Informe post-electoral Brasil 2018

El domingo 7 de octubre se llevaron a cabo las elecciones generales en Brasil. En la disputa más importante, los resultados indicaron que la suerte del gigante latinoamericano se decida en segunda vuelta, tal y como era de esperarse, tanto por los sondeos previos como por la historia reciente –será el quinto balotaje presidencial consecutivo-. En este sentido, el gran vencedor de la jornada, Jair Bolsonaro del Partido Social Liberal (PSL), quien aspiraba a consagrarse en primera vuelta, estuvo cerca pero no pudo lograr ese cometido y deberá enfrentar en un cabeza a cabeza a Fernando Haddad del Partido de los Trabajadores (PT) el próximo 28 de octubre.

Tras haberse impuesto con el 46,03% de los votos por sobre el 29,28% cosechado por Haddad, Bolsonaro deberá revalidar su favoritismo el último domingo de octubre. Serán semanas de ardua campaña y el escenario le es sumamente favorable al ‘Trump brasileño’, como se ha empezado a conocer al excapitán del ejercito en virtud de sus posturas homofóbicas, racistas, misóginas, entre otras. El apoyo que ha recibido un personaje de este calibre por parte de un enorme sector de la sociedad, traducido en una contundente victoria, llama la atención. O tal vez no tanto.

Crecimiento registrado

En los últimos días previos a la elección, la favorabilidad de Bolsonaro para esta primera vuelta experimentó un importante incremento. Tomando las encuestadoras que hicieron un seguimiento más exhaustivo en dicho período, se observó un sostenido aumento en su intención de voto desde finales de septiembre. Por su parte Haddad, quien había registrado una suba progresiva en las semanas posteriores al retiro de la candidatura de Lula, detuvo su crecimiento a finales del mes pasado.

Una posible explicación a la tendencia mencionada radicaría en el poder de arrastre de la ola anti PT. La misma pudo haber llevado a que muchos de los electores antes indecisos, así como un porcentaje de los seguidores de candidatos de derecha con escasas perspectivas electorales, decidieran finalmente inclinarse por el candidato ultraderechista. A ello apuntó en los últimos días, al parecer con bastante tino, Bolsonaro por medio de sus redes sociales –espacio desde el cual se hizo fuerte en la campaña-.

La principal incógnita, el número de electores ‘ocultos’ de Bolsonaro, es decir, quienes en las encuestas afirmaban votar en blanco o se mostraban indecisos, finalmente fue develada y Bolsonaro obtuvo resultados muy abultados en el Sur, el Sudeste y el Centro-oeste, superando el 50% en cada uno de los estados de dichas zonas, a excepción de Minas Gerais, donde se impuso por un porcentaje casi idéntico al del país. En la vereda opuesta, Haddad mostró fuerza en los estados del Nordeste, triunfando en 8 de los 9 –la excepción fue Ceará, en donde Ciro Gomes obtuvo la victoria– y, relativamente, en algunos estados del Norte en los que perdió por poco –Amapá, Amazonas y Tocantins– y en Pará, único distrito de la región que lo vio triunfante. Sin embargo, la diferencia fue muy grande y determinó que Bolsonaro, habiéndose impuesto con holgura –triunfó en 17 de los 27 estados-, llegue al balotaje con muy serias posibilidades de triunfo.

Gobernadores

En 14 de los 27 distritos ningún candidato alcanzó el 50% –entre los que destacan Río de Janeiro, San Pablo y Minas Gerais-, por lo cual los dos candidatos más votados deberán enfrentarse en la búsqueda de la Gobernación. En tanto que en los 13 estados restantes, la elección se definió en primera vuelta –en 7 de ellos se trató del triunfo de los actuales gobernadores, quienes fueron reelectos-. El detalle de los distritos más populosos es el siguiente:

Wilson Witzel (PSC) se impuso en Río de Janeiro, candidato del anterior partido de Bolsonaro que no evidenciaba gran apoyo en las encuestas. Sin embargo, no alcanzó el 50% por lo cual deberá enfrentar en balotaje a Eduardo Paes (DEM).

En Minas Gerais el más favorecido fue Romeu Zema (NOVO), candidato de un partido de derecha fundado en 2011 y registrado en el TSE en 2015. Deberá dirimir la Gobernación con Antonio Anastasia (PSDB).

En San Pablo se dio una elección muy reñida, con Joao Doria (PSDB) alcanzando el primer lugar pero con poco más del 30% de las preferencias. Su rival para la segunda vuelta será Marcio França (PSB), quien llega al balotaje tras haber superado por menos de medio punto a Paulo Skaf (MDB).

