Ludmila Mansilla — Lic. Contador Público FCE

 

 

Ya hemos mencionado en notas anteriores que el interés de Estados Unidos en Venezuela radica en que este último posee la mayor reserva de petróleo del mundo comprobada. En el medio de la guerra comercial con China y Rusia, esta reserva es una fuente enorme de poder para Trump en detrimento de sus oponentes. Y para debilitar el poder libre de toda injerencia extranjera que Nicolás Maduro trata de ejercer sobre ella, resulta más que relevante el papel que tomen los países con los que en otro momento Venezuela podría haber hecho alianzas para defender su soberanía.

Por ejemplo, Argentina y Brasil son las mayores economías de América Latina. Que éstos países se encuentren bajo las órdenes de Estados Unidos no es una casualidad, sino un hecho estratégico y esencial para que la autonomía de los estados de América Latina se vean en jaque una vez más. Un caso concreto: que los presidentes de ambos países hayan desconocido el nuevo mandato de Maduro.

Sin dejar de tener en cuenta los límites de los gobiernos progresistas que predominaron en la región en años anteriores, Macri y Bolsonaro deben su ascenso al poder gracias a las operaciones mediáticas y judiciales que se instalaron en Argentina y Brasil. Y no es casual que estas campañas de desprestigio hayan estado comandadas directamente desde el Departamento de Estado de los Estados Unidos. Es por esto que la declaración que mencionamos al principio además de ser muy grave, es una acción más de todas las que los representantes de Argentina y Brasil han cometido en contra de Venezuela y de toda Latinoamérica, siendo funcionales a la Casa Blanca.

Así es que no resulta sorprendente que Macri y Bolsonaro se rasguen las vestiduras por la emergencia venezolana, mientras que en sus países todo parece empeorar. Con el agravante de que deciden ser parte del desabastecimiento que sufre el pueblo venezolano. Esta decisión así como las que toman en sus respectivos países son parte de políticas que le sirven a los Estados Unidos, por eso no se consideran graves, pasan desapercibidas ante los ojos de la opinión pública mundial, o son aplaudidas.

En Brasil, Bolsonaro anuncio que será el encargado de profundizar un programa económico regresivo y neoliberal, de desinterés por los más postergados, de ajuste de los sistemas de protección social, de privatizaciones, de enajenación de los recursos naturales y la consolidación de un alineamiento geopolítico con EE. UU. Pero esto ya viene del gobierno golpista de Temer (golpe al que tampoco se opuso), y las consecuencias de un modelo de constante concentración y traslado de riquezas al exterior ya están a la vista. Se manifiestan en la creciente y cada vez más feroz caza de ladrones, como respuesta a los crímenes de una clase postergada que es cada vez más grande. Se suma también la persecución a líderes opositores, la descalificación del conocimiento científico, la criminalización de movimientos sociales, desactivación de programas que buscaban beneficiar a los más postergados, etc.

Mientras tanto en Argentina el ajuste y la represión están a la orden del día. Macri se encarga de ejecutar lo que le dicta el Fondo Monetario Internacional. Como consecuencia 1,5 millones de niños y niñas pasan hambre en Argentina, se registraron 59.969 despidos y suspensiones entre enero y octubre de 2018, los ministerios pasan a secretarías y las secretarías pasan a agencias casi privatizadas. Los salarios pierden frente a la inflación y los tarifazos. Las protestas ya se han cobrado varias vidas. Sólo ganan quienes se benefician de la especulación financiera.

Como si todo esto fuera poco legitiman la injerencia extranjera también en Venezuela, argumentando represión política, y el hambre, sufrimiento y éxodo del pueblo bolivariano. Tratando de camuflarse como defensores de la «democracia y la libertad» buscan que no se note que son parte de lo que está sucediendo en nuestro país vecino, que no parezca una competencia a ver quien es el más chupamedia de Estados Unidos.

Nuevamente, no puede olvidarse que existieron límites por parte del chavismo, y que en Venezuela no todo es color de rosas. Pero que existan gobiernos que desabastecen de alimentos y productos esenciales a un pueblo hermano que lo necesita, que lo desfinancien robándole los activos de su empresa petrolera, que no pueden abonarle las deudas que contrajeron con él culpa del bloqueo, que ignoren por completo el principio de la libre autodeterminación nacional de los pueblos, que utilizan la situación de vulnerabilidad para hacer campaña electoral, que pongan a toda Latinoamérica de rodillas frente a quienes sólo quieren llevarse nuestros recursos, es una traición. Una traición a la integración suramericana en beneficio de Trump, que no les pasa ni la hora. Es imperdonable. A los pueblos sufrientes de Venezuela, Argentina y Brasil, todo. A Macri y a Bolsonaro, ni justicia.

