De Sieyés a los Chalecos Amarillos. ¿Qué quiere el pueblo francés?: Algo.

 

 

“¿Qué es el tercer estado? Todo

¿Qué ha sido hasta hoy en reconocimiento político? Nada

¿Qué quiere? Llegar a ser algo”

Emmanuel Sieyés.

 

La Historia es como una buena amiga que siempre nos tiende una mano. Nunca está de más consultarla cuando la complejidad de los procesos políticos nos imposibilita comprenderlos. Si bien es cierto que ella (la Historia) nunca se repite tal cual fue, también es cierto que los seres humanos no somos tan originales y los problemas que nos aquejan suelen ser muy parecidos a pesar del transcurso de los años.

En los últimos dos meses el movimiento de los “Chalecos Amarillos” ha paralizado Francia y mantiene en vilo a Europa y Occidente. Las consecuencias y efectos finales que puede desencadenar son tan desconocidos e inciertos como su origen y desarrollo. Nadie sabe bien qué, pero algo está pasando. Remontarnos a 1789 puede darnos algunas pistas.

Emmanuel Sieyés fue, sin duda alguna, uno de los más grandes teóricos de la revolución liberal-burguesa de Francia en 1789. Por su mirada profética, por su obra militante y por su filosa propaganda de agitación. Sin duda su obra cumbre, “¿Qué es el tercer estado?”, contribuyó a alborotar el avispero en el convulsionado año 89´.

Básicamente Sieyes dividía la sociedad en dos: Los privilegiados (Nobleza y Clero1) y los No Privilegiados (El pueblo o estado llano, también llamado tercer estado, en donde se abarca desde la burguesía hasta el campesinado y los trabajadores industriales). Los No Privilegiados, vale decir el tercer estado, hacían todo lo necesario para que Francia funcione como nación: trabajaban, producían, pagaban impuestos, etc. En cambio los Privilegiados no trabajaban, no producían, no pagaban impuestos. La Revolución consistiría en abolir los privilegios y lograr una sociedad nueva donde prime la “libertad, igualdad y fraternidad”. Sin embargo, la Revolución Francesa significó la llegada de la burguesía al poder político y su posterior consolidación como clase dominante, llegando incluso a cortarle la cabeza al antiguo Rey. El pueblo pobre, el “bajo tercer estado”, empujó el colectivo y saludó desde abajo.

Salvando las enormes distancias (250 años de desarrollo capitalista) hoy en Francia y en el mundo se vive una situación similar. Han cambiado algunos personajes y clases sociales, pero los roles siguen siendo muy parecidos. Veamos.

En la novena marcha, con 85 mil manifestantes y el Arco del Triunfo totalmente tomado, una mujer entrevistada dijo “seguramente mucha gente que está aquí siente lo mismo que yo: el desprecio del Rey Macron y su corte hacia nosotros, hacia el pueblo, nos motiva cada día más”2

Bajo el gobierno de Macron (ex socio de la banca Rothchild, militante en su juventud del Partido Socialista Francés y ex ministro de economía del socialista también Hollande) se viene acentuando la diferencia entre los Privilegiados (banqueros, especuladores, alta burguesía financiera de la cual el propio Macron proviene) que viven a costa del saqueo que realizan sobre los No Privilegiados (trabajadores, clase media, pequeña y mediana industria, etc).

 Hace tiempo ya que la rentabilidad producto del agio y la especulación financiera es mayor de la que se obtiene de producir bienes y servicios. La financiarización de la economía prima por sobre la economía “real”. Los banqueros y los especuladores son cada vez más ricos a costa de los que producen y trabajan. Eso desde la crisis del 2008 está en una lenta pero inexorable crisis.

Hoy el Imperialismo (entendido como el sistema capitalista en su última fase de desarrollo) pareciera tener dos corrientes en disputa por el control del poder. Una es la que se apoya sobre la burguesía industrial y la producción de bienes y servicios. Su máxima expresión política es el gobierno de Donald Trump y en menor medida el Brexit y los movimientos “nacionalistas anti-sistema” que han brotado en Europa recientemente. Esta tendencia está en ascenso. La otra, la que se apoya en el  mundo financiero-especulativo y que tiene como representantes a Obama y Macron, está en franca retirada.

El mundo de Macron y su gobierno están en crisis. Los Chalecos Amarillos, que surgieron protestando por la suba del combustible, tienen un carácter realmente popular. De allí lo policlasista e inclasificable del movimiento. Marchando juntos van trabajadores, profesionales de clase media, nacionalistas chauvinistas, marilepenistas, comunistas, izquierdistas, anarquistas, etc. Tal es así que ningún partido o sindicato puede reclamar los derechos de autor. Las peticiones van desde la salida de Francia de la Unión Europea y la OTAN (FREXIT) hasta la baja de impuestos y aumento en el gasto social3.

Parafraseando a Sieyes “el pueblo es un todo trabado y oprimido. Sin los privilegiados sería un todo libre y floreciente”. Han pasado casi 250 años y la frase tiene vigencia.

Los Chalecos Amarillos parecen tener solo una cosa en claro, para ellos el pueblo francés lo es todo, sin embargo no tienen nada, entonces quieren algo: lo que les corresponde.

 

Notas

1Si bien Sieyés no consideraba al clero como un orden privilegiado (lo consideraba como una función pública) no viene al caso para el análisis de esta nota.

2 https://www.pagina12.com.ar/168109-cada-vez-hay-mas-chalecos-amarillos

3https://magnet.xataka.com/en-diez-minutos/gasto-social-impuestos-intervencion-bancaria-frexit-asi-peticiones-chalecos-amarillos-franceses

 

 

Modificado por última vez en Sábado, 16 Marzo 2019 19:09
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