La Fotocopiadora de los Estudiantes como servicio público y la oposición permanente de Franja Morada

A cinco años de haber quedado el servicio de fotocopiado de la Facultad de Ciencias Políticas a cargo del Centro de Estudiantes, pareciera haberse naturalizado que el gremio cumpla estas funciones. La cantidad y calidad de las becas que se entregan todos los meses no sería nada fuera de lo común.

Pero no siempre fue así. Vale la pena recordar brevemente cual fue el camino emprendido desde que los estudiantes, en asamblea general en el año 2013, decidieran que el Centro administrara la Fotocopiadora.

Hasta ese año, un concesionario privado manejaba la fotocopiadora, monopolizando el banco de apuntes construido a partir del aporte de años de docentes y estudiantes, y lucrando a partir de este. La Fotocopiadora otorgaba al Centro un mínimo canon mensual para que repartiera un puñado de becas. El precio era decidido unilateralmente por el privado y en base a un fin de lucro, no al interés de los estudiantes. El gremio carecía completamente de recursos propios.

Varias fueron las posturas discutidas en dicha asamblea, pero la propuesta ganadora instaba al gobierno de la Facultad a no renovar el contrato con el concesionario privado y obligaba a la conducción del CECPyS (en manos de Franja Morada) a hacerse cargo en su lugar, exigiendo el apoyo político y financiero de la Facultad.

Las elecciones de Centro de Estudiantes de ese año fueron ganadas por el frente Mayoría Estudiantil, compuesto por las agrupaciones que impulsaron la moción ganadora. El concesionario fue echado, llevándose con él no solamente las máquinas y computadoras de su propiedad, sino también el banco de apuntes.

Presionado por el Centro de Estudiantes, el privado devolvió los apuntes, pero desclasificados. Esto determinó que decenas de compañeros y compañeras se dieran a la tarea de indexar a más de 18.000 archivos durante todo un verano para poder arrancar el cursado con el banco de apuntes disponible.

Pero no había maquinas con las que empezar. El Presidente y el Secretario General del momento fueron los garantes del alquiler de tres máquinas de fotocopiado que servirían para arrancar. Los compañeros y compañeras que atendían, prestaron computadoras y muebles a la fotocopiadora. Con errores y mucha inexperiencia, pero con una clara convicción, la Fotocopiadora de los Estudiantes comenzó a funcionar a duras penas.

Con el tiempo el servicio fue mejorando. Disminuyeron los errores y se optimizó el servicio. Se generó un ahorro propio del Centro de Estudiantes. Se donaron bancos, sillones, estanterías, mostradores. Con mucho esfuerzo, pudo comprarse la primer maquina fotocopiadora propia del gremio.

Las becas del Centro de Estudiantes aumentaron exponencialmente su cantidad y calidad. De una docena de becas en 2013 se pasó a entregar más de 300 becas mensuales al año siguiente. Cientos de estudiantes, dificultados de llevar sus estudios en tiempo y forma por los altos costos de fotocopias o transporte, recibieron una enorme ayuda. Todo esto, manteniendo uno de los precios más baratos de todo el predio universitario.

Tras cinco años de servicio bajo la conducción de Mayoría Estudiantil, el Centro de Estudiantes logró aumentar su patrimonio en un ¡8.405 %! Se han entregado a la fecha no menos de $ 750.000 en becas.

Pero el logro más importante ha sido quizá la refundación del Centro de Estudiantes, dejando de ser una estudiantina que repartía unas pocas becas para convertirse en un verdadero gremio de representación estudiantil y con una fuerte vocación de servicio.

Pese a todo, hay quienes han combatido militantemente a la Fotocopiadora de los Estudiantes. Desde definirla como “coto de caza de la AUN” hasta acusar sin prueba alguna de “extorsión a estudiantes con las becas”. Provienen, de más está decir, de militantes de Franja Morada. La última de los muchachos ha sido instalar una impresora en su mesita para “ayudar a los estudiantes a salir del paso”.

En vez de participar de la Fotocopiadora, entendiendo que los ingresos generados son parte de un fondo público que se redistribuye entre los mismos estudiantes; que SIEMPRE ha estado abierta para que cualquiera colabore, sea militante o no, proponen un servicio paralelo. Si lo que se pretende es dar una ayuda a los estudiantes y permitir un mejor acceso al material de estudio, es desde la Fotocopiadora que se debe realizar. Hacerlo por fuera, es desconocer la labor militante de años y las mejorías que ha traído y trae para cientos.

Creemos que aún queda aún camino por recorrer. Pero es bueno refrescar la memoria para entender que los derechos consagrados de hoy, son fruto de luchas de años. Y de paso, identificar a quienes en la que pudieron, combatieron esta lucha.