FUENTES:

https://rinacional.com.ar/sitio/la-doble-vara-hambre-argentina-venezuela/

https://www.celag.org/el-gabinete-bolsonaro-intereses-interior-gobierno/

https://www.celag.org/patriotismo-vacio-jair-bolsonaro/

https://rinacional.com.ar/sitio/trump-macri-pdvsa/

 

 

 

 

Si de triunfos y derrotas se trata, los y las estudiantes universitarios somos parte del grupo de perdedores en lo que respecta al gobierno de Macri. Prueba de ello es el proyecto de presupuesto para 2019. Es que el crédito asignado para el Minsiterio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología aumentará en términos nominales, pero ante la comparación con la inflación, en terminos reales éste se verá disminuido.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de términos reales y nominales? Un aumento o disminución en términos nominales hace referencia a la cantidad física de dinero que recibiremos. En términos reales se compara el monto nominal del aumento o disminución con la inflación. Por ejemplo, si nuestro sueldo es de 1000$, el valor nominal es de $1000. En cambio, teniendo en cuenta una inflación del 10%, el valor real de nuestro sueldo es de $900.  

Hecha esta aclaración, llevaremos este análisis a la situación presupuestaria de nuestra educación en general, y de la cuestión universitaria en particular.

Primero hay que tener en cuenta que las proyecciones del proyecto de presupuesto 2019 se hicieron en base a una inflación esperada del 23% (meta que dudamos que se cumpla). También hay que recordar que lo proyectado para 2018 se hizo teniendo en cuenta una inflación del 15%, que según estudios alcanzará el 45% en diciembre (30% más). Entonces, cualquier monto que se asigne deberá ser del 53% más de lo que se presupuestó para el 2018, para compensar la inflación.

 

 A principios de este mes, Mauricio Macri anunció la eliminación de 10 ministerios. Que pasarían a unificarse con otros. Tales fueron los casos de Cultura y de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, que pasaron a estar dentro del de Educación, ahora llamado Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología. Esto quiere decir que lo que antes se destinaba para un sólo ministerio, ahora deberá abastecer a tres, la consecuencia ya la conocemos: ajuste.

En el presupuesto para 2018, las partidas asignadas (redondeando) para estos ministerios fueron de [1]:

Educación: $163.168 millones

Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva: $19.271 millones

Cultura: $4.481 millones

En total, los tres suman $186.920 millones, aunque en la página del ministerio de hacienda figuran  $181.710 millones asignados en el presupuesto 2018*. Nos basaremos en la segunda cifra. Para compensar la inflación, sabemos que la suma de los tres ministerios, ahora uno, debería crecer en un 53%, es decir que debería ser de $278.016 millones aproximadamente.

Sin embargo, lo que se presupuestó para el Ministerio de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología para el año entrante es $224.525 millones*, o sea 23.56% más en términos nominales, pero 29.4% menos si tenemos en cuenta la inflación, es decir en términos reales. Todo esto sin tener en cuenta la subejecución del presupuesto y las pérdidas de años anteriores.

 

 

Las universidades nacionales no van a quedar libres de este ajuste. Para el 2018, el «crédito para financiar los gastos de funcionamiento,inversión y programas especiales» es de $95.317 millones [2], en julio el atraso de los pagos a las distintas universidades estaba en niveles históricos [3], esta situación no se ha modificado. Para el año que viene se ha presupuestado que se asignarán $123.507 millones [4] , un 29.57% más. Sabiendo que en realidad debería crecer un 53% para no perder frente a la inflación, las universidades sufriran un recorte del 23.43% en términos reales, sin considerar la subejecución mencionada.

 

 

Misma situación ocurre si nos focalizamos en la Universidad Nacional de Cuyo. El presupuesto para el 2019 fue de $4.866 millones, contra los $3.733 del año 2018, es decir un crecimiento del 30.35% nominalmente hablando. Basándonos en los mismos criterios de los párrafos anteriores, la Uncuyo perderá un 23% de su presupuesto. Para el año entrante Pizzi dispondrá de $845 millones menos en términos reales, es decir 42.250.000 (cuarenta y dos millones, doscientos cincuenta mil) bandejas de comedor, o más de 153 millones de medios boletos educativos. Esto lo aceptó sin chistar en el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN). El rector de nuestra universidad sigue siendo cómplice de Macri, y por los pasillos de algunas facultades, en asambleas o en sesiones de Consejo Directivo, hay decanos y militantes de la Franja Morada diciendo que el ajuste es mentira. Los morados y decanos adictos encubren a Pizzi y todos juntos son partícipes de este gobierno, por ende responsables de lo que está pasando.

