América Latina y el mundo

América Latina y el mundo (44)

Lula sigue al frente

El expresidente brasileño se mantiene como favorito a ganar las elecciones de octubre: tiene un 31 por ciento de intención de voto, seguido por el 15 por ciento del ultraderechista Jair Bolsonaro y el 10 por ciento de la ambientalista Marina Silva. En un escenario sin Lula, el voto en blanco va a la cabeza con un 23 por ciento.

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Con olor a azufre, finalizó la Cumbre de las Américas con sede en Perú. La octava convocatoria a esta cumbre tenía como tema principal la “Gobernabilidad democrática frente a la corrupción”.

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En los tiempos críticos que se viven en Latinoamérica, es adaptable el proverbio árabe que dice “El enemigo de mi enemigo es mi amigo”. Teniendo en cuenta el contexto de guerra comercial entre las dos potencias mundiales principales, donde se ha puesto en tela de juicio el liderazgo mundial de los Estados Unidos, debido al crecimiento económico de China, cabe preguntarse ¿Aliarse con China es favorable para la integración latinoamericana?, asumiendo que sus políticas potencialmente tienden a ser imperialistas.

Para comprender el panorama hay que examinar que la disputa que se está dando a nivel mundial también se viene efectuando en nuestro continente, conformando una relación triangular entre China, EE.UU. y Latinoamérica, donde la hegemonía del país más opresor del mundo está en titubeo, garantizada en parte por la dependencia económica actual de los países semicoloniales latinoamericanos y la presencia de gobiernos antipopulares y antinacionales como es el caso de Macri, Temer, Piñera, entre otros gobernadores de sus respectivos países.

En la actualidad, los países líderes de nuestra región como lo son Brasil y Argentina están atravesando un proceso democrático precarizado, claros ejemplos son la proscripción de Lula y la intervención del Partido Justicialista. Las políticas económicas de nuestra región, con excepciones de países en resistencia como Bolivia y Venezuela, están cumpliendo al pie de la letra la injerencia extranjera de los organismos internacionales de crédito como el FMI, Banco Mundial, BID, entre otros.

Con aroma a fin de época, la guerra comercial que se viene dando entre EE. UU. y China tendrá sus consecuencias. Las medidas proteccionistas aplicadas por Trump en términos comerciales con el país presidido por Xi Jinping, generó un cortocircuito entre ambas potencias. Dichos productos que eran comercializados entre ambos países dejarán de serlo. ¿Dónde irán a parar dichos productos? todo parece indicar que Latinoamérica es su destino.

Hoy en día casi la quinta parte de las ganancias de las empresas norteamericanas que residen fuera del país imperialista, tienen sus sucursales en Latinoamérica, como también la cuarta parte de las importaciones de petróleo de los EE. UU. proviene de nuestra región. Esto nos lleva a creer que Estados Unidos utilizará todas sus “armas” para seguir manteniendo su hegemonía en el continente.

China está prosperando económicamente como nunca, actualmente controla las palancas fundamentales de su economía por medio de los bancos estatales, además de administrar el flujo de las inversiones tanto públicas como privadas. La explicación de porque China ha puesto el ojo en Latinoamérica se basa en que nuestra región posee una gran cantidad de materias primas y reservas energéticas. En la búsqueda de materias primas que solventen sus demandas energéticas, se observa una situación adversa por parte de los chinos, su relación desfavorable entre la demografía y la geografía. El 20% de la población mundial vive en un país que solamente posee el 2% de las reservas petroleras, 0,8% de las reservas de gas, 3% de los bosques, 5% del cobre y 7% de la tierra fértil. 

Frente a los últimos datos, podríamos preguntarnos ¿Hay una tendencia natural a simpatizar con los adversarios lejanos de los enemigos inmediatos de la Nación Latinoamericana? La tendencia está, eso no quiere decir que omitamos aclarar que “la China” también es una potencia imperialista.

A diferencia de los EE.UU. o la UE, la introducción de China en el mundo no es militar, eso no quiere decir que su modo de operar no siga la lógica imperialista. En los últimos años, sus inversiones aumentaron el dominio sobre nuestros recursos naturales, tierras agrícolas y materias primas. El capitalismo chino en el mundo esta generando una nueva dependencia económica, fundando en América Latina y África un proceso de desindustrialización donde dichas regiones venden materias primas y luego compran productos finales importados del gigante asiático, invadiendo los mercados de productos “made in China”.

La pregunta trascendental es ¿Hasta qué punto logramos favorecernos de las inversiones chinas? Comprendiendo que es necesario establecer un equilibrio entre la necesidad de recibir inversiones y preservar la industria nacional para el bienestar de nuestros pueblos.

