Combatir la zoncera de “íbamos camino a ser Venezuela”

 

 

En una Argentina donde la crisis política y sobre todo la incertidumbre económica está a la orden del día, no viene mal detenernos a pensar el trasfondo de esta “zoncera” como diría el apenas “gil avivado” de Arturo Jauretche.

El Gobierno de Mauricio Macri, logró tener como uno de sus bastiones políticos las estrategias de manipulación cultural. Uno de los argumentos que han repetido como loros funcionarios, empresarios y periodistas adictos al macrismo e incluso gran parte de los sectores populares es el famoso “íbamos camino a ser Venezuela”. Basándonos en que las clases dominantes tienen el control del aparato cultural (medios de comunicación, sistema educativo) no es casualidad que una estudiante universitaria termine repitiendo la misma falacia que el oligarca de Cristiano Ratazzi (presidente de Fiat Argentina).

La paradoja es que Cambiemos cumplió realmente con la promesa de evitar ir camino a ser Venezuela. Ambos gobiernos se encuentran en las antípodas de los intereses de clase a los que responden.

Ahora bien ¿Qué fue lo que despertó el odio de la rancia oligarquía?

En las elecciones presidenciales de 1998, Hugo Chávez Frías se imponía con el 56% de los votos. Un estratega político, un líder carismático, de esos que surgen cada tanto en nuestra región, aparecía para darle nombre propio y esperanza a la lucha de los que siempre estuvieron fuera de juego. A posteriori sería el punto de inflexión que contribuiría al retorno de gobiernos populares en nuestro continente.

Para cumplir con las demandas del pueblo bolivariano había que romper con la oligarquía parasitaria. Esta, al verse ante un peligro inminente, se encargó de conspirar el golpe de Estado el 11 de abril de 2002 con secuestro incluido del Comandante Chávez.

Algo inédito sucedió el 13 de abril de ese año. El pueblo que aún no había mejorado sustancialmente sus condiciones de vidas, pero que depositaba sus expectativas en Chávez, salió al rescate de su líder en conjunto con un numeroso grupo de militares patrióticos. Con la consigna «Chávez, amigo, el pueblo está contigo» alrededor un millón y medio de venezolanos colman las calles, exigiendo la liberación del Comandante. Por otro lado la Brigada de Maracay organiza el rescate de Chávez y su traslado hasta el Palacio de Miraflores donde coincidirían el líder y el «aluvión zoológico» de venezolanos y venezolanas de a pie. Este hecho consolidó la unión cívica y militar con carácter nacional-popular como bastión del chavismo. Por su espontaneidad, sus particularidades y su épica, esta hazaña nos hace pensar que a todo pueblo le llega su 17 de octubre.

Una zoncera que no resiste el menor análisis

Partamos de una “ecuación” que empieza a derrumbar la zoncera apocalíptica instalada. En Venezuela, mientras más carenciado es el distrito, barrio o jurisdicción, más chavista es su población. Para lograr lo anteriormente dicho alguna medida a favor de los excluidos se debe haber llevado a cabo.

Veamos los siguientes datos1:

- En 1997 el 55,6 % de los venezolanos eran pobres. El 25,5 % estaba en situación de pobreza extrema. Durante el chavismo, entre 1999 a 2010 el primer porcentaje se redujo al 27,8% y el segundo al 10,7%.

- En 1998 había 18 médicos por cada 10.000 habitantes en Venezuela. Hoy hay 58 médicos por cada 10.000 habitantes. Esto garantizó abrir centros de salud y sobre todo una atención digna al alcance del pueblo.

— En 1999, Venezuela tenía más de un millón y medio de analfabetos. El 28 de octubre del 2005, la Unesco declaró a Venezuela como «Territorio Libre de Analfabetismo».

- Antes de 1999 solo podían acceder a la educación superior unos 700 000 jóvenes. Desde que gobierna el chavismo la matrícula ascendió a más de dos millones de estudiantes.

— La inversión social contemplada en el PIB era de un 11,3% en 1998. Durante el gobierno de Maduro esta cifra alcanzaba el 19,2% en 2013.

— Tener una casa propia y en condiciones dignas era solo para los sectores sociales más pudientes. Desde la Misión Vivienda, más de dos millones de casas han sido entregadas, con la meta de alcanzar las cinco millones.

La incorporación de las clases populares elevando la conciencia política y la actividad misma era imprescindible. Se Implementaron los Consejos Comunales, instancias de participación e integración entre los ciudadanos bolivarianos en conjunto con partidos políticos, movimientos sociales, entre otros.

El Comandante Chávez comprendió que sin integración entre países latinoamericanos no podrían ofrecer resistencia a la opresión de las potencias de turno. Junto a otros presidentes de la región crearon mecanismos de integración como el Mercosur, la CELAC, étc.

Para abatir está zoncera, a quien repita que en Venezuela gobierna una dictadura, hay que decirle que omite decir la verdad, ya sea por desconocimiento o por malintencionado (a este último aclararle que es un mentiroso/a). No hay un solo país en este lado del continente que haya acudido a las urnas 25 veces en los últimos 20 años como sucedió en la República Bolivariana. En las últimas elecciones, el “dictador” Maduro se impuso con el 68% de los votos.

No todo en Venezuela es color de rosas

A pesar de sus aciertos, el Gobierno de Chávez continuado por Maduro tampoco es impoluto. En la década pasada el valor del commodity del petróleo venezolano estaba en alza, esto garantizaba un gran colchón financiero para el Estado. Se dejo pasar el tren de implementar políticas que previnieran una posible caída del precio del crudo, en conjunto con otras que fomentaran el desarrollo genuino de la industria nacional, lo que garantizaría una creciente sustitución de importaciones.

Los monopolios importadores que al chavismo le faltó combatir, siguen teniendo la capacidad de fijar los precios de bienes importados (principalmente alimentos y los requeridos para la producción). Esto también afecta a la burguesía del país que debe adquirir dichos bienes. Para mantener la rentabilidad, deben elevar los precios –en un contexto donde el poder adquisitivo no tiende a crecer– se traslada en una caída del consumo. Esto allanó el terreno al imperialismo norteamericano para que junto a la oligarquía local provocaran una hiperinflación y el desabastecimiento de productos básicos.

A sabiendas de esto, podemos concluir que el chavismo fue el puntapié inicial de modificaciones en América Latina para reactivar la esperanza de los más humildes en el siglo XXI. Hay muchas cosas de la hermana Venezuela que con sus errores y sus aciertos, pero chavista, antiimperialista y revolucionaria al fin, que el pueblo argentino podría emular. La solidaridad entre los pueblos latinoamericanos, sobre todo por parte de Argentina, mientras nos gobierne el representante del FMI, no llegará. Mucho menos en el panorama desolador de nuestro país.

Frente a esto ¿No es más urgente discutir que se vaya lo antes posible el cipayo de Mauricio Macri sin cobrarse la vida de un solo compatriota? ¿Algún día dejaremos las zonceras de lado para poder decir que vamos camino a ser una Nación Latinoamericana?

 «La unidad de nuestros pueblos no es simple quimera de los hombres, sino inexorable decreto del destino» Simón Bolívar.

 

 

Referencia:

1http://www.granma.cu/mundo/201805-17/como-era-venezuela-antes-de-la-revolucion-bolivariana-1705-201822-0523

Fuente:

http://www.resumenlatinoamericano.org/2016/09/26/venezuela-guerra-economica-o-errores-del-gobierno/

Modificado por última vez en Lunes, 17 Septiembre 2018 23:24
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