 

 

Dime cómo asignas el presupuesto y te diré que intereses defiendes

Por lo expuesto, los problemas edilicios, el recorte de becas, el cierre de programas de investigación y capacitación, la deserción por falta de recursos, el cierre y arancelamiento de carreras y un largo etcétera, son realidades cada vez más visibles. Mientras tanto, el aumento estipulado para el pago de servicios de la deuda pública crecerá un 48.8% , y será de $598.101 millones*. Lo que Mauricio Macri les da a quienes hacen negocios con el dinero de los argentinos supera en $373.576 millones al presupuesto para educación, cultura, ciencia y tecnología.

 

Los estudiantes formamos parte de la inmensa mayoría que paga la lluvia de inversiones especulativas, nuestro sistema educativo sigue siendo perdedor en este gobierno para pocos. Si Macri no cae antes, el 2019 puede ser una oportunidad para dar vuelta esta situación.

 

 REFERENCIAS

* http://publicadord7.lavozdelinterior.net/sites/default/files/file_attachments/nota_periodistica/presupuesto2019.pdf (páginas 37 y 38)

[1] https://www.minhacienda.gob.ar/onp/documentos/presutexto/proy2018/ley/pdf/anexo_estadistico/cuadros_comparativos/cap1cu04.pdf

[2] Proyecto de presupuesto 2018 https://www.minhacienda.gob.ar/onp/documentos/presutexto/proy2018/ley/pdf/proy2018.pdf Artículo 12.

[3] http://rinacional.com.ar/sitio/retraso-en-las-partidas-del-presupuesto-universitario-el-otro-nombre-de-la-subejecucion/

[4] Proyecto de presupuesto 2019 https://www.minhacienda.gob.ar/onp/documentos/presutexto/proy2019/ley/pdf/proy2019.pdf Artículo 12

 

 

 

Ni la pesada herencia, ni el contexto internacional, ni ninguna tormenta. El proyecto de presupuesto 2019 no busca paliar ninguno de estos males que, según el torpe de Macri, nos aquejan. Lo que plantea la polémica «ley de leyes» es nada más y nada menos que el cumplimiento de las exigencias que el FMI nos hace a los argentinos y argentinas para seguir abasteciéndonos de dólares. Dólares que por supuesto no van a beneficiar al pueblo argentino. Las medidas propuestas e impuestas tampoco.

Preferiríamos hablar de inoperancia, pero lo cierto, y ya lo sabemos todos, es que la banda de delincuentes que maneja el destino de los argentinos y argentinas vino a hacer negocios. Y a pesar de que se les fueron un poco de las manos, la ayudita de la Lagarde les va a dar un respiro. Por esto entendemos que el presupuesto para el año entrante es una nueva etapa del saqueo que están llevando a cabo.

Los gobernadores y la oposición: búsqueda del consenso político

Antes de la presentación de este lunes, el ejecutivo nacional (FMI, Macri y Frigerio mediante) mantuvo reuniones con los gobernadores provinciales. También están en la mira de Cambiemos los legisladores de la oposición, que son quienes debatirán y votarán por la aplicación del presupuesto. Obtener el apoyo de ellos sería de gran ayuda porque enviaria una señal de confianza «al mundo»

El problema radica en que varios de los mandatarios se encuentran en desacuerdo. Esto debido principalmente a el traspaso de gastos a las provincias por $100.000, y el ajuste de $300.000 que absorberá la nación (pacto fiscal).

Ahora las provincias deberán hacerse cargo de cuestiones como el transporte y la energia. Y si bien se propuso aumentar la presión fiscal para menguar este ajuste (postergación de la rebaja al impuesto a los sellos, sostener la rebaja al impuesto a los Ingresos Brutos y gravar el impuesto a los bienes personales en el exterior), algunos factores como el precio del dolar y las deudas provinciales, demuestran que las provincias no podrán hacerle frente a estos gastos, y esto hará que inevitablemente haya un fuerte impacto en el bolsillo del ciudadano de a pie.

Uno de los gobernadores en contra es Carlos Verna, que dijo: “Yo tengo equilibrio fiscal. El Gobierno nacional tiene que arreglar su déficit. Nos quieren transferir el subsidio al transporte y a la tarifa eléctrica, pero yo no lo voy a aceptar”, agregando que si suben las tarifas será por «decisión de Macri», ya que su provincia no está en condiciones de hacerse cargo de los subsidios.

