América Latina y el mundo

América Latina y el mundo (136)

ATILIO BORÓN: BRASIL: LA PREVIA AL GRAN DÍA

Escrito por Martes, 30 Octubre 2018 13:50 Publicado en América Latina y el mundo 0

 

Más allá de que los resultados en Brasil son noticia, nos interesa destacar las causas que encuentra Borón en la victoria de Bolsonaro: las redes sociales y la baja conciencia política del electorado brasilero que nos indica de forma muy similar lo que ocurre en nuestro país. La victoria de los dirigentes liberales en América Latina se explican, entre otras, a partir de la utilización de los medios de comunicación y las redes sociales que alteran incluso nuestra capacidad de comprender los asuntos. Si bien estamos convencidos que hay una gran responsabilidad del PT brasileño en la derrota como en el extinto FPV en el 2015, es importante destacar el papel que tienen las redes sociales en las elecciones de América Latina.

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Luego del triunfo en los comicios de Brasil, Bolsonaro comenzó a esbozar su programa de gobierno. Por los intereses que lo apoyaban en la campaña, el futuro del país era claro.

Paulo Guedes, quien será su Ministro de Economía, es un liberal tradicional formado en la nefaste Escuela de Chicago, y representa a los buitres de las finanzas. ¿Su programa? Ajuste, privatizaciones, y apertura comercial. Nada diferente al gobierno de Macri.

Entre las consignas, vemos la trillada “achicar el Estado es agrandar la Nación”, donde siguiendo el caballo de troya de la campaña de Bolsonaro, la corrupción (y el Estado por lo tanto) es la razón de todos los males. Su achicamiento, la solución.

Con la legitimadad de origen que el golpista Temer no tenía, los buitres que rodeaban al Estado brasilero esperan que se encare la deseada reforma jubilatoria (igual deseo para la argentina), la privatización de la mayoría de las Empresas del Estado, la apertura comercial (cuidando por lo menos al principio de no romper la alianza con los productores de San Pablo), etc.

Un clásico programa semicolonial. Donde el ajuste interno va a ir de la mano de la transferencia de renta al exterior.

Compartimos las “diez grandes medidas” de Bolsonaro, extraídas de iprofesional:

1. Achicamiento del Estado

Para Bolsonaro, la administración pública ha crecido de forma desproporcionada a través de la multiplicación de cargos, beneficios y transferencias.

Podemos hacer más con mucho menos”, planteó en su plataforma, para lo cual estudia reducir a la mitad los 29 ministerios que hoy funcionan en Brasil.

Además, adelantó que controlarán la nómina de sueldos y recortarán gastos a fin de ajustar las cuentas públicas.

La fórmula que plantea el programa hace referencia a reducir en 20% el volumen de la deuda por medio de privatizaciones y venta de activos inmobiliarios y la reducción del costo de la deuda a través de la recuperación del grado de inversión y de la estabilidad monetaria, según informó La Tercera.

2. Reforma previsional

En medio del debate por el envejecimiento de la población y el colapso del sistema previsional, Temer trató de profundizar los cambios, pero no lo logró debido a las fuertes presiones, especialmente de los sindicatos.

En Brasil, son las compañías las que gestionan los ahorros de sus trabajadores.

Ahora, Bolsonaro buscará imponer un modelo de capitalización que se introduciría de forma paulatina y con la opción de elegir entre el antiguo y el nuevo sistema para quienes ya cotizan. “La transición de un régimen a otro genera un problema de insuficiencia de recursos en la medida en que los jubilados dejan de contar con la contribución de los aportantes por la capitalización”, advierte en el programa, pero explica que se creará un fondo para asegurar esas pensiones y que el cambio será gradual.

3. Simplificación tributaria

La reforma plantea una unificación de tributos y una simplificación del sistema.

Esto es aplaudido por el mercado, que reconoce que lo que existe es un sistema “complejo”. Según La Tercera, las corporaciones que funcionan en Brasil destinan 1.958 horas al año para cumplir con sus obligaciones tributarias. La cifra es seis veces el promedio del resto de los países de América Latina.

Entre las medidas figuran la unificación de cinco impuestos específicos por uno que grabará los bienes y servicios.

En el caso de las empresas, la iniciativa plantea bajar los impuestos del 34% actual a un 15%.

4. Plan fiscal

El objetivo del futuro gobierno será mantener un tipo de cambio flotante, una meta de inflación y una meta fiscal.

