Manuel Bavaresco — Lic. en Letras Clásicas FFyL

 

 

La crisis que está atravesando la Argentina ya ha llegado a calar en todos los sectores de la sociedad. El endeudamiento atroz, la inflación, la desocupación y la pérdida del poder adquisitivo son parte de una situación que se torna indefendible para el gobierno de Mauricio Macri y los sectores que lo secundan, cuya mayor preocupación hoy es ver durante cuánto tiempo pueden sostener el mecanismo de saqueo y transferencia de renta al exterior.

Ante esta situación crítica, la actividad política se ve seriamente afectada. Ya hemos visto cómo una buena parte de los argentinos decepcionados con el gobierno cae en el simplismo de decir que “todos los políticos son iguales”. Las conducciones de los sindicatos son descalificadas por derecha y por izquierda, acusadas por un lado de ser “alianzas desestabilizadoras de gente que no quiere trabajar” y, por el otro, de ser “la burocracia sindical que transa con el gobierno”. Los medios monopólicos de comunicación fomentan y canalizan este odio a la política. Es en este contexto de crisis económica, social y política que los Centros de Estudiantes cobran una importancia fundamental. Lejos de tomar la postura del apolítico militante que deslegitima al gremio sea cual sea su conducción, reflexionaremos sobre sus funciones, su estructura y el papel que cumplen en el contexto actual.

El Centro de Estudiantes, como organismo gremial, tiene una finalidad esencial que es la de defender los derechos e intereses de sus agremiados, vale decir, los estudiantes. Garantizar precios accesibles de fotocopias, ofrecer becas, defender al estudiantado frente a los abusos de autoridad, son algunas de las actividades que conforman la función gremial. El Centro de Estudiantes, contrario a lo que se cree, no son solo las agrupaciones que lo conducen. En realidad nuclea a todos los estudiantes, los organiza y los representa.

Es por esto que el Centro de Estudiantes debe garantizar las instancias democráticas y ser conducido a través de sus órganos de gobierno. Entre ellos encontramos a la Asamblea General, que es el órgano máximo de gobierno del Centro de Estudiantes. En ella pueden participar con voz y voto todos los estudiantes. La Asamblea es democrática y plural, por lo cual se debe garantizar la participación sin censura de distintas voces en la misma para la toma de decisiones por mayoría. Por otra parte, la Comisión Directiva es el órgano ejecutivo. Se encarga de administrar y conducir al Centro de Estudiantes, y está integrado por el Presidente, la Secretaría General y las demás secretarías, cada una de ellas con voz y voto. En la Comisión Directiva, entre otras atribuciones, se convoca a elecciones y a las Asambleas Generales.

Pero más allá de estos aspectos estructurales que hacen a la función gremial del Centro de Estudiantes, es muy importante destacar que esta no es su única función. Los sectores postergados de la sociedad ven en la actividad política el instrumento más efectivo para defender sus reivindicaciones. En un país como el nuestro, en que los estudiantes son junto con los trabajadores los sectores más dinámicos de la sociedad, una de las justificaciones históricas del Centro de Estudiantes es ser un instrumento de acción política. Desde que Mauricio Macri llegó al poder (y con él la rosca oligárquica y el sector financiero internacional), los Centros de Estudiantes conducidos por la oposición al gobierno se han puesto a la cabeza de las luchas estudiantiles por la educación pública y gratuita. Frente a las maniobras mediáticas que desvían el eje de la cuestión y dividen al pueblo argentino, siempre han priorizado la unión del movimiento estudiantil organizado para que pueda confluir en las calles junto a los trabajadores y trabajadoras que luchan contra el ajuste. La unidad obrero-estudiantil, en tiempos como los que corren, es el arma más potente que tiene el campo nacional para insubordinarse contra las clases dominantes.

