LAS MALVINAS SON LATINOAMERICANAS

“Los  pueblos necesitan del territorio con que han nacido a la vida política, como se necesita del aire para libre expansión de nuestros pulmones. Absorberle un pedazo de su territorio, es arrebatarle un derecho, y esa injusticia envuelve un doble atentado, porque no sólo es el despojo de una propiedad, sino que es también la amenaza de una nueva usurpación.” José Hernández

Cumpliéndose 36 años de la llegada a Puerto Argentino de aquellos soldados dispuestos a recuperar nuestras Islas Malvinas, los argentinos nos encontramos bajo el yugo del «vendepatria» Mauricio Macri. Nuestra soberanía sigue siendo violentada por los mismos intereses colonialistas de ayer; a diferencia de aquellos, hoy tienen a cargo funciones del Estado Nacional.

Es necesario adentrarnos sobre la cuestión aún irresuelta de nuestras islas Malvinas y detallar los verdaderos motivos de la guerra para que ningún desavisado crea en aquellos argumentos ridículos que han utilizado históricamente para justificar ese como hecho tales como que “Galtieri quería perpetuarse en el poder” o que fue una “guerra entre dictadura argentina y democracia inglesa”

La relación económica entre Argentina y Gran Bretaña, su metrópoli industrial, había concluido: Después de 100 años de auge  la complementación productiva entre el Imperio y sus colonias comerciales, período en el cual la Argentina se incorpora al mercado mundial regido por la división internacional del trabajo y basado en los principios del librecambismo, comenzaba a desaparecer. Gran Bretaña golpeada por la “Gran Depresión”, debe sustituir las exportaciones provenientes de Estados Unidos por las de otros países proveedores principalmente de materias primas. Aquí es donde comienza la escena protagonizada por nuestro país en su papel de “granja” encastrado perfectamente al del “taller” inglés. Una guerra como Malvinas hubiera sido inimaginable sin que dichos lazos se cortaran a raíz del auto abastecimiento agrícola y agropecuario de la nueva Inglaterra proteccionista.

Guiándonos por el Derecho Internacional, la situación en la que se encontraba la discusión de Malvinas antes los sucesos del 2 de abril de 1982 eran de negociación y diálogo. Sin embargo, Inglaterra hacía tiempo ya que venía planificando la ocupación de nuestro Archipiélago. Su estrategia geopolítica revela que sus intereses eran y siguen siendo muy concretos: la explotación del petróleo y la industrialización del Krill (pequeño crustáceo de alto poder proteico). Si lograban consolidar su poder militar en el Atlántico Sur reforzarían, consecuentemente, su importancia en la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

Para desgracia del colonialismo británico la Guerra de Malvinas dejó entrever un soplo de esperanza que reflejaba que la Unidad Latinoamericana seguía (y sigue) teniendo vigencia. Según algunas teorías, se afirma el hecho de que el resultado del encuentro bélico hubiera tenido un desenlace positivo para Argentina si se hubiera actuado con anticipación. Desde 1976 en Argentina ocupaba el poder una dictadura cívico militar. Fueron estos represores y genocidas quienes  propulsaron de la reconquista de Malvinas como medida para contrarrestar la estrategia británica puesta en marcha y para tratar de lograr cierta aquiescencia popular.  Librado a sus intereses y a su profunda incomprensión, Galtieri, quien quedó en 1982 al mando del país, sacó dos conclusiones totalmente erradas. Una de ellas se fundaba en confiar que Estados Unidos iba a posicionarse desde la neutralidad sobre el tema; creyó, de forma ingenua, que el envío de militares argentinos para el sustento de la invasión yanqui a Nicaragua y El Salvador, era suficiente para aliarnos con el gigante del Norte. Y la otra, mas graciosa aún, era que Gran Bretaña, principal interesada en los recursos naturales de las Islas y en la conquista de las Provincias Unidas del Rio de la Plata, desde las poco exitosas invasiones de 1806 y 1807, no iban a reaccionar militarmente. He aquí un ejemplo más de la herencia de una visión sesgada por su admiración anglófila y extranjerizada encarnada en un personaje nefasto como Galtieri.

En los días que corren vivimos un período donde el imperialismo busca seguir garantizando su dominio económico en la región y uno de los mecanismos para sostenerlo es a través de un plan para reforzar las bases militares establecidas  a lo largo del territorio latinoamericano, alistadas para comenzar una política de explotación y expropiación de nuestros recursos naturales (hidrocarburíferos, mineros, pesqueros y principalmente de una de las mayores reservas de agua dulce en el mundo).

Defender la causa Malvinas nos recuerda a todos los latinoamericanos que tenemos una patria en común y que frente a su continua puesta en tela de juicio, debemos luchar por su formación. Por la soberanía de la Islas Malvinas Argentinas y el heroísmo de quienes, en resguardo de lo que nos corresponde, supieron luchar por la unidad latinoamericana y nuestro futuro, cada dos de abril gritaremos: ¡MALVINAS VOLVEREMOS!