Además, impulsan una propuesta para que el directorio del Banco Central tenga “mandatos fijos, metas de inflación y métricas claras de actuación”.

Además, planean mejorar la flexibilidad cambiaria e introducir políticas más duras que terminen por ordenar las cuentas.

5. Plan de privatizaciones

Actualmente, Brasil tiene 147 empresas estatales y según se detalla en el programa, 18 de ellas dependen de subvenciones del gobierno para su funcionamiento.

Es más, de acuerdo a datos oficiales, entre 2012 y 2016 el gobierno desembolsó 122 mil millones de reales en las compañías y el retorno que obtuvo llegó a apenas un 73% del gasto en el que se incurrió.

Frente a estas cifras, Bolsonaro prometió “privatizar gran parte” de las empresas estatales del país.

Sin embargo, durante la campaña, desde su equipo aseguraron que habrá compañías estratégicas que no entrarán en este plan, como podría ser Petrobras o el Banco de Brasil.

6. Programas sociales

Desde 2003 que en Brasil existe un programa de beneficios sociales que se denomina Bolsa Familia.

Bolsonaro también se ha comprometido a ampliar el programa Bolsa Familia, impulsado por Lula y que ofrece un subsidio de hasta 195 reales (52 dólares) para familias con baja renta.

Se especula que que los beneficiarios del programa continuarán recibiendo el 75% de su cheque mensual si encuentran trabajo en vez de que se les cancele el beneficio.

Además, se creará un sistema de “renta mínima” para las familias brasileñas. “Nuestra meta es garantizar a cada brasileño una renta igual o superior a lo que actualmente se paga por Bolsa Familia”, indicó.

7. Comercio Exterior

La propuesta del programa incluye una reducción de las alícuotas de importación y de las barreras no arancelarias, y trabajar en la constitución de nuevos acuerdos comerciales con diferentes socios comerciales, por fuera del Mercosur.

Marcelo Bermolén, profesor de la Escuela de Política, Gobierno y Relaciones Internacionales de la Universidad Austral, indicó que “un análisis pormenorizado de las exportaciones brasileñas, muestra que el vecino país primarizó –en la última década– sus envíos al exterior, y que sus bienes industriales perdieron competividad global y encontraron mayormente destino en los países de la región.

Bolsonoaro pondrá el acento en fortalecer la industria nacional y aliarse al fuerte lobby del empresariado paulista, que supo ser un socio natural de los militares en época de la dictadura. Con un sesgo muy pragmático, abrirá la economía selectivamente en aquellos sectores menos competitivos y mantendrá en poder y supervisión propia a sectores estratégicos como las comunicaciones y la energía”, indicó.

8. Incrementar la productividad

La propuesta del partido de Bolsonaro apunta a “acelerar la modernización de la estructura productiva”.

Las medidas apuntan al fortalecimiento del mercado de capitales, ampliar las calificaciones y la capacitación de los trabajadores para las demandas de la nueva economía, establecer apoyos a start-ups de “alto potencial” y entregar estímulos para la innovación.

Dentro del programa, un apartado especial se le da a la necesidad de nuevos aires a la actividad agrícola. Para aumentar la productividad de este sector en específico, según La Tercera, se plantea la creación de una estructura federal que reúna todas las áreas de la actividad productiva y que vele por los intereses del país en esta área. Hoy, el devenir de este sector está en manos de diferentes ministerios y reparticiones, lo que complica un plan global e integral, dicen.

9. Lanzar una nueva ventanilla única

Según el informe Doing Business, que mide y compara el ambiente para hacer negocios en 190 países, Brasil está en el puesto 125, mientras que Chile, por ejemplo, está en la posición 55.

El programa de gobierno de Bolsonaro pone un foco importante en el tiempo que toma la apertura o cierre de una empresa: según el Banco Mundial, en Brasil se requieren 80 días. La idea del presidente electo es que este proceso dure como máximo 30 días.

Para lograr la meta, la propuesta va por el lado de establecer una ventanilla única que simplifique el proceso.

10. Aumentar la competitividad vía infraestructura

Desburocratizar, simplificar, privatizar y pensar de forma estratégica e integrada” es la fórmula de Bolsonaro para captar inversiones para infraestructura.

El plan es bajar el riesgo regulatorio para que Brasil pueda atraer grandes desembolsos en este sentido. Y, de paso, se generen empleos y se logren bajar los costos de esos servicios para los usuarios.

