Macri “El bárbaro”

¿Con qué vara juzgar al Presidente? Lo que dice… ¿es de puro bruto o sus palabras son un fiel reflejo de los intereses qué representa? Quizás brutalidad y cipayaje1 se cruzan en algún punto, y ese punto es Mauricio Macri.

Esta vez fue en Davos donde pintó en una frase lo que considera que es la Argentina y América Latina. Además de decirle a un grupo de empresarios “nosotros cortamos el pasto y ustedes hagan los goles”2, balbuceó “En Sudamérica somos todos descendientes de europeos”3, en un nuevo intento por bajarse los pantalones para conseguir el tratado de libre comercio Mercosur-Unión Europea por el cual se profundizará el hecho de que sigamos siendo simples proveedores de materias primas e importadores de productos manufacturados derivados de la industria europea en este caso.

Los dichos de Macri, no fueron más que la reedición de la zoncera que, según Don Arturo Jauretche, es la madre que las parió a todas y es la fuente del pensamiento antinacional: “Civilización y Barbarie”.

El maestro explica “La incomprensión de lo nuestro preexistente como hecho cultural o mejor dicho, el entenderlo como hecho anticultural, llevó al inevitable dilema: Todo hecho propio, por serlo, era bárbaro, y todo hecho ajeno, importado, por serlo, era civilizado”.4

Resumiendo, Macri reproduce lo que pensaban y llevaban a la práctica Rivadavia, Mitre, o Sarmiento en aquella época, con mucho menos altura por cierto. Ellos consideraban que todo lo europeo era civilizado, bueno, sinónimo de progreso, puro. Por el contrario, lo criollo era bárbaro, bruto, mediocre, digno de ser eliminado. Al igual que Sarmiento, Macri niega el pasado indígena y desprecia el mestizaje (español-indígena, criollo) previo a las oleadas inmigratorias de finales de siglo XIX. Pero por sobre todo niega la posibilidad de pensar Latinoamérica como lo que realmente es: una mezcla original que solo puede descubrir la solución a sus problemas en sus propias entrañas. Diciendo lo que dice, Macri refuerza la idea de que todo lo importado y extranjero es civilizado,en tanto que todo lo propio y nativo es bárbaro; acentuando así el carácter semicolonial, dependiente, de la Argentina.

Curiosamente Jauretche, en una conversación con Perón, recuerda que la palabra “bárbaro” proviene de los romanos; y era utilizada para rotular todo aquello que estaba por fuera del Imperio, es decir, todo lo extranjero.

Siguiendo esta lógica Macri es bárbaro en las dos acepciones de la palabra. Es bárbaro (con el significado romano) en tanto defiende la extranjería y representa intereses foráneos ajenos al del pueblo argentino. Y también es bárbaro, usando su propia medicina: en el sentido mitrista de la palabra, es decir, porque es bruto.
Así que ¡Macri Bárbaro! ¡Dos veces Bárbaro! Por cipayo y por ignorante. Merecido tiene el mote de Gato y Burro Bailarín.

Pero, al decir de Jauretche, el pueblo argentino no es zonzo, sino que está un poco azonzado. Solo resta darse cuenta de que, parafraseando al Vasco, “peor que el gringo que nos compra es el Macri que nos vende”.

 


1- Cipayo es aquel que es capaz de aliarse con los opresores extranjeros y traicionar a sus compatriotas con tal de sacar provecho de esa traición.
2- https://www.infobae.com/politica/2018/01/24/mauricio-macri-a-los-empresarios-en-davos-nosotros-vamos-a-cortar-el-pasto-ustedes-hagan-los-goles/
3- http://www.perfil.com/politica/macri-en-sudamerica-todos-somos-descendientes-de-europeos.phtml
4- Manual de zonceras argentinas, Arturo Jauretche.

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