EL EVASOR MÁS CARADURA: EL MINISTRO DE HACIENDA DUJOVNE

Se hizo público en las últimas horas que el ministro de Hacienda de Mauricio Macri, Nicolás Dujovne, en el 2016 aprovechó el blanqueo lanzado por el gobierno en el 2016 para sincerar 20 millones de pesos que atesoraba en el exterior.

El blanqueo de capitales tuvo como objetivo que se declararan los bienes que se tenían dentro del país pero fundamentalmente fuera de él, por lo general provenientes de la ilegalidad. Dujovne podría haber ido preso por haber escapado al Estado no pagando los impuestos que éste impone a los ciudadanos.  Gran parte del gabinete macrista aprovechó esta oportunidad para evitar tributar al Estado lo correspondiente al tiempo que su patrimonio financiero no declarado permaneció en el exterior.

Ahora bien, más allá que es un delito la evasión fiscal y la ley rige para todos igual, Dujovne tenía un agravamiento: era quien iba a ocupar el ministerio de Hacienda de la Nación.   Es decir, “evadió, blanqueó y asumió”. Dujovne no tiene moral ni ética. Es el responsable de que no se eluda al fisco argentino para evitar que se fugue dinero al exterior y él mismo se enriquece de esa forma.

Encontramos dentro de sus obligaciones también la correspondiente a atraer las famosas inversiones, ¿creerán los inversores que Argentina es un país confiable para hacer sus negocios si el mismo ministro de hacienda se rehúsa a hacerlo? Definitivamente no.

Como consecuencia de ello, también es responsable de que los argentinos estén cada vez mas descontentos con este gobierno que no para de ajustar sobre el salario de los más desprotegidos. Es responsable de que nos mientan haciéndonos creer que no hay presupuesto, ya sea para destinar a las mejoras necesarias en materia de salud, educación o vivienda. No es que no hay plata; es que “el zorro es el encargado de custodiar el gallinero”

Dujovne, a raíz de lo anteriormente mencionado, recibirá un pedido de interpelación por el Congreso de la Nación. Poco tiempo atrás Caputo estuvo en la misma situación y huyó sin vergüenza. ¿Quién será el próximo?