En materia portuaria, la idea es mejorar la eficiencia de los 37 puertos que tiene el país por los que anualmente mueven unos 800 millones de toneladas de carga.

Además, se pretende lograr una reducción de costos y de los plazos de embarque y desembarque de carga. “Nuestro objetivo es llegar al final de nuestro gobierno a parámetros similares a los de Corea del Sur, Japón o Taiwán”, se asegura en el programa.”

 

Link original de la nota:

https://www.iprofesional.com/comex/280428-crisis-elecciones-brasil-Estas-son-las-10-grandes-medidas-que-tomara-Bolsonaro-para-reactivar-la-economia-de-Brasil

 

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Ganó Bolsonaro en Brasil

Escrito por Domingo, 28 Octubre 2018 20:35 Publicado en América Latina y el mundo 0

Bolsonaro es el nuevo presidente brasilero por el 55% de los votos. El triunfo del candidato expresa la conquista del poder de la rosca oligárquica de las finanzas y el desmantelamiento del Estado a través de privatizaciones como a Petrobras. El ex presidente Temer representó el ajuste a las grandes mayorías trabajadoras y la destrucción del mercado interno más grande de Latinoamérica. Lo que ayer representaba Temer estará en la misma sintonía un programa de gobierno en manos de Bolsonaro y su gabinete.

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Brasil ¿Elige?

Escrito por Domingo, 28 Octubre 2018 13:35 Publicado en América Latina y el mundo 0

Un nuevo panorama geopolítico comienza hoy. Brasil elige a su presidente y con él la posición del gigante suramericano. Luego del interregno que significó un golpe de Estado parlamentario a Dilma Roussef , Temer fue el encargado de ejecutar el ajuste sobre los trabajadores y el mercado interno brasilero. Esto llevó romper los lazos con latinoamérica y aunarse con Macri en un ruinoso libre comercio al cual alentó transferencias millonarias mediante la especulación financiera.

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 Compartimos la siguiente nota de análisis político que explica como los límites ideológicos de clase de los últimos gobiernos “progresistas” de nuestra región le sirvieron en bandeja a las clases dominantes el poder. Dicha nota nos ayuda a comprender como una amplia porción de las clases populares termina votando por sus propios verdugos, entre una de sus causas destaca el error de los gobiernos populares de la última década que no elevaron el nivel de conciencia política de los pueblos latinoamericanos.

Como capas de una cebolla, ante resultados electorales como el de la Argentina de 2015, o los del pasado 7 de octubre en Brasil, aparecen “razones” que subyacen a otras explicaciones, estudios, prejuicios y sobre todo, reverdece el sufrimiento de quienes ya padecieron las consecuencias funestas de aquel comportamiento electoral o las perspectivas de lo que podría venir.

La pregunta misma sobre ¿por qué votar en contra de sí mismo?, si se limitase a la retórica, constituiría un preconcepto, una sentencia sin fundamentos que permitan comprender los sucesos. Desconocería, por ejemplo, que en 2017, ya era raro no conocer un chico o un joven del Morro da Cruz, la mayor periferia de Porto Alegre, que no fuese admirador de Bolsonaro, a quien pensaban votar, convertido en un fenómeno, en un “símbolo totémico de identificación juvenil masculino, similar al papel que Nike o Adidas”, desempeñaban en tiempos de crecimiento económico y defensa gubernamental del consumo por parte de quienes menos tienen, un proceso desarrollado por Lula y su Partido de los Trabajadores, según el estudio de las antropólogas Rosana Pinheiro Machado y Lucía MuryScalco. 

La respuesta más sencilla a la interrogante podría ser que se vota de ese modo “porque no se sabe que es en contra de sí mismo”. Y porque “cambiar” (en la Argentina poskirchnerista) siempre es bueno, o porque un “mesías” (brasileño), inevitablemente, debe mejorar la situación, sobre todo de aquellos mismos despojados, ya que así lo dicen los “evangelios”, y lo confirman los militares. 

Por ambas cosas, un sector de los afrobrasileños, de las mujeres, de los homosexuales, de los trabajadores, de  los jubilados…, colocaron al borde de la Presidencia de la República Federativa de Brasil a Jair “Mesías” Bolsonaro, racista, misógino, homofóbico, defensor de la tortura, que quiere terminar con las paritarias, considera una “excentricidad” al aguinaldo, pretende suprimir el derecho a las vacaciones y a las indemnizaciones por despido y se propone privatizar las jubilaciones, ya que no se puede “gastar” en esa franja sociolaboral.