Rui Costa (PT) en Bahía, quien consiguió su reelección holgadamente con algo más del 75% de los votos.

 

 

En cuanto a la configuración del próximo Senado, la misma tendrá un todavía mayor grado de dispersión. Si bien el incremento de los partidos representados será de 17 –más un senador independiente– a 20 para el próximo período, el mayor cambio radicará en la merma en la concentración de los principales partidos. En este sentido, los mayores perdedores han sido el MDB, PSDB y PODE que han perdido 14 escaños sumados, al tiempo que los más favorecidos resultaron ser REDE y PSL. Además, entre los distritos más importantes destacan:

El triunfo del partido de Bolsonaro en San Pablo por medio de Major Olimpio (PSL), mientras que la segunda banca la obtuvo Mara Gabrilli (PSDB).

Flávio Bolsonaro (PSL), hijo de Jair, se impuso en Río y obtuvo su curul. El segundo escaño fue para Arolde de Oliveira (PSD).

Sorpresiva derrota de Dilma Rousseff en Minas Gerais, siendo relegada al cuarto lugar. Los escaños fueron obtenidos por Rodrigo Pacheco (DEM) y Jornalista Carlos Viana (PHS).

La victoria de Jaques Wagner (PT), por escaso margen, por sobre Angelo Coronel (PSD) en Bahía, obteniendo ambos sus correspondientes escaños.

 

Al igual que en lo ocurrido en el Senado, las principales fuerzas han perdido gran cantidad de escaños, principalmente PSDB, MDB, DEM y el bloque PP, PODE y AVANTE –en el futuro veremos si sigue funcionando como tal o se rearma-. Por el lado de los ganadores, el PSL ha sido el gran beneficiado en estas elecciones, sumando 44 nuevos diputados y colocándose entre las primeras filas de la Cámara.

De cara a la segunda vuelta

Una de las claves de cara al balotaje la darán los posicionamientos que, desde ahora, tomen los candidatos y partidos que han quedado fuera de la contienda. En este sentido, veremos en primer lugar qué postura toma el PSDB, partido que habiendo impulsado el impeachment y participado del gobierno de Temer, pagó caro su accionar quedando fuera de las dos primeras colocaciones por primera vez desde 1989. Su máximo exponente, el expresidente Fernando Henrique Cardoso, afirmó estar asustado por un eventual triunfo de Bolsonaro –quien alguna vez declarara que “tendrían que haber fusilado a 30.000 corruptos, comenzando por el presidente Fernando Henrique Cardoso”-.

 

Los sondeos del último mes al proyectar el balotaje mostraron una gran paridad de fuerzas, con resultados cambiantes y una distancia mínima entre los candidatos. Según la última encuesta de Ibope, Haddad se impondría por 2 puntos, mientras que Datafolha dio 1 punto de ventaja para Bolsonaro, es decir, que ambas reflejan un empate técnico. Esto podría indicar que el altísimo piso de Bolsonaro estaría muy cercano a su techo, a causa del gran rechazo que genera en un amplio sector de la sociedad. Sin embargo, y a la luz de la abultada diferencia obtenida en la primera vuelta, dichos sondeos parecen haber quedado ya obsoletos y se torna necesario recalcular fuerzas.

En esta oportunidad, Bolsonaro no podrá evitar nuevamente el debate tal como lo hizo el pasado 4 de octubre, cuando se ausentó a los estudios de OGlobo aduciendo una prescripción médica que así se lo imposibilitaba, al mismo tiempo que salía por TV Record, propiedad de la Iglesia Universal –Bolsonaro recibió un gran apoyo de la comunidad evangélica, en parte por haber prometido bloquear la legalización del aborto, el matrimonio homosexual y las drogas-, en una entrevista exclusiva que fue tomada por sus adversarios como un evidente desprecio por la confrontación democrática.

Los equipos de campaña de Haddad creen que será posible invertir el resultado de la primera vuelta y derrotar a Bolsonaro en el balotaje. Si bien en Brasil esto aún nunca ha ocurrido, en los últimos tiempos se ha concretado en otros países con candidatos que no pudieron sostener su triunfo inicial, como en los casos de Daniel Scioli o de Keiko Fujimori. ¿Integrará próximamente el excapitán del Ejército este selecto grupo? Parece poco probable observando fríamente los números, pero por el bienestar de Brasil y la región, que así sea. Ele nao.

 

Link de la nota:

http://www.celag.org/informe-post-electoral-brasil-2018/

Modificado por última vez en Lunes, 08 Octubre 2018 15:45
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