Frente a esto, la oportunidad podría abrirse empezando por expulsar a los cipayos que hoy nos gobiernan para los organismos internacionales de crédito, como Macri, funcionales a las oligarquías que sostienen el orden mundial establecido en detrimento de los países semicoloniales. Entendiendo que históricamente cuando a los “gringos” o a cualquier potencia que tuviera la supremacía mundial de turno le fue mal, a los latinoamericanos nos fue bien.

Por lo tanto, la restauración de la integración latinoamericana sólo podrá cumplirse sentando las bases de la soberanía política, la emancipación económica y la justicia social de la mano de gobiernos populares.

 

 Fuentes:

http://manosfueradechina.blogspot.com.ar/2016/05/por-que-china-no-es-capitalista-el.html

http://www.rebelion.org/noticia.php?id=126008

https://www.diagonalperiodico.net/global/22639-imperialismo-blando-china-conquista-america-latina.html

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La Tercera Guerra Mundial en cuotas: Siria

Escrito por Sábado, 14 Abril 2018 17:46 Publicado en América Latina y el mundo 0

Hace más de un año explicábamos cuales eran las causas que le hacía afirmar al Papa Francisco que estábamos viviendo una tercera guerra mundial en cuotas. Hoy, a pocas horas de que el impresentable Trump expresara la orden de “atacar a precisión” a los sirios, reflotamos nuestra publicación.

Esta nueva guerra, es motorizada por las mismas razones que las anteriores, es la lucha por el control de los mercados, recursos y pasos estratégicos en numerosos países del mundo. En las puertas del resquebrajamiento del orden mundial unipolar observamos cómo la guerra comercial que venía sosteniendo EE.UU. – China se expresa en conflictos bélicos.

La importancia, en materia de recursos naturales y resistencia cultural, vuelve a Siria el territorio que pone los muertos. Sólo porque algún “Juez Moro” sentenció sobre los riesgos de la posesión de armamento químico, sin tener una sola prueba de ello, los sirios fueron sometidos a un ataque de aproximadamente 30 misiles que afortunadamente fueron interceptados por la fuerza aérea siria.

Como argentinos y latinoamericanos no somos ajenos al conflicto mundial. En los últimos días el obsecuente y vendepatria Macri autorizó la importación de soja a nuestro país en pos de procurar recibir las mercancías norteamericanas que China ya no recibe. Lo que acrecienta el déficit de la balanza comercial que, como nos tiene acostumbrados Cambiemos, se solventará con más endeudamiento…tal vez. Un círculo vicioso insostenible que ya ha tenido sus crisis en el mundo y en nuestro país.

Haciéndonos eco de la historia latinoamericana, podemos aseverar que cada vez que entran en crisis las potencias mundiales, el resto de los países tenemos más oxígeno para revertir el atraso al que nos tienen sometidos. En la grieta que se abre tras el resquebrajamiento del antiguo orden mundial don EEUU pierde el dominio, se nos presenta una oportunidad.

También se recrudece la presión del ex sheriff mundial sobre las regiones poseedoras de recursos naturales. Luego no es casual que se meta preso a Lula en Brasil o que los representantes de los órganos multilaterales de crédito vengan a bendecir las políticas impopulares del macrismo, y que una jueza imponga la intervención del Partido más importante del país. Son distintas caras de la misma moneda, luego la comprensión y seguimiento de estos asuntos son de suma importancia.


¿Por qué vivimos en una tercera guerra mundial en cuotas? (2ª parte)

Por Matias León

La principal potencia militar del mundo con más de 3.000.000 de efectivos en actividad, que dispone de la última tecnología y que se gasta la mitad del presupuesto mundial en armamento, no puede contra 60.000 soldados armados con AK-47 y un puñado de tanques en un territorio desértico menor a la provincia de Entre Ríos.

La afirmación sería ridícula si no fuera porque, en verdad EEUU, no está en guerra contra el terrorismo. Está en guerra contra los que disputen su dominio, en distintos grados de violencia. Los grupos terroristas pueden existir sólo al calor de las crisis creadas, todo como excusa para la intervención norteamericana.

Sus verdaderos enemigos son los países que han convertido al mundo en multipolar. En especial Rusia y China. El primero por su potencial energético y nuclear, el otro por su potencial económico. Pero ahora bien si ellos son sus mayores contendientes ¿por qué no estalla la guerra a escala global o al menos continental?

Por una serie de razones simples, como la destrucción mutua asegurada y la rentabilidad económica. Desde la antigüedad la razón última de la existencia de los imperios es asegurar a sangre y fuego las riquezas de las clases más acaudaladas, garantizando el crecimiento de sus negocios con nuevos territorios y mercados. Con la aparición del imperialismo, se le suma la creación del capital financiero, el control de los grandes monopolios y la colonización cultural.