Por ambas cosas Mauricio Macri se instaló en la Casa Rosada el 10 de diciembre de 2015, cuando logró trepar hasta el 51,34% de los votos, desde su techo del 34,15% de la primera vuelta electoral del 25 de octubre del mismo año. Lo consiguió anunciando que haría todo lo que no hizo durante su gestión y que no haría todo lo que hace, esta política que sumergió en la miseria, la pobreza, el hambre y el frío a las mayorías argentinas, causando la mayor cantidad de daño socioeconómico en menos tiempo de la historia constitucional argentina. Y lo logró también en base a criticar al gobierno que produjo la mayor redistribución de renta desde la década peronista de 1945 a 1955.

Cuando los resultados brasileños del domingo 7 de octubre confirmaron la estrella del hombre de la contradicción entre los militares nacionalistas y los ultraliberales de la escuela de Chicago, algunos se preocuparon por lo que podría suceder en la Argentina, guiados por el viejo mito de que el brasileño es un reloj argentino que adelanta. Sin embargo, un análisis más serio aunque no menos pesimista, indica que Bolsonaro ya gobierna la Argentina desde diciembre de 2015, el Bolsonaro posible en un país con historia peronista, clase media desarrollada, sindicatos fuertes, movimientos sociales con capacidad organizativa y control de calle, sostenido rechazo transversal a la dictadura cívico militar y un movimiento de género convertido en factor de poder,  también por encima de las adscripciones partidarias. 

La economía, sobre todo la de todos los días, la que se siente, en el bolsillo y hasta en el estómago cuando las cosas se agravan, juega un papel determinante en el comportamiento electoral, aunque sus efectos no necesariamente son reflejos ni inmediatos. La Argentina posapocalíptica que heredó Néstor Kirchner en 2003 tenía una desocupación formal del 21%, una pobreza del 57,5%, con una indigencia del 27,5% y, por ejemplo, el consumo anual de carne vacuna por persona era del 59,3%. En 2007 había saltado hasta los 69,9 kilos.

En 2015, cuando Cristina Kirchner dejó la Presidencia, la situación, medida a partir de cualquiera de los parámetros que se eligiesen, era mucho mejor que la inicial, aunque en un marco de deterioro económico producido en los últimos años de su mandato, producto de los límites del “modelo” elegido por la pareja presidencial que vino del Sury por las crisis internacionales que impactaron en las economías de los países dependientes, como lo es la Argentina.

En general, las sociedades determinadas por el capitalismo no comparan su presente material con los indicadores del inicio del proceso de mejora de sus consumos (en este caso 2003) sino contra el pico de “bienestar” (por ejemplo 2010). Si en una familia se comían4 milanesas semanales, subió a 10 y después bajó a 7, lo que se registra no son las 3 milanesas más sino las 3 menos…  Un cálculo de carnicería que grafica operaciones tan profundas como no conscientes de la psiquis de quienes eligen o descartan candidatas y candidatos.

Ese es el comportamiento del ser humano dentro del sistema socioeconómico imperante, el de “suma y sigue”; cuando se llega a la subidita de una loma, se quiere escalar la siguiente, más alta. 

 

Medios y mucho más

 

Mauricio Macri, presidente de un club popular de fútbol, se convirtió en Presidente de la Nación a pesar de ser gerente de uno de los grupos económicos más beneficiados por los negocios generados durante la última dictadura cívico militar, condenado y exculpado por prescripción como contrabandista, referente de la cartelización y los sobornos durante todos los gobiernos constitucionales argentinos desde 1983. Desde ese momento la mitad de los analistas analizan el “milagro” por el cual la derecha ultraliberal pudo llegar al gobierno nacional por elecciones; la otra mitad se rasga las vestiduras “progresistas” y reniega de “los pobres que votaron en contra de sí mismos”. 

Desde las carteras costosas de una ex presidenta hasta el peso decisivo del Grupo Clarín y el conjunto concentrado de medios; desde los globitos amarillos hasta los límites de un modelo que no transformó las estructuras básicas que oprimen a las mayorías ni tomó parte de los recursos de las corporaciones concentradas de la economía, se plantean a diario como variables de lo que no sucedió y del desastre económico y social que sí sucede en el presente. Mesías Bolsonaro y el estrépito del apoyo logrado reinstala dudas, dilemas e ignorancias argentinas.