Déficit cero, inflación, dolar, y el debate «técnico»

Ninguna de las estimaciones más importantes del presupuesto 2018 se cumplió: la inflación proyectada del 15%, se espera que será cercana al 45%; el dolar, que se pretendía que rondaría un promedio de $26 ya pasó los $40; en cuanto al crecimiento de la actividad económica, pasó de esperarse que fuera del 3,5%, a proyectarse un «crecimiento negativo» del –2.5%.

Con este panorama, resulta difícil creer en una mayor precisión para el 2019. Pero Macri y Dujovne se la están jugando toda para que Christine quede contenta, y así poder lograr un avance para conseguir el nuevo y ansiado acuerdo. Por esto se proyectó para el año entrante:

- Dolar a $42 (promedio $40 durante todo el 2019): esto es prácticamente una utopía, sabiendo el valor del dolar al día de hoy, lo que se proyecta es que el precio del dolar casi no aumentará no aumentará durante un año.

- Inflación: 23%, con el aditamento de que los servicios públicos aumentarán de la misma forma. Todo esto sin especificar como se logrará este descenso de inflación, ni que se equiparen los servicios.

- Obra pública: $160.000 millones, asegurando que esto permitirá que se terminen todas las obras comenzadas.

- Déficit cero: la vedette de los objetivos, esto es, que los ingresos deberán ser iguales que los gastos. La intención acá es achicar el «gasto» a lo mínimo indispensable, para garantizar la existencia de recursos suficientes para hacer frente, esencialmente, al pago de deuda.

Estas medidas, que son los ejes principales del presupuesto 2019, serán debatidas en el Congreso. Ahí se busca que se analice cada punto de forma «técnica», es decir en base a los criterios de «la mano invisible del mercado» a los que nos tienen sometidos.

Lo cierto es que la urgencia de atender las necesidades de los argentinos y argentinas parece ser ínfima para este gobierno. En términos reales se recortan las partidas de Salud, Seguridad Social, Ciencia y Tecnología (los aumentos otorgados, en porcentaje, no equiparan el nivel de inflación), sin olvidar que estos recursos son administrados por ministerios devenidos en secretarías. Mientras tanto crece lo destinado al pago de intereses de deuda, que es lo que más le gusta generar a este gobierno (de puestos de trabajo ni hablemos). El macrismo, siguiendo como un perro faldero al FMI, pretende que la cura para la enfermedad que ha causado al pueblo argentino, sea aplicar las medidas que justamente nos han enfermado.

MARCHA HISTÓRICA: “la UNCuyo se defiende”

Publicado en Universidad Martes, 28 Agosto 2018 20:15

Este lunes comenzó la cuarta semana de paro en la UNCuyo, con una multitudinaria marcha donde confluyeron los dos sectores más dinámicos de la sociedad: los trabajadores y los estudiantes. Bajo la consigna «La UNCuyo se defiende» es que los gremios docentes, estudiantiles (secundarios y universitarios), personal de apoyo académico, estudiantes independientes, y todo aquel que está en contra de las medidas de ajuste que se están aplicando en la universidad argentina, concentraron en el Rectorado y dieron inicio a esta histórica movilización.


El recorrido llegó hasta Plaza Independencia, donde estaban marchando los docentes y estudiantes de los Institutos de Educación Superior de la provincia. Así fue como ambas movilizaciones devinieron en una sola, que marchó hacia casa de gobierno. Es que los ajustadores directos de la educación provincial son el gobernador Alfredo Cornejo y su ministro de educación, Jaime Correas. Y a pesar de que la responsabilidad de perjudicar el presupuesto y la calidad universitarios es exclusiva del gobierno de Mauricio Macri y las recetas del Fondo Monetario Internacional, la lucha por una educación pública, gratuita, de calidad, no deja de ser la misma, y los enemigos son todos distintas caras de la misma moneda.


Otra de las expresiones de estos enemigos de la educación pública dio la nota justamente cuando se manifestó la unidad de los dos reclamos. La Franja Morada, brazo universitario de este gobierno ajustador, se abrió de la movilización y no marchó a casa de gobierno (cabe destacar que un pedazo de esta agrupación marchó con Daniel Pizzi, una de las figuras más repudiadas de la marcha). Prefirieron quedarse en la Plaza Independencia, donde más tarde sesionaría el Consejo Superior de la UNCuyo, y donde se daría por terminada la movilización universitaria. Fue más fácil hacer oídos sordos de esta situación, que ir a hacerse los que le ponían las quejas a su jefe «el Alfredo».