En el caso de que un lado pueda verse perdedor en un conflicto militar podría apelar a su armamento nuclear. Ahora bien, hacer grandes negocios luego de una hecatombe nuclear es bastante complicado, porque básicamente no queda nada. Ni mercado, ni recursos y mucho menos gente. Si ambos países tienen la capacidad de destruirse absolutamente entre sí, –vale decir la destrucción mutua asegurada-, un conflicto total de manera armada es poco querible, no quedaría nadie para contar el resultado. En esta relación están EEUU y Rusia desde finales de los 60´. Sumémosle a eso que Rusia provee de energía a gran parte de Europa, especialmente a los aliados de EEUU en la OTAN.

En otro aspecto, China y EEUU dependen intrínsecamente entre sí. La mayoría de la deuda pública norteamericana está en manos de los chinos, por lo que si ellos quisieran podrían quebrar la economía norteamericana. Pero eso no les interesa por el momento, ya que sus mayores compradores son los norteamericanos. Tienen grandes negocios entre sí más allá de sus diferencias.

Esto no implica que EEUU se quede de brazos cruzados, es más, busca otros métodos y formas de agresión contra estos países y el resto del mundo. Si lo descripto en los párrafos anteriores es un problema para los yanquis, harán lo necesario para cambiar a los gobiernos o a quienes manejen los territorios a conquistar.

Crea, entrena y financia grupos armados fundamentalistas contra gobiernos que no se arrodillen, aprovechando el negocio de la venta de armas y la “reconstrucción” de lo que ellos mismos destruyeron. Fomenta golpes suaves y parlamentarios de la mano de ONGs y partidos adictos, contra los frentes nacionales ganadores. Financia campañas y deuda para candidatos y gobiernos amigos en donde las medidas que lo combaten no hayan sido suficientemente profundas. Mientras sirvan a los intereses inmediatos o a largo plazo del capital norteamericano, no les importa si se dicen de derecha, izquerda o mucho menos su religión.

La guerra que une a todas las guerras y se da en cuotas en todo el mundo empezó hace tiempo. Mientras usted leyó esta nota, en promedio, sólo en Siria en la última hora murieron 11 personas. A una razón de casi medio millón en los últimos cinco años, (o sea, más del 11% de su población), sin contar los heridos y refugiados. Si algo así sucediera en un país como el nuestro, imagine una guerra con más de 4 millones de muertos. Esos son los niveles de masacre a los que el capital norteamericano está dispuesto a llegar para garantizar sus ganancias, a base de hambre, muerte y pobreza. Esos son los grandes apóstoles del “Dios Dinero” que ya denunció Francisco y sus formas de dominación./

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La guerra comercial entre EEUU y China se trasladó vía las armas al territorio sirio. La disputa por el control del medio oriente, los recursos naturales y un gran mercado donde imponer las mercancías, son algunas de las razones. Mentiras, difamaciones y una dictadura mediática al servicio de las potencias genocidas como EEUU, Francia o la piratería inglesa permiten “casi” legitimar el bombardeo.

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Argentina, ¿el granero del mundo?

Escrito por Miércoles, 11 Abril 2018 19:13 Publicado en América Latina y el mundo 0

Las sequías que representan 7 millones de dólares de pérdidas para el campo llevaron al gobierno a tomar la decisión de importar 120.000 toneladas de soja para abastecer a las aceiteras. Esto que parece absurdo en un país como el nuestro, considerado «el granero del mundo», tiene sentido cuando entendemos que Macri y su gabinete tienen una fuerte alianza con el campo a quien no han hecho más que quitarle retenciones para que un puñado se lleven aún más ganancias.

El gobierno actual ha decidido mantener la vasta producción de soja para exportarlo por unos chelines y olvidarse de la industria de nuestro país, para luego importar de Estados Unidos la soja necesaria para las aceiteras a un precio descomunal que luego tendrá su repercusión en los precios, en los salarios y en los puestos de trabajo de estas grandes empresas.

Entonces Argentina, ¿sigue siendo el granero del mundo o somos una especie de forro para que salgan los negocios de la Sociedad Rural y Mauricio Macri?

 

 

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Desde la caída del muro de Berlín, símbolo del fin de la Guerra Fría, Estados Unidos instauró su hegemonía en el mundo, instalando el suyo como pensamiento único.

28 años más tarde el aroma parece ser el del fin de una época. El poderío concentrado yanqui está siendo puesto en tela de juicio y China se ha convertido en la mayor potencia económica e industrial. Son estos los principales personajes de la guerra comercial desatada.

Trump intenta revivir la devastada producción estadounidense. Estados Unidos es cada vez más Wall-Street y menos Detroit (bastión industrial).

