El Papa que pone en jaque a los intelectuales

Si algo hay que reconocerle al Papa Francisco es su capacidad de juntar a todo el campo antinacional en una misma vereda. De esta manera el progresismo “adolescencial”  se funde en un abrazo con el conservadurismo más retrógrado; y la Nación le termina poniendo la editorial al trostkismo. Increíble, pero cierto.

 En un artículo titulado “El intelectual que pone en jaque a Bergoglio[1], Jorge Fernández Díaz utilizando el último libro de Juan José Sebreli, Dios en su laberinto, acusa a Francisco de “conservador popular”, oscilando, según el autor, entre una apología a la pobreza sin querer salir de ella y la reacción a posiciones más “progresistas” como resultarían ser el uso de profilácticos o el aborto.

“El Papa humilde como cura de aldea esconde un político habilísimo y astuto… es el maquiavélico Ignacio de Loyola travestido en el dulce Francisco de Asís” caracteriza oscuramente Sebreli al Papa latinoamericano.

Coinciden con lo anterior algunos periódicos de la ultraizquierda[2], quienes opinan que “Sebreli gracias a su postura agnóstica termina a veces sosteniendo algunas posiciones progresistas para nuestros tiempos y los anteriores también. Varias críticas a Bergoglio son muy certeras”.

En contraposición a las tesis del “falso progresismo”, sectores ultramontanos de la Iglesia Católica han puesto el grito en el cielo ante el “exacerbado liberalismo” de Francisco al retomar la doctrina de Jesús e intentar revalorizarla en el marco de la “cultura del descarte”[3].

¿Qué es lo que hace que este Papa alborote el avispero de tal manera? ¿Por qué en este mar de contradicciones emerge como el enemigo público número uno?

No es ninguna novedad que la Iglesia o el Papa mismo hagan política, aunque a Sebreli le parezca maquiavélico y perverso. La diferencia radica en que contrariamente a la función cumplida por la Orden de Jesús de Ignacio de Loyola como brazo armado del Papado en decadencia frente a la constitución de los Estados nacionales absolutistas para mediados del siglo XV; el Papa Francisco combate el sistema imperante a partir de denunciar la lógica de la acumulación constante que deshumaniza al hombre y lo enajena de sí mismo, de los otros hombres y de la naturaleza como parte de un todo. Una crítica feroz al “fetichismo del Dios dinero” y del “consumismo banal” y de los mecanismo de dominación y expoliación material y espiritual de los países del Tercer Mundo, entre ellos, los de América Latina. La de De Loyola era una función contrarrevolucionaria, la de Francisco contestataria.

Y proponiendo en fin, una opción por los más humildes, no como una apología a la pobreza (crítica que bien cabría para el progresismo más insustancial), si no como una defensa de los excluidos y empobrecidos del sistema capitalista conducido por el mundo de las finanzas; así como Jesús, que elegía codearse con prostitutas y leprosos.

Que un Papa surgido del seno de Latinoamérica denuncie estos asuntos ante creyentes y no creyentes, asesta un ladrillazo en el medio de los dientes a los principales beneficiarios de esta dominación. Querer “correrlo por izquierda” cuando no hay posición más de izquierda que aquella que es contestaría al status quo, es negar todo lo anterior, en un gesto de severa miopía política, o bien, de un asco indisimulable.

Por derecha, les indigna que pida “¡hagan lío¡” frente a la insensibilidad del acelerado proceso de concentración del capital a escala mundial y avance de las finanzas sobre la producción y el trabajo.

En ambos casos les exaspera su origen peronista. Por eso, este Papa pone en jaque a toda la intelligentzia semicolonial, acólita de las usinas culturales del “mundo civilizado”. Algunos no lo comprenden, otros sencillamente lo detestan. Habrá que saber ponerse en frente de las editoriales de La Nación (y de sus repetidoras de izquierda) de cada domingo.



[1] El intelectual que pone en jaque a Bergoglio. La Nación. 07/01/2018

[2] Bergoglio y el populismo. La Izquierda Diario. 09÷01÷18

[3] Conservadores acusan al papa Francisco de difundir herejías. CNN. 25÷09÷17