Sobre la emancipación de la mujer y los distintos puntos de vista del feminismo

“Liberarse de cualquier clase de subordinación o dependencia”. Emancipación según la RAE

Al hablar de “emancipación de la mujer” o “emancipación femenina” estamos  reconociendo la injusta opresión que se ejerce sobre las mujeres; mientras afirmamos  la necesidad de conquistar su plena libertad e independencia dentro de la sociedad de la que son parte.

Esta consigna tiene una larga tradición en la historia de la humanidad. Desde distintos puntos de vista, innumerables mujeres  cuestionaron la subordinación cultural, política, económica y social a las que quisieron condenarlas. Hipatía y sus estudios filosóficos; los escritos de Christine de Pizán; la irreverencia de Sor Juana Inés de la Cruz frente a quienes ninguneaban sus capacidades intelectuales; la “Declaración de los derechos de la mujer y la ciudadana” de Olympe de Guoges;  Juana Azurduy y su incansable combate armado en las guerras por la independencia; las conquistas del peronismo y de Evita para las más humildes, para las obreras, junto al derecho a “elegir y ser elegidas”; y las recientes acciones de Cristina Fernández de  Kirchner, dan cuenta de ello. Ellas se convirtieron en exponentes y conquistaron derechos para las mujeres en periodos de avance de los sectores mayoritarios de una sociedad. 

Pero la búsqueda de igualdad entre hombres y mujeres no tiene un único mecanismo, receta o acción determinada. Existen tantos puntos de vista del feminismo,  como ideologías se reconozcan y como clases sociales coexistan y se enfrenten en una sociedad. Por ejemplo, el feminismo sostenido por una mujer de la alta burguesía alemana, no será el mismo que el de una campesina del Perú. Como tampoco la visión sobre la opresión de la mujer de una actriz de Hollywood, con la percepción de una docente mendocina.

En palabras de Norma Stotz Chinchilla “…El feminismo no es en sí mismo una ideología única y coherente o una visión de mundo. Es una ideología parcial que tiene que estar ligada, consciente o inconscientemente a otra ideología de clase como el liberalismo, el marxismo o radicalismo.” Podríamos mencionar la existencia el feminismo afro-descendiente, anarco-feminismo, eco-feminismo y la del  feminismo popular y situado, con el cual nos identificamos quienes escribimos esta nota.

Siguiendo la línea del llamado “pensamiento nacional-latinoamericano” que es por definición profundamente popular y democrático, nos reconocemos como militantes del FEMINISMO POPULAR Y SITUADO, corriente consecuente y ligada al conjunto de ideas antes mencionado. No utilizamos el término PENSAMIENTO SITUADO en términos geográficos, sino para hacer referencia al razonamiento situado en los conflictos socio-culturales que atraviesa una sociedad en un tiempo y lugar determinado.

Este tipo de feminismo se da la tarea de descubrir cuáles son los lazos someten  a las mujeres en un país con las características de la Argentina, con las particularidades que identifican a la región latinoamericana. Busca situar el pensamiento y la acción política para enfrentar las nuevas formas de  dominación cultural, política, económica y social que oprimen a nuestras mujeres y al conjunto de habitantes de nuestra región.

Según esta concepción,  las mujeres sufren la opresión de género que se suma al dominio de una clase sobre otras y al sometimiento derivado de ser un país semicolonial[1] . Es decir, que un número mayoritario de mujeres en Argentina cargan sobre sus espaldas:

1– Las consecuencias de pertenecer a un país y a una región dominada por los países “adelantados”, que han logrado su desarrollo, industrialización y bienestar a costa de la explotación de regiones como la nuestra.

2– La humillación de las clases sociales de altos ingresos, que oprimen y obtienen beneficios del sometimiento del resto de la población, entre las que podemos contar a miles de mujeres.

3-La naturalización de la división social del trabajo (entre trabajo productivo y trabajo reproductivo-doméstico) que ha condenado a las mujeres a realizar solo cierto tipo de tareas y labores, dificultando su acceso al trabajo, al salario digno, a la educación, a la salud integral y a las discusiones sobre asuntos públicos que definen el destino de las mayorías.

Es decir, en Argentina y América Latina, ser mujer, pobre y  trabajadora  es sinónimo de condena.  Para el feminismo popular y situado la opresión hacia las mujeres es  NACIONAL, SOCIAL Y DE GÉNERO.

Por lo tanto la emancipación femenina, se conquistará de la mano de la independencia de las grandes potencias que violan la soberanía nacional, diseñando políticas y planes económicos de saqueo a las mayorías y devastación del medio ambiente. Se logrará en la medida en que sea justa y equitativa la distribución y el acceso a los bienes y servicios. Se obtendrá cuando el campo nacional y popular retome las riendas de los destinos del país y de la región.

No pueden existir mujeres libres en un país dominado e injusto. La tarea del feminismo popular y situado, como parte pensamiento nacional– latinoamericano, es reconocer la dominación que nos esclaviza y  luchar por la independencia  cultural, económica y política de la región, que comprenda en su seno a la emancipación de las mujeres.



[1] Categoría que hace referencia a un país aparente u oficialmente independiente y soberano, pero que en realidad es dependiente o dominado por otro país. Esta dominación toma diferentes formas, económicas, políticas, culturales ideológicas.

Modificado por última vez en Martes, 23 Octubre 2018 13:43
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