Bolivia: el Estado en favor de los más humildes y de las grandes mayorías

 

Anteriormente desde Revista Universitaria publicábamos una nota sobre Bolivia y la nacionalización del petróleo, sumado a la riqueza que generó para el bienestar del pueblo boliviano. Es importante mencionar el papel estratégico que tiene el Estado de Bolivia conducido por Evo Morales. Para continuar con este tema, esta vez nos enfocaremos en la política de Seguridad Social del Gobierno altoperuano, y cómo determinó la mejoría en la calidad de vida de las bolivianas y bolivianos. 

Conviene, antes que nada, dar un pantallazo sobre la situación anterior del Gobierno de Evo. El pueblo boliviano durante muchos años sufrió el embalse del imperialismo sobre su territorio. Esto repercutió en la calidad de vida de los altoperuanos y las altoperuanas. Mientras tanto, el imperialismo hacía un festín con sus recursos que son la minería y el petróleo. La población nativa masticaba coca, que es un estimulante que sustituye al apetito pero no alimenta. Por eso por mucho tiempo los bolivianos y las bolivianas tuvieron problemas de desnutrición, hasta que llegó Evo a la conducción del Estado.

A partir de entonces, es interesante la medida que ha otorgado el Estado boliviano de bonos para su población, con un solo resultado que es la mejoría de la calidad de vida del pueblo. Dichos bonos son: Juana Azurduy, Juancito Pinto, Renta Dignidad y el Subsidio Universal prenatal.

Cabe explicar para qué están destinados estos planes.

-       El bono Juana Azurduy es un incentivo económico para mujeres gestantes, condicionado con el cumplimiento de cuatro controles prenatales, parto institucional y control post parto. También incluye a niños y niñas menores de dos años, con la condición de cumplir doce controles integrales de salud bimensual.

-       El bono Juancito Pinto está destinado a niños y niñas que hayan cursado ocho años del sistema educativo estatal, seis de ellos correspondientes al nivel de primaria y los dos primeros cursos de secundaria

-       El bono Renta Dignidad es un pago mensual, universal y vitalicio para personas de 60 años o más, residentes en el país, con el objeto de permitir a los adultos mayores una vejez digna.

-       Con el subsidio Universal prenatal, las beneficiarias reciben productos alimenticios desde el quinto mes de embarazo hasta el nacimiento del bebé.

Según los datos del Ministerio de Economía, el presupuesto de 3.936 millones de bolívares será para la Renta Dignidad, que beneficiará a 1.061.287 adultos mayores de 60 años. 449 millones de bolívares están destinados para el Bono Juancito Pinto, monto que se repartirá a 2,2 millones de estudiantes. Este asciende a un pago de 200 bolívares anuales para cada estudiante, y en los últimos años permitió disminuir la tasa de deserción escolar en Bolivia en 4,4%. Además se asignaron 187 millones de bolívares para el Bono Juana Azurduy de Padilla, que tiene el objetivo de reducir la mortalidad materna e infantil en el país. Se espera llegar a 241.613 madres y niños (1).

Bien sabemos los argentinos desde que gobierna Mauricio Macri, que el Estado puede ser utilizado para beneficiar a ciertas minorías oligárquicas y garantizar la transferencia de renta al exterior. Sin embargo, si miramos a Bolivia, podemos darnos cuenta de que el Estado también puede ser utilizado en favor de los más humildes y de las grandes mayorías. Esto, lejos de ser un “derroche” (como afirma una famosa zoncera que se repite en la actualidad), mejora la productividad, el mercado interno y la calidad de vida del pueblo. Basta con observar que los bolivianos cobran doble aguinaldo, mientras que en la Argentina de Cambiemos cada vez se pierden más puestos de trabajo.

 

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