Mariana Abrego


 

El gobierno de Macri debe terminar de inmediato. No tiene alternativas que le permitan ´pilotear la tormenta´ que ellos mismos generaron. Tienen que irse, pero no queremos llorar a ningún compatriota en la retirada, como en aquel triste diciembre de 2001.

Las medidas de endeudamiento, hambre, saqueo y devastación sistemática del país que aplica Cambiemos, nos marcan la pauta de que este gobierno tiene que retirarse antes de llegar a los niveles de pobreza y desempleo que alcanzó la Argentina  a principios del siglo XXI; con un presidente huyendo  en helicóptero,  dejando una gran crisis política y económica y un país de luto por 40 ciudadanos/as que perdieron la vida producto de la represión.

Un proyecto político conducido por el capital financiero, por definición, está enfrentado a los intereses de las mayorías y necesita de la represión para ser ejecutado. La valorización financiera implica la subordinación de la producción y del trabajo, a la especulación. Esto significa facilidades para los pocos que  ganan ´dinero con dinero´, a costa de la pérdida del empleo y el deterioro de la calidad de vida de los muchos. Nadie acepta dulcemente la noticia de que perdió el trabajo. A nadie le encanta que su sueldo no alcance para terminar el mes. Muchos menos agradable es saber que el endeudamiento lo vamos a terminar pagando con nuestro esfuerzo, sin ver un peso. Estas medidas  antipopulares y antinacionales, son tomadas sin la voluntad de las mayorías. Si algunos/as deciden rechazarlas, vienen los palos.

El ejemplo más reciente son las jornadas del 19 y 20 de diciembre de 2001. Miles de ciudadanos/as se lanzaron a las calles para enfrentar a un gobierno muy similar al actual. De la Rúa, sin oír los reclamos, mandó a reprimir las manifestaciones. 40 muertos fueron necesarios para que el cínico ex presidente dejara el mandato.

Al actual Presidente le exigen una  ´salida honrosa´. Para nosotros/as nunca tuvo nobleza, no podrá irse decorosamente. Le pedimos un poco de cordura y buen sentido, le decimos que renuncie al cargo. Porque no queremos una salida dolorosa, no queremos que una posible insurrección popular sea acallda violentamente con represión y sangre en la retirada. Que se vaya de una vez y se apliquen los mecanismos legales para ocupar su vacancia hasta el próximo comicio electoral porque, por el bien de los argentinos/as, no hay forma de que termine el mandato.

La constante transferencia  de renta nacional al exterior[1] determina que a Macri no le cierren los números para concluir el año. Ni hablemos del 2019. Según recientes informes[2] Cambiemos necesita más de 30 mil millones de dólares afrontar el pago de los vencimientos e intereses de deuda extranjera, sostener  la trasferencia y fuga de capitales (suponiendo que la balanza comercial y de servicios se equilibre). El Fondo sólo le proveerá  (¿?) de 13 mil millones. ¿Cómo obtendrá los restantes? Nos atrevemos a decir que no los va a conseguir. Y tampoco va a satisfacer las exigencias del FMI, que pide el déficit cero. La traducción de esta consigna a hechos concretos es más ajuste a las jubilaciones, salarios a la baja, menores transferencias a las provincias, acomodamiento de la administración pública y despidos masivos, recorte al presupuesto educativo, hospitales sin recursos, etc. ¿Cuánta más angustia puede soportar el pueblo argentino? ¿6 meses más como propone Carrio?

Ni un minuto más. Nuestra legislación reconoce la posibilidad de que un Presidente renuncie y sea reemplazado. La Ley de Acefalía[3], frente a la renuncia del Presidente y Vice, dispone que el Poder Ejecutivo  deberá ser ejercido transitoriamente por el Presidente Previsional del Senado, o en su defecto por el de Diputados. De no ser posible por el Presidente de la Corte Suprema, hasta tanto el Congreso elija  un nuevo mandatario (funcionarios que desempeñen mandatos populares electivos de senador, diputado o gobernador). Terminar el mandato o llamar a elecciones anticipadamente, dependerá del nuevo gobierno.

