Debate universitario insustancial y ausencia de las agrupaciones en el Caravanzo contra el G20 y el FMI

Mientras el Caravanazo convocado por los gremios recorría las calles de la provincia, muchas agrupaciones estudiantiles brillaban por su ausencia, excepto honrosas excepciones como la Agrupación Universitaria Nacional. Las consignas fueron:

-          Contra las políticas de ajuste y represión del gobierno de Mauricio Macri.

-          En contra del G20, el FMI y su plan de ajuste, hambre, despidos, contaminación y represión. 

-          Contra el ajuste salarial, la reforma laboral, educativa, previsional y los despidos. Basta de hambre y desocupación: Declaración de la emergencia social y agraria. Paritarias libres. 

-          Contra el saqueo y la contaminación. En defensa de nuestros bienes comunes.

-          Contra la criminalización de la protesta. En defensa de las libertades democráticas. No al código contravencional. Libertad a los presos políticos. 

-          En defensa de la educación y la salud pública.

 

En paralelo, en las afueras de la Facultad de Derecho de la Universidad Nacional de Cuyo, muchos estudiantes estaban reunidos en la Asamblea Interfacultades discutiendo asuntos que entendemos que hoy, no colaboran con el debate que están llevando adelante los sectores más perjudicados en la Argentina por la política del macrismo.

Como ya se ha explicado en esta revista y en infinidad de actos públicos, reuniones, asambleas de estudiantes, etc., la Agrupación Universitaria Nacional milita por la defensa de una universidad pública, gratuita, laica, nacional, popular, democrática, latinoamericana y comprometida con la emancipación femenina. Por lo tanto, estamos de acuerdo en hablar de asuntos estrictamente universitarios y con retirar los símbolos religiosos de la universidad (temas que coparon la asamblea).

Pero  ayer los trabajadores que sostienen la Universidad pública, gratuita y laica, se movilizaron en el caravanazo. Los trabajadores que financian la educación marcharon por las calles de Mendoza en contra del ajuste macrista. Entonces ¿por qué razón gran parte del movimiento estudiantil no se volcó a las calles  a defender sus derechos en conjunto con los trabajadores? ¿Será porque el movimiento obrero está conducido por la “burocracia sindical”? ¿O por qué el hecho de retirar las imágenes religiosas del predio universitario es determinante para que los y las argentinas más pobres coman más seguido y menos salteado? No lo creemos. ¿O porque retirarlos en su carácter de acto simbólico, va a propiciar que la universidad deje de ser una usina formadora de profesionales a partir del pensamiento que viene impuesto desde afuera hacia adentro y de arriba hacia abajo, a través de la modificación inmediata de sus planes de estudio, orientados contrariamente a desarrollar un pensamiento situado, nacional-latinoamericano y útil al pueblo que financia la educación pública en la argentina? Tampoco creemos que dicha política vaya a servir para ello.

La situación económica en la argentina es complicada, pero más complicada y difusa se torna en el ámbito cultural. Les preguntamos a las organizaciones estudiantiles que promueven como el eje de la discusión este tipo de debates si encontrarse planteando la separación de la iglesia del Estado al igual que Duran Barba y algunos legisladores del PRO ¿no les causa escalofríos? Parece que no.

Las organizaciones autodenominadas de “izquierda” que son profesionales en querer “paralelear” a todo gremio o sindicato que se encuentran a su paso en un asambleísmo permanente, por su incapacidad de ganar sus conducciones a través de los votos, son los que disfrazados de un falso independentismo, sistemáticamente los vacían de contenido a través de debates insustanciales para el pueblo argentino. Han intentado hacerlo con los gremios universitarios conducidos por las más variadas agrupaciones estudiantiles, que en los últimos tiempos han realizando una defensa de la educación pública, del presupuesto universitario y del salario en conjunto con los sindicatos docentes.

¿Hasta cuándo van a seguir espantando a los estudiantes de la discusión política a través de discusiones inconducentes? Saquen a las Vírgenes de una vez. Ahora digan ¿Qué opinan de la situación del país? De ninguna manera estamos desprestigiando las asambleas como instancia de debate del estudiantado, sino a las organizaciones que las utilizan para desviar el debate sobre el tema más importante hoy en la argentina, que es cómo terminar con este gobierno de hambre y desesperanza.

Como esto no es nuevo, vamos a citar algún ejemplo histórico: “En las vísperas de la huelga general decretada por SMATA para el 29 de mayo (año 1969), en la Ciudad Universitaria se reunieron más de 9000 estudiantes para discutir su actitud ante la huelga. Allí estaban todos los grupos, grupúsculos y microsectas de la izquierda y la ultraizquierda en sus incontables matices. También estaban aquellos que poco después se incorporarían al ERP o Montoneros, organizaciones desconocidas por entonces. Mientras que la mayoría de los estudiantes adhirió a la huelga decidida por los gremios obreros, todos los representantes de los grupos ultraizquierdistas, sin excepción, rechazaron tal adhesión, pues se trataba de una huelga declarada por “burócratas”. La hostilidad jamás desmentida de los ultraizquierdistas hacia los obreros tenía una máscara social, muy habitual en América Latina: su repudio a los reformistas dirigentes obreros, calificados como burócratas”.[1]

Invitamos a estas organizaciones, que por izquierda y por derecha son funcionales a la política del FMI, aplicada hoy por Mauricio Macri y los CEOS, a disputar las conducciones de los sindicatos democráticamente, si es que no les parecen las adecuadas, pero no a abandonar a los trabajadores en su lucha frente al ajuste y el saqueo nacional.

Las distintas organizaciones estudiantiles tenemos el deber y la obligación de acompañar a los trabajadores en las calles para que la universidad no haga las veces de “isla democrática” mientras que en las calles se saquea por el hambre y se reprime;  porque sabemos, que a la izquierda del movimiento obrero, no hay nadie.



[1] Ramos, Jorge Abelardo. Revolución y contrarrevolución en la Argentina. La Era del Peronismo. Editorial: Secretaria Parlamentaria del Senado de la Nación. Pag. 229.