¿Nuevo aumento de cuotas en las Universidades Privadas?

Cada seis meses los estudiantes de las Universidades privadas nos encontramos ante la posibilidad de que para poder seguir estudiando, tengamos que pagar más que antes, limitando el acceso a la formación universitaria de miles de mendocinos.

 

Los aumentos, que como decimos, suelen ser semestrales, son absolutamente discrecionales y la mayoría de las veces no tienen un correlato directo con las condiciones ofrecidas por la Universidad. Nos referimos con esto a las condiciones edilicias, el otorgamiento de becas y la situación laboral de personal docente y no docente, quienes cobran míseras por su trabajo cotidiano.

¿Por qué decimos que son discrecionales? Si bien las Universidades privadas están reguladas en la Ley de Educación Superior, el monto y condiciones de pago de cuotas y demás aranceles está libres de todo tipo de control; es decir, pueden fijar los monto que dispongan sin que el Estado tenga los mecanismos necesarios para evitar conductas abusivas. Sin embargo dado que en sus estatutos dicen no perseguir fines de lucro estás exceptuadas del pago de varios impuestos tanto directos como indirectos (no pagan IVA, Ganancias, Ingresos Brutos, entre otros). El Estado les condona el pago de impuestos, pero no pueden regular sus cuotas.

El problema no es menor: la matrícula universitaria en la provincia se reparte por mitades iguales entre la Universidad pública y la privada. Al 50% de los estudiantes mendocinos les influye directamente el aumento. Esto obedece, por un lado, a la falta de dictado de varias carreras en la Universidad pública pero fundamentalmente a la inexistencia del Turno Noche de cursado en ella. Así nos encontramos con que en Mendoza existen siete Universidades que brindan la carrera de Derecho, abasteciéndose de los estudiantes que no pueden ingresar a la pública. No es otra cosa que una estafa a los alumnos, quienes estudian algo de lo cual posiblemente no puedan vivir por sobrar abogados y por haberles quitado contenidos en la currícula que son imprescindibles.

Quienes trabajan, a la universidad pública no pueden asistir y deben soportar con su salario el monto de una cuota que aumenta a gusto y piacere de los Consejos Administrativos de estas supuestas “Asociaciones civiles sin fines de lucro” que son las Universidades Privadas.

En consideración a todo esto, el año pasado en conjunto con estudiantes de las demás Universidades Privadas de la provincia redactamos y presentamos un Proyecto de Ley de regulación de Cuotas ante la Legislatura provincial, que luego también fue remitido al Congreso de la Nación. Al día de la fecha seguimos esperando su efectivo tratamiento.

Esto, más allá de la indignación que causa, demuestra la falta de conducción por parte del Estado de la situación universitaria, que pese a haber mejorado al menos hasta 2015, por contar con mayor presupuesto, es insuficiente para modificar la composición de clase de la Universidad y los contenidos que allí se estudian que deben estar orientados al conocimiento, la investigación y el trabajo conjunto para la Argentina en el marco de América Latina, siempre en beneficio de los mismos argentinos que con sus impuestos permiten la existencia de la Universidad.

Discutir estos asuntos hoy es fundamental. Nos preocupa que miles de argentinos pierdan diariamente sus puestos de trabajo, avecinándose un estrepitoso aumento de los servicios públicos (la electricidad, por ejemplo) que ronda el 300% y una suba abrumadora de los precios de bienes y servicios básicos. Esto, indudablemente, repercutirá en quienes pretendían acceder o continuar sus estudios universitarios: si la plata no alcanza, estudiar se hace ridículo.

Es por esto, que desde el Centro de Estudiantes de la Universidad de Congreso, convocamos a los estudiantes universitarios de la provincia a defender y resistir ante las nuevas pretensiones de cercenar el derecho que todos los argentinos tenemos de estudiar procurando un futuro más digno.