Otra alternativa es la que realizó Raúl Alfonsin en 1989. Decidió adelantar las elecciones, casi siete meses antes de la entrega del mandato. La grave situación económica, la hiperinfación y los saqueos constantes,  llevó al ex Presidente a renunciar frente al fracaso de su gobierno. Macri debiera hacer lo mismo. Existen en la cámara de Diputados y Senadores, legisladores capaces de reorientar el rumbo de la Argentina en favor de su pueblo.

Necesitamos que este gobierno cabe sin derramamiento de sangre. Una salida, acorde a los mecanismos legales, que termine con la angustia de miles de familias que piensan en sumarse a los saqueos frente a la falta de comida diaria; que concluya con la tristeza de miles de niños y niñas que no tienen una infancia feliz; centenares de mujeres que sufren discriminación y violencia en una sociedad que las excluye; entre tantas otras penurias. Busquemos la salida incruenta de este gobierno y alcanzar una sociedad que defienda los derechos sociales e individuales de nuestros/as habitantes.



[1] “La salida acumulada desde diciembre de 2015 hasta marzo de 2018 por compra de moneda extranjera del sector privado para atesoramiento, alcanza los 50.799 millones de dólares, y si se le agrega la remisión de utilidades y dividendos, las salidas alcanzan 56.919 millones de dólares. Esto es similar al préstamo solicitado por el Gobierno al FMI bajo la modalidad stand by”.

[2] CIFRA Infome de Coyuntura. Agosto 2018. http://www.centrocifra.org.ar/docs/Informe%20de%20Coyuntura%2028.pdf

[3] Ley de Acefalía. Infoleg.com.ar

Grito universitario contra el ajuste macrista

Publicado en Universidad Martes, 28 Agosto 2018 20:59

Toma de Facultades, clases públicas, cortes, asambleas y extensas jornadas de protesta, han caracterizado las últimas semanas en la agitada política argentina. ¿Qué está ocurriendo en las Universidades Nacionales?

La opresión de la mujer no es una mera frase.  La discriminación, sometimiento y ninguneo hacia las mujeres se ha naturalizado debido a su duración histórica. “Lo histórico, es decir lo provisorio, se transforma en algo biológico, poco menos sinónimo de eterno”[1]. Pero la degradación hacia las mujeres es histórica, no natural. Quienes militamos por una sociedad justa e igualitaria no sólo consideramos posible su desaparición, sino también necesaria en cualquier proyecto emancipatorio.

La lucha por la conquista y defensa de los derechos de las mujeres es una antigua y dura labor, de gran tradición en América Latina y en nuestro país. Pero al tratar el asunto irrumpe el rechazo, la ridiculización, la incomprensión, la confusión y la resistencia a discutirlo. No es casualidad. La negativa a debatir la subordinación que sufrimos las mujeres es beneficiosa para quienes detentan el poder y buscan mantener el estado de las cosas. Pero ojo, también hay mujeres (junto con miles de hombres) que participan de la explotación de otras mujeres; ya que al igual que cualquier disputa cultural, política, económica o social, este conflicto está atravesado por intereses de distintas clases sociales, locales y extranjeras.

Por ejemplo, en un país adelantado como Alemania, las necesidades de las mujeres trabajadoras son diametralmente opuestas a las de Angela Merkel. En un país dependiente, como la Argentina, los intereses de las que trabajan son distintos a los de Angela Merkel y al de las aliadas de Merkel: Vidal, Michetti, Stanley, por nombrar algunas. La disputa no sólo es de género, es también nacional y de clase.

Plantear un feminismo total, genérico, sin clases sociales y aparentemente ´apolítico´, es considerar por ejemplo que Juliana Awada, Christine Lagarde y Alice Walton Waltmart[2]  (la mujer más rica del mundo), tienen las mismas necesidades y defienden los mismos intereses que una trabajadora textil del conurbano bonaerense, una maestra de Tunuyán o una jubilada cordobesa.

