Macri y Cornejo, infames

Para el presidente los derechos humanos son un “curro”. Para el gobernador, la desaparición forzada de Maldonado es un “cuento”. El primero ordenó reprimir y encubrir. El segundo lo ayudó. Ninguno tiene honor. Son infames al servicio del capital financiero. Para garantizar la recolonización brutal de la Argentina, no vacilan en infligir estigmas a los que protestan y resisten la ignominia mediante la militancia por la causa justa. Combaten la política y se arrastran ante las potencias foráneas y el poder mundial del dinero.

 

Ninguno hizo nada durante 80 días de dolorosa incertidumbre, que hoy terminaron con la triste confirmación de la identidad del cuerpo de Santiago. Maldonado fue desaparecido por la fuerza de seguridad estatal sujeta al comando del Poder Ejecutivo. Desde el principio se sabía que fue Gendarmería. Lo negaron; intentaron manchar a Santiago y su familia, cubriéndolas de infamia. Para ello, contaron con los dolosos servicios de una psicópata ex integrante del aparato judicial de la última dictadura cívico militar: Elisa Carrió; y el sofocante clamor de los órganos de embrutecimiento mental que dispone la derecha financiera y monopólica: el pulpo Clarín, el archigolpista La Nación, y cientos de medios con miles de individuos a sueldo como cómplices de la mentira infamante del gobierno encubridor y cínico.

En esa sucia labor de confusión y engaño, se prendió el Gobernador de la provincia, Cornejo, quien dijo que “querían hacer un cuento” del caso Maldonado y que era una persona perdida, y que no se trataba de una “desaparición forzosa (sic) producida por el Estado”. El burro dice “forzosa” en vez de lo correcto, que es “forzada”. No sabe ni le importa saber que el delito se produce por “la fuerza” que priva de libertad a la víctima (ilegítímamente); no porque sea “inevitable o ineludible”, que es lo que quiere decir “forzoso”. Su petulante ignorancia revela el desinterés y el desprecio por una conquista jurídica del derecho mundial. Pero nada logrará borrar su infamia. A Macri y sus esbirros, tampoco.

¡Basta de persecución al pueblo; basta de amenazas contra los derechos laborales, que quieren entregar en holocausto al dios Dinero; basta de mentiras, de oculta y deformar la verdad; no más represión y palos a los docentes ni a ningún trabajador argentino; dejen de perseguir y estigmatizar la militancia política, infames seguidores de la tiranía de Videla y Martínez de Hoz, con el que la mafiosa familia Macri se forró los bolsillos con suculentos negocios!

Ahora, el perverso multimillonario y parásito social que avergüenza al país desde el sillón presidencial, el Ingeniero Macri, tuvo el descaro imperdonable de llamar desde un número privado a la mamá de Santiago Maldonado. No tienen límites éticos ni políticos, son cínicos y amorales. Nuestra dolida patria está en manos de la delincuencia económica, la impostura política y la maquinaria cultural-mediática de imponer la indiferencia por el dolor del prójimo, la desventura de los ofendidos y humillados, y la aniquilación de la soberanía económica y la independencia nacional.

Decimos: basta de endeudamiento y destrucción de nuestro aparato productivo nacional. Dejen de meter infiltrados a las movilizaciones del pueblo; paren de introducir a la Gendarmería en la Universidad. Secuestraron, valiéndose de una orden judicial de un venal magistrado, a Milagro Sala en medio de la noche, y la arrojaron otra vez a la cárcel, violando el derecho internacional de los derechos humanos. Persiguen, desaparecen, encubren, ajustan, mienten y causan muerte, miedo y dolor. Pero es hora de decir ¡basta!

Tanto el Presidente como el Gobernador nos han metido en el más tremendo endeudamiento y colonización cultural y económica de los últimos treinta años. Ambos dirigen el Estado que encubre, endeuda, destruye la economía nacional y reprime a quienes resisten. Ambos pretendieron infamar la causa de Santiago, su familia, y todos los que luchan. Pero nuestra causa es justa y su infamia es perpetua.

Entre tanto, cuando el pueblo argentino recupere el poder del Estado y concluya con la dominación hegemónica de los CEOs, habrá verdadera Justicia y Libertad. Que se preparen todos los que nos oprimen, concentrando y llevándose la renta nacional a los paraísos fiscales, pues la democracia movilizada recobrará para el bien público el fruto del trabajo y sacrificio popular arrebatado por los monopolios y sus cómplices locales de toda laya.

Finalmente, sabemos que, como decía Perón, los pueblos “vienen desde el fondo de la Historia por caminos de sangre y de dolor, pero como una marea incontenible de libertad y justicia”. Y añadía el General: “en nuestro tiempo, se cumplirán las palabras de Cristo: quienes tengan sed de justicia serán saciados en la plenitud de su realidad”.

Esas palabras tienen plena vigencia. Que los infames retrocedan y avance la justicia. Que la verdad triunfe sobre la mentira y el delito de los servidores del Dinero. Que prevalezca el pueblo soberano. Santiago, siempre estarás en nuestra memoria. Paz a los mártires./