Brasil ¿Elige?

Un nuevo panorama geopolítico comienza hoy. Brasil elige a su presidente y con él la posición del gigante suramericano. Luego del interregno que significó un golpe de Estado parlamentario a Dilma Roussef , Temer fue el encargado de ejecutar el ajuste sobre los trabajadores y el mercado interno brasilero. Esto llevó romper los lazos con latinoamérica y aunarse con Macri en un ruinoso libre comercio al cual alentó transferencias millonarias mediante la especulación financiera.

 

El resultado de aquel golpe suave caló en los derechos de los trabajadores en un latrocinio laboral y previsional. No obstante Temer concitaba el rechazo de sus compatriotas un Lula dispuesto a volver a poder y frenar el saqueo cayó victima de la intriga judicial servil a los ganadores de la reacción conservadora. Impedido de ser elegido por la mayoría de los brasileros debió elegir un candidato entre sus filas y construir un nuevo candidato del PT. La cadena oligopolica O’Globo fue la encargada de fabricar el candidato a demanda del sistema financiero internacional y clases sociales vinculadas a la exportación de bienes primarios. Para ello contó con la asesoria de la Casa Blanca  del jefe de campaña de Trump, Steve Bannon.  Este experto en redes sociales hizo las veces de Duran Barba y pocos meses erigió un candidato de un representante de un nacionalismo chovinista y retórico que con sus groseras diatribas racistas, impronta evangélica antiaborto e implacable posición de mano dura contra el crimen conmovió a millones de consumidores de medios masivos de comunicación y redes sociales en Brasil.

Bajo la piel de este personaje habita un salvaje plan de desmantelamiento del Estado y de la soberanía mediante la privatización de Petrobras entre otras empresas estratégicas para el Brasil en nombre del mito del libre comercio. La primer vuelta arrojó como resultado una gran distancia entre Haddad y Bolsonaro, hoy luego de idas y  venidas en una campaña que cayó en la trampa de la revancha personal engendrada entre los candidatos homologada por las clases sociales vinculadas al mercado interno, como el no retorno del “populismo”o el “se robaron todo”a modo de eslogan.

Esta película ya se vió en Argentina, sin embargo al parecer la experiencia que hizo a muchos argentinos votar  sus verdugos no ha cruzó las fronteras. Probablemente por el cerco mediático anteriormente descrito al cual se suma la universidad cuyo conocimiento no obra en favor de la conciencia política en nuestra región. La mordaza cultural, la incapacidad de análisis que se alimenta de un profundo conocimiento del pasado como prerequisito de la valuación política presente y alguna proyección futura. Frente a este panorama el comicio se realizó de antemano, la suerte parecería estar echada.

Fuente: http://rinacional.com.ar/sitio/brasil-elige/

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