Quienes si estaban dispuestos a denunciar a quienes golpean día a día nuestro derecho a la educación y a un salario digno, más allá de lo estrictamente jurisdiccional, lograron hacerse presentes tanto en Casa de Gobierno, como en la sesión del Consejo Superior.


Durante la reunión del Consejo, se dio lugar para que tomaran la palabra los representantes de los gremios docentes, Gabriel Delgado (ADUME), Francisca Staiti (Fadiunc), y Francisco Gabrielli (Siduncu). Uno a uno fue expresando lo que implica el conflicto salarial y presupuestario, y resaltando la importancia de que los estudiantes acompañen el reclamo.


Las decisiones más relevantes que se tomaron fueron la de declarar asueto este jueves 30 de agosto, con el objetivo de incentivar la asistencia a la Marcha Federal Universitaria, y la negativa al repudio que se propuso contra los dichos de los gobernadores Vidal y Cornejo.


No sorprende que quienes votaron en contra de rechazar las declaraciones de los gobernadores macristas hayan sido el rector Daniel Pizzi y sus militantes, los consejeros de la Franja Morada. El fundamento fue que expedirse respecto de esto violaría el principio de autonomía universitaria, lo que es falso. Cornejo y Vidal, como cualquier argentino o argentina de a pie tiene el derecho y hasta la responsabilidad de opinar sobre el destino de nuestra Universidad. El problema es qué dijeron, no que lo hayan hecho. De acuerdo con ello, la Universidad está en su derecho de responder a semejantes barbaridades. Creemos que lo que se ocultaba atrás de este argumento es que no les gusta ser descorteses con sus superiores (a veces la bandera de «educación pública siempre» no es tan importante, no vaya a ser que les quiten los cargos y beneficios).


Ya se hizo mención de que la marcha de lunes fue multitudinaria, debe agregarse que también fue histórica. Los argentinos y argentinas somos muy conscientes de que la universidad nacional no se toca; la reforma del 18 y la declaración de su gratuidad son demostraciones del orgullo que ésta nos representa. Es por esto que, cuando vemos que prende de un hilo, naturalmente nos sale salir a luchar, porque, parafraseando a un gran defensor de este derecho, «cuando la educación está en peligro, todo está permitido, excepto no defenderla».

 

El miércoles de la semana pasada, se llevó a cabo la Asamblea Ordinaria Anual de Estudiantes de la Facultad de Ciencias Económicas. Los temas que se trataron fueron el recambio de autoridades del centro de estudiantes y la aprobación del balance de gestión.

Todo iba en regla, hasta que representantes de distintas agrupaciones (AUN, ACE, DE, AE) advertimos irregularidades en cuanto a la presentación del balance. La principal y más grave: no había ningún comprobante que respaldara los gastos efectuados con los $800.000 que la conducción del centro de estudiantes pidió como préstamo en el 2017.

Marcos Peña recibió ayer a algunos militantes del brazo universitario de Cambiemos. Con la excusa de conversar «sobre los desafíos del sistema universitario argentino, y sobre las distintas problemáticas y posibles soluciones que hoy tenemos los jóvenes argentinos para ingresar, permanecer y graduarnos de las universidades pública», algunos morados de ayer y hoy acudieron a los brazos de su compañero, el Jefe de Gabinete.

Nos sorprende que se hayan reunido a discutir estos asuntos, ya que además de morados o referentes del Pro (que a esta altura viene a ser casi lo mismo) hay otro factor común que tienen todos los asistentes a esta reunión: SON CÓMPLICES Y RESPONSABLES POR OMISIÓN DEL AJUSTE QUE EL GOBIERNO DE MAURICIO MACRI ESTÁ LLEVANDO A CABO EN TODOS LOS ÁMBITOS. No es capricho que esta afirmación no esté acotada exclusivamente a la cuestión educativa. El problema cultural, sustentado en las falencias de la educación universitaria, desemboca luego en todos los problemas que nos aquejan hoy en día. Y además, los militantes de la Franja han sabido utilizar todos los cargos que han conseguido dentro y fuera de la universidad para ocultar o profundizar esto aun más.

Repasemos el prontuario algunos de los presentes en la reunión:

Alejandro Finocchiaro: actual Ministro de Educación. Abucheado en Córdoba durante su discurso por los 100 años de la reforma universitaria,muestra del descontento popular con su gestión. Nada ha dicho acerca de la represión a docentes en Corrientes y Chubut, y ha hecho oídos sordos al reclamo por la reapertura de paritarias.