Los medios de comunicación, obvio, juegan un papel extraordinario. En un sistema capitalista, la ideología que domina es la de los grupos dominantes; a través de los aparatos de esos grupos comunicacionales circulan los contenidos de ese mecanismo inconsciente que se pone en funciones desde el día mismo del nacimiento, el que impone y naturaliza que el pobre es “menos” que el rico, la flaca tiene un modelo estético mejor que el de la gorda,  el del alto que el del petiso, el negro es peor que el blanco, y así… hasta el fin de los prejuicios, que sentencian sobre “lo bueno y lo malo”, lo “correcto y lo incorrecto”, lo lindo y lo feo” y, sobre todo, acerca de lo valioso y útil y “lo inútil y peligroso”, casi casi, el “vago y malentretenido”, del Juan Moreira, el de Favio más que el de Eduardo Gutiérrez. 

Los medios de comunicación son los vehículos que distribuyen esa visión.Los consumidores de sus productos degluten no solo curvas de mujeres hermosas, peripecias de inspectores y forenses, gambetas y atajadas de equipos de fútbol, penurias novelescas o… debates políticos, en realidad mastican y digieren aquel modelo pautado de consumir y vivir, que disimula los mecanismos del empobrecimiento. 

Ese mundo comunicado hasta hace pocos años se circunscribía a los medios. Las nuevas tecnologías de distribución y recepción de “datos”, “noticias”, “imágenes”, series, música, generaron un espacio aún más veloz de contacto y, sobre todo, mucho menos controlado de veracidad. El 60% de los votantes de Bolsonaro en primera vuelta se “informan” –de manera exclusiva– por “WhatsApp”, un vehículo al alcance de todos, más cuando más joven se es, a través del que, cualquiera, puede asegurar que los rivales de determinado sector partidario van a secuestrar a los chicos del barrio para encerrarlos en mazmorras adoctrinadoras, anunciar el restablecimiento del “derecho de pernada” medieval, el retiro de los planes sociales o, por el contrario, asegurar que determinado candidato va a distribuir pantallas Smart de 50 pulgadas para cada vecino. En el caso brasileño con el sostén del complejo ideológico, movilizador y comunicacional del sector evangélico pentecostal. 

Sin criterios de verdad, sin datos, sin comprobación, se tiran honras a los perros, se viralizan y se convierten en “certezas” que, también, influyen sobre el comportamiento electoral de sectores importantes del electorado. Las redes “sociales” constituyen el complemento del accionar de la banca transnacional en el mecanismo de dominio de un mundo como el del presente.

 

Cultura del descarte 

 

En su actual fase financiarizada, al capitalismo le interesa más que las sociedades consuman a que produzcan; en consonancia, el trabajo no constituye una forma de generar bienes y obtener un salario que permita satisfacer el conjunto de necesidades, apetencias, deseos de todas las mujeres y hombres en capacidad de ejercitarlo.

Una vez más son los medios los encargados de distribuir esa visión. Miles de millones de personas de todas las edades, religiones, géneros, condiciones económicas, comprando cualquier tipo de bienes, servicios e inutilidades en el mundo entero, testimonian el “éxito” del Capital en convertir el consumo en “aspiración fundamental de la sociedad”.

Sin embargo, el consumismo no es una ventaja, un bien, una superación de los problemas de la sociedad; por el contrario, encarna una enfermedad del capitalismo. 
El fraile dominico brasileño Frei Betto, teólogo de la liberación reconocido mundialmente, considera que la mayoría de los recientes gobiernos de la región permitieron que “la gente haya mejorado de vida. Los pobres tuvieron acceso a bienes personales, como celulares, computadoras, hasta coches”. Piensa sin embargo que “no se garantiza el apoyo popular a los procesos dando al pueblo sólo mejores condiciones de vida, porque eso puede originar en la gente una mentalidad consumista” y es necesario desarrollar en simultáneo un “trabajo político, ideológico, de educación, sobre todo en los jóvenes”.

El elemento “consumista” forma parte del conjunto de variables que determinan el comportamiento electoral, en poblaciones de las características descritas por Betto. En países que vienen de procesos beneficiados por economías inclusivas, parte de esos sectores, a partir de la pérdida parcial del poder adquisitivo alcanzado bajo esas administraciones, protestas, se desencantan, siguiendo el “ejemplo de las milanesas”y, por último, cambian el signo de su voto, tratando de seguir el Norte del tener y no la meta del “ser”.

