¿CÓMO AFECTAN LAS TECNOLOGÍAS AL CEREBRO DE LOS NIÑOS Y JÓVENES?

En consonancia con lo que acaba de pasar en Brasil, donde las redes sociales tuvieron una importancia decisiva, es necesario reflexionar sobre las consecuencias que trae el consumo desmedido de las tecnologías informáticas en los cerebros. Una de las claves para la comprensión de porque el pueblo brasilero votó a Bolsonaro y el argentino votó a Macri, la podemos encontrar en esta nota más que interesante.

 

De las últimas investigaciones científicas, se desprende que la exposición temprana o prolongada a los dispositivos tecnológicos puede afectar la maduración de distintas estructuras y funciones del cerebro en desarrollo, es decir, el de los más pequeños.

Aunque desde el punto de vista de la neurociencia todavía no se comprende en su totalidad ese impacto, para los especialistas las evidencias son contundentes.

Claudio Waisburg, director médico del Instituto Soma, asegura que un mayor tiempo de exposición a estos dispositivos (tablets, smartphones, videojuegos y televisión) está relacionado con mayores índices de miopía, déficit de atención, obesidad y depresión infantil.

Mientras el niño va teniendo un dominio cada vez mayor de su atención, la parte frontal de su cerebro se va desarrollando, permitiéndole también ser más resistente ante otras frustraciones de la vida.

«El principio que hace que la mayoría de videojuegos, aplicaciones y programas de televisión sean tan divertidas y entretenidas es que no exigen ese nivel de concentración del niño. Por el contrario, retroceden a su primera infancia y atrapan su atención con movimiento, imágenes y sonidos. Significa una involución que provoca dificultades de concentración y no favorece la capacidad de tolerar la frustración», grafica el especialista en neurociencia infantil.

Mientras más temprano se inician los niños en el uso de tecnologías digitales, menos se desarrollan las habilidades sociales (capacidad de leer la mente del otro a través de la mirada, lectura de claves no verbales, pragmática, empatía y la atención espacial). También disminuye el empleo de reglas sociolingüísticas (dar las gracias, pedir permiso, sonreír) y se privilegia el contacto social fugaz.

Para Waisburg, están surgiendo niños muy distintos a los del siglo pasado. «Tenemos definitivamente nuevas mentes, formateadas, diseñadas por el empleo de tecnologías digitales. Mentes que procesan la información de modo muy veloz, holístico, con gran empleo de la lógica espacial y de códigos comunicativos nuevos», advierte el neurólogo.

 

Modificado por última vez en Martes, 30 Octubre 2018 14:39
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