Josefina Mendoza: ex presidenta de la Federación Universitaria Argentina (FUA), actual diputada nacional por Cambiemos. En el corto tiempo que lleva en el Congreso ya votó en contra de la ley anti tarifazos, y a favor de la reforma previsional que recorta los montos de jubilacones y asignaciones.

Danya Tavela: subsecretaria de políticas universitarias. En su paso por la militancia universitaria por supuesto que se puso la camiseta morada. Y en su gestión en la SPU, fue quien anunció el recorte por $3000 millones en el presupuesto universitario.

Juan Pablo Cebrelli: mendocino, estudiante de derecho en la UNCuyo. Secretario General de la Mesa Nacional de la Franja Morada. Adulador incansable de Cornejo (quien ya sabemos que intereses defiende).

Así se explican las posiciones que toman los moraditos menores. Como conducción de la Federación Universitaria de Cuyo no quisieron acompañar a los trabajadores en su justo reclamo manifestado en el último paro general. Casi ninguno dice nada del acuerdo con el FMI, pero los que si se expresan, lo aplauden. Son defensores de Cornejo, y de medidas como el ítem aula. Hasta el día de hoy no justifican que hicieron con $800.000, siguiendo este camino, quizás el día de mañana los más vivos tendrán cuentas en paraísos fiscales, o declararán sus casas como baldíos.

Y aunque con frases como «la Franja no es Macri, que no te mientan», los morados con los que nos cruzamos en la cotidianeidad buscan lavarse las manos respecto de todo lo mencionado anteriormente; a la hora de los hechos salen posando abrazados, sonrientes y orgullosos con Marquitos, uno de los principales responsables de la miseria Argentina. Nos siguen dando motivos que justifican que son funcionales a todas y cada una de las medidas que perjudican al pueblo. Todo lo dicho es así lisa y llanamente porque es lo que son: son el ajuste, son Macri, son el FMI. Muchachos, dejen de negarlo.

Pizzi y Macri no solo coinciden en ser parte del frente Cambiemos, sino también en el manejo discrecional de los fondos públicos. Son muy coherentes en la desviación de recursos: los mandan al exterior a través de una off shore o se la dan a sus amigos.

Las bases de la Reforma Universitaria, sus conquistas, los hechos que caracterizaron aquella lucha, se hacen más palpables cuando los proyectamos en personalidades concretas que tomaron protagonismo en esa época.

Sabido es que la batuta en aquellos días fue llevada por los estudiantes, pero también hubo profesores y graduados que desde su lugar aportaron a la noble causa de modificar a la Universidad Argentina desde sus bases.

El movimiento que estalló en Córdoba se trasladó a las Universidades de Buenos Aires y de La Plata. Allí, Alejandro Korn fue uno de los maestros referentes que trascendió la enseñanza académica, y se unió a la lucha contra la oligarquía que en ese entonces dominaba las Universidades.

Médico psiquiatra, en paralelo a su tarea, profundizó su pasión por la escritura y la filosofía. Esto lo llevó a iniciar su carrera docente y, desde 1903 en la Universidad de La Plata y 1906 en la Universidad de Buenos Aires, fue profesor de la cátedra “Historia de La Filosofía”. En ambas instituciones también fue consejero, vicerrector en la UNLP (cuando todavía era provincial), y se convirtió en uno de los impulsores de la Reforma, contribuyendo a la reflexión filosófica sobre sus principios.

Para «el viejo» Korn, como le decían algunos alumnos y allegados, la Reforma Universitaria se definía como un hecho histórico que se remonta a la misma Revolución de Mayo, y que expresaba “un anhelo de renovación, un deseo de quebrantar las viejas formas de la convivencia social, de trasmutar los valores convencionales.»

También afirmaba: «La Reforma es un proceso dinámico, su propósito es crear un nuevo espíritu universitario, devolver a la Universidad, consciente de su misión y de su dignidad, el prestigio perdido. Al efecto, es imprescindible la intervención de los estudiantes en el gobierno de la Universidad. Ellos y solamente ellos representan el ímpetu propulsor, la acción eficiente, capaz de conmover la inercia y de evitar el estancamiento».

Su influencia en el pensamiento reformista y su relación con el claustro estudiantil fueron tan grandes que, en 1918 se convirtió en el primer Decano reformista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA, cuando por primera vez votaron los estudiantes.

