay 2019 para las SAD?

A sabiendas de que las Sociedades Anónimas Deportivas aún no existen en nuestro país, la Casa Madre del fútbol, la FIFA, ya se encargó de sugerirle a la AFA y al resto de las federaciones sudamericanas su implementación. La liga chilena, uruguaya, brasilera, colombiana, entre otras, ya comenzaron a aplicar esta personería jurídica en sus clubes.

¿Qué conflicto acarrean las SAD?

La cuestión principal radica en quien pasa a tener el poder de decisión en los clubes. Actualmente en nuestro país, los socios, de manera democrática (cada socio representa un voto) eligen a las autoridades que conducen los destinos del club, tienen la posibilidad de reunirse en asambleas para evaluar el funcionamiento, informarse sobre balances y presupuestos e incluso en algunos casos, estos deben ser aprobados por los socios para su posterior ejecución. En contraposición, al implementarse las SAD, la composición de la junta directiva está sujeta a la cantidad de acciones que posean sus miembros. Basta con que un empresario o grupo inversor tenga el 51% de las acciones del club para tener la potestad de implementar cualquier tipo de políticas en el club. El estadio, el escudo, los colores y aquello que hace a la idiosincrasia del club estaría sujeto a modificaciones que sus dueños crean convenientes, sobre todo en términos económicos.

En el viejo continente, las SAD se vienen apropiando de los clubes. Destaca el caso del Atlético de Madrid donde el Grupo “Dalian Wanda” (multinacional empresa china) se hizo con el 20% de las acciones del club. Luego por contrato de patrocinio, reemplazó el mítico estadio “Vicente Calderón” por el “Wanda Metropolitano”. A pesar de las resistencias de sus hinchas, considerando esto como una pérdida de identidad, el poder económico se impuso por sobre la historia del club1. Frente a esto y situándonos en estos lares, si se implementasen las SAD en el fútbol argentino, el Grupo Macri tranquilamente podría convertirse en principal accionista de Boca Juniors y tener la potestad de renombrar “La Bombonera” como “Estadio SOCMA”. Esto representaría un gran costo político, pero sirve como ejemplo para tomar magnitud del riesgo que se corre ante la posibilidad de que las SAD se adueñen de la pasión de la mayoría de los argentinos y las argentinas.

Queda claro que las SAD tienen como objetivo principal un fin de lucro, quienes invierten lo hacen con el afán de obtener una remuneración económica mayor. En cambio, los clubes deportivos, históricamente han formado parte de la comunidad organizada, donde en connivencia con políticas estatales fueron y son instituciones que garantizan una herramienta educativa y de contención para cientos de miles de argentinos y argentinas. Las políticas del gobierno actual, sobre todo en los clubes barriales, donde los aumentos de los servicios se han vuelto impagables, apuntan a desfinanciar y deslegitimar el rol social de estas instituciones. El presidente de San Lorenzo, en un comunicado en contra de las SAD dejó en claro lo anterior expresando lo siguiente:

 “En el país hay más de 3 mil clubes asociados a la AFA que conforman, junto a los clubes de barrio, una extraordinaria red de contención y promoción social para nuestros chicos y chicas. Los clubes son mucho más que 90 minutos de fútbol. En un país con la fragilidad social que tiene Argentina, donde 4 de cada 10 chicos es pobre, el Estado debería apostar a los clubes. En vez de asfixiarlos con tarifas impagables, en vez de querer convertirlos en negocios, hay que protegerlos para que sigan cumpliendo su rol social. (…) En San Lorenzo, por ejemplo, tenemos miles de chicos y chicas de la 11114 que juegan en nuestra ciudad deportiva, van a la colonia de vacaciones y participan de decenas de programas y talleres educativos. También tenemos más de 4 mil deportistas federados. ¿Haría esto una SA cuando vea que no son actividades económicamente rentables? “ 2