En esa dirección, el ya citado estudio de la periferia de Porto Alegre sostiene que “se podría inferir que la  pertenencia bolsonarista (del sector juvenil analizado) tiene una de sus raíces en el  propio modelo de desarrollo lulista, “centrado en la capacidad individual y el consumo. Y no en el cambio estructural de los bienes públicos vinculados a un proceso de movilización colectiva”. 

 

Participación, movilización, organización

 

Solo la práctica consciente permite, primero, comprender la trampa que impone el sistema; después, evitar, al menos parcialmente, sus consecuencias.

En términos sociales, participación, movilización y organización (populares) constituyen las herramientas con capacidad para contrarrestar las imposiciones ideológicas del sistema, del mismo modo que contribuyen a la acumulación política que fortalece a los sectores que defienden los intereses de empobrecidos y marginados y se rebelan contra las injusticias. 

Esas “prácticas” son las que posibilitan la batalla, por dispar que sea, contra la cultura dominante, contra el “sentido común” dominante, en el marco de la disputa por la construcción de sentido; instituyen la diferencia entre los productos de un proceso histórico determinado, y no un mero conjunto de afirmaciones “verdaderas”, “dadas”, “naturales”, que “siempre fueron de ese modo” y “siempre lo serán”. 

El sentido común dominante, la ideología dominante, son la forma de concebir el mundo, la sociedad y el modelo de producir de la clase dominante, del bloque social dominante en ese momento histórico. Es decir que el conjunto social comprende su realidad con la visión del sector minoritario que tiene en sus manos el control del aparato ideológico, productivo, económico y financiero que, además, determina la cultura y sus expresiones. 

Sin embargo, la presencia de un bloque dominante, implica la existencia –mayoritaria– de los dominados y la puja entre ambos sectores genera una dinámica de tensiones, en cuyos resquicios anidan las posibilidades de transformación.

Cuando las condiciones, las correlaciones de fuerza y las fortalezas de los despojados se organizan y avanzan sobre las lógicas de explotación, las transformaciones profundas están más cerca. En la Argentina lo saben los centenares de miles de movilizadas y movilizados por todo tipo de injusticias en su contra, y se lo hicieron sabes al gobierno del presidente Macri  que, con su nave escorada, debió abrazarse a la soledad del palo mayor que le arrimó el FMI

El “Bolsomito” puede llegar a comprobarlo en poco tiempo; aunque los plazos electorales sean cortos, el camino de la Historia y de sus pueblos, es tan paciente como implacable.

 

Link de la nota:

https://www.telesurtv.net/opinion/Votar-en-contra-de-si-mismo-Bolsonaro-ya-gobierna-en-la-Argentina-201810150030.html

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“Liberarse de cualquier clase de subordinación o dependencia”. Emancipación según la RAE

Al hablar de “emancipación de la mujer” o “emancipación femenina” estamos  reconociendo la injusta opresión que se ejerce sobre las mujeres; mientras afirmamos  la necesidad de conquistar su plena libertad e independencia dentro de la sociedad de la que son parte.

Esta consigna tiene una larga tradición en la historia de la humanidad. Desde distintos puntos de vista, innumerables mujeres  cuestionaron la subordinación cultural, política, económica y social a las que quisieron condenarlas. Hipatía y sus estudios filosóficos; los escritos de Christine de Pizán; la irreverencia de Sor Juana Inés de la Cruz frente a quienes ninguneaban sus capacidades intelectuales; la “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana” de Olympe de Guoges;  Juana Azurduy y su incansable combate armado en las guerras por la independencia; las conquistas del peronismo y de Evita para las más humildes, para las obreras, junto al derecho a “elegir y ser elegidas”; y las recientes acciones de Cristina Fernández de  Kirchner, dan cuenta de ello. Ellas se convirtieron en exponentes y conquistaron derechos para las mujeres en periodos de avance de los sectores mayoritarios de una sociedad. 

Pero la búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres no tiene un único mecanismo, receta o acción determinada. Existen tantos puntos de vista del feminismo,  como ideologías se reconozcan y como clases sociales coexistan y se enfrenten en una sociedad. Por ejemplo, el feminismo sostenido por una mujer de la alta burguesía alemana, no será el mismo que el de una campesina del Perú. Como tampoco la visión sobre la opresión de la mujer de una actriz de Hollywood, con la percepción de una docente mendocina.