En su discurso dijo sentir «la duda propia del hombre nuevo llamado a continuar la obra de tan dignos antecesores». Resaltó la importancia de la unidad de los claustros, de la flamante participación estudiantil y del papel que juega la universidad en «extender su influencia sobre las más altas aspiraciones de la vida nacional». Además, se refirió a la Reforma como una innovación emancipadora, que dignificaba la vida universitaria y que despertaba en profesores y alumnos la conciencia de responsabilidad.

Cien años después, la facultad que materializaron quienes pudieron elegir a Alejandro Korn como decano de forma directa, no existe en muchos puntos del país. En la UNCuyo la elección directa con ponderación es un avance, pero no es suficiente; y sabiendo que todavía queda mucho por modificar, es que hacemos propias las palabras de este referente reformista, que toman especial valor en la actualidad: «…al asumir una función académica, dijimos que algún estrépito había de ocasionar el crujir de los viejos moldes. No debiese tomar la metáfora en su sentido literal, pero algunos vidrios estrellados y una venerable poltrona perniquebrada nos tienen sin cuidado. Están en juego prendas más valiosas.» Hagamos crujir los moldes, y encaminémonos a construir una Universidad que rescate los valores reformistas, y que sea consciente de su misión.

 

«La inflación está en tu mente; las expectativas son la clave para bajarla» twitteó el economista, amigo de cambiemos, Martín Tetaz. Siguiendo la línea de Mugricio, quien nos avivó, resulta que hay crecimiento, pero éste es «invisible».

Graduado de la Universidad de La Plata, no habla desde la completa ignorancia o la equivocación, sino desde lo aprendido en los planes de estudio de nuestro país.  Es sabido que la política que beneficia a intereses extranjeros llevada a cabo por Macri y compañía no podría ser tal sin el apoyo que brinda la cátedra universitaria.

Así, Tetaz suele expresar en diarios, programas de televisión, redes sociales, conferencias, en su actividad docente y demás, lo que la educación Argentina le enseñó.

Algo de lo que piensa (con nuestras palabras): que los de arriba no paguen tantos impuestos. A esto lo subsanamos endeudándonos hasta los cuernos, aplicando un «último» tarifazo (política de «shock») y sacando los subsidios para los de abajo, que estos últimos se las arreglen.

Así es como le responde al pueblo que le financió la Educación, condenándolos a la miseria y siéndole funcionario a un gobierno de empresarios amantes de las empresas offshore.

En su web, este economista fundamentó la afirmación que encabeza esta nota [1]. Un estudiante de la Facultad de Ciencias Económicas podría legitimar lo allí escrito, puesto que al ingresar a cualquiera de las carreras que esa facultad ofrece, es uno de los primeros temas que aprenden. Pero nosotros no podemos confiar en un texto que afirma que: «Cuando un aumento de precios no reduce las cantidades demandadas de un producto, es porque no está siendo interpretado por los consumidores como un encarecimiento de ese producto en relación a otros, sino como la consecuencia de una suba general de precios.» ¿No será que si sube el precio de un bien o servicio básico y necesario, los consumidores se ven obligados a seguir pagando por él? Esto huele a un abuso de los grandes comerciantes y demuestra que el «libre juego» de la oferta y la demanda es muy lindo en la teoría, pero no es aplicable a la realidad.

En el mismo texto, el economista escribe: «¿Subieron realmente el dólar o las naftas? O, ¿subió todo más o menos en la misma proporción?» Realmente subieron Martín, subió todo, los impuestos, la deuda, la desocupación, la mala imagen del presidente. Todo, menos nuestros salarios.

Un dato que no nos sorprende es que Tetaz fue militante de la Franja Morada, y el año pasado visitó nuestra provincia para desertar en el Congreso Nacional de Ciencias Económicas (sí, el del PAPELÓN de los $800.000 que Pizzi les «prestó» a los morados), congreso que profundiza el único modelo económico que se enseña en la Facultad de Ciencias Económicas, digna sede de la Universidad de Chicago en Mendoza.

Ya está dicho: es necesario una reforma de los planes de estudio para que la Universidad no sea una herramienta más de los que nos quieren perjudicar. Para que en cambio sirva para cumplir lo que nos proponía Jauretche: “una Universidad politizada, donde el estudiante sea parte activa de la sociedad, y lo aprendido sirva como medio para la realización nacional”. Para que el prestigio que otorga el título universitario no sólo le de autoridad a los personajes como Tetaz, que difunden sólo las ideas que a los CEOS que nos gobiernan les interesa difundir.

