Y en eso llego Fidel

A mediados del siglo XX, en la pequeña isla habanera, 2.500.000 almas, de las 6.000.000  que allí habitaban, carecían de lo indispensable. Millones de ellos no poseían un techo y muchos más eran analfabetos. Eran cientos los campesinos sin tierras, mientras las mismas eran repartidas entre oligarcas y extranjeros. La falta de un buen servicio de salud se llevaba la vida de cientos de niños al año. La persecución política y un ejército corrupto recorrían las calles. Aquellos que trabajan en las pocas industrias que había eran humillados y explotados. La Habana se había convertido en el casino-prostíbulo de los yanquis. Y en eso… llegó Fidel

 

El imperialismo de los EEUU siempre estuvo atento de lo que sucedía en aquella cercana isla, como lo ha estado siempre de todo América latina. Los monopolios de la azúcar, las bananas, del café y las riquezas mineras (bajo la protección de la CIA y los marines yanquis) se encargaban de usurpar y empobrecer al pueblo cubano. El ejército cubano estaba formado a medida: un ejército de arribistas, concusionarios y policías típico de un protectorado. Ese total servilismo hacia los EEUU y el defenestrado pillaje hacia adentro no fueron más que el motor del proceso revolucionario que vendría.

La crisis del ’30 castigo fuertemente al país habanero por su alta dependencia de Norteamérica. La pequeña burguesía urbana y los intelectuales empobrecidos adoptaron posturas nacionales en un acto de supervivencia, uniéndose a las ya veteranas clases desposeídas (los desocupados, los campesinos sin tierras, la peonada y los obreros de las industrias extranjeras). Batista en el poder no hará más que profundizar los pesares de la mayoría de aquella parte de la América mestiza. En aquella isla y en aquel siglo habría de nacer uno de los hombres más importantes que Nuestra América ha engendrado.

Los padres de Fidel poseían tierras, lo que les daba un ligero posicionamiento económico por sobre la gran mayoría del pueblo cubano. Esto le permitió educarse en una escuela jesuita (de donde obtendrá importantes conocimientos de la Doctrina Social de la Iglesia) y continuar sus estudios superiores. Durante su paso por la Universidad será un modesto estudiante de Derecho, pero un voraz lector (de Martí y el marxismo, entre otros), minucioso explicador y efervescente militante político contra el régimen de Batista.

Será su primera gesta el asalto al cuartel Moncada, en donde buscaba tomar el cuartel junto a menos de cien compañeros vestidos de generales (para generar confusión dentro del mismo ejercito de Batista), proclamar por radio los principios revolucionarios a todo el pueblo de Santiago de Cuba y repartir las 3000 armas que allí habían para defender la revolución. Pero aquel plan, fracasó.

Arrestado, se defendió así mismo usando su calidad de abogado. Su defensa no fue para él, sino para todo el pueblo cubano y sus compañeros caídos; en ella dilucido la pesadumbre cubana, sus motivos y su plan. Bajo la premisa, Condenadme, no importa, la historia me absolverá, su nombre y su causa recorrerían el pobrerío cubano como una briza de esperanza.

Absuelto y deportado, le seguirán dos años en México preparando a aquella decena de compañeros (donde conocería al joven visionario Guevara)  para la guerrilla, que no será más que uno de los recursos técnicos en el amplio espectro del arsenal de este revolucionario. Conseguirá el apoyo económico de algunos sectores pudientes de los Estados Unidos y Cuba. Incluso la prensa norteamericana los veía con buenos ojos, y como la posibilidad de derrota del régimen de Batista y de su impresentable burocracia y ejercito. Ya en el gobierno aquel movimiento hará rápidamente que cambien de parecer.

En Sierra Maestra, esa docena de hombres, que en las primeras horas componían el ejército revolucionario, irá juntando voluntades en el padeciente pueblo. Con la explicación y el buen trato (cosa que jamás recibieron de regímenes anteriores) persuadieron a más de 3000 mestizos en la causa común, que en aquel momento, se defendía por las armas. El 1° de enero de 1959  ingresan victoriosos en Santiago de Cuba. Batista huye hacia EE.UU, y con él, siglos de humillación. 

El legado castrista ha generado los más grandes debates políticos. Lo indiscutible es el enfrentamiento que llevaron los cubanos (con un bloqueo económico de por medio), contra el mayor imperialismo financiero, armamentístico, cultural y tecnológico que se extiende hasta nuestros días. Hoy Cuba cosecha entre los frutos del enfrentamiento:

-          Cero desnutrición infantil

-          La tasa de mortalidad infantil más baja de América

-          130.000 médicos graduados (que muchos de ellos son enviados como ayuda a distintas partes del globo, mientras los países serios envían armas)

-          10 estudiantes por docentes

-          4 vacunas contra el cáncer

-          54% del presupuesto destinado a servicios sociales

-          Es el país que destina mas parte del PBI en educación, y la mejor educación superior de América Latina

-          No hay latifundios y las empresas de servicios están en manos del Estado cubano.

Quien hable de nuestro pueblo no podrá dejar de hablar de Fidel. Su nacionalismo económico, su democracia política, su brillante enseñanza de la cultura nacional serán referencia para todo movimiento del pueblo mestizo que buscase independizarse de cualquier dominación extranjera. Para muchos en medio de la oscuridad, llego Fidel.