China, en los últimos años, profundizó su proceso de industrialización manteniendo siempre, por parte del Estado, el control del comercio exterior. Xi Jinping le disputa la repartija de los mercados mundiales a la, hasta ahora, indiscutida potencia; y le paga con la misma moneda: cobro de aranceles a importaciones yanquis. Mc Donald compite con el sushi y las imágenes de Mickey Mouse son el antagonismo de los budas cada vez más presentes en remeras o cuadernos. La disputa económica necesariamente va acompañada por la cultural.

Nuestra América Latina no permanece inmune. Que Estados Unidos no pueda introducir su mercancía en el gigante asiático significa que buscará otros destinos. ¿Quién le brinda menos restricciones para que sus mercancías ahoguen los mercados locales? Macri y Temer son los primeros de la fila. A contramano de quienes toman medidas proteccionistas y se concentran en el interior de sus fronteras, Macri y Temer son los abanderados del librecambio.

No es casualidad que el pueblo brasilero vea en Lula Da Silva un salvavida a las políticas de ajuste que Temer está aplicando.  Lula en el poder, no sólo sería peligroso por defender a los más desprotegidos, sino porque representaría la punta de lanza de la recuperación de los gobiernos de nuestra América Morena por aquellos que bregan por su unidad y por una vida más justa para sus pueblos.

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Compartimos la nota de Revista Integración Nacional.

«El crimen que cometí fue decir al pobre que tenía derecho a comer tres veces al día”- Lula da Silva

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Estamos atravesando una situación crítica. Los latinoamericanos y las latinoamericanas somos acechados por una jauría de perros salvajes con ganas de saquear nuestro continente y saciar su hambre a costa del sufrimiento de los pueblos. El líder de esta jauría es el Banco Mundial y lo siguen aquellos personajes que ocupan cargos de gobierno en países de Suramérica representando los intereses de la jauría extranjera.

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El pronunciamiento judicial contra Lula y la orden de detención contra su persona, constituyen una clara proscripción política del candidato popular; el cual habría cometido el “delito” de poner un plato de comida a más de 40 millones de brasileños y brasileñas sumidos en la pobreza.

En Brasil se repite la historia de la proscripción contra el movimiento nacional y popular. Si durante el siglo XX, se daban golpes “cívico-militares”, el siglo XXI contempla los golpes “cívicos” (aunque con amenazas latentes de intervención militar).

Es el caso del hermano país. Tras un proceso judicial plagado de irregularidades y manchado con una grave carga de parcialidad en contra del ex presidente brasileño Luiz Inàcio “Lula” Da Silva, el Superior Tribunal rechazó un hábeas corpus presentado por su defensa con el propósito de evitar la orden de detención emitida por el sospechoso juez Moro, tras condenar a Lula en un juicio cuestionado por asociaciones locales e internacionales de juristas.

La realidad es que en Brasil hay un gobierno ilegítimo, surgido del «golpe parlamentario» que destituyó a la presidente constitucional Dilma Rousseff; y ahora tiene lugar un «golpe judicial» preventivo, para evitar que el sindicalista metalúrgico Lula da Silva gane las próximas elecciones, como indican todas las encuestas.

Sin embargo, el hombre que sacó en sus dos presidencias a millones y millones de compatriotas brasileños de la pobreza, y que luchó denodadamente por la integración posible de la América Morena, hoy es tratado como un delincuente y un corrupto; la rosca mediática lo crucificó a través de la calumnia infame, y ahora la “sentencia” de las clases pudientes es ejecutada al pie de la letra por jueces venales, inmorales y dependientes del poder financiero, mediático y monopólico que ejerce un dominio cruel sobre la desventurada patria de Getulio Vargas.

En estos momentos, el “símbolo de la resistencia de los trabajadores” del pueblo brasileño permanece en la sede del sindicato metalúrgico, rodeado de trabajadores, campesinos sin tierra, movimientos sociales y miles de personas que se han movilizado pacífica y democráticamente para acompañar a Lula en estas horas de infamia y violencia antinacional, antipopular y antilatinoamericana.

Desde la Universidad Nacional de Cuyo en el 2011, en reconocimiento de su enorme transformación popular, se le otorgó el título de Doctor Honoris Causa. Hoy, por los mismos motivos desde UNIDAD POR LA UNIVERSIDAD PÚBLICA proclamamos un total y completo respaldo a LULA DA SILVA ante la persecución de los sectores dominantes del Brasil, que son similares a los del gobierno macrista. Y declaramos que estamos con Lula, así como con todas/os las/los patriotas latinoamericanos que viven y luchan por la independencia cultural y económica, la soberanía popular, la democracia y la justicia social, y la integración de la América Mestiza.

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