 

 

 

 https://www.lagaceta.com.ar/nota/762966/actualidad/cinco-ejes-economicos.html

 https://www.lanacion.com.ar/2090799-martin-tetaz-la-inflacion-va-a-seguir-siendo-escandalosamente-alta

 https://www.lanacion.com.ar/2071637-martin-tetaz-en-el-coloquio-se-respira-la-idea-de-que-vamos-a-ser-australia

[1] http://www.martintetaz.com/la-inflacion-esta-en-tu-mente-para-dummies/

Asistencia Libre: ¿Una vergüenza menos?

Publicado en Opinión Viernes, 09 Marzo 2018 14:10

 

La reforma impulsada por la juventud universitaria cordobesa allá por 1918 fue una conquista que marcó un precedente no sólo en nuestro país, sino en toda América Latina.

Pero hoy, a casi 100 años de aquel hecho, seguimos luchando para que las banderas levantadas por aquellos días se lleven efectivamente a cabo y así, lograr el fin último de esta reforma: una Universidad pública, de alto nivel, con sentido nacional, latinoamericano y democrático, y al servicio del pueblo.

Una de las bases necesarias planteadas por los reformistas es la de la asistencia libre. Esta hace principal hincapié en que “la libertad del estudiante dentro de la Universidad es indispensable para una enseñanza efectiva y esencial”. 

Todos hemos tenido que presenciar alguna clase basada en la mera lectura de un aburrido power point, o de algún profesor o profesora desganado que se limita a recitar lo establecido en el programa. Ante esto, es común que pensemos que estamos perdiendo el tiempo, que podríamos estar haciendo algo mejor, o en ese trabajito que tuvimos que resignar por el horario de cursado. Así. queda de manifiesto que el sometimiento a los estudiantes, a través de ciertas normas establecidas, vulnera su libertad para la formación de sus conocimientos.

Aquí es cuando, a través de la asistencia libre, se termina con la mecanización de la enseñanza y se brinda una herramienta de defensa contra el profesor mediocre. “Sólo tendrá alumnos en su clase el maestro que sepa atraerlos con su enseñanza”.

Si bien en algunas facultades esta modalidad está establecida y los estudiantes pueden mediante la calidad de “alumno libre”, por ejemplo, «hacerle paro» al profesor que no los atrae con sus métodos o combinar sus estudios con el trabajo, en otras unidades académicas esta opción no existe y la asistencia se convierte en un requisito de aprobación de la materia.

Misma situación, pero con mayor desventaja ocurre en las universidades privadas: si el estudiante se encuentra con una clase mediocre no sólo debe cursarla, sino que también está pagando por ella. El hecho de tener inasistencias lo obliga a recursar la materia y, por ende, a desembolsar aún más dinero. Dinero de sus salarios; salarios que también financian la Educación Pública a la que no pueden acceder por los horarios de cursado (nuevamente la asistencia libre solucionaría el problema) o por ausencia de la carrera que quisieron estudiar (tema que no nos compete en esta nota).

En días en que el poder adquisitivo de los argentinos disminuye en niveles exagerados y las becas de ayuda económica para el estudiante se otorgan por pura meritocracia (léase Beca Progresar), los estudiantes de más bajos recursos se ven obligados a trabajar para sostener sus estudios y ayudar en sus economías familiares, cada vez más flageladas.  Esto, en muchos casos, provoca la deserción de dichos estudiantes debido a que el cursado obligatorio no les permite trabajar para sostenerse.

Los docentes no quedan exentos de la pérdida del poder adquisitivo. Deben trabajar en más cargos de los convenientes a raíz de la precariedad de sus salarios; situación que claramente afecta la calidad de sus clases. Por eso creemos conveniente acompañar a quienes son nuestros formadores y exigirle al gobierno de turno para que las condiciones laborales de los trabajadores docentes sean dignas, ya que este derecho es un medio que también hace a la excelencia académica.

Cabe aclarar que no es objeto de esta nota decir que no debería cursarse, al contrario, entendemos que en muchas carreras (medicina o música por dar algunos ejemplos) el cursado es más que esencial para aprender efectivamente. Pero también sabemos que, si las cátedras estuviesen más adecuadas a la actualidad y se centraran en que el estudiante realmente se interese y no en dar la clase para cumplir, el panorama sería otro, pues iríamos a cursar con entusiasmo y ganas y el nivel alcanzado sería mayor.

Ante esto todos estos fundamentos se pone en evidencia que la asistencia libre es, además de un derecho, una solución necesaria y posible que debe ser exigida para garantizar el acceso a la Educación Pública y de calidad a miles de estudiantes, que son nada menos que el pueblo presente en las aulas.