De “El Capital”, de Karl Marx a “La Propina”, de Lilita Carrió

Las recientes declaraciones de Elisa “Lilita” Carrió, diputada del frente Cambiemos han hecho tambalear los cimientos de la política a nivel global. Una revelación de esta envergadura no puede ser estudiada en profundidad en algunas páginas. Quien esto escribe, reconoce no ser capaz de abarcar con su perspectiva la magnitud de este aporte medular que Carrió ha hecho a las bibliotecas de teoría económica de todos los tiempos. Sin embargo, es inevitable no hacer algunas apreciaciones, aunque parciales, de lo revelado por Elisa Carrió. Veamos.

 

«Yo sé que hay desesperanza, yo sé que el impacto es sobre los salarios», dijo Carrió, reconociendo el estado paupérrimo de la vida de los argentinos. Pero, ¡cuidado, señor lector!, no vaya usted a interpretar en estas palabras una crítica. Sospechamos con carácter de profecía que Cambiemos nos ha empujado hasta este estado de situación sólo para poner en valor el baluarte escondido en las arcas de la intelectualidad de Cambiemos. Es necesario conocer la oscuridad para apreciar la luz.

«La primera recomendación que le hago a la clase media y media alta es “de propinas». Aunque le cueste haga la changa. Hay más de 2 o 3 millones de personas que viven de esa changa, y a veces nosotros, cuando nos ajustamos, lo primero que dejamos de hacer es de dar propina».

Usted ya ha tomado un respiro largo luego de la perplejidad que lo ha tomado por el cuello, después de leer las últimas palabras. Sin embargo no es intención de estos párrafos hacer un análisis neurológico del impacto que pueden generar los fenómenos que escapan a la comprensión de la mayoría de los seres humanos. Sin duda, la neurociencia tomaría un nuevo impulso a partir del estudio de los discursos de la diputada Carrió.

Nuestra intención es justipreciar el conocimiento aportado por Carrió, que puede iniciar una nueva época en este siglo.

Es natural pensar en cómo se hubieran desarrollado los acontecimientos históricos si la teoría de “La Propina”, el “propinismo”, como cuando hablamos del “monetarismo”, hubiera sido conocida por otros grandes (cuando digo “otros grandes” me refiero a “otros grandes, además de Carrió”) filósofos, científicos, militares, militantes y dirigentes políticos.

Si Marx hubiera compartido su época con Carrió, probablemente hubiera escrito “La Propina” en lugar de escribir “El Capital”. Engels hubiera sido un agregado numérico, al lado de la talla intelectual de la diputada. “Un fantasma recorre Europa: el fantasma de la propina” leeriamos en el “Manifiesto comunista”.

Seguramente el documento escrito por el jefe de la Revolución Rusa, Lenin, se titularía “Propinismo: fase ulterior del capitalismo” y aquello del “imperialismo” quedaría relegado.

El “Plan de operaciones” de Mariano Moreno exigiría “expropiar la propina a 500 o 600 mozos pudientes” para ponerlos en el centro del Estado y así impulsar las fuerzas productivas de aquel joven continente.

 

En honor a los grandes pensadores y políticos, dedicados a estudiar los temas sociales, políticos y económicos; es que le pedimos a esta señora que deje de divagar en teorías ridículas, que se llame al silencio y deje la banca para alguien más cuerdo. Un último pedido a los argentinos/as: dejen de votarla.