¿SALTAR PARA NO SER UN INGLÉS, O PENSAR MALVINAS PARA VOLVER?

 

 

 

La causa Malvinas suele ser intencionalmente abordada desde una perspectiva patriotera, considerando la guerra de 1982 como punto de inflexión entre Argentina e Inglaterra. Ante la falta de comprensión histórica de los problemas nacionales, que es lo que nos permite observar la realidad desde nuestras propias necesidades, es en los días tan significativos como el de hoy que se nos presenta una oportunidad para reflexionar a contrapelo de la colonización cultural.

 

Desde el periodo Revolucionario de Mayo hasta la actualidad, observamos que la ocupación británica de Malvinas en 1833 no data como el primer hecho de dominio militar. No es intención de esta nota hacer un detallado repaso de las gestas patrióticas pasadas, pero si referenciarnos a ellas para llevar a cabo un análisis integral del asunto.

 

En el Siglo XIX, entre 1806 y 1807 el pueblo criollo se levantaba en armas para rechazar las invasiones a cargo de Beresford y compañía en nuestras costas obteniendo una rotunda victoria contra el Imperio británico. A posteriori, durante el proceso independentista, el Reino Unido actuaría por doble ventanilla. Por un lado apoyó a los movimientos revolucionarios, sobre todo en términos financieros. Por el otro, con la oligarquía regional como aliada, logró la balcanización de Nuestra América. El escenario quedaba allanado para imponerle a los estados disgregados que oficiaran de granja productora de materias primas, mientras el desarrollo industrial quedaba en Londres.

 

Otro suceso transcendental tuvo lugar en Obligado (1845). Inglaterra, Francia y la oligarquía cipaya intentaban balcanizar aún más nuestro continente, en este caso la Mesopotamia. Su estrategia fue constituir la Banda Oriental, que como precisa J.A. Ramos haría de estado tapón funcional a los intereses foráneos. Dicha troica anhelaba introducirse en las economías regionales de nuestro país, para ello debían obtener la libre navegación de nuestros ríos. No contaban con que se toparían con Juan Manuel de Rosas y el pueblo criollo. Dicho caudillo decide romper relaciones con ambos imperios, suspende el pago de un empréstito con los ingleses, e inmediatamente levanta al criollaje a defender la soberanía nacional. A pesar de la derrota, los “victoriosos” entendieron que ante tanto patriotismo demostrado por el ejército nacional sería imposible desembarcar en territorio nacional.

 

Luego de las grandes gestas del proceso emancipatorio del Siglo XIX, pasando por las batallas de Caseros y Pavón, se empiezan a tender las bases para que nuestro país se constituya en el orden semicolonial. Pasado el tiempo, se daría un periodo próspero mediante las políticas que llevo adelante uno de los movimientos nacionales que tuvo la Argentina, el Yrigoyenismo. La historia se repetiría una vez más, las injerencias imperialistas nos conducían hacia la década infame, donde toda la matriz productiva y el aparato cultural se colocaba al servicio de la metrópolis inglesa.

 

Quien vendría a terminar con el orden establecido, por lo menos durante una década, sería el peronismo. La revolución nacional liderada por el General Perón, generaba las condiciones propicias para que los resortes básicos de la economía estuvieran nacionalizados, acompañado con un alto nivel de cultura política del pueblo. Después del golpe del 55, muchas de las conquistas del movimiento nacional más importante del siglo XX se caerían a pedazos. En este caso, al imperialismo británico se le sumaba el norteamericano.

 

Durante las casi dos décadas de intentonas de proscripción hacia el peronismo corrieron tiempos difíciles. Luego de que las condiciones estaban dadas para la vuelta de Perón, la oligarquía proyanqui y los Estados Unidos no tardarían en tomar cartas en el asunto. Ante el debilitamiento del movimiento nacional por la partida física de Perón y disputas internas, desde la Casa Blanca comenzaban a desintegrar todo lo que tuviera algún tipo de reivindicación de lo nacional, que claramente se interponía a sus intereses.

 

La relación entre ejército y pueblo ha variado a lo largo de nuestra historia. La última dictadura cívico-militar sirvió como medio para garantizar la dependencia política, económica y cultural hacia los Estados Unidos, sin importar que eso implicase terminar con la vida de muchos compatriotas. En este contexto, intentar repatriar las Islas Malvinas de manos piratas ponía en evidencia que no se trataba de soberanía política, sino que era una pantomima mientras se proscribía la actividad política y se consolidaba un modelo rentístico-financiero. La pata cívica que había entregado el poder a los militares era la principal beneficiada de ello.

 

Destruir el ser nacional para la desmalvinización

 

Es muy probable que a más de un argentino o argentina se le erice la piel ante los cánticos surgidos en lo deportivo contra los ingleses. Es más, muchos ciudadanos de a pie, con buenas intenciones incluso, al hablar del tema Malvinas reivindican que estarían dispuestos a recuperarlas como sea. Lo complejo del asunto reside cuando aparece la pregunta ¿Por qué fue la guerra de Malvinas? Ahí se pone de manifiesto lo difícil que se nos hace poder explicarlo en términos políticos.

 

Entender el significado de Malvinas parte de una noción antiimperialista, que se da en los aspectos políticos, económicos y culturales. Señala el autor J.J. Hernández Arregui “la conciencia nacional es la lucha del pueblo argentino por su liberación (…) Esta conciencia es colectiva pese a que sus formulaciones surjan de mentes individuales”. Podemos empezar a comprender Malvinas como una gesta patriótica (no así patriotera) en tanto y en cuanto se entienda el concepto de la conciencia nacional como sinónimo de liberación nacional, diferenciando el nacionalismo de las potencias centrales, imperialista por antonomasia y donde la cuestión nacional está resuelta, en contrapartida al nacionalismo de los países semicoloniales, donde la cuestión nacional es inconclusa y es claramente antiimperialista.

 

Al observar el rol del aparato cultural y político en el feroz intento de desmalvinización, los opresores pasados y presentes encontraron, en dirigentes políticos de nuestro país, a sus mejores agentes para materializar sus intereses.  

 

Es por ello que apuntamos a no recaer en ninguna de las “teorías” que promueve el sentido común. Ni fueron un par de milicos borrachos por su cuenta, ni es una cuestión para romantizar o plantear en términos eufóricos. Es una faceta más de los embestidas imperialistas hacia los países semicoloniales.

 

En conclusión, cuando se analiza Malvinas en términos bien entendidos, siempre existirán quienes la lleven en la conciencia, en el pecho, y en la coraza de la espalda. Entendiendo que por lejano que parezca, ese día en que las Malvinas sean repatriadas llegará. Y no podremos decir que sean solo argentinas, porque serán latinoamericanas.

 

 

 

Fuentes:

 

Hernández Arregui, Juan José. (1973). ¿Qué es el ser nacional? Buenos Aires; Ed. Plus Ultra

 

http://www.abelardoramos.com.ar/malvinas-y-el-pacifismo-anglofilo/

 

https://patria-si-colonia-no.wixsite.com/juangodoy/la-causa-malvinas-y-el-pensnacional?fbclid=IwAR28cgcxnILSH8ymW-VtRkisUX11-eDyR9h0jaSXB9YL1enNyyy5S9fyqSM

 

http://hernandezarregui.blogspot.com/2012/06/malvinas-un-eslabon-de-la-cadena.html

 

 

 

Modificado por última vez en Martes, 02 Abril 2019 21:30
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