Frente al saqueo indiscriminado del país por parte de los especuladores, el ajuste sobre las grandes mayorías populares, la transferencia de renta al exterior y la situación de crisis generalizada, se vuelve crucial el ejercicio de la política como instrumento más efectivo para la transformación de la realidad. En medio del apoliticismo reinante y del enorme desconocimiento de los asuntos que afectan al pueblo argentino, el Centro de Estudiantes debe fomentar la discusión política en el ámbito universitario. El mayor miedo de las clases dominantes hoy es que los sectores oprimidos se organicen.

 

 

La reciente noticia de que Donald Trump, presidente de Estados Unidos, visitará a la Argentina en noviembre de este año, no debe ser analizada como un hecho aislado. A esta se suman tres giras en tiempo récord del vicepresidente Mike Pence por países de América Latina y otras visitas del Secretario de Estado. ¿Qué motivo trae a la flor y nata de la diplomacia yanqui por nuestra región con tanta frecuencia en los últimos tiempos? Para encontrar una explicación satisfactoria tenemos que centrarnos en el mismísimo Trump y en el efecto que ha generado su llegada a la Casa Blanca sobre América Latina.

Con el fin de equilibrar la balanza comercial (Estados Unidos es el principal importador del mundo), Trump ha implementado políticas económicas proteccionistas desde que asumió a la presidencia. El ejemplo más notable es el arancelamiento a las importaciones provenientes de China. El gigante asiático, viendo que Estados Unidos le cierra las puertas a los productos chinos para fortalecer su industria nacional y su mercado interno, no se queda de brazos cruzados y a su vez deja de comprarle a Trump: ambas potencias han entrado en franca guerra comercial.

Ante la cerrazón de las economías de las grandes potencias imperialistas, nuestra región no queda afuera de la situación geopolítica. Estados Unidos se ve ahogado por una balanza comercial todavía deficitaria, una deuda pública que se ubica como la más grande del mundo y un gasto militar enorme. Viendo la imposibilidad de solventar esos gastos con las exportaciones de soja a China, se esfuerza por sujetar aún más los lazos de dominación que ejerce sobre sus colonias y semicolonias para seguir saqueando sus riquezas. Cada vez son más frecuentes las maniobras que realiza la diplomacia yanqui en nuestra América Morena, tales como “alianzas militares” (el ingreso de Colombia a la OTAN) o “ayudas” de organismos financieros (el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional en Argentina). La persecución judicial y mediática contra candidatos que representan el interés nacional se recrudece (el encarcelamiento de Lula Da Silva). Gobiernos títeres como el de Iván Duque en Colombia, Michel Temer en Brasil o Mauricio Macri en Argentina son serviles a los intereses norteamericanos. La decadencia imperialista de Estados Unidos le ha hecho perder demasiada influencia en América Latina durante las últimas décadas, y se muestra cada vez más necesitado de recuperarla. La fiera herida y acorralada arroja zarpazos más violentos.

La supremacía de Estados Unidos en nuestra América Morena aún perdura. Prueba de ello son los gobiernos títeres, la dictadura cultural sostenida por los medios monopólicos de comunicación y los tribunales adictos. Sin embargo, ya empiezan a notarse algunos síntomas del resquebrajamiento de esas cadenas de dominación. La reciente elección de Andrés Manuel López Obrador en México y el hecho de que Lula Da Silva cuente con la mayor intención de voto en Brasil son golpes durísimos para la Casa Blanca. Los desesperados manotazos del pulpo yanqui no deben asustar a los pueblos latinoamericanos: la historia nos demuestra que, ante las crisis globales del imperialismo, nuevas oportunidades de emancipación se abren para los países semicoloniales. Así, Primera y Segunda Guerra Mundial determinaron el ascenso del yrigoyenismo y del peronismo respectivamente, por mencionar solo algunos ejemplos. Hoy, la decadencia imperial de Estados Unidos y su guerra comercial con China abren nuevas puertas. Mientras duren gobiernos serviles a los Estados Unidos como el de Mauricio Macri en el poder, esas oportunidades no podrán ser aprovechadas. Queda claro, entonces, cuál es el primer paso para aprovecharlas.