En palabras de Norma Stotz Chinchilla “…El feminismo no es en sí mismo una ideología única y coherente o una visión de mundo. Es una ideología parcial que tiene que estar ligada, consciente o inconscientemente a otra ideología de clase como el liberalismo, el marxismo o radicalismo.” Podríamos mencionar la existencia el feminismo afro-descendiente, anarco-feminismo, eco-feminismo y la del  feminismo popular y situado, con el cual nos identificamos quienes escribimos esta nota.

Siguiendo la línea del llamado “pensamiento nacional-latinoamericano” que es por definición profundamente popular y democrático, nos reconocemos como militantes del FEMINISMO POPULAR Y SITUADO, corriente consecuente y ligada al conjunto de ideas antes mencionado. No utilizamos el término PENSAMIENTO SITUADO en términos geográficos, sino para hacer referencia al razonamiento situado en los conflictos socio-culturales que atraviesa una sociedad en un tiempo y lugar determinado.

Este tipo de feminismo se da la tarea de descubrir cuáles son los lazos someten  a las mujeres en un país con las características de la Argentina, con las particularidades que identifican a la región latinoamericana. Busca situar el pensamiento y la acción política para enfrentar las nuevas formas de  dominación cultural, política, económica y social que oprimen a nuestras mujeres y al conjunto de habitantes de nuestra región.

Según esta concepción,  las mujeres sufren la opresión de género que se suma al dominio de una clase sobre otras y al sometimiento derivado de ser un país semicolonial[1] . Es decir, que un número mayoritario de mujeres en Argentina cargan sobre sus espaldas:

1– Las consecuencias de pertenecer a un país y a una región dominada por los países “adelantados”, que han logrado su desarrollo, industrialización y bienestar a costa de la explotación de regiones como la nuestra.

2– La humillación de las clases sociales de altos ingresos, que oprimen y obtienen beneficios del sometimiento del resto de la población, entre las que podemos contar a miles de mujeres.

3-La naturalización de la división social del trabajo (entre trabajo productivo y trabajo reproductivo-doméstico) que ha condenado a las mujeres a realizar solo cierto tipo de tareas y labores, dificultando su acceso al trabajo, al salario digno, a la educación, a la salud integral y a las discusiones sobre asuntos públicos que definen el destino de las mayorías.

Es decir, en Argentina y América Latina, ser mujer, pobre y  trabajadora  es sinónimo de condena.  Para el feminismo popular y situado la opresión hacia las mujeres es  NACIONAL, SOCIAL Y DE GÉNERO.

Por lo tanto la emancipación femenina, se conquistará de la mano de la independencia de las grandes potencias que violan la soberanía nacional, diseñando políticas y planes económicos de saqueo a las mayorías y devastación del medio ambiente. Se logrará en la medida en que sea justa y equitativa la distribución y el acceso a los bienes y servicios. Se obtendrá cuando el campo nacional y popular retome las riendas de los destinos del país y de la región.

No pueden existir mujeres libres en un país dominado e injusto. La tarea del feminismo popular y situado, como parte pensamiento nacional– latinoamericano, es reconocer la dominación que nos esclaviza y  luchar por la independencia  cultural, económica y política de la región, que comprenda en su seno a la emancipación de las mujeres.



[1] Categoría que hace referencia a un país aparente u oficialmente independiente y soberano, pero que en realidad es dependiente o dominado por otro país. Esta dominación toma diferentes formas, económicas, políticas, culturales ideológicas.

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¿QUÉ ES UNA DEUDA ILEGÍTIMA?

Escrito por Domingo, 21 Octubre 2018 22:08 Publicado en América Latina y el mundo 0

 

Es inexplicable el siglo XX y parte del siglo XXI sin ese mal que aqueja a los países coloniales, semicoloniales e incluso a muchos centrales: LA DEUDA EXTERNA. Considerado por teóricos como parte de un sistema de dominación mundial que han denominado DEUDOCRACIA. Para poder adentrarnos en esta categoría y comprender un poco más el gobierno de Cambiemos, compartimos una nota del Comité Para la Abolición de las deudas ilegítimas que explican este conflicto mundial.

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¿Qué hizo Muamar Gadafi por Libia?

