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El golpe con olor a petróleo y la “comunidad internacional”

 

Es noticia en todos los medios la asunción del nuevo mandato de Maduro y el rechazo que provoca ante la denominada “comunidad internacional”. En realidad es grupo particular de gobiernos que rápidamente califican a Venezuela de dictadura, cuando hace no mucho tiempo avalaban el golpe contra Dilma en Brasil o la proscripción de Lula.

Para entender el conflicto debemos conocer el contexto de Venezuela y el papel de los recursos naturales. La economía venezolana es profundamente dependiente del petróleo, más del 95% de los ingresos de divisas se originan de él.

Si bien los ingresos por la exportación representan un porcentaje menor del presupuesto que hace unos años, las divisas que se obtienen del crudo son fundamentales para importar los bienes que el país necesita, particularmente los alimentos. Uno de los errores del chavismo ha sido sin duda la reconversión de la renta y hoy sufre por ello.

¿Por qué es importante el petróleo? Desde 2014 con la masificación del fraking en EEUU, la potencia imperialista se ha convertido en la mayor productora de crudo en la actualidad. Situación que lo favorece ya que a su vez, es el mayor consumidor de petróleo a nivel mundial. Descontado el beneficio económico, los gobiernos de Obama y Trump también impulsaron esta medida para realizar una jugada contra aquellos que consideran sus adversarios haciendo caer el precio del crudo. Tres países en particular: Rusia, Irán y Venezuela.

Sin embargo el petróleo es un recurso finito y el imperialismo norteamericano necesitará en algún momento más crudo del que produce. Irak o Libia vienen a la memoria. ¿Qué país hoy posee la mayor reserva natural del mundo y se encuentra cerca de sus costas? Venezuela.

Si bien la responsabilidad de la situación interna recae en su gobierno, una crisis de esta magnitud no se daría si no fuera por todos los ataques. Antes de ofrecer ayuda humanitaria, se multiplican las sanciones diplomáticas y económicas. Los EEUU vienen convocado a todos sus aliados en una ofensiva total contra Venezuela, la cual que crece con el paso del tiempo. Fomentando la desestabilización y con la intervención militar entre sus opciones, pareciera que su objetivo es hacer del país una Somalia americana.

Entre las consecuencias del bloqueo económico, solamente en la tercer semana de noviembre un total de 39 millones de dólares destinados para la compra de alimentos y medicinas fueron devueltos por el sistema financiero internacional a Venezuela. Semanas antes Euroclear, un operador financiero europeo, confiscó un fondo de 1.650 millones de dólares destinados a la compra de medicinas y alimentos para la población venezolana.

La llamada “comunidad internacional” se rasga las vestiduras por la “democracia”, pero calló durante el golpe a Dilma o la proscripción de Lula. En realidad no son más que un grupo de gobiernos adictos a los EEUU y están bien identificados.

Varios de ellos hablan del hambre en Venezuela, pero bien que la multiplican dentro de sus fronteras. En un triste ejemplo, según la FAO (dependiente de la ONU), 3,8 millones de argentinos padecen “inseguridad alimentaria grave”.

Dentro del continente los aliados de EEUU se expresan en el Grupo de Lima. Entre los firmantes de su última declaración están los actuales gobiernos de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, Perú, Guyana y Santa Lucía. Los cuales desconocen el gobierno de Maduro y lo consideran un usurpador.

Sólo reconocen como representante legítimo a la Asamblea Nacional, de amplia mayoría opositora al chavismo.

Según el presidente del Tribunal Supremo de Justicia venezolano (máximo órgano del Poder Judicial): “Es pertinente recordar que lo expresado por la Sala Constitucional en el de decreto 545 de fecha 20 julio del 2017, la AN se encuentra en desacato y en consecuencia todos sus actos son nulos”. La nulidad de la Asamblea se debe a las irregularidades en la elección de tres de sus miembros, que a pesar ellas, asumieron a sus cargos.

El gobierno venezolano intentó salir del entuerto convocando una Asamblea Constituyente y elecciones presidenciales, a las cuales la oposición decidió no participar. Maduro resultó electo con 67,84% del total de los votos (con el triple de votos de su competidor más cercano) y el chavismo ganó la Constituyente que ha tomado las funciones de Poder Legislativo. Las elecciones fueron bajo el mismo sistema que eligió a los miembros de la Asamblea Nacional.

Sin embargo el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaidó se autoproclamó este viernes como mandatario encargado del país, un día después de la juramentación de Maduro. En sus palabras: “Me apego al artículo 233, 333 y 350 de la Constitución para convocar elecciones libres y la unión del pueblo, Fuerza Armada Nacional y comunidad internacional para lograr el cese de la usurpación de Nicolás Maduro”.

En cualquier lugar del mundo, a esto se lo conoce como un intento de golpe de Estado. Pero como se trata de Venezuela, el secretario general de la OEA Luis Almagro, ya reconoció a Juan Guaidó como presidente interino. ¿Quién decide la legitimidad de un gobierno? ¿Un Estado extranjero ansioso de depredar recursos naturales? ¿Un conjunto de gobiernos cipayos? ¿No será acaso su propio pueblo el que debe hacerlo?

 

Nota publicada en:

https://rinacional.com.ar/sitio/golpe-olor-petroleo-la-comunidad-internacional/

 

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