¿Quiénes defienden y quiénes combaten el Boleto Educativo Gratuito?

La gratuidad del boleto educativo en todos los niveles ha sido sostenida por la totalidad de organizaciones y gremios de estudiantes y docentes de la provincia. Sin embargo, la falta de voluntad política de los gobiernos de Cobos, Jaque, Paco Pérez y Cornejo han determinado que el tratamiento del proyecto se estanque  y se diluya.

En las últimas semanas, legisladores provinciales de Somos Mendoza y el FIT han mantenido reuniones con representantes de centros de estudiantes y de la FUCuyo para la elaboración de un proyecto unificado. Brillaron por su ausencia los legisladores del oficialismo como así los miembros del gobierno provincial invitados, determinando un pedido formal del Honorable Senado de la provincia de Mendoza, para que el Secretario de Servicios Públicos y el Director de Transporte asistan efectivamente a las reuniones.

 

La negativa del radicalismo al tratamiento del Boleto Educativo Gratuito se condice con su alineamiento a la política de ajuste sobre la Educación pública y gratuita. La reducción del presupuesto universitario, el cierre de Institutos de Educación Superior (IES) y de colegios públicos, los míseros ofrecimientos salariales a los docentes, entre otras, reflejan su consideración sobre la Educación: un gasto más para el Estado. Implementar un subsidio que garantice la gratuidad del boleto incrementaría ese ya “excesivo” derroche.

Si a esto le sumamos que el pasaje de colectivo se ha triplicado desde que asumió Cornejo, podemos intuir que no está en la lista de prioridades del oficialismo la gratuidad del boleto.

Subsidio y déficit fiscal

Sacando de consideración el enfrentamiento militante del radicalismo, la implementación seria y responsable del Boleto Educativo Gratuito implica más que un problema de financiamiento, un problema de voluntad política.

Mientras que los gurúes de la economía que se pasean por los canales de televisión exigiendo un Estado “austero” podrían considerar inoportuno agregarle una nueva carga al subsidiar el pasaje a estudiantes y docentes, hay quienes opinamos que existen formas de garantizar un bienestar de los sectores populares y mantener las cuentas del Estado en orden.

La renta minera, cuyo gravamen mínimo del 3% fue eliminado por el gobierno de Macri y que es generada a partir de la explotación de los recursos de la provincia, principalmente por parte de empresas extranjeras, sería una fuente ideal de financiamiento para entre otras cosas, el Boleto Educativo Gratuito.

Un ejemplo contrario es el de Córdoba, provincia que pese a haber obtenido la gratuidad del boleto estudiantil, posee una de las tarifas de colectivo más alta de todo el país. La gratuidad se sostiene a partir del ajuste sobre los asalariados que pagan cada vez más caro el transporte público.

El problema entonces nos lleva a discutir el carácter regresivo del sistema tributario argentino, donde los que más tienen pagan menos en relación a los que menos tienen.  Quitar de las mineras para subsidiar la gratuidad del boleto educativo implica un trasferencia de recursos de los sectores concentrados de la economía a los sectores populares. Estudiantes y docentes son usuarios más habituales del transporte público que los gerentes de la Barrick Gold.

Gravar sobre los más poderosos implica un enfrentamiento que los últimos gobernadores no estuvieron dispuestos a dar. Que esperar del mejor alumno de Macri, Alfredo Cornejo, quien se esmera en sostener el Estado provincial a partir del ajuste sobre los asalariados.

Es por este motivo, que quienes sostenemos la pronta implementación del Boleto Educativo Gratuito exigimos que se financie a partir de un mayor impuesto a la renta minera y no a partir del bolsillo sobre los trabajadores.