Juliana Awada, está denunciada por tener trabajadores en negro en los talleres clandestinos de Cheeky, y algunas hijas de los/las obreros incluidas[3]. Lagarde le exige a Macri ajuste en las cuentas del Estado a cambio de un préstamo en dólares, que impactará directamente en nuestros salarios, en las tarifas de luz y gas, en las jubilaciones, etc; garantizando cuantiosas ganancias de la señora Lagarde y el FMI. Finalmente la señora Waltmart aumenta los precios de los bienes (y sus ganancias) mucho más que el incremento de los sueldos, destruyendo el poder adquisitivo de los salarios, especulando con que los seres humanos lo único que no pueden es dejar de comer.

 

Este matiz en las disputas feministas es poco habitual. Desvincular la lucha de las mujeres de las diferencias sociales, regionales y políticas buscando un ´feminismo a secas´, es omitir la naturaleza dependiente de nuestro país, incluidas en él más de 22 millones de mujeres. Es desconocer la explotación que ejercen las clases dominantes sobre los/las más humildes. Es negar la exclusión de millones al acceso de bienes materiales e inmateriales. Es hacernos creer que es posible la igualdad de género en un país (por donde se lo mire) desigual e injusto.

¿Es posible conciliar objetivos con estas mujeres? ¿Es viable la hermandad con las damas de los sectores dominantes y extranjeros? Es clarísimo lo que nos diferencia. Es imposible consensuar con aquellas féminas que ´viven de las que trabajan´. Es absurdo que las representantes del Pro (de Awada, Lagarde y Waltmart), festejen a los abrazos en el Congreso con las representantes elegidas por agrupaciones del campo nacional y popular. Es imposible creer que quien apoya a este gobierno y a sus medidas antinacionales y antipopulares, pretenda la liberación de la mujer. Este gobierno somete y explota a empleadas domésticas, profesionales, empleadas de comercio, trabajadoras rurales, pequeñas empresarias, amas de casa, maestras y profesoras, en fin: a la aplastante mayoría.

La opresión hacia las mujeres tiene nacionalidad, clase social y género. La realidad dependiente de la Argentina y de los países latinoamericanos nos obliga distinguir entre los intereses que persiguen los países “avanzados” que se benefician de la explotación de los pueblos en los países sometidos; entre los objetivos de las clases sociales dominantes y las necesidades de los sectores postergados; y a enfrentar la violencia, discriminación y opresión que ejercen los hombres sobre las mujeres. 

Pensar en un movimiento feminista autónomo de las necesidades de las mayorías argentinas y latinoamericanas, es desacertado y solo puede conducir al fracaso de las grandes mayorías. Las mujeres de las clases mayoritarias debemos luchar por la emancipación en el marco de las luchas por la liberación nacional y social de nuestro pueblo. Ningún proyecto emancipatorio puede excluir  a las mujeres de la participación plena en la dirección de la vida social, las Fuerzas Armadas, la economía, educación, o cualquier definición trascendente para una sociedad.

El feminismo popular y situado en la realidad Argentina y de América Latina es el camino para la liberación integral de las mujeres. No es una cuestión exclusiva de las mujeres, es un problema que debe involucrar al conjunto de la sociedad. La resistencia a la comprensión de este planteo y su defensa en la acción política, debe ser considerado reaccionario y contrario a la defensa de los intereses nacionales, populares y de género.

 

«De nada valdría un movimiento femenino en un mundo sin justicia social» Eva Perón.

 

 

 

 

 

 

 

Podríamos afirmar que el Alfredo Cornejo “está nervioso”.

Las inestabilidades e inseguridades del Gobernador de la Provincia, han trascendido los pasillos de la Casa de Gobierno. Podríamos pensar que no está pasando un buen momento emocional, que anda con problemas personales o que psicológicamente está desequilibrado. Pero estos exámenes individuales y psicologistas se los dejamos a otros profesionales. Lo nuestro es el análisis político y pretendemos buscar las explicaciones a los desequilibrios, cada vez más notables, de Alfredo Cornejo en esta materia.