Escrito por Sábado, 20 Octubre 2018 16:09 Publicado en América Latina y el mundo 0
 
Este sábado se cumplen siete años del asesinato de Muamar Gadafi, el líder africano que unificó a Libia e impulsó el desarrollo social y económico de su nación.
 

Libia era un ejemplo para las naciones africanas y árabes durante el Gobierno de Muamar Gadafi, así lo expresó el analista internacional Basem Taljedine en entrevista para teleSUR

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POR: ALEJANDRO AUAT

Lo universal situado es una categoría que se caracteriza por un estilo de pensamiento filosófico que no renuncia al horizonte de lo universal, sino que lo redefine de una manera especial. Es un concepto alternativo tanto al clásico universal sin más abstracto como al universal concreto (a la manera hegeliana). Afirma una universalidad situada que acepta el desafío de la singularidad y a la vez, es capaz de liberarla de la particularidad, del accidente y de cualquier forma de egoísmos, folklorismos o nacionalismos de viejo cuño. El sujeto del pensamiento situado es un nosotros cultural y latinoamericamente situado.

La situación es el suelo nutricio de partida y no un techo que impide mirar las estrellas. Por eso, en estos pensamientos que pintan aldeas, se puede descifrar con mejor claridad la pintura del mundo.

No se trata de renunciar a la abstracción de los conceptos y a su pretensión de universalidad sino que la situacionalidad del pensar remite siempre a un aquí y ahora que es el que motiva las indagaciones, los acentos y los sentidos.

Los conceptos, el conocimiento si bien trascienden las situaciones particulares, surgen siempre asociados a contextos y a procesos singulares.

El pensamiento situado posibilita relacionar, articular los planos universal, particular y singular. Lo que se pone en juego es la relación universal-particular, o mejor dicho, un modo de entender esa relación. El desafío está en mantener la tensión sin reduccionismo teóricos ni prácticos.

Se procura superar al helenocentrismo, el eurocentrismo e incluso al occidentalismo fijando la mirada en el locus enuntiationis ( lugar de enunciación ) como modo de situar la universalidad. Los conceptos y categorías científicas tienen que ser siempre remitidos a la situación particular en la que fueron elaborados para devolverles su sentido más pleno. Aunque ese sentido trascienda la particularidad y pueda ser retomado desde otras experiencias análogas, la remisión a la situación de origen forma parte constitutiva de su significado. Todo concepto deberá ser adaptado y corregido en su referencia a nuestra realidad.

El lugar de la enunciación no es solamente gnoseológico o epistemológico, sino también axiológico: hay opciones, posicionamiento, hay valoraciones en nuestra mirada, conformando un horizonte de precomprensión que debe ser explicitado y criticado para ser asumido conscientemente. Una consecuencia de la no explicitación de este “lugar” es el ocultamiento del posicionamiento político respecto del eje autonomía-dependencia en las relaciones intra e internacionales.

El pensamiento no es situado porque se refiera a un “objeto” particular situado en el tiempo y en el espacio, la ciudad de Paraná o la selva Misionera, sino porque el sujeto que piensa está situado. Un pensamiento universal situado “amplifica la experiencia cotidiana e histórica tanto como singulariza la problemática universal” (Mario Casalla, 1986). Hay que comprender la situación como el horizonte de sentido a partir y en contra del cual surge el conocimiento y opera un determinado pensamiento.

Que todo pensamiento es un discurso situado significa que todo pensamiento es un discurso de una determinada situación, tanto como la superación de esta. Todo pensamiento lleva la huella de la situación de la que parte, de sus preocupaciones y de sus sentidos, y al mismo tiempo, es la superación de la situación porque implica tomar distancia de la misma, abriendo los horizontes de comprensión.

No se ve igual la Argentina desde Santiago del Estero o Catamarca que desde Buenos Aires. De modo que un pensamiento situado, lejos de estrecharse en el análisis descriptivo de particularismos aislados, se abre hacia la consideración de contextos cada vez más amplios para la comprensión de la situación particular y de la posición política que se ocupa en ellos.

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Lecciones de las elecciones

Escrito por Jueves, 18 Octubre 2018 16:14 Publicado en América Latina y el mundo 0

A los efectos de poder profundizando acerca de las elecciones en Brasil compartimos una nota sobre Aritz Recalde, sociólogo y autor del libro «Intelectuales, peronismo y Universidad». Es interesante su nota porque siendo parte del Campo nacional latinoamericano realiza una crítica al PT que permite encontrar las causas de la victoria de Bolsonaro. 

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