Milagro y Leopoldo, las dos caras de Macri

“No me lo podés decir en serio, no me podés comparar a Leopoldo López con Milagro Sala. López no hizo nada malo como para que lo compares con Milagro Sala», es lo que le respondía Mauricio Macri hace unos días al cronista de infoBAE, Alejandro Bercovich, cuando le preguntó sobre la detención de Milagro Sala. Pero ¿qué opinaría el actual presidente (del capital extranjero, no de los argentinos) si Milagro fuera una militante política venezolana de la oposición a Nicolás Maduro?

 

Milagros Sala, es una dirigente política de la agrupación Tupac Amaru. Fue detenida el pasado 16 de enero en San Salvador de Jujuy, bajo los cargos de “incitación a cometer delitos y tumulto en concurso real”. Los militantes de la Tupac obstaculizaron la libre circulación de vehículos y ocuparon con tiendas de campaña las adyacencias de la Casa de Gobierno provincial,  disgustando al nuevo gobernador radical de Jujuy, Gerardo Morales y los hechos terminaron con la detención de Milagros. El 19 de diciembre pasado en el programa de Mirtha Legrand, Morales había declarado que Milagro Sala “va a tener que rendir cuentas” por lo hecho en la provincia.

Vale aclarar que la agrupación Tupac Amaru tiene desarrollo en todo el país y fue una de las tantas agrupaciones firmantes del Frente para la Victoria en las últimas elecciones, siendo hoy una de las agrupaciones del campo nacional que se opone férreamente al gobierno de Macri y a su alianza con el capital extranjero.

A pesar de todas las acusaciones realizadas contra ella en los últimos días, la detención de Milagros fue por motivos políticos y llevada adelante en pleno conflicto político. En nuestra historia existen muchos casos similares (persecución y matanza de caudillos que se oponía a la política pro inglesa llevada adelante por la oligarquía portuaria en la Provincia de Buenos Aires; la persecución y fusilamiento a militantes peronistas y sindicales, posterior al golpe a Perón en el 55’;  la persecución política a quienes se oponía la última dictadura cívico militar que terminó con la desaparición de 30.000 personas, etc), en donde el fin era terminar con las protestas populares que se defienden frente a las políticas extranjerizantes y desiguales.

Mauricio no sea ha negado a esta detención política e incluso la ha defendido; pero por otro lado a exigido, en distintas declaraciones y conferencias de organismos internacionales, que se libere a Leopoldo Lopez, dirigente político de la oposición venezolana.  Además ha señalado  que hay una “grave situación de derechos humanos en Venezuela”.

Pero ¿Porqué fue detenido Leopoldo López y qué intereses defiende en Venezuela? Fue detenido y condenado a casi 14 años de prisión por ser el líder político e intelectual  de los actos de violencia que sucedieron entre febrero y mayo de 2014 en Venezuela, dejando un saldo de 43 personas asesinadas (cabe destacar que al menos ocho personas –incluyendo seis integrantes de las fuerzas de seguridad– fueron asesinadas por disparos de francotiradores ) y una gran cantidad transportes edificios públicos destruidos ( fueron incendiadas varias universidades e instituciones). Leopoldo declaró a las cámaras de televisión que las protestas acabarían “cuando se vaya el gobierno”.

Los intereses que defiende López son los de EEUU y de la política dada desde la CIA a América Latina. Sus vínculos con el  Citigroup, Goldman Sachs, Bank Of América, Black Rock y JP Morgan, etcétera, son señales de su relación con el capital norteamericano (las misma que pose Mauricio Macri) y que financiaron las propagandas y actos de los dos Aliados que llevaron adelante en ambos países, ambos dirigentes abanderados y buenos alumnos del imperialismo norteamericano.

Las “dos caras de Macri” quedan claras y, humildemente, argumentadas. Quizás el querrá que haya encarcelamiento político para quienes defienden (en mayor o menor medida) los intereses del pueblo latinoamericano en todo el continente Sur Americano, y otorgarle plena libertad de acción a los amigos del capital financiero y los grupos concentrados del poder económico mundial.

No nos sorprenden estas dos caras de aquel presidente de las trasnacionales que en un mes ha vuelto a aplicar las recetas FMI, que quitó las retenciones a los sojeros, que promete el desembarco de las principales marcas internacionales (en detrimento de la producción nacional por la injusta competencia), quien mandó a reprimir a los trabajadores de Cresta Roja, quien ha señalado que nuestro países tiene que dejar de mirar a Latinoamérica y volver a mirar a los EEUU y Europa, etc; en el breve periodo que lleva usando el sillón de Bernardino Rivadavia.