Los exabruptos hacia sus correligionarios, el hostigamiento a la dirigencia gremial, la persecución a militantes y dirigentes de otros partidos políticos, puede tener varias explicaciones, pero nos quedamos con una: los números de la provincia no cierran, la disparada del dólar multiplicó la deuda contraída en moneda extranjera y no puede afrontar los compromisos.

Según el informe elaborado por el Ministerio de Hacienda y Finanzas de la Provincia la deuda, hasta el 31 de marzo de 2018, era de $35.411,83 millones de pesos. De este total, la deuda en moneda extranjera es de US$767,51 millones de dólares. Cuando el gobierno pidió este dinero, el dólar estaba a $20[1]. ¿A cuánto se fue con la disparada del billete verde?

La deuda provincial, con el nuevo valor del dólar (US$29,70), es de $42.792,76 millones de pesos. Aumentó  $7.380 millones en tres meses por decisión de Macri y su gabinete, que acomodan la fluctuación del dólar según las necesidades de capital concentrado al que representan (exportador, importador o financiero). Cornejo, que forma parte de la alianza de gobierno y es socio fundador de Cambiemos, sufrió las consecuencias de estos movimientos en las arcas de la provincia.

Es imposible que la economía de una provincia, de un país o de una familia funcione en base a deuda. No se puede gobernar y cubrir gastos corrientes (pagar salarios, mejorar infraestructura o crearla por la demanda de la población, mantener hospitales abiertos, etc) con plata prestada. Es como si usted lector, gastara todos los meses más de lo que cobra, el faltante se lo pidiera al vecino: paga la luz, el gas y el alquiler con plata prestada. Al cabo de un año esa deuda contraída con el vecino es enorme, difícil de pagar, usted está muy nervioso y las relaciones con el vecino tienden a arruinarse.

Al gobernador le pasa lo mismo con las cuentas de la Provincia. Pide prestado para ir tirando, la recaudación no mejora y el dólar se dispara. Además durante el mes de mayo, según datos de la Tesorería Provincial, “no identifica fehacientemente el pago de los intereses del Bono Mendoza 24[1]. Al igual que con el vecino, las relaciones se tensan y Cornejo está nervioso. Vocifera por los pasillos de la Casa de Gobierno, maltrata a los/las legisladores, explota ante las cámaras de TV y algún que otro twitter.

Los desequilibrios de Cornejo son consecuencia de los desequilibrios en los números de la provincia. El mandatario está en aprietes, porque el que debiera custodiar los recursos de los mendocinos y mendocinas se endeuda como nunca en la historia de la provincia y permite que la deuda aumente para beneficiar a los grandes empresarios de capital extranjero que viven de la timba y la especulación.

Los numeritos no le cuadran y se indigna con quien no tiene que hacerlo. Mientras tanto, que quienes vivimos del trabajo y el esfuerzo vamos a pagar esa deuda, sin recibir ningún beneficio por ello.

Por decisión de Cornejo, cada mendocino/a debe $22.688  pesos a los acreedores provinciales. Sí, usted también. Pero no se asuste, nuestro país tiene experiencias acumuladas en esta materia. Cada vez que algún atorrante (como Cornejo y Macri) nos han sometido al pago de la deuda con ajuste y empobrecimiento, hemos resuelto sacarlos del gobierno y buscar un presente más digno.

Estamos ante una nueva posibilidad. Queda en nuestras manos tomar, de las mejores experiencias del pueblo argentino, los instrumentos para sacarnos de encima a Cornejo y Cambiemos y así equilibrar los números de la provincia en favor de los ciudadanos y ciudadanas que trabajan.

 


[1] Moreno, D. “Deuda de Mendoza en moneda extranjera” (dólares EEUU)