 

Fuente:

http://www.cubadebate.cu/especiales/2018/08/20/el-efecto-trump-en-america-latina-o-los-sintomas-de-la-decadencia-imperial/#.W5K5rF5KjIU

Hasta dónde llegan las botas en tiempos de ajuste macrista

Publicado en País Miércoles, 08 Agosto 2018 18:33

Las dos fotos que vemos arriba nos pueden ayudar a ver de manera clara hasta qué punto llega la represión y la criminalización de la protesta social en tiempos de ajuste. En la primera vemos una toma desde lo alto de lo que es una marcha multitudinaria con banderas y pancartas de los principales sindicatos: CTA, ATE, UTE, entre otras de diversas organizaciones gremiales y políticas. La segunda imagen nos presenta una escena siniestra: dos efectivos con uniformes de la Policía Federal Argentina (PFA) encapuchados fotografiando desde lo alto a los manifestantes.

Realizar tareas de inteligencia como las que vemos en las imágenes está terminantemente prohibido para las Fuerzas de Seguridad, así como para las Fuerzas Armadas. Ni siquiera los organismos de inteligencia pueden realizar tareas de esta índole en una manifestación social. La Ley de Inteligencia Nacional (25.520) en su artículo n°4 establece que, “ningún organismo de inteligencia podrá: (…) realizar tareas represivas, (…) obtener información, producir inteligencia o almacenar datos sobre personas, por el sólo hecho de su (…) opinión política, o de adhesión o pertenencia a organizaciones partidarias, sociales, sindicales (…)” (1). Por supuesto, esto no parece tener importancia para las Fuerzas de Seguridad de Patricia Bullrich. El ajuste sobre las grandes mayorías populares y la transferencia de riqueza al exterior debe estar garantizado con represión de la manera que sea, incluso violando la ley.

Bien conocida es esta tendencia, característica del actual gobierno. La desaparición y muerte de Santiago Maldonado o el asesinato de Rafael Nahuel son sólo algunos de los ejemplos de la brutal represión contra la militancia social y política que sostiene. Para colmo, hace pocos días los argentinos nos enteramos de un decreto presidencial que permite a las Fuerzas Armadas involucrarse en asuntos de la seguridad interior. Una vez más, Mauricio Macri demuestra hasta dónde es capaz de llegar para garantizar el ajuste.

El manejo de las Fuerzas Armadas (Ejército, Armada y Fuerza Aérea) corresponde al Ministerio de Defensa. Por ley y por definición de sus propios objetivos, las FFAA no tienen permitida la injerencia en asuntos de seguridad interior. Tanto es así que estos asuntos le corresponden específicamente a otro ministerio, el de Seguridad. La misión del Ministerio de Defensa es, textualmente, proteger “la independencia y la soberanía, la capacidad de autodeterminación, la integridad territorial, los recursos naturales, la protección de los bienes, la vida y la libertad de los habitantes” (2). Por otro lado, la misión del Ministerio de Seguridad es asistir en “todo lo concerniente a la seguridad interior” (3). Las incumbencias de cada organismo están bien delimitadas y, sin embargo, Macri comete un nuevo atropello contra estas garantías que preservan la vida de los argentinos.

La represión macrista no puede explicarse solamente como una “ignorancia” de los derechos y garantías. La transferencia de riqueza al exterior, el enriquecimiento de los grandes especuladores (entre ellos, el mismo Macri y su gabinete), la pérdida del poder adquisitivo y la entrega en bandeja de nuestra soberanía a organismos extranjeros como el FMI, evidentemente generan el despertar de las grandes mayorías populares, que con más frecuencia salen a la calle a reclamar contra el gobierno que las empobrece.  Frente a esta protesta social que es cada vez mayor se utiliza a las Fuerzas Armadas, cuyo fin debería ser defender el interés nacional, para reprimir y acallar las voces. Macri quiere poner a las Fuerzas Armadas al servicio de los intereses antinacionales y antipopulares. Así resulta cada vez más claro que la represión es la sombra del ajuste.