Rotundos fracasos con miras al 2019

A mediados de los 90’, cuando Mauricio Macri era presidente de Boca Juniors, impulsó sin éxito el proyecto de las SAD en nuestro fútbol, apuntando a modificar el estatuto de AFA que se decidió por votación a mano alzada en Asamblea. Para sorpresa del mismo, se encontró con un baldazo de agua fría al ver que la votación concluyó 24 a 1 en contra de su proyecto (su voto fue el único a favor). El mandamás de la AFA en ese momento, era el anclado al sillón presidencial de Viamonte 1366, Julio Humberto Grondona, quien se acercó a Macri y en tono bromista le expresó “perdimo, Mauricio”. Hasta el día de hoy es una espina que conserva clavada.

Tiempo después, al asumir la presidencia de la Nación, Macri se contactó con Javier Tebas, actual presidente de la Liga Española (hoy Liga BBVA), quién cada vez que pisa nuestro suelo es recibido directamente en el despacho de la Casa Rosada del presidente. Esta especie de gurú del marketing deportivo fue quien le proporcionó el contenido al estatuto de la Superliga, para luego ofrecerles a los dirigentes del fútbol argentino el proyecto de las SAD que rige desde la década del 90’ en España. Dicho proyecto desencadenó en aquel país que al día de hoy las únicas asociaciones civiles deportivas vigentes son el Barcelona, Real Madrid y Athletic de Bilbao. No podemos dejar de mencionar que es una liga de las más desiguales del mundo en términos económicos y por ende deportivos. El presupuesto del Barcelona y Real Madrid es ampliamente mayor al resto, por lo que suelen disputarse entre ellos el título y rara vez se cuela entre estos alguno de los denominados “grandes”. Algo similar podría pasar de establecerse este sistema con River y Boca.  

Luego de los primeros contactos con Tebas, se conformó una especie de troica entre Fernando De Andreis (Secretario General de la Presidencia), Daniel Angelici (Presidente de Boca Juniors y operador judicial de Cambiemos) y Fernando Marín, quien fue parte de Blanquiceleste S.A. (empresa de gerenciamiento privado en Racing Club entre 2001 y 2006) y actual director de Fútbol Para Todos, quien siguiendo los principios macristas fue partícipe para terminar con la “gratuidad” de la televisación del fútbol argentino. Dichos personajes son las 3 patas de la mesa que operan para realizar el viejo afán de Mauricio Macri.

Por ahora, la correlación de fuerzas no viene resultando a favor del presidente. Luego del rechazo generalizado por la amplia mayoría de los socios de los clubes, se suspendió la Asamblea ordinaria de la AFA para tratar las SAD el 22 de noviembre de este año. Varios dirigentes ante el rechazo y la presión de los hinchas, se manifestaron públicamente en contra.

Frente a esto, el macrismo no ha decidido cajonear dicho proyecto, por el contrario, baraja la posibilidad de que el año próximo, se discuta en Asamblea y el voto sea electrónico y secreto, lo cual es una ventaja para los dirigentes de no pagar el costo político ante los hinchas y sirve como herramienta para que desde la presidencia puedan garantizar la rosca política de manera particular con los dirigentes y contar con los «porotos» suficientes en la próxima votación. Para llevarse a cabo dicho proyecto se debe presentar una moción que resulte aprobada por 3/4 de los 43 asambleístas (22 por Superliga y 21 por Ascenso).

 Todo parece indicar que el 2019 será un año de incertidumbres electorales tanto a nivel nacional como a nivel AFA. Por el bien de las mayorías argentinas, esperamos que la lógica macrista no logre imponerse en ninguna de estas.

 

Referencias:

1 http://www.eluniversal.com.mx/articulo/deportes/futbol/2016/12/9/enterate-por-que-se-llama-wanda-el-nuevo-estadio-del-atletico

2 Comunicado Completo: https://www.facebook.com/LammensMatias/photos/a.1084293268265475/2432354186792703/?type=3&theater