 

 

 

Fuentes:

 

(1) Ley de Inteligencia Nacional (25.520). Artículo 4. Disponible en línea:  http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/7000074999/70496/norma.htm

(2) Página web del Ministerio de Defensa de la Nación. Misión, visión y objetivo. Disponible en línea: https://www.argentina.gob.ar/ejercito/mision-vision-objetivo

(3) Página web del Ministerio de Seguridad de la Nación. Misión. Disponible en línea: https://www.argentina.gob.ar/seguridad/institucional

 

Desde que el macrismo gobierna en la Argentina, ha llevado a cabo un terrible proceso de endeudamiento que ya nos coloca entre los países que más deben (en diciembre de este año, el total de la deuda equivaldrá al 82,2% del PBI). Para colmo, el mismo gobierno cipayo abre las puertas a los grandes especuladores extranjeros para que se burlen de nuestra soberanía y saqueen nuestros recursos naturales. Veamos de qué manera el Presidente nos entrega a las garras de los usureros.

Podríamos mencionar numerosos ejemplos de entreguismo macrista, pero vamos a detenernos en uno de ellos, ocurrido en enero del año pasado. Por medio del Decreto 29/2017, el Presidente Macri estableció que los bienes del dominio privado del Estado (entre ellos los recursos hidrocarburíferos y mineros [1]) quedan excluidos de la defensa de inmunidad soberana ante cualquier reclamo que haga un acreedor extranjero en tribunales judiciales de Nueva York y de Londres. Esto quiere decir que Macri ha puesto como garantía de pago de la deuda externa a los recursos naturales. Para ser más claros, si la Argentina entra en default (lo cual es cada vez más probable considerando el endeudamiento record antes mencionado), los grandes usureros internacionales podrán reclamar en tribunales también extranjeros que se embarguen nuestros recursos naturales. Y bien sabemos que estos tribunales no tendrán ningún problema en fallar a favor de los especuladores; recordemos, por ejemplo, cuando los fondos buitre recurrieron a los tribunales de Nueva York y allí obtuvieron la respuesta favorable del juez Thomas Griesa.

En otras palabras, Macri decide someternos a las decisiones de la “justicia” extranjera y poner nuestros recursos naturales prácticamente como garantía de deuda. Un fondo buitre podrá reclamar, por ejemplo, que se le pague la deuda con acciones sobre el yacimiento petrolífero de Vaca Muerta. Tanto es así que la Legislatura de Neuquén aprobó por mayoría una declaración en contra del mencionado decreto, y solicitó al gobierno nacional que no excluyera a los recursos naturales de la defensa de inmunidad soberana [2].

La historia se repite

Esta burda entrega en bandeja de la soberanía a los grandes usureros no es cosa nueva. Macri es descendiente directo de una vieja estirpe de gobiernos vendepatria que a lo largo de nuestra historia se han beneficiado transando con la extranjería. Bien podemos remontarnos al año 1826 cuando, por iniciativa de Bernardino Rivadavia, “todos los bienes, rentas, tierras y territorios” del país eran hipotecados como garantía del préstamo contraído con la Banca inglesa Baring Brothers. Cuatro décadas después, el entonces Presidente Bartolomé Mitre entregaba a las empresas ferroviarias británicas tres millones de hectáreas de tierras fértiles ubicadas a cada lado de las vías recién construidas. Como vemos, el saqueo de nuestros recursos naturales no sería tal de no ser por la colaboración de los Rivadavia, de los Mitre, de los Macri.

Los recursos naturales propios son un patrimonio invaluable e innegociable del pueblo argentino y latinoamericano. Su explotación y la justa distribución de su aprovechamiento nos corresponden. Por medio del Estado debemos protegerlos con estrictas medidas. ¿Qué cuidado ecológico genuino puede tener un megaempresario inglés, holandés o norteamericano sobre un territorio que no es suyo?. Ya no se trata solamente de impedir que la extranjería saquee lo que es nuestro, sino además de proteger nuestro espacio vital. Lamentablemente, la rosca cipaya a la que pertenece Macri no se detiene en su entreguismo constante.



Bibliografía y fuentes:

 

Decreto 29/2017. Publicado en el Boletín Oficial el día 11 de enero de 2017. Disponible en línea:  https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNorma/157611/20170112.

Jorge Abelardo Ramos. La penetración europea. En: Revolución y Contrarrevolución en la Argentina. Tomo 2: Del patriciado a la oligarquía (18621904).

José María Rosa. Capítulo 4: La tierra hipotecada. En: Rivadavia y el imperialismo financiero.

 

[1] Según lo establece el artículo 236 del Código Civil y Comercial. Disponible en línea: https://www.codigocivilonline.com.ar/articulo-236/.

[2] https://www.pagina12.com.ar/39846-en-defensa-de-la-inmunidad-soberana.

Corría el año 1824 cuando, por iniciativa del nefasto Bernardino Rivadavia, las Provincias Unidas del Río de la Plata contrajeron un préstamo millonario con la Banca inglesa Baring Brothers. Este episodio negro en la historia de nuestra soberanía nos endeudó con los grandes usureros internacionales y, lo que es aún peor, nos sometió a los lazos de la dominación extranjera. Ciento noventa y cuatro años después, el Rivadavia del Siglo XXI, Mauricio Macri, acuerda con el Fondo Monetario Internacional lo que se traduce como el endeudamiento más atroz de nuestra historia. Parece ser que los mismos personajes de ayer se asoman hoy para vender nuestro país al mejor postor.

Ambos atropellos a la soberanía nacional son parecidos en esencia. Veamos de qué manera.

El reciente acuerdo con el FMI es del tipo stand by. ¿Qué significa esto? Que el gobierno negocia con el organismo internacional un préstamo por 50.000 millones de dólares, pero el dinero va llegando al país en cuotas según se vayan cumpliendo una serie de condiciones que nos imponen. Dentro de ellas encontramos, por ejemplo, reducir subsidios en energía y transporte, aumentar la carga tributaria en las provincias, comprometerse con un tipo de cambio “flexible y determinado por el mercado”, entre otras medidas antipopulares y antinacionales que, claro está, el gobierno macrista adicto a la extranjería no va a dudar en ejecutar.

Si revisamos nuestra historia, descubrimos que lo que vivimos hoy no es cosa nueva. Nos viene a la memoria un hecho lejano en el tiempo, pero no por ello menos semejante.

En aquellos años de la década de 1820, el país todavía estaba en proceso de formación. No eran los Estados Unidos, sino el Imperio Británico el que veía en Sudamérica un lugar más donde clavar sus garras. El empréstito de la Baring Brothers, más allá de la carga que nos significó tener que pagar enormes sumas de dinero a intereses altos, tenía otra motivación de fondo que resultó mucho más devastadora para el país: la dominación, o, como dice Jorge Abelardo Ramos, “la fabulosa moneda política con que el rapaz Imperio Británico comenzó a extender y profundizar su dominio en el Río de la Plata” (Ramos, p. 101). Como la Argentina debía mucho dinero, Inglaterra, desde su posición de acreedora, podía extorsionar para que no se tomaran medidas proteccionistas en nuestro país. Así, los productos de factura inglesa ingresaban a nuestro mercado sin ningún tipo de trabas, destruyendo toda posibilidad de desarrollar una industria autóctona próspera. La burguesía comercial inglesa y porteña se enriquecía a costa del empobrecimiento del pueblo argentino.

Condiciones impuestas desde afuera, endeudamiento atroz, grandes mayorías nacionales perjudicadas y empobrecidas… las escalofriantes semejanzas entre el empréstito de la Baring Brothers y el acuerdo con el FMI no son producto de la casualidad. Para encontrar el eje de la cuestión, debemos prestar atención a los personajes que intervienen y, sobre todo, a los intereses que ellos persiguen. Rivadavia ayer y Macri hoy representan a una clase comerciante y empresaria, en ambos casos dominante, que se enriquece transando con las potencias extranjeras en detrimento de las grandes mayorías populares. Los personajes, salvando diferencias de contexto histórico, son los mismos y representan los mismos intereses.

Como diría Jauretche, “si malo es el gringo que nos compra, peor es el criollo que nos vende”. Lo importante es comprender que, más allá de las potencias externas que pretenden someternos, el verdadero problema reside en estos personajes cipayos y vendepatria (hoy en el gobierno) que en función de sus intereses de clase están dispuestos a entregar el país a la dominación extranjera. En tiempos de Macri, revisar nuestra historia en concepto nos permite entender mejor la naturaleza de quien hoy nos estafa.

Bibliografía y fuentes:

Jorge Abelardo Ramos. La filantropía de la Banca Baring. En: Revolución y Contrarrevolución en la Argentina. Tomo 1: Las masas y las lanzas (18101862).

José María Rosa. Capítulo 3: El empréstito. En: Rivadavia y el imperialismo financiero.

Memorándum de Políticas Económicas y Financieras (MPEF), dirigido a Christine Lagarde, Directora Gerente del Fondo Monetario Internacional. 12 de junio de 2018. Publicado en Ámbito Financiero, jueves 14 de junio de 2018. En línea: http://www.ambito.com/924535-el-gobierno-dio-a-conocer-los-detalles-del-acuerdo-stand-by-con-el-fmi-inflacion-de-un-digito-en-2021-y-deficit-cero-en-2020

Poca relevancia le han dado los medios de comunicación a lo ocurrido la semana pasada en Lavalle. En tiempos en que la vista gorda mediática se pone al servicio del gobernador Alfredo Cornejo, entendemos que es fundamental estar al tanto de estos hechos que ponen de manifiesto la naturaleza antipopular del plan de gobierno de Cambiemos.

La Cámara de Comercio de Lavalle convocó a los comerciantes a unirse en reclamo contra los tarifazos. Cada vez son más altos los montos que figuran en las facturas de luz y de gas que llegan a las casas de todos los ciudadanos, y es aún más fuerte el impacto de estos aumentos en los pequeños y medianos comercios. El sostén del local se torna cada vez más difícil para el comerciante que ahora se ve obligado a pagar costos altísimos en concepto de energía. El cierre de muchos negocios es consecuencia de la imposibilidad de pagar estos aumentos. Ante el golpe que propone el gobierno contra la economía del comercio local, los mendocinos reaccionan alzando la voz, tal como lo demostraron los lavallinos la semana pasada. Hace poco menos de un mes, y en circunstancias similares, los comerciantes de General Alvear protestaron en la plaza departamental contra el ajuste de Cornejo.

Pero el aumento va mucho más allá de los límites de Lavalle, de Alvear y de Mendoza. Bien sabida es la disposición de Cornejo a ejecutar en la provincia el plan de gobierno del presidente Mauricio Macri. En noviembre pasado, el ministro de Energía Juan José Aranguren anunció el tarifazo eléctrico; en diciembre, se aplicó el aumento del 20%, y para abril se anunció un nuevo incremento del 10%. Aranguren exige a los argentinos que hagamos un mayor “esfuerzo”, esfuerzo que implica pagar tarifas cada vez más altas. Por lo visto este esfuerzo solo recae en los argentinos que no tenemos nuestro dinero en el exterior, ni acciones en empresas multinacionales de petróleo. Qué casualidad el ministro esté exento de esfuerzo.

No nos parece excesivo señalar una vez más que el plan económico de Cambiemos impacta negativamente en las posibilidades de consumo de la mayoría de los mendocinos, entre ellos los pequeños y medianos comerciantes. Si el consumo se ve perjudicado, el costo de vida cada vez más alto hace difícil el acceso a una vida digna. Por supuesto que es natural que los perjudicados reclamen de manera legítima contra el saqueo sistemático de sus bolsillos. El reclamo de los lavallinos se suma al de miles de argentinos que ya se han enfrentado y se enfrentarán al ajuste de Macri y de su aliado mendocino Cornejo.

 

Fuente:

Siguen las protestas